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martes, diciembre 28, 2010

La Navidad de Oliver


A los nueve años, Oliver no sabía que significaba ser huérfano. Lo era, (y de la manera más conmovedora que se pudo ingeniar Dickens), pero la palabra no la conocía. A esa edad no había recibido ni la alimentación ni la educación adecuadas. Las palabras y sus significados pierden importancia cuando tener hambre es una osadía que se castiga con azotes.

Cuando volvió al Hospicio, el lugar donde nació y su madre murió al tocarle sus pequeñas manitas, supo a duras palabras y cozcorrones lo que era ser huérfano... y lloró "amargamente". Era el día de su cumpleaños.

Esa noche, Oliver "lloró hasta quedarse dormido". No se imaginaba lo que le esperaba a esta altura de la historia. A mí todavía me toca descubrirlo. Por como está titulada la obra de Charles Dickens "Las aventuras de Oliver Twist" me imagino que serán muchas las "desventuras" que ha de sufrir este muchacho al que la vida le destinó ser pobre. Conociendo un poco el ingenio inspirador del autor, deduzco que la crudeza y el desamparo que él mismo vivió en un Londres oscuro y empañado por el abandono de su padre, será el espejo que refleje esta historia que ha sido adaptada a obras de teatro y al cine.

Las pocas páginas que he leído a trompicones, (lo reconozco. el cansancio y el sueño me están jugando una mala pasada), me han dejado con el corazón en la mano. Por un instante me trasladé mentalmente al Hospicio y ví llorar al desdichado Oliver; sentí propia aquella soledad encarnada en su aspecto famélico. Lo tuve de frente hasta que se quedó dormido. Me incliné y acaricié un cabello rizo y dorado, algo pegajoso, hasta que un estallido de dolor en el pecho me indujo a alejarme -despacio para no despertarle.

Cuando volví en mí, no pude evitar seguir pensando en Oliver. Cómo habrán sido sus navidades, sin familia, con hambre de pan y la sed de un amor desconocido para él.

Oliver es el espejo de muchos niños que sufren en su inocencia con el cuchillo al cuello. Ayer, el día de los Santos Inocentes, Rosa Montero, española escritora y columnista del periódico El País, escribió algo sobre el abandono y el maltrato que sufren los niños de manera indiscriminada.

Narró algunos casos y lamentó que ojos miren y no vean, porque sea la indiferencia, como tituló su columna, el arma más afililada que aniquilé a estos inocentes en el mundo.

Indiferentes... Cuánta indiferencia ante el dolor ajeno, ante la desolación que sirve de friza a los desamparados.

A dos días para que termine el año la conciencia me pasa revista. Como interpelada por mis acciones, pienso en el tiempo que perdí en amar a los demás, en ayudar y en servir, por andar distraída en mis egoísmos, dándole vueltas a una ruleta que siempre se detiene en el mismo lugar. No creo en el azar, pero a veces vivo como si dependiera de él.

La vida es dura, dijo una vez a un amigo un profesor autosuficiente. Yo, con la ayuda de Dios, quisiera que no lo fuese tanto, si aprendo a colgar en mi rostro una sonrisa. Si puedo dar calidez a un cuerpecito temblando de frío; si miro a los ojos y toco el rostro cansado de un enfermo; si escucho las voces de almas sin esperanza; si con mi hombro, sirvo de consuelo a unas lágrimas que caen en lugar del lamento. Si, solo si, logro calmar la ansiedad de pensar en mí y me doy cuenta que, más allá de mi corazón, hay muchos más que necesitan amor para latir.

jueves, junio 24, 2010

Un día frío

Qué difícil levantarse por la mañana ( 5:30am) cuando llueve con ternura y el clima te invita a quedarte acurrucado/a bajo las sábanas tibias. La realidad sin piedad te sacude y te empuja a las frías aguas que te cortan el cuerpo y que te despiertan a las malas. Ni modo, hay que salir a la calle en busca del pan perdido, a mojarse los trapos y pescar resfriados esparcidos en la brisa, la humedad de la guagua y el hermetismo colosal del aire artificial.
El tiempo es tan gris como el humor, el ánimo y las esperanzas de las personas. El temporal combina con la corrupción. Las lluvias inesperadas con la ineptitud de las autoridades, que ya no sorprenden ni al más crédulo. Inundaciones que ahogan el optimismo. Derrumbes que se llevan el deseo de vivir, de luchar, de ser diferentes, de soñar.
Huele a mocato el mundo. Y hay gente que ya no le molesta. Está acostumbrada y no distingue.
Tanta droga, asesinatos, burlas, hambre, pobreza, injusticia, impunidad. Tanta vanidad, egoismo, hipocresía, ambición desmedida. Tanta soledad, carencia, enfermedad, olvido, mentira. Tanto de todo y de nada.
El mundo ataca fuerte, piensa que lleva la delantera. Cualquier corriente que llega arrastra al que no está preparado.
Existe el bien, no hay duda. Pero nos dejamos llevar por la corriente. Es más fácil que nadar en su contra. Plantamos sobre la arena porque no hay tiempo que perder. Y nuestras "seguridades" se pierden ante la menor brisa. La decisión es difícil. Vivir es difícil. Levantarse aun más. Ahora creo que es más valiente el que tiene que "levantarse" que el que nunca ha caído.

Es un día frío y extraño el de hoy. Sin embargo el corazón no se detiene. Su luz no se apaga. "Y sigo andando: estaba distraído, no destruido. ¿Desistir de existir?Resistir opto". Yuan.

miércoles, mayo 26, 2010

Llueve

Más dentro que fuera, en muchas casas, llueve. Hace frío en el estómago y el bolsillo. Se acabó el pan. No "hay" para ponerse de pie.
Los hueso se quebrantan. El enfermo mira callado a su alrededor y no ve a nadie.
Hay un niño descalzo caminando por la calle con un cubo lleno de porquerías. Se le perdió la inocencia y ni cuenta se dio. Lleva rodando la amargura que convertirá navaja filosa.
Un joven anda extraviado. Estaba tan oscuro el camino... que no supo distinguir a donde ir.
La muchacha lava los sueños en una agua enlodada y pestilente. Fue lo que le enseñaron.
De allá arriba baja una mano que aplasta las hormigas. No hay remedio. Más dentro que fuera, en muchas casas, llueve.

jueves, agosto 20, 2009

Despierta


Desperté esta mañana medio azorada pues la alarma le dio por no sonar. La costumbre de mirar por la ventana que ahora tengo de frente, me salvó. Veía el cielo muy claro para que fueran menos de las 5:30 a.m, hora a la que está supuesta sonar la alarma. Minutos después de mi "primera acción de gracias" por un cielo tan bello, miro el reloj algo extrañada. Sorprise!! Son las 5:50 am. Wayyy!!! Me levanto "juyendo", tomo el gorro de bañarme y los demás utensilios propios de la rutina matutina, y me dispongo a botar el sueñito que ya estaba cojiendo, con el agua fría que sale de la ducha. UUfff!! Debo darme prisa. Papi ya coló el café (saldría temprano) y no quiero que se me enfrie. Me apuro como puedo. Temo que llegue Golsky y me encuentre con la camisa a medio abotonar. En todo mi "corre corre", estoy pensando en esta canción que interpretó Salvador Gómez en una de sus charlas: "Despierta, despiertate, Sión. Ponte el vestido más bello. Quítate el polvo y álzate, danza Jerusalén". Tomo el café, me peino y sigue la canción. Doy vueltas recogiendo un poco de 'cosas' en la casa -ya que Gols todavía no llega- y me persigue "despierta". La bocina anuncia mi 'bola', subo al carro, y los merengues de la época dorada que que se sintonizan en Fuego 90, no alejan de mi pensamiento la voz estruendosa de Salvador cantando "Despierta, despiertate..."
Digo al Señor: "Creo que estoy lo suficientemente despierta, ¿no crees?" Ah! Claro, pero este es otro tipo de "despertación" (ay mi madre, que me perdone la Real Academía, jejejejeje!). Voy pensando en ello luego de desmontarme en la México con Máximo Gómez e ir caminando. Al momento veo a un señor algo mayor bastante desmejorado y harapiento empujando en la Gómez su carrito de jugos de diversos colores, con una apariencia muy parecida a la de su dueño.
En eso, justo cuando lo miro entre la pena y la conciencia de que no venderá ni un jugo, pues lucen bastante "intomables", me llega a la mente la lectura de Pablo a los Efesios, que dice:
"Despierta tú que duermes
y levántate de entre los muertos,
y te te iluminará Cristo" Efesios 5, 14b.
En otras Biblias dice al final: " Y la luz de Cristo brillará sobre tí".

Como rayo de luz siento esta lectura que traspasa mi mente. La pienso a la vez que canto 'Despierta, despiertate...".
Dios nos reta a un despertar, a una conciencia. No sólo limitado a los cristianos. En esto no hay excusas ni exclusas (cito a Benedetti). Estos tiempos exigen una actitud 'de todos' ante las situaciones de crisis, corrupción, la falta de valores, el analfabetismo, la pobreza, la enfermedad... No de indiferencia ni de timidez, sino de valor, de esperanza, de entrega. Despertar ante las injusticias que nos llegan como avalancha. Ante los atropellos a los más débiles. Los engaños. La indolencia que corroe los corazones y los hace mezquinos, ávaros, fríos. Esa (indolencia) que además hace que nos olvidemos del prójimo, y seamos egoistas.
Pero no es sólo despertar, es decir, tener conciencia de lo que está pasando. Hay que levantarse, lo que significa "hacer algo", no quedarse como simple expectador que mira desde su cómodo asiento lo que pasa en el juego.
Desde nuestra realidad, dígase trabajo o como estudiante, vecino, amigo, hermano, padre, hijo, podemos actuar. No hay excusas, pues existen miles de formas sencillas y simples de hacer la diferencia.
Dicen que de gota o gota se rebosa la copa. Así que no importa lo pequeño que te sientas, o que pienses que no tienes nada que dar. Todo es necesario. Hasta preguntarle a alguien cómo está, regalarle una comida a un vendedor en la calle... no sé. Hay miles de formas. La decisión está en nuestras manos. Nosotros podemos, si así lo queremos, ser sal y luz de este mundo.

Gente, termino parafraseando una canción de Janio Lora: ¡¡¡Santo Domingo despierta!!!

miércoles, julio 22, 2009

Llueve sobre mojado

Salí a la calle envuelta en un turbante. Debo protegerme del clima, de la lluvía que amenaza con cubrir algunas zonas del país por estos días.
Al igual que yo, muchos andan con su paraguas. Las "damas" que no tienen su pañuelo, llevan un gorrito plástico, (el que se usa para bañarse o calentar un tinte) que casi siempre es estampado, con floresitas amarillas o algo parecido.
Para evitar que se mojen, la "gente" se embrolla los pantalones un poco, a la altura de los tobillos. Andar por la calle, a pie, un día de estos, es toda una aventura, que consta de un sinnúmero de peculiaridades que le son características. Por ejemplo, las mujeres llegan en "tubi" o anchoitas al trabajo para evitar que se les "engrife" el pelo. Andan en calipsos para evitar que se le mojen los zapatos, que llevan en una funda adicional, más allá de la cartera, el bulto de comida y el macuto de ir al salón, porque siempre que una se antoja de lavarse la cabeza, llueve. Ah! Aparte de la sombrilla, que si es muy grande, no se puede llevar en la cartera. Y los cuadernos y libros de la universidad. Lo más lindo es cuando en este situación, suena el celular y hay que hacer malabares para contestar la llamada. Es un espectáculo digno de admirar y exclusivo de la mujer. Es muy raro ver a un hombre cargado con algo más que no sea su carnet y su comida.
Pero el asunto que hoy me inquieta no es la lluvia ni la destreza de la mujer para manejar varias situaciones a la vez. Lo que se llama "multitasking" en inglés.
El preámbulo obligado de hoy me lleva hacia las constantes protestas que estamos viviendo en estos días. Las noticias no hacen más que anunciar las denuncias que hay en los barrios, tanto de la capital como del interior del país. Además, de los apagones, accidentes, muertes y pesquisas que descubren la drogas que parecen anegar más al país que la misma lluvia. Hay una alerta general que preocupa más que las fuertes lluvias y rafagas de viento que anunció bien temprano la ingeniera Gloria Ceballos, directora de la Oficina Nacional de Meteorología. Estamos a la expectativa de inundaciones, más de la que ya es víctima la región Sur del país, con la crecida y salinidad del Lago Enriquillo y el Saumatre, que amenaza no sólo las plantaciones de los pobres campesinos, sino también el habitat del Cocodrilo. A todo esto se suma la indiferencia de los funcionarios encargados de corregir estos males, de hacer "algo", y que se hacen de la vista gorda, mientras los pobres ven diluirse en el pozo de la desesperación las cientos de promesas, palabra que poco a poco, está perdiendo más su sentido. Mi más "sentido" pésame para ella, que yace herida en la boca de los políticos avaros de este país, destruyéndola.
Me sorprende como pueden muchos andar en su "yipetas" con los cristales subidos y el aire full, indiferentes ante tanta pobreza, tanta maldad, tanto dolor, mientras chatean por su "bb" o dan la orden a un Amet, para que haga tapones y desespere al pueblo, mientras el puede pasar sin traumas por cualquier semáforo.
Cierro los ojos y miro cuantos extremos hay en este mundo a causa del hambre insaciable de poder y de riqueza que tiene el hombre. El mismo hombre que Dios hizo a su imagen y semejanza...
Me detengo, con un apreton en el corazón que me retuerce. No quiero llorar. Quiero hacer algo. Levantar mi voz en favor de aquellos que están roncos por tanto gritar. De llevar luz a aquellos que sólo han vivido en tinieblas. De ser esperanza para aquellos que nunca han tenido fe, por culpa tal vez hasta mia; de un mundo que no se conduele de ellos.
Poder levantar a muchos caídos y detener al menos un poco de la injusticia que "por unas monedas" pretende enfermar de cáncer el país con una cementera. Hasta dónde llegará el hombre por su ambición. ¿Hasta dónde?
Y es normal que nadie crea en nadie, cuando los mismos que deben protegernos del mal, son los que nos atacan, nos encalloñonan sin compasión y nos aniquilan. Como creer si quienes nos gobiernan, solo piensan en incrementar los millones de que tienes en los bancos, a costilla del pueblo, que no soporta más llagas.
No quiero ser pesimista, porque no lo soy. Pero comprendo el llanto de la gente, la indignación del pobre que no encuentra empleo aun esté preparado; de la tristeza del enfermo que no tiene para comprar sus medicamentos; del que se empobrece pagando impuestos, para que unos "chulos" se echen fresco en su casa, sin dar un golpe ni de Karate, pues su "botella" le basta. Del que se humilla por un sueldo mínimo porque no está pegado. Del que lo discriminan por su color de piel o por que no tiene un apellido "conocido".
Yo también me siento cansada de ver la hipocresía y el cinismo de quienes nos representan ensacados levantando sus manos y, de los que hablan disparates, creyendo que van a marear al pueblo con espejitos, porque todavía creen que estamos en la época de la colonia y que somos indios...
El pronóstico no nos augura nada bueno... pero hay que hacer y creer. Luchar con fe y dignidad. No dejar que nos nublen la esperanza, aunque de paso, nos parezca imposible.

miércoles, julio 01, 2009

De vuelta

En principio, fue algo difícil levantarme. 5:45 a.m marcaba el reloj, y se supone que debía saltar de la cama, tomar una ducha y empezar a programarme para la "faena" del día. La idea no me molestaba. Las vacaciones me hicieron pensar que no es tan pesado como se pinta. Si la misma Palabra nos dice que el trabajo dignifica al hombre.
Mientras me vestía, le daba gracias a Dios porque tengo motivos para levantarme. Porque tengo sueños por los que luchar y esos no se consiguen dormida en una cama hasta media mañana. ¿Qué el descanso es vital? No hay duda. Pero por el fruto de nuestro esfuerzo somos recompensados, no sólo económicamente, sino moral, emocional y hasta espiritualmente. Con nuestro empeño, no sólo nos ayudamos, sino que ayudamos a quienes nos rodean. Edificamos.
Al mirar el cielo iluminado ya a las 6:45 am, a bordo del vehículo que me encamina hasta la oficina, sentí un gran alivio: aun tengo trabajo. Y tengo razones de sobra para decirlo y repetir reiteradas veces, gracias Dios. La situación, que no es un secreto, no está nada fácil. Más creo contra toda esperanza que pase lo que pase, "la esperanza no falla, porque el amor de Dios, ha sido derramado en nuestros crazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado". Romanos 5, 5. Dios es mi Gran esperanza (salmo 71, 5). Con él no tengo porque temer, porque el es mi roca y refugio.
Así que hoy me siento muy optimista. Y vengo a reanudar mis labores con todas las ganas, esperando en Dios. Lo que me toque, lo aceptaré con amor (con la ayuda de Dios). Esa será mi bandera, mi distinción. El amor. En medio de altas tarifas eléctricas, golpes de Estado, aviones cargados de "malas noticias", "tirijalas" de cementeras, pretendo ser una luz. Aunque parezca para muchos una novela de ficción. Esta será mi vida, contada siempre bajo la sombra de Cristo, amarrada a Él. Sólo de decirlo, me hace sentir comprometida. Ser y hacer la diferencia... no pienso que sea nada fácil. Pero al mismo tiempo, tengo esa sensación agradable en el estómago, de emoción, ilusión...
¡A luchar! Que hay muchos que necesitan saber que no todo está perdido. He vuelto.

viernes, mayo 22, 2009

Sólo sé que no sé


Estas últimas semanas han sido intensas. Exámenes finales, cierres en el trabajo, compromisos extracurriculares, batallas espirituales, promesas incumplidas, sentimientos revueltos, esperanzas, impaciencias...
Gracias a Dios, que de todo esto han surgido grandes inspiraciones. A pesar de "los tiempos" siento una gran esperanza. Dios me ha mostrado su rostro y me ha hablado directamente. No ha sido muy claro, pero insiste en el asunto de "confiar y esperar en Él". Yo, humana al fin, le pregunto, le exijo: "hasta cuando". Y siento que me dice, con una tierna sonrisa: "no importa el tiempo. Lo que sufres será poco para la alegría que tendrás".
Todo sacrificio por Dios, sin duda, vale la pena. Pero sucede que a veces es tan difícil saber que hacer: si actuar, si esperar y dejar que Dios actue. Si esperar y actuar y confiar en Dios. En resumidas cuentas, no sé qué hacer ni como hacerlo. No quiero renunciar y arrepentirme de hacerlo. Tampoco quiero seguir y equivocarme. No quiero tener una esperanza inútil. No quiero perderla... "Yo sólo sé que no sé nada".
Condúceme tu, mi Señor. Muéstrame el camino que debo seguir. Enséñame las cosas que debo hacer. Ilumina las decisiones que debo tomar. Dame el discernimiento para saber que es lo que tengo que hacer y que no. Pongo en tus manos mi vida, mis inquietudes, mi corazón... todo mi ser. Soy tuya. Haz lo que quieras. Que todo sea según Tu voluntad, y que yo sea capaz, con tu ayuda, de soportar lo que venga, gústeme o no. Quiera o no.
Quiero mantenerme de pie, ante la cruz que vivo y estar siempre como me decía el Padre Miguel, radiante. Que alegría, la esperanza, la paz, nunca se extingan. Que la fe sea mi gran escudo en esta batalla. Y el amor la espada con la que tengo que luchar. El amor... sobre todo el amor. Que pueda amar a pesar de todo y de todos.
Y lo más importante, vé conmigo Jesús. Nunca me dejes. Siempre a tu lado yo quiero estar. De tu mano jamás me quiero soltar.

miércoles, mayo 06, 2009

Yo soy la luz


"Yo soy la luz, que tiene que alumbrar, llevar a Dios".

"El Señor es mi luz y mi salvación, yo no camino en tinieblas. El Señor es mi luz y mi salvación, quién me hará temblar".

Siento que 'algo' recorre mi cuerpo. Cierro los ojos. Cada vez es más fuerte. Tengo un 'santo' temor. Sé que mi vida está cambiando. Sé que nunca más será igual. Cada segundo que pasa es distinto. Otra vez vuelvo a identificarme con aquel ciego que Jesús sacó de la mano, fuera de la ciudad. Yo también siento curiosidad -como tal vez él la tuvo- de saber a dónde me lleva Jesús. Mucha inquietud, miedo, a pesar que voy de la mano del Maestro.
Escucho tantas cosas a mi alrededor que quieren distraerme. Hasta quizá lograr que me suelte de su mano: crisis, enfermedades, escándalos, necesidades... todo retumba en mis oidos, queriendo hacer estragos en mi poca fe.
Pero algo me mantiene cada vez más cerca de mi Amado. Ahora mientras caminamos siento que me abraza, siendo cuando es necesario, el hombro donde he derramado mis lágrimas, silentes, a veces, mis gritos.
Siento que lo que me tiene junto a Jesús es el amor. El amor que El me tiene y del que me he vuelto adicta. No puedo vivir sin él. Y podría decirse del amor que yo le tengo. No será perfecto, pero yo lo amo, con todo mi corazón, con mis pocas fuerzas y mis debilidades y miedos. Lo amo. Y si me faltara, no sé que sería de mi.
"Mi espíritu y mi alma, se están llenando, con el poder del Espíritu Santo, mi vida nunca más será igual". Lo siento: "Yo siento Señor, que tu me amas, yo siento Señor que te puedo amar. Háblame Señor, que tu sierva escucha, háblame, qué quieres de mi.
Señor Tu haz sido grande para mi, en el desierto de mi vida, háblame... Yo quiero estar dispuesta a todo ( si quiero) toma mi ser, mi corazón es para Ti"...

Gracias por fijarte en mi. Dame fuerzas para confiar en Ti.

"Yo soy la luz, que tiene que alumbrar, llevar a Dios".

martes, abril 14, 2009

No words

Siento esa cosquillita en el estómago. Nervous? Maybe. Hoy es martes. El tiempo corre en mi contra. Lo necesito y él se me escapa sigiloso. Debo ir al médico. Mucho trabajo. La UASD me grita y me arrastra por un brazo. Broken? Si, eso también. Confieso que es lo que menos me preocupa. Dios provee.
No sé como lo haré, but I'll do it. I know. Esta semana me cobrará los días de licencia y reposo. Cáspita! Otra vez la sensación en el estómago.
Anoche. Muchas luces se van encendiendo... Voy caminando. El sendero esta oscuro, pero hay luces que se encienden a mi paso. ¡Qué alivio! Agradezco a Dios. Nuevas experiencias se aproximan. Debo prepararme. Don Eddy dice que no tenga miedo. Anoche él y Doña Nilda despejaron muchas de mis dudas. Los escuchaba atenta, con mi ojitos abiertos, ávidos de encontrar respuestas hasta en sus gestos. Siento que no estoy sola. Don Eddy, doña Nilda, después del bizcocho de guineo, sus palabras fueron mi más delicioso y preciado alimento. Gracias.

For today... no more words, but to much work!!

viernes, marzo 06, 2009

Enciende una luz


Esta mañana, mientras me disponía a sacar del archivo de mi mente el tema para este día, volví a pensar en una "cancioncita" que hace pocos meses publiqué. En realidad fue anoche, mientras hacía mis oraciones, que la recordé. Cómo han de suponer, mis planes de escritura cambiaron. Bendito sea Dios. Esta lectura del Evangelio de Mateo fue la responsable:

Mt 5, 13-16.
Sal y luz
"Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo podrá ser salada de nuevo? Ya no sirve para nada, por lo que se tira afuera y es pisoteada por la gente. Ustedes son la luz del mundo: ¿cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte? Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Hagan, pues, que brille la luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los cielos".

La cancioncita, si tienen buena memoria, es ésta. La misma que aprendí en un taller de teatro:

"Yo soy la sal, que puede dar sabor, a la vida.
Yo soy la luz, que tiene que alumbrar, llevar a Dios".

Revistámonos de una coraza de luz, dice San Pablo, en su carta a los Romanos. Eso mismo es lo que haré. Ayer, una nube negra (y no precisamente la de Anthony Rios) intentó eclipsar mi alegría. Imagino que por eso el Señor sabiamente me recordó cual es mi misión. Nuestra misión. Seguir siendo luz, y no dejar que nada ni nadie ose en apagarla.

Tal como decía Salvador en una de sus charlas: Una vez, estando en un cine en su país, se fue la luz. Se escuchó decir a uno: "Se fue la luz"; a otro: "no veo"; alguien más: "está oscuro". Salvador contaba como cada uno había dicho lo obvio, lo que ya todos sabían y lo que es normal que suceda si se va la luz... Pero hubo alguien, dice Salvador, que enciende la luz de una linterna y alumbra hacia una puerta que dice: "Exit", es decir "salida". Todo esto sin decir una sola palabra.
Y todos los que estaban en la sala pudieron salir.

¿Quién hizo más? Pues, claro, quien encendió la luz. Al final, Salvador enfatiza con fuerza: ¡Deja de repetir que está oscuro y enciende una luz!
Hermanos, dejemos de maldecir la oscuridad y encendamos una luz. La luz de Jesús.

Enciende una luz y déjala brillar
la luz de Jesús, que brilla en todo lugar.
No la puedes esconder, no te puedes callar;
ante tal necesidad, enciende una luz, en la oscuridad...

Marcos Witt, Enciende una luz.