martes, marzo 10, 2009

Bajar de la montaña



Tengo deseos de hablarles de Dios. Bien tempranito me pasó algo conmovedor... Un titular del periódico de hoy me hizo bajar de la montaña en la que estaba encaramada. Si. Yo estaba como Pedro, 'loca' por construir tres chozas para quedarme a los pies de Jesús. Es que como dijo Pedro: "¡Qué bueno es que estemos aquí!" (Mateo 16, 4.) Pero con el dolor del alma, hay que bajarse. La vida continúa y es necesario que nos preparemos "por momentos" alejados del bullicio metropolitano, sin olvidarnos que debemos regresar a él preparados para luchar nuestra batalla por la fe.

Lo que hace días me tiene indignada es el proyecto de ley que atenta con la salud del Parque del Este. Hace días que estoy tratando de ignorar esta aberración pero hoy no me contuve. Como un garrotazo en la cien recibí la noticia: ochenta y cinco (de 101 diputados) aprobaron el proyecto de "cercenar" el Parque. ¡Qué vagabundería tan grande! A mi sopresa, mi padre, a manera de burla me dice: "aqui (en el país) debieran de aprobarlo todo. Total". Luego me pregunta, como soprendido: "y eso te sorprende". Me digo a mi misma, a modo de amonestarme por mi falta: "Si. ¿Todavía te sorprendes?" Parece que sigo siendo ingenua. Me sigo "chupando" los dedos y tragándome los cuentos cual si fuera una niña de tres años.
Lamentablemente aún sigo albergando esperanzas. Y se me corroe el alma de la impotencia cuando soy testigo de barbaridades de esta calaña, sucia y baja. Imagino la cantidad de dinero que hay de por medio... Y lo mejor es que quieren justificarlo con decir que se trata de una inversión que persigue impulsar el sector turístico.
A mi me dan nauseas tantas pestilencias. Miren -por otro lado- que pegarle a un Padre que se quejó porque no podía dormir, y tuvo que irse a un "cuartel" con su almohada bajo el brazo porque el escándalo no lo dejaba descansar. Y no se puede quejar, porque lo maltratan. ¡Claro! Es que el 'negocio' es propiedad de un militar, el mismo que le propinó los golpes... Dios mio.
Definitivamente, que para luchar aquí hay que cargarse muy bien las energías. Cuanto irrespeto y falta de conciencia, amor al prójimo, educación... de todo.
Y yo aquí, sentada. Me siento sin la oprtunidad de hacer algo. Qué impotencia Señor...

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