La vida es un viaje, en la que cada uno somos "pasajeros". Durante nuestro paso ocurren un sin fin de aventuras increibles, algunas dignas de contar, otras, no tanto. Y, desde mi lugar de los hechos, quiero mostrar -a veces con alma de poeta, con nostalgia, dolor, alegría o música- todo lo que se me o me ocurra. Tal como soy: versátil, sencilla y auténtica.
domingo, febrero 07, 2016
Little boy
sábado, enero 30, 2016
En sus marcas
jueves, junio 26, 2014
Identidad
Darle vueltas a este tema no es nuevo, pero lo retomé el sábado pasado, mientras conversaba con mi amigo diversionero, Yuan Fuei Liao. Durante una prédica habló sobre eso de ser auténtico, y de cómo muchas personas, muchos cristianos, están perdidos en las copias y se han olvidado de su identidad, de lo que los hace distintos. En ese instante hice una revisión rápida de mi vida y pensé en todas las veces en las que, quizás sin querer, actúe por imitación.
Por supuesto, nada nuevo hay bajo el sol, pero cuando pierdes tu esencia (hasta para orar) para imitar la de otra persona (ya sea porque la admiras, porque es popular, porque te gusta hasta cómo se ve), entonces, es una vergüenza y punto.
Aprovechando el receso, le hice saber que esa es una de las cualidades que más admiro de él: su autenticidad. Caí en lo de los halagos, pero es la verdad. Yuan es muy él en todo lo que hace. Hasta en su forma de orar, es increíblemente diferente.
Desde entonces no he podido sacar de mi mente eso de la autenticidad y lo asocié de inmediato a la identidad: no hay nada mejor que ser tu mismo(a). Esa es tu mejor identidad, tu mejor carta de presentación.
En eso, el martes me encontré con un escrito del padre Henri Newman que decía lo siguiente: "tu verdadera identidad es la de hijo de Dios. Esta es la identidad que debes aceptar. Una vez que la has sostenido y te has instalado en ella, puedes vivir en un mundo que te da tantas alegrías como dolores. Puedes recibir los elogios y también la culpa que te llega como una oportunidad de fortalecer tu identidad básica, porque la identidad que te libera está anclada mas allá de todo elogio y culpa humana. Perteneces a Dios, y como hijo de Dios se te ha enviado al mundo".
Quedé de una pieza. Había encontrado la respuesta que tantas veces me había coqueteado en las narices y no me había dado cuenta. "Por eso Yuan es tan auténtico", me dije a mí misma. Vive con la plena consciencia de que es hijo (amado) de Dios.
Pero las preguntas no han terminado. La audiencia de ayer del Papa me hizo descubrir algo más: que mi identidad tiene una relación directa a mi Iglesia, a que soy Iglesia, pertenezco a un Cuerpo. Que si mi nombre es "cristiana", mi apellido es "pertenezco a la Iglesia", como bien lo aclaraba el Santo Padre. Mi identidad la debo a muchos otros que: "han vivido la fe y luego nos la han transmitido". ¡Wao! Estoy tratando de ir poco a poco, porque es el momento en el que estoy frente al espejo y me doy cuenta de quién soy realmente.
Si has llegado hasta aquí, es decir, leíste hasta aquí, mi deseo es que, quienquiera que seas, puedas descubrir al igual que yo quien eres, por qué y para qué existes. Quien sabe quién es puede salir a caminar no solo con la frente en alto, sino también con una sonrisa en el rostro.
¡Ah! Una cosa muy importante. Una vez descubras quién eres, no permitas que nada ni nadie te lo quite. Me despido con una frase del predicador José Cortorreal, con un ligerito cambio: "naciste original, no vivas como una copia".
martes, enero 04, 2011
Estatua de sal
"Ganar o perder" se llamaba esa instrucción que estaba inspirada en el personaje de Lot. En resumen, la lección fue descubrir que, ganar o perder, eso nadie lo sabe. A veces pensamos que ganamos y terminamos perdiendo. Como le pasó a Lot, que al separarse de Abraham escogió vivir en Sodoma y Gomorra porque, a la vista, lucía más fertil, más hermosa. Y era cierto. En apariencia lo era. Pero sabemos que esta ciudad era cuna de desastres y abominaciones. Cuando Lot descubrió su esencia y el peligro que corría en ella, tuvo que salir huyendo. Llevó a su esposa e hijas consigo. Al final, Lot terminó perdiendo no solo el lugar donde vivía, sino también a su esposa, que al mirar atrás mientras salía de la ciudad, quedó convertida en estatua de sal. A la larga, Lot, que pensaba haber ganado, perdió.
María Isabel contó una historia personal para mostrar la otra cara de la moneda. Nos habló de su padre, la persona que en vida amaba más que a todo. Cuando enfermó, le pidió al Señor que a cambio de su salud, ella entregaba la suya propia. Aun más. Si se trataba de su vida, ella prefería morír en su lugar. Nos decía que ella no se imagina vivir sin su padre; se sentía incapaz de soportar su muerte.
Ya hace varios años que murió su Papá. Me parece que tenía cáncer. No contó lo difícil que fue entregárselo al Señor y aceptar Su voluntad. Pero una vez lo hizo, hubo una gran paz en su corazón. Comprendió que no era que Dios le quitaba a su padre. Sino que a Dios le pertenece todo, incluso la vida. Él solo volvía a su dueño. Y ese amor que ella tanto le profesaba nada ni nadie podía destruirlo. Ni siquiera la muerte.
Ella que pensaba que perdía, y al final ganó. Ganó en unidad familiar, porque sus hermanos sentían celos de ella por como se llevaba con su padre. La familia se unió más y se acercaron más a Dios, incluyéndola a ella.
También aprovechó para hablarnos de Robert, su esposo. El hombre que, según sus "estándares", era el que menos calificaba para ser su compañero de toda la vida. Pero que resulta, ha sido el perfecto, porque fue el que Dios le tenía destinado. Ahora se confiesa feliz en su matrimonio y muy enamorada. Ganar o perder. ¡Quién sabe!
Una vez se pone la mano en el arado, no vale mirar atrás. Hay que seguir. Si no, se corre el riego de quedar petrificado, que a la larga es peor que morir.
María Isabel nos dejó una enseñanza muy especial. El que confía en Dios nunca pierde. El que se fía de su propio parecer y se deja deslumbrar por lo que "aparentemente" es mejor, corre el riesgo de perderlo todo. Ganar o perder... quién sabe.
martes, diciembre 28, 2010
La Navidad de Oliver

lunes, agosto 23, 2010
Ojalá que llueva, café.
Escuchando música, leyendo poesía, escribiendo versos impublicables. Tejiendo sueños en tela de araña, dibujando paradojas, enrolándome el pelo mientras tomo café en las mañanas y hablo con Dios.
Entre la pesadez y la desabrida historia que se repite a diario en el carrito público que temo abordar, y las calles transitadas de toda clase de alimañas en carro y a pie.
El esnob me hace estornudar. Soy alérgica al humo de los irracionales que contaminan el mundo con su odioso terrorismo, represión, indolencia... Ashuu!!!!
Extrañando a Don Beiro, su manada de locuras cuando conduce el Sentra azul metálico ya desgastado y desteñido de tanto rodar sin rumbo. La palabra que me inspira al salir de sus labios, sus sueños absurdos, a veces mucho más que los mios, ¡que alivio!
Las vocales, el abecedario, las palabras que se me descubre entre la pila de libros que espero tener vida para leer.
Voy por la calle, camino. Observo y en cada segundo que pasa trato de buscar a Jesús en el que se me atraviesa en frente: el que vende chucherías en la calle, el niño que acuesta su mejilla en el cristal del vehículo, en el friturero, el que vende jugos, en el que se arremanga la camisa y se floja el nudo de la corbata, en la embarazada con los pies inchados de dar tumbos al hospital, en la mirada perdida y desolada del vendedor de "Skin Ice" , en el joven que se "arreginda" de la guagua pública con una mano y con la otra, sosteniendo su futuro en la mascota y el libro deteriorado. Lo busco y casi siempre lo encuentro.
Miro al cielo, dejo que la brisa me saque las lágrimas, cierro los ojos y la fetidez se mete en mis entrañas... no hay remedio.
Recuerdo mis responsabilidades, mi llamado, mi "sí". Imploro un masaje, unos días de vacaciones, ir a misa diaria, tocar guitarra hasta que se me pongan verdes los dedos, inventar alguna receta gourmet en la cocina, hacer un flan de auyama, bañarme en la lluvia.
¿Qué más? Hay mucho más. Pero tengo que poner fin a este post (es que se me hace tan difíciles los puntos finales) y no sé como hacerlo.
¡Ah! Si por si acaso buscan alguna relación entre el título y el contenido del post, no pierdan su tiempo, porque no la hay. (Lo puse porque me acordé de la canción mientras escribía). Es sólo un título y este es sólo uno más de mis retazos de historias, mal escritas o bien. No sé.
Adiós.
jueves, junio 24, 2010
Un día frío
El tiempo es tan gris como el humor, el ánimo y las esperanzas de las personas. El temporal combina con la corrupción. Las lluvias inesperadas con la ineptitud de las autoridades, que ya no sorprenden ni al más crédulo. Inundaciones que ahogan el optimismo. Derrumbes que se llevan el deseo de vivir, de luchar, de ser diferentes, de soñar.
Huele a mocato el mundo. Y hay gente que ya no le molesta. Está acostumbrada y no distingue.
Tanta droga, asesinatos, burlas, hambre, pobreza, injusticia, impunidad. Tanta vanidad, egoismo, hipocresía, ambición desmedida. Tanta soledad, carencia, enfermedad, olvido, mentira. Tanto de todo y de nada.
El mundo ataca fuerte, piensa que lleva la delantera. Cualquier corriente que llega arrastra al que no está preparado.
Existe el bien, no hay duda. Pero nos dejamos llevar por la corriente. Es más fácil que nadar en su contra. Plantamos sobre la arena porque no hay tiempo que perder. Y nuestras "seguridades" se pierden ante la menor brisa. La decisión es difícil. Vivir es difícil. Levantarse aun más. Ahora creo que es más valiente el que tiene que "levantarse" que el que nunca ha caído.
Es un día frío y extraño el de hoy. Sin embargo el corazón no se detiene. Su luz no se apaga. "Y sigo andando: estaba distraído, no destruido. ¿Desistir de existir?Resistir opto". Yuan.
jueves, junio 17, 2010
Sorbo a sorbo

domingo, junio 13, 2010
Veneno
La realidad no existe. Todo es falso. Es mentira la verdad. Es un bufón que se alimenta de los crédulos. De los estúpidos, mas bien.
La vida es una ruleta. Todos se aglomeran a la espera de que salga el negro o el rojo, o el cero y llevarse todo lo que está apostado sobre la mesa. Se vale hacer trampa. Es más. La suerte acompaña a los tramposos. Uno que otros se adhieren a los inescrupulosos que se meten el as bajo la manga, porque le dejan caer migajas de sus grandes bultos de dinero. Todo está podrido. Todos. No se puede creer en nadie, porque nadie no existe. Cuando menos te lo esperas, otro viene y te pone delante el pie para que tropieses. Y se ríe a carcajadas de tu cara golpeada, tu vestido roto y sucio.
Se vale todo en este sandwich de salchicha. El sistema se abandera de este himno. ¿Principios, dignidad, respeto...? ¿De qué hablas? ¿Confianza, credibilidad, amor...? ¡Estás loco!
Hay delirio por doquier. Máscaras que esconden la hipocresía. Es un asco. Es una lástima.
A dónde ir. Salir huyendo, esconderse para sobrevivir. Suplicar al Todopoderoso para que tenga piedad. Por ahora es el único consuelo. Hace falta un antídoto que cure tanto veneno.
Hace falta volver a empezar. Destruirlo todo hasta el polvo y resucitar de las cenizas como el ave feniz.
Hay tanto dolor en ese cuerpo que intenta dormir resguardado en el techo de la soledad. En medio del frío que arrecia escalofriante en la oscuridad.
viernes, abril 16, 2010
Transición

A los que me conocen, a los que han estado conmigo, rueguen por mi. Lo necesito. Los necesito. No tomen en cuenta si les sorprendo con silencios, o hasta con dureza. Sigo siendo yo. La niña que sueña y que, porque a decido amar y luchar por lo justo, ha encontrado muchos tropiezos. Pero sigo siendo... yo.
martes, marzo 23, 2010
Estar viva
martes, marzo 02, 2010
Yo creo en los ángeles
lunes, noviembre 23, 2009
Mis reales

No sé qué decir primero, si perdón o gracias. Ahora cobran sentido muchos sin-sentidos y se aclaran algunas tinieblas que nublaban mi razón. Mientras leía el Evangelio de la viuda que echaba sus dos reales, sentí algo que punzaba mi corazón. Justo ayer celebramos la fiesta de "Jesucristo, Rey del universo". Yo hice un comentario en el que lo declaraba "Rey de mi vida". Pienso y me río porque es muy fácil decirlo y escribirlo. Pero vivirlo... Que eso sea una realidad es muy distinto.
Llegan a mi mente las veces en que reprochaba y reclamaba a Jesús porque sentía que me estaba quitando las cosas yo más quería... Que equivocada estaba. No me daba cuenta que a las 'cosas' les estaba dando un valor por encima de El, incluso de mi. Son las cosas de Dios o es el Dios de las cosas. Aparece la contradicción. ¿Eres o no el Rey de mi vida? No tengo respuesta.
Esta lectura sobre la viuda que de seguro entregó lo único que tenía, lo que para ella era más valioso, me ayuda a decifrarlo. ¿Qué tanto seríamos capaces de sacrificar por Ti, Señor? ¿Damos todo o sólo lo que nos sobra? ¿Eres el Rey de mi vida o de una parte de ella? ¿O de ninguna?
Es más fácil amarte desde la comodidad de nuestros deseos. Cuando todo está como lo planeamos y tenemos 'todo' lo que queremos. Pero cuando nos toca sacrificar, como Abraham, lo más preciado, ¿somos capaces de seguir amándote, de confiar en Ti?
Si, creo que te entiendo. Es necesario que todo esté en orden. Y el orden es que Tu tengas el primer lugar. Nada más.
En este momento quiero entregarte mis reales. Esos a los que me aferro y que no me dejan amarte y darte el lugar que te mereces. Porque desprenderme de ellos es una muestra de que confio en Ti. Si me lo pides es porque me proveeras. Tu siempre tienes un mejor plan.
miércoles, octubre 14, 2009
"Versus"
Sombras que nublan la vista, soledades que cortan la sangre.
La primavera toma su maleta y se va de viaje, sin voltear la cara, sin decir cuando volverá.
Deja los árboles secos. Las hojas arrugadas, desconsoladas, tristes, a merced de la indiferencia que las pisa.
La ausencia abre la puerta. Como hacker se mete en todas partes del cuerpo. Y lo plaga de olvidos que están llenos de memorias.
La plegaria sube y al mismo tiempo llueve, con desesperación.
Las nubes parecen no tener consuelo y se desquitan del suelo que las mira, absorto, desahogarse.
¿Compasión? Lo lamento, se ha marchado. El barco donde iba naufragó en Alta mar.
Esta batalla de silencios terminó. Pero apenas empieza la guerra... A la luz de las velas, con la esperanza a cuestas.
"Volverá el sol a brillar"... es un acertijo para unos, es una certeza para otros.
"Todo está consumido", dice el Hijo, y expira. Pero entonces es cuando empieza la vida.
lunes, septiembre 14, 2009
Sentimientos de otoño
Llegando al flotante, el conductor pide por un Cd para ponerlo en medio del tapón. Entre la "pila" que tiene en el asiento de atrás, no lo encontramos. En su ausencia, abogo por uno de Pablo Milanés. Petición que fue concedida, pues a Denise le gusta mucho "Yolanda". Aunque era la número 12, "Yolanda" fue la primera en sonar a insistencia de mi amiga. Yo, feliz.
La transformación fue inmediata. Me perdí en la voz de Milanés, que no quiero describir ahora. Me sumergí en la letra. Viajé lejos del tapón, los cuentos de Don Alejandro y sus pleitos con las indecencias viales que oía como ecos... Tampoco recordaba la falta de agua y comida. Ahora todo estaba muy lejos. Asentía al principio en algún comentario. Luego, ni eso.
"romántica, sin reparar en formas tales
que pongan freno a lo que siento ahora a raudales"...
El toca Cd's nos sigue deleitando, y yo permanezco ausente. Pido que me repitan Yolanda. La he escuchado tantas veces, pero algo personal me pasaba entonces. Cuando logro que me complazcan, Denise adivina mis pensamientos. Dice: "como que oscurece distinto". Yo sentía "con mis ojos" lo mismo. La tarde se perdía distinta. La noche se asomaba con un matiz diferente. Es cierto. Es el cambio de estación. Denise dice que la navidad está cerca. Es cierto. Y ya el tiempo empieza a conspirar y a cambiarlo todo. Pero esta vez para mi será distinto. No me atrapará por sorpresa. Lo he des-cubierto
Llego a casa, borracha de emociones. Se despertaban en mi sentimientos de otoño.
YOLANDA
Esto no puede ser no más que una canción
quisiera fuera una declaración de amor
Romántica, sin reparar en forma tales
que pongan freno a lo que siento ahora a raudales
Te amo, te amo, eternamente te amo.
Si me faltaras no voy a morirme
si he de morir quiero que sea contigo.
Mi soledad se siente acompañada
por eso a veces sé que necesito
tu mano, tu mano, eternamente tu mano.
Cuando te vi sabía que era cierto
este temor de hallarme descubierto.
Tú me desnudas con siete razones
me abres el pecho siempre que me colmas
de amores, de amores, eternamente de amores.
Si alguna vez me siento derrotado
renuncio a ver el sol cada mañana.
Rezando el credo que me has enseñado
miro tu cara y digo en la ventana:
Yolanda, Yolanda, eternamente Yolanda.
Yolanda, eternamente Yolanda.
Pablo Milanés
lunes, agosto 10, 2009
¿Nos estamos comunicando?
El tiempo pasa, se marcha y nos deja a la deriva con nuestros compromisos incumplidos y nuestros afanes. Y si uno se lleva del tiempo... dice Martín Valverde, que Dios inventó el tiempo, tu y yo la prisa. Ciertamente...
He pensado en estos días que muchas veces nos envolvemos en tantos compromisos, intentando escaparnos de nuestra realidad. Inventamos salidas, si es que no las tenemos, con tal de rehuir a nuestros problemas. Sin darnos cuenta que con eso no resolvemos nada. El problema no desaparece, a veces con esta actitud, empeora, crece.
Vivimos, "in a hurry", sin tiempo para nada, si acaso para comer y tomar una ducha. Nos estamos modernizando, estamos al último grito de la moda tecnológica, todo el mundo tiene su BB, y está conectado "24 hours". Sin embargo, andan muchos corazones solos por el mundo. Familias desunidas, pues la casa se convierte en un hotel: un simple lugar de paso, para dormir y comer. Somos amigos de una ventanita de chat que nos habla, y son muchos los que la prefieren a la mirada y el abrazo cálido de uno brazos de carne y hueso. Yo no, yo lo prefiero a la antigua. A pesar de lo tímida que soy.
La gente anda como sonámbula con los oídos enchufados a un aparatito "genial" que almacena miles GB de música gratuita en su propio mundo, o como yo lo digo, en su burbuja, ajeno a todo lo que le rodea.
Antes, en la guagua, solía encontrar más personas con las cuales hablar. Ahora, me conformo con mirar por la ventana, viendo el mundo pasar y faroles que alumbran calles solitarias (como una en la que estaba yo parada hace poco, asustada, esperando "bus", pues un "chico" no tan chico se me había acercado ofreciendome una bola... y el pensaba que yo era India, y que le cambiaría oro por espejitos que brillan).
Sigo y sigo pensando como loca y por todas las cosas que "no veo" y me pregunto: ¿Cuantas cosas se pueden resolver con una simple palabra? Con un "gracias" o "¿cómo estas?", en verdad, ¿nos estamos comunicando?
miércoles, julio 29, 2009
Ayer
Todo bien. De ida, lluvía en la carretera, objetos hechos de barros, paradores destartalados y ejecutivos, un aura fría de nostalgía entre los árboles, yo tratando de estudiar inglés y seducida por el paisaje, me destraía. Me pierdo en mis pensamientos. Más lluvia... neblina...
Ya en el "pueblo", niños pedían en las calles, un frutero me vendió dos guineos, y otros se afanaban en explicarnos como llegar a la Bartolomé Colón y al sector la Esmeralda.
Casuchas "como en la capital" dice el fotógrafo, cuando pasamos por encima de un puente seco. Admiro los monumentos, nos tropezamos con varios en el camino y yo me marcho por quinta vez de Santiago sin conseguir una foto en uno de ellos. Culpo al fotógrafo... y a mi falta de insistencia.
De regreso, nos topamos con pajaritos, guacamayos y siento tristeza de verlos enjaulados. Admiro las pellizas de colores que veo colgando de los cordeles invisibles agarrados en los palos a la orilla de la carretera. Veo hamacas, y deseo una hermosa como de estilo hindú. Vamos despacio, escuchando una emisora revolusionaria que le canta a Francisco Alberto y a los campesinos. Hay rastros de agua y una ligera llovizna nos cubre.
Llegamos entre atajos de subidas y bajadas muy empinadas, tomadas en un desvio por evitar los tapones por el inicio del "Corredor Duarte" en la Kennedy, una precaución tomada sabiamente en la mañana.
No llego a la casa. Voy a la iglesia, donde me esperan mis hermanos en Cristo y el mismo Jesús. No siento "tal" cansancio hasta que inicia el grupo después de la misa. Pero estoy contenta. Me sacudo los tereques que llevo encima y me uno a la asamblea jubilosa y alegre. Más tarde algo me sucede. Estoy tan inquieta. Esas cositas de Dios tan especiales y que apenas empiezo a probar. Dios se las trae. Entre insistencias y resistencias me dejo guiar por El (eso creo). Soy terca como una mula. Siento miedo. Estoy nerviosa. Y le pido perdón por tanto dudar, por no dejarme llevar.
Me llama el descanso luego de conversar con un amigo. No le hago mucho caso y mami me insiste. Ya es tarde y el mañana no tendrá piedad de mi cansancio. Hago los rituales antes de acostarme, entre ellos orar un momento. Fue breve. Pero no podía irme a la cama sin decirle par de cosas al "Fuerte". Lo amo tanto. Ese sentimiento me llena de paz... Ya me dormí.
lunes, julio 27, 2009
El mismo sol que entra por el Penthouse, es el mismo que arde sobre la cara de los fruteros, motoconchos y tarjeteros.
Ah! Pero como decirlo... siento un poco de hambre. Me distraigo, me recojo el pelo detrás de la oreja y por fin me animo, tras un respiro: "gracias por todo Señor. Aunque no entienda, gracias. Hoy será un día maravilloso. Aunque ni yo misma me entienda. Gracias".
Cada día hay que dar un nuevo sí. Cada día hay una batalla que luchar. Cada día una esperanza para vencer. Cada día una oportunidad de levantarse y seguir. Cada día, cada amanecer es un volver a empezar. Y en su composición más pequeña, en cada milésima de segundo, Dios nos acompaña, nos guia y nos ama.
Ahí vamos. ¿Me sigues?
viernes, julio 24, 2009
Me sabe a utopía

No quiero ver más pedigueños en las calles.
Ni niños limpiando vidrios cuando deberían estar en la escuela o siendo simplemente eso, niños.
No quiero más pobreza debajo de los puentes y a orillas del río.
No quiero más muertes injustas, ni más drogas destruyendo sueños.
No quiero más viajes en yolas que se pierde en el mar, devorados por la desesperación.
No quiero más políticos corruptos, que se aprovechan del poder y de la buena fe del pueblo.
No quiero más injusticias sociales, ni derechos abusados, ni pena de muerte para los que no tienen dinero para pagar una clínica ni comprar sus medicinas.
No quiero más humillaciones. No quiero tanta inconciencia. No quiero tanta explotación.
No quiero ver sucumbir mi tierra con algo que se parece a la bomba atómica.
No quiero ver animales sufrir en manos del hombre que fue hecho para cuidarlos.
No quiero abusos sobre los más débiles y que no pueden defenderse.
No quiero más mentiras de los poderosos, que se creen más que todos, porque creen tenerlo todo, menos dignidad y moral.
No quiero más estudiantes "quemados" injustamente. No quiero un sistema educativo que sólo sirva para los que pueden pagar.
No quiero más abusos de parte de los transportistas que se piensan los dueños de este país.
No quiero ver llorar a alguien porque no ha conseguido a las 8 de la noche su primera comida del día.
No quiero ver más gente sin dolientes, que llora sola, recostada en el hombro del sin sentido, y secando sus lágrimas con el pañuelo de la falta de amor.
No quiero más indolencia soleándose tranquilamente en las paradisíacas playas de la indiferencia, sin que les remuerda la conciencia.
Sé que suena a utopía. Sé que no es lógico que pida, que quiera esto. Pero no puedo evitarlo.
Mientras camino por las calles de mi ciudad, de pie en una "voladora" o veo las noticias, se me marchitan las alegrias y se me encoge el alma. Los sueños me lo debora la desconfianza que humean las calles.
Perdóname Dios por mi inconformidad, perdona mi desconsuelo. Perdona si me he quedado callada. Perdona las veces que no he llorado con mi hermano, perdona si me he olvidado del más necesitado. Perdona mi egoismo que no me permite ver más allá de mi, y después de mi.
Perdona mi inercia, mi miedo por luchar, por levantar mi voz. Perdona mi falta de caridad, de amor. Perdona.
Quiero un mundo de igualdades, de justicia, de respeto a los derechos a los demás, sin que importe la marca de su pantalón, de sus zapatos o si anda a pie.
Quiero alimentos, salud y educación para todos.
Quiero políticos honestos. Quiero... pero mejor no sigo. Me sabe a utopía.
jueves, julio 23, 2009
Ayuda
Una de las actitudes que más admiro de ella es su optimismo. Su manera tan brillante de ver la vida, aunque tenga mil problemas. En los tres años de conocerla, rara vez la he visto enojada o triste. Ella siempre lleva una sonrisa impresa en su rostro, que se amplia cuando te ve y te abraza. Es preciosa.
Pero ahora, ese rostro alegre y esa risa amplia han menguado. No es para menos. Ver a su esposo, (que ha sido su única pareja y a quien conoce desde los 14 años) partir de una forma tan trágica e inesperada a la vez, y ver a sus dos hijas sufrir, es un golpe muy fuerte para ella. Por eso les pido a todos los que lean este post, que oren por Marlen. Que le pidan a Dios que le de consuelo y paz en este momento tan duro. Que el consuelo llegue a su vida en medio de tanta tristeza.
A pesar de todo, ella no ha renegado de Dios y mantiene una actitud firme y de confianza en Él que es sorprendente. Sigamos orando por eso también. Porque Dios le siga dando la fortaleza para asumir este problema y los que vengan con esperanza y fe. No para entender, sino para aceptar ante todo la voluntad de Dios, que es perfecta.
Y aprovecho el momento para hacerles una pregunta, recordando algo que mi amigo Miguel escribió hace varios días. ¿Qué le pasaría a tu fe si algo así te sucediera? ¿Dejarías de creer? ¿Te volverías en contra de Dios? O harías como Job, que dijo: "Si he aceptado de Dios lo bueno, ¿por qué no aceptaremos también lo malo? Yavé me lo dio, Yavé me lo ha quitado, ¡que su nombre sea bendito!".