lunes, junio 23, 2008

De poetas y locos todos tenemos un poco

Frente al computador, escucho los comentarios de unos amigos. Me río y les digo como preguntándoles “están locos?”, a lo que uno atina a responder, justificando su acción: de poetas y locos, todos tenemos un poco”. No me extraño. Es una frase que suelo usar mucho, a veces estando a solas, como para aliviar el reproche que me hace mi cordura, cuando me pierdo entre las nubes de la inspiración. Es por lo que quiero traer a colación tres de mis poesías preferidas, de las que me embriago una y otra vez, sin cansancio y que al releerlas me producen una sensación igual a la de la primera vez que las leí, pero también siento algo nuevo. Yo quisiera ser poeta o escritora o periodista, pero aunque mi intento fallase, nunca dejaré de soñarlo.

Aseguro que pronto le dedicaré este espacio a estos dos autores. Mientras tanto, comparto estas preciosas poesías, para algunos conocidas y para los que no, bienvenidos. Ambos, disfrútenla. Son deliciosas.

PD. Pensándolo bien, es cierto. Mis intentos de escritora y periodista lo develan: para serlo a veces pienso que es un requisito estar un poco loca.

POEMA 20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda. 1924


CORAZÓN CORAZA

Porque te tengo y no
Porque te pienso
Porque la noche está de ojos abiertos
Porque la noche pasa y digo amor
Porque has venido a recoger tu imagen
Y eres mejor que todas tus imágenes
Porque eres linda desde el pie hasta el alma
Porque eres buena desde el alma a mí
Porque te escondes dulce en el orgullo
Pequeña y dulce
corazón coraza.

Porque eres mía
Porque no eres mía
Porque te miro y muero
Y peor que muero
Si no te miro amor
Si no te miro.

Porque tú siempre existes dondequiera
Pero existes mejor donde te quiero
Porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque la noche pase y yo te tenga
y no.

AMOR, DE TARDE

Es una lástima que no estés conmigo
Cuando miró el reloj y son las cuatro
Y acabo la planilla y pienso diez minutos
Y estiro las piernas como todas las tardes
Y hago así con los hombros para aflojar la espalda
Y me flojo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
Cuando miró el reloj y son las cinco
Y soy una manija que calcula intereses
O dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
O un oído que escucha como ladra el teléfono
O un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
Cuando miró el reloj y son las seis
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme “que tal?” y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

Mario Benedetti. El amor, las mujeres y la vida.

1 comentario:

Miguel Ernesto dijo...

En verdad se nota por que somos amigos, tu gusto por la poesia es impresioannte. El de Pablo Neruda es uno de mis favoritos, reviviste alguna epoca loca que tuve en el pasado.
Me nacen muchas preguntas...Sigue Adelante.