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jueves, agosto 20, 2009

Despierta


Desperté esta mañana medio azorada pues la alarma le dio por no sonar. La costumbre de mirar por la ventana que ahora tengo de frente, me salvó. Veía el cielo muy claro para que fueran menos de las 5:30 a.m, hora a la que está supuesta sonar la alarma. Minutos después de mi "primera acción de gracias" por un cielo tan bello, miro el reloj algo extrañada. Sorprise!! Son las 5:50 am. Wayyy!!! Me levanto "juyendo", tomo el gorro de bañarme y los demás utensilios propios de la rutina matutina, y me dispongo a botar el sueñito que ya estaba cojiendo, con el agua fría que sale de la ducha. UUfff!! Debo darme prisa. Papi ya coló el café (saldría temprano) y no quiero que se me enfrie. Me apuro como puedo. Temo que llegue Golsky y me encuentre con la camisa a medio abotonar. En todo mi "corre corre", estoy pensando en esta canción que interpretó Salvador Gómez en una de sus charlas: "Despierta, despiertate, Sión. Ponte el vestido más bello. Quítate el polvo y álzate, danza Jerusalén". Tomo el café, me peino y sigue la canción. Doy vueltas recogiendo un poco de 'cosas' en la casa -ya que Gols todavía no llega- y me persigue "despierta". La bocina anuncia mi 'bola', subo al carro, y los merengues de la época dorada que que se sintonizan en Fuego 90, no alejan de mi pensamiento la voz estruendosa de Salvador cantando "Despierta, despiertate..."
Digo al Señor: "Creo que estoy lo suficientemente despierta, ¿no crees?" Ah! Claro, pero este es otro tipo de "despertación" (ay mi madre, que me perdone la Real Academía, jejejejeje!). Voy pensando en ello luego de desmontarme en la México con Máximo Gómez e ir caminando. Al momento veo a un señor algo mayor bastante desmejorado y harapiento empujando en la Gómez su carrito de jugos de diversos colores, con una apariencia muy parecida a la de su dueño.
En eso, justo cuando lo miro entre la pena y la conciencia de que no venderá ni un jugo, pues lucen bastante "intomables", me llega a la mente la lectura de Pablo a los Efesios, que dice:
"Despierta tú que duermes
y levántate de entre los muertos,
y te te iluminará Cristo" Efesios 5, 14b.
En otras Biblias dice al final: " Y la luz de Cristo brillará sobre tí".

Como rayo de luz siento esta lectura que traspasa mi mente. La pienso a la vez que canto 'Despierta, despiertate...".
Dios nos reta a un despertar, a una conciencia. No sólo limitado a los cristianos. En esto no hay excusas ni exclusas (cito a Benedetti). Estos tiempos exigen una actitud 'de todos' ante las situaciones de crisis, corrupción, la falta de valores, el analfabetismo, la pobreza, la enfermedad... No de indiferencia ni de timidez, sino de valor, de esperanza, de entrega. Despertar ante las injusticias que nos llegan como avalancha. Ante los atropellos a los más débiles. Los engaños. La indolencia que corroe los corazones y los hace mezquinos, ávaros, fríos. Esa (indolencia) que además hace que nos olvidemos del prójimo, y seamos egoistas.
Pero no es sólo despertar, es decir, tener conciencia de lo que está pasando. Hay que levantarse, lo que significa "hacer algo", no quedarse como simple expectador que mira desde su cómodo asiento lo que pasa en el juego.
Desde nuestra realidad, dígase trabajo o como estudiante, vecino, amigo, hermano, padre, hijo, podemos actuar. No hay excusas, pues existen miles de formas sencillas y simples de hacer la diferencia.
Dicen que de gota o gota se rebosa la copa. Así que no importa lo pequeño que te sientas, o que pienses que no tienes nada que dar. Todo es necesario. Hasta preguntarle a alguien cómo está, regalarle una comida a un vendedor en la calle... no sé. Hay miles de formas. La decisión está en nuestras manos. Nosotros podemos, si así lo queremos, ser sal y luz de este mundo.

Gente, termino parafraseando una canción de Janio Lora: ¡¡¡Santo Domingo despierta!!!

lunes, abril 27, 2009

En pocas palabras

Este fue un fin de semana muy especial. Sobre todo ayer, domingo, que compartí con mis mejores amigos y hermanos en Cristo y sobre todo con éste último, Jesús, que fue el motivo principal de nuestra reunión. Estoy muy contenta. No tengo palabras para describir lo feliz que me siento de tener a un Padre que me ame tanto. De contar con una trina-divinidad que me acompaña, me renueva... (me quedo sin palabras).
La experiencia, sin duda, inolvidable. "La resumo en lo siguiente: ¡no tengas miedo! Después del encuentro con el resucitado, nada es igual. Tu vida cambia drásticamente. Él que me ha elegido, me capacitará".
Gracias Señor, por fijarte en tu humilde esclava. Yo no soy nada, no te merezco "no soy digna de que entres en mi casa" pero basta sólo una palabra tuya, para que todo cambie... para que me devuelvas la dignidad.
Es por Tu Gracia, por tu amor... Gracias Padre, por amarnos, por amarme.
Gracias. Que se haga en mi según Tu Palabra. Sé que tengo que seguir esperando. Dame fuerzas. Yo quiero llevarte a donde quiera que vaya. Quiero ser testigo de tu gran amor, de tu bondad, de tu majestad. "Y no importa, cuán difícil sea el camino, Si tu eres mi destino, yo por Ti, venceré".

miércoles, abril 15, 2009

Tu

Cuando estoy delante de Ti, mi corazón quiere salirse de mi pecho. Cuando te escucho, cuando te siento, mi corazón salta de alegría, se quema por dentro. Tú le das firmeza a mis pasos y me reincorporas cuando caigo al suelo. Tu me reanimas cuando estoy triste y me sanas cuando estoy enferma.
Me encontraste cuando estaba perdida, y me abrazaste. Tardé en reconocerte. A veces aún te pierdo entre la gente, entre tantas cosas... pero Tu no descansas. Si me pierdo, no duermes hasta encontrarme. Me siento segura. Sé que Tu me has elegido. Sé que me capacitarás para lo que quieres de mi. Sé que me ayudarás a vencer mis temores, esos temores de antaño, ya añejos. Esa inseguridad que me impide en tantas ocasiones Glorificarte.
De todas formas, aqui estoy yo, tal como soy, para que hagas en mi, a tu antojo. Con mis virtudes y defectos, con mis miedos (otra vez). Esos que a pesar de todo no me detendrán, no me vencerán.
"Llevamos un tesoro en vasijas de barro", dice San Pablo. Yo soy esa vasija que quiere ser moldeada a Tu manera, rodeada por Tu amor.


Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (3, 1-10)

En aquel tiempo, Pedro y Juan subieron al templo para la oración vespertina, a eso de las tres de la tarde. Había allí un hombre lisiado de nacimiento, a quien diariamente llevaban y ponían ante la puerta llamada la “Hermosa”, para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.

Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió limosna. Pedro y Juan fijaron en él los ojos, y Pedro le dijo: “Míranos”. El hombre se quedó mirándolos en espera de que le dieran algo. Entonces Pedro le dijo: “No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina”. Y, tomándolo de la mano, lo incorporó.

Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso de pie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando, saltando y alabando a Dios.

Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta “Hermosa” del templo, quedaron llenos de miedo y no salían de su asombro por lo que había sucedido.

Palabra de Dios.


Evangelio según san Lucas (24, 13-35)

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. El les preguntó:

“¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?” Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?” El les preguntó: “¿Qué cosa?” Ellos le respondieron: “Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo.

Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron.

Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron”.

Entonces Jesús les dijo:

“¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?” Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.

Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”.Y entró para quedarse con ellos.

Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!”

Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: “De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón”.

Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

miércoles, abril 08, 2009

SI JUDAS LO HUBIERA ENTENDIDO

Las palabras del Padre Miguel durante la homilía de anoche, me recordaron esta reflexión que tenía guardada. Creo que dá en el clavo, justo ahora que nos acercamos a este Triduo Pascual.
Desde ya sé que Dios tiene grandes cosas entre manos... Todo este tiempo, para mi, ha sido de profundo desierto y pruebas, y sé que, a su vez, tendré una gran resurrección... Sólo basta confiar y depositarse en las manos de Dios, pues cuando la noche se hace más oscura y temible, es señal de que se acerca pronto la luz del alba.
Dios es mi guía, ¡adelante!

SI JUDAS LO HUBIERA ENTENDIDO

Judas Iscariote, el apóstol odiado por muchos. Aquel a quien señalamos por andar junto a Cristo sin conocerle. Por buscar las riquezas y el dinero, en vez de escuchar las palabras del Maestro.

A ese Judas a quien llamamos infame por entregar a Cristo por 30 monedas, precio que se pagaba por un esclavo cualquiera. Fácil es decir lo malo e infame que fue, y señalarlo como el más malo.

¿Pero por qué no decimos eso de Pedro, quien lo negó delante de todos, y blasfemó jurando que no le conocía frente al mismo Jesús?. ¿ Por qué Pedro es la piedra donde Cristo edificó su iglesia y no el cobarde que le negó?

La respuesta es una: "Arrepentimiento" . Pedro lloró amargamente su falta, luego de escuchar al gallo cantar; Judas en cambio, creyendo que no tenía perdón se ahorcó.

¿A quién nos parecemos? ¿A Judas quien dice "no merezco perdón" y sintiendo lástima de sí mismo se deja morir?, ó ¿a Pedro, quien notoriamente conoció realmente a Jesús, y al ver su gran falta, pidió perdón y se arrepintió con todas sus fuerzas sabiendo que tenía un Dios que estaba muriendo en un madero, para que él pudiera vivir, y ser perdonado?.

Sin importar lo que hayas hecho, tú vales cada gota de la sangre derramada en un madero astillado, y eres digno de perdón. No te dejes creer que tu falta es demasiado grave, y no pienses que no tienes perdón.

Tú vales mucho para Dios. Tú vales el más grande sacrificio de la historia, construido de amor puro. Date hoy tu valor, y si has estado lejos, regresa; pues Él tiene para ti los regalos que sólo los hijos de un Rey merecen.

Dios advierte las cosas antes que sucedan; y lo hace para que estemos atentos y prevenidos para cuando llegue el momento, sigamos su consejo. Dios ya sabe qué actitud tomarás ante determinada circunstancia. Él te conoce muy bien; mucho mejor de lo que tú te conoces.

Dios sabe que enfrentarás situaciones que te tentarán a volver hacia atrás, a que no sigas con empeño la meta que te habías trazado desde el principio. Pero Él hoy te dice: NO VUELVAS HACIA ATRÁS, no permitas que haya estancamiento en tu vida, aunque no veas ninguna posibilidad.
Dios sabe que habrá momentos en tu vida que todo lo verás oscuro, que no verás perspectivas, ni posibilidad alguna, y que llegarás a dudar de su acción para ti.
Dios sabe que habrá momentos en tu vida que todo se te volverá cuesta arriba. Aparentemente las cosas no te saldrán como esperabas. Sabe que tendrás dificultades con personas muy cercanas a ti, sabe que enfrentarás una serie de sin sentidos; y sabe que ante estas situaciones, enfrentarás la tentación de renegar, de
quejarte y de cuestionarle.

Pero este es el momento para que aprendas a dar gracias en todo. Hoy Dios te dice: QUIERO QUE APRENDAS A DARME LAS GRACIAS, NO SOLAMENTE EN LOS GRATOS MOMENTOS, SINO TAMBIÉN EN LOS MOMENTOS DE DIFICULTAD, porque es así como tu carácter será forjado y aprenderás a crecer en la fe.

jueves, febrero 26, 2009

Algo que encontré

Buscando una palabra, me topé con este texto. Me parece muy atinado para dar inicio a la Cuaresma. Por cierto, tremenda la homilía de mi amigo, el Padre Miguel... Cuanta realidad en sus palabras. Anoche Dios ungió su corazón de manera especial para que hablara a la gran asamblea que fue acogida por las paredes de Santa María Reina. Una de las mejores Eucarístias de miércoles de ceniza a las que he asistido...
Cuando terminó, quedé sin aliento, esperando más, queriendo escuchar más... La lluvía, el niño tirando de mi cabello, la incomodidad en los bancos por la cantidad de gente, no impidieron que perdiera concentración. Dios, sin duda alguna, lo usó. Y de qué manera.
Precisamente encontré estos 'extractos' algunos de San Agustín, buscando algunas de las palabras que pronunció durante la homilía.
Ahí va. Les deseo un feliz día en compañía de Jesús y María.

Por cierto, si quieren buscar la página directa, al final les copio el link para que accedan.

No lo dejes para mañana...
San Agustín retaba a los paganos que retrasaban su conversión con semejantes palabras: ‘Si ya lo has pensado, si ya lo tienes decidido, ¿a qué esperar? Hoy es el día, ahora mismo; no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy’. Dejarlo para luego es exponerse a dar marcha atrás; no todos los días estás decidido, no a toda hora estás preparado para este paso’.

Pero no daban el paso, por temor a un cambio demasiado brusco; y, al verlos indecisos y afirmando que lo harían cualquier día, arremetía con una lógica de espada filosa: ‘Si ahora no te animas, ¿por qué dices y crees que lo harás algún día? No estés tan seguro, te costará más que hoy; quizás no tengas ya deseos del cambio; las fuerzas contrarias volverán a la carga’. ¿Por qué dices que alguna vez lo harás?, ¿tendrás oportunidad?, ¿seguirás con vida mañana?, ¿te dará Dios la gracia de la conversión? Teme a Cristo que pasa y no vuelve.

Al demonio le encanta ilusionar a la gente y engañarla con la conversión de mañana; a Dios le gustan las cosas hoy y ahora: Hoy es el día de la conversión. “Hoy, si escucháis su voz, no endurezcáis el corazón”.

Conversión
Benedicto XVI, 21 Feb, 2007

la Cuaresma es una oportunidad para «volver a ser» cristianos, a través de un proceso constante de cambio interior y de avance en el conocimiento y en el amor de Cristo. La conversión no tiene lugar nunca una vez para siempre, sino que es un proceso, un camino interior de toda nuestra vida. Ciertamente este itinerario de conversión evangélica no puede limitarse a un período particular del año: es un camino de todos los días, que tiene que abarcar toda la existencia, cada día de nuestra vida.

Desde este punto de vista, para cada cristiano y para todas las comunidades eclesiales, la Cuaresma es la estación espiritual propicia para entrenarse con mayor tenacidad en la búsqueda de Dios, abriendo el corazón a Cristo.

San Agustín dijo en una ocasión que nuestra vida es un ejercicio único del deseo de acercarnos a Dios, de ser capaces de dejar entrar a Dios en nuestro ser. «Toda la vida del cristiano fervoroso –dice– es un santo deseo». Si esto es así, en Cuaresma se nos invita aún más a arrancar «de nuestros deseos las raíces de la vanidad» para educar el corazón en el deseo, es decir, en el amor de Dios. «Dios –dice san Agustín– es todo lo que deseamos» (Cf. «Tract. in Iohn.», 4). Y esperamos que realmente comencemos a desear a Dios, y de este modo desear la verdadera vida, el amor mismo y la verdad.

ro, ¿qué es en realidad convertirse? Convertirse quiere decir buscar a Dios, caminar con Dios, seguir dócilmente las enseñanzas de su Hijo, Jesucristo; convertirse no es un esfuerzo para realizarse uno mismo, porque el ser humano no es el arquitecto del propio destino. Nosotros no nos hemos hecho a nosotros mismos. Por ello, la autorrealización es una contradicción y es demasiado poco para nosotros. Tenemos un destino más alto. Podríamos decir que la conversión consiste precisamente en no considerarse «creadores» de sí mismos, descubriendo de este modo la verdad, porque no somos autores de nosotros mismos.

Conversión consiste en aceptar libremente y con amor que dependemos totalmente de Dios, nuestro verdadero Creador, que dependemos del amor. Esto no es dependencia, sino libertad. Convertirse significa, por tanto, no perseguir el éxito personal, que es algo que pasa, sino, abandonando toda seguridad humana, seguir con sencillez y confianza al Señor para que Jesús se convierta para cada uno, como le gustaba decir a la beata Teresa de Calcuta, en «mi todo en todo». Quien se deja conquistar por él no tiene miedo de perder la propia vida, porque en la Cruz Él nos amó y se entregó por nosotros. Y precisamente, al perder por amor nuestra vida, la volvemos a encontrar.

La conversión es la respuesta más eficaz al mal
S.S. Benedicto XVI, 11 de Marzo

«Cristo invita a responder al mal ante todo con un serio examen de conciencia y con el compromiso de purificar la propia vida»
«En definitiva: la conversión vence al mal en su raíz, que es el pecado, aunque no siempre pueda evitar sus consecuencias».
«Hacer penitencia y corregir la propia conducta no es simple moralismo, sino el camino más eficaz para mejorarnos tanto a nosotros mismos como a la sociedad»
«es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad».


http://www.corazones.org/diccionario/conversion.htm