La vida es un viaje, en la que cada uno somos "pasajeros". Durante nuestro paso ocurren un sin fin de aventuras increibles, algunas dignas de contar, otras, no tanto. Y, desde mi lugar de los hechos, quiero mostrar -a veces con alma de poeta, con nostalgia, dolor, alegría o música- todo lo que se me o me ocurra. Tal como soy: versátil, sencilla y auténtica.
miércoles, enero 13, 2016
Cuando débil soy...
miércoles, enero 06, 2016
Mi regalo de Reyes
martes, enero 04, 2011
Estatua de sal
"Ganar o perder" se llamaba esa instrucción que estaba inspirada en el personaje de Lot. En resumen, la lección fue descubrir que, ganar o perder, eso nadie lo sabe. A veces pensamos que ganamos y terminamos perdiendo. Como le pasó a Lot, que al separarse de Abraham escogió vivir en Sodoma y Gomorra porque, a la vista, lucía más fertil, más hermosa. Y era cierto. En apariencia lo era. Pero sabemos que esta ciudad era cuna de desastres y abominaciones. Cuando Lot descubrió su esencia y el peligro que corría en ella, tuvo que salir huyendo. Llevó a su esposa e hijas consigo. Al final, Lot terminó perdiendo no solo el lugar donde vivía, sino también a su esposa, que al mirar atrás mientras salía de la ciudad, quedó convertida en estatua de sal. A la larga, Lot, que pensaba haber ganado, perdió.
María Isabel contó una historia personal para mostrar la otra cara de la moneda. Nos habló de su padre, la persona que en vida amaba más que a todo. Cuando enfermó, le pidió al Señor que a cambio de su salud, ella entregaba la suya propia. Aun más. Si se trataba de su vida, ella prefería morír en su lugar. Nos decía que ella no se imagina vivir sin su padre; se sentía incapaz de soportar su muerte.
Ya hace varios años que murió su Papá. Me parece que tenía cáncer. No contó lo difícil que fue entregárselo al Señor y aceptar Su voluntad. Pero una vez lo hizo, hubo una gran paz en su corazón. Comprendió que no era que Dios le quitaba a su padre. Sino que a Dios le pertenece todo, incluso la vida. Él solo volvía a su dueño. Y ese amor que ella tanto le profesaba nada ni nadie podía destruirlo. Ni siquiera la muerte.
Ella que pensaba que perdía, y al final ganó. Ganó en unidad familiar, porque sus hermanos sentían celos de ella por como se llevaba con su padre. La familia se unió más y se acercaron más a Dios, incluyéndola a ella.
También aprovechó para hablarnos de Robert, su esposo. El hombre que, según sus "estándares", era el que menos calificaba para ser su compañero de toda la vida. Pero que resulta, ha sido el perfecto, porque fue el que Dios le tenía destinado. Ahora se confiesa feliz en su matrimonio y muy enamorada. Ganar o perder. ¡Quién sabe!
Una vez se pone la mano en el arado, no vale mirar atrás. Hay que seguir. Si no, se corre el riego de quedar petrificado, que a la larga es peor que morir.
María Isabel nos dejó una enseñanza muy especial. El que confía en Dios nunca pierde. El que se fía de su propio parecer y se deja deslumbrar por lo que "aparentemente" es mejor, corre el riesgo de perderlo todo. Ganar o perder... quién sabe.
viernes, octubre 08, 2010
Silencio
Sientos sus ondas en mi alma, moverse.
El espejo es una sombra empañada y húmeda: jamás me había reflejado tan bien.
La madrugada llega con todas sus interrogantes.
El silencio es una grieta que traspasa la honda soledad.
Existen las palabras, pero encontrarlas no puedo.
Es largo el camino, es larga la espera.
El Creador se asoma: calla.
Quema ahí donde desaparecen los sueños.
La siembra se vuelve agotadora.
El horizonte está claro y profundo como la mirada de un anciano. Sin embargo, no veo.
Cada mañana es el ayer que llega y la carne se hace débil.
Soltar las amarras, levar anclas, remar mar adentro.
El viento, a veces como un enfermo de tuberculosis,
otras como un desalmado huracán, sopla.
Un aguijón punza el corazón... Silencio.
lunes, julio 12, 2010
La encontré
Es verdad lo que dice el Evangelio de hoy: "Quien pierde su vida por mí, la encontrará". Mt. 10, 34 en adelante.
Yo estoy dispuesta a seguir el llamado. Dios apuesta a mi. Yo apuesto a Él. A que con sus fuerzas y con Su amor, yo podré llegar. Podré vencer. El me dará las fuerzas para recorrer el mundo, para ir a llevar con entusiasmo su Palabra. Su luz, Su sabor, que tanto hacen falta.
Gracias Padre, por haberte fijado en la humildad de tu esclava.
jueves, junio 24, 2010
Un día frío
El tiempo es tan gris como el humor, el ánimo y las esperanzas de las personas. El temporal combina con la corrupción. Las lluvias inesperadas con la ineptitud de las autoridades, que ya no sorprenden ni al más crédulo. Inundaciones que ahogan el optimismo. Derrumbes que se llevan el deseo de vivir, de luchar, de ser diferentes, de soñar.
Huele a mocato el mundo. Y hay gente que ya no le molesta. Está acostumbrada y no distingue.
Tanta droga, asesinatos, burlas, hambre, pobreza, injusticia, impunidad. Tanta vanidad, egoismo, hipocresía, ambición desmedida. Tanta soledad, carencia, enfermedad, olvido, mentira. Tanto de todo y de nada.
El mundo ataca fuerte, piensa que lleva la delantera. Cualquier corriente que llega arrastra al que no está preparado.
Existe el bien, no hay duda. Pero nos dejamos llevar por la corriente. Es más fácil que nadar en su contra. Plantamos sobre la arena porque no hay tiempo que perder. Y nuestras "seguridades" se pierden ante la menor brisa. La decisión es difícil. Vivir es difícil. Levantarse aun más. Ahora creo que es más valiente el que tiene que "levantarse" que el que nunca ha caído.
Es un día frío y extraño el de hoy. Sin embargo el corazón no se detiene. Su luz no se apaga. "Y sigo andando: estaba distraído, no destruido. ¿Desistir de existir?Resistir opto". Yuan.
viernes, enero 15, 2010
jueves, octubre 15, 2009
Nada te turbe
Hoy recordamos a Santa Teresa de Jesús. Y con ello, su entereza y confianza en Dios. Su corazón dulce y su alegría. Comparto estas, sus palabras, que han rodado el mundo edificando a miles. Yo he sido una de ellos. Espero y confío que lo hará con ustedes.
Bendiciones. Que nada nos turbe. Aunque todo se pierda, Dios no se muda. Sólo Dios basta.
Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura; Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo;
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.
martes, septiembre 29, 2009
Lucha

Desperté con espíritu de lucha. Con energía, con valentía. Con lágrimas en los ojos, pero sin rendirme. Las tribulaciones no significan derrota. En mi lengua se traducen en fortaleza. Como dice el apóstol Pablo: "Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros. Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados... Por eso no desfallecemos. Aun cuando nuestro hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de día en día. En efecto, la leve tribulación de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna, a cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas." 2 Corintios 4, 8-9. 15-18.
Esta es mi fe. La de perseverar confiada en la Promesa. Porque sé que puedo perder muchas cosas, pero jamás mi vida, porque ella está guardada en el amor de Dios.
Que venga el río, que sople el viento... pero mi casa no se caerá. Quién tiene la última palabra en esta historia que es mi vida es Dios, no los problemas, ni las tentaciones, ni las carencias económicas, ni nada.
Por eso estoy dispuesta a luchar. Prefiero morir en la batalla que vivir dándome por vencida. He aprendido que el que se rinde, es como si muere.
Hermano: lucha por tus ideales, por tus sueños, por tu libertad. Pelea el buen combate. Y cuando sientas que no tienes fuerzas, alégrate, porque justo en ese momento, comienzan las de Dios.
"Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza". Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo.
Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte".
2 Corintios 12, 9-10.
lunes, septiembre 14, 2009
Catarsis
Me sentí muy feliz de ver rostros "nuevos y viejos" re-encontrarse. Lágrimas de purificación como síntoma de "catarsis" de corazones oprimidos y que ya no más.
Me detuve un momento a "contemplar-le" y quedé impactada. Yo también me liberé de mis temores y confié. Sin darle importancia a lo que piensen los demás, obedecí al Creador y me dejé llevar. Me olvidé de mis "razones" y aposté a sus locuras. ¡Qué sabias son!
Y mientras me sumerjo en mis pensamientos, en mi "cruz", siento su mano acariciando mi pelo y a su voz susurrarme: "Nazaret (haciendo fuerza en la última sílaba), tranquila, todo va a estar bien".
Me alivia saber que no terminaré perdiendo la cordura. Aunque si es por estar con Él, no importa que me llamen loca.
PD. Gracias a Soranyi por el poemario. Apenas llegó a mis manos y me lo estoy leyendo con avidez, cual forastero sediento que ha encontrado un manantial. Gracias.
Los poemas son de Ginny Taulé Paiewonsky. Me permito copiar un verso -con su permiso- de "vivir a medias" que me encantó.
"Cada día entregarse al momento
atreverse a fluir,
una potencial aventura, una sorpresa no planificada,
escapar lo cotidiano.
Lo cotidiano se crea al repetirse,
decimos que no lo queremos
pero nos aferramos a sus rituales, a sus rincones.
a la segura semiluz de lo conocido.
Como si de ese escurrirse dependiera la vida,
cuando es justamente lo contrario".
jueves, septiembre 10, 2009
Here
Por el otro lado, las ocurrencias de mi Creador me tienen más que sorprendida. A Él no le importan mis pataletas, ni mis miedos, ni nada. Cuando el dice voy pa'lla! Ay Papá, hay que agarrarse! El "Señor" no coge esa, jejejeje! Por eso es que lo amo tanto. Y el sabe que estoy muy agradecida. Aunque en estos días estaba algo desanimada, El sabe que yo confio.Y que estoy esperando en su providencia.
...Vamos caminando rumbo a "Descálzate'', un retiro para jóvenes que es†an concinando junto al Señor los grupo de oración: Santísima Trinidad, Más que Vencedores y Jesús Amigo. Las cosas se pintan interesantes. Dios se las trae... estamos rogando porque muchos se hagan complices del 'Maestro' y se dejen amar por Él. Ya saben, pongan este retiro en sus oraciones (y a todo el "staff" y a mi, jejeje) y que Dios haga su obra.
Me retiro. Hay que continuar con el afan y justificar los chelitos. ¡Besos! Papá, ya tu sabes: nuevas fuerzas!!!
lunes, agosto 24, 2009
¿De Nazaret puede salir algo bueno?
Resulta que mientras leo la lectura junto a una compañera de trabajo, al llegar al Evangelio se me cortan las Palabras. Trato de que no se me note, y continúo. Más la impresión es más fuerte que yo, y cuando llega el momento de la oración, no puedo evitar llorar.
En el Evangelio tomado de San Juan 1, 45-51, Natanael, luego de que Felipe le de una breve introducción de quién es Jesús, haciendo mención que es hijo de José y que es de Nazaret, el le replica: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?".
Siento como si las palabras me fueran dirigidas a mi. Pues como saben ese es mi nombre: Nazaret. En muchas ocasiones yo me he preguntado lo mismo. Y en otras tantas, algunas otras personas, también. Y uno empieza a dudar.
Hace varios meses el Padre Miguel me dijo, por un momento en el que alguien dudó de que de mi pudiera salir algo bueno, que me sintiera orgullosa porque lo mismo habían dicho de Jesús...
Me recordó este Evangelio. Hoy, sin esperarlo, ha vuelto a mi mente ese recuerdo en el momento preciso. Dios sabe por qué.
Al orar le decía al Señor que si verdaderamente de mi podía salir algo bueno. Le pregunté que si de mi está saliendo algo bueno...
Me reviso como puedo. Pienso: "lo bueno que puede salir de mi es gracias a Jesús. En eso no hay duda". Sé que Dios me ha elegido y que apuesta a mi, aunque ni yo misma me lo crea. El está depositando su confianza en mí, sus talentos, sus dones... y yo quiero confiar en Él. Alguien decía una vez, creo que Yuan, que nosotros necesitamos a Dios, pero Dios necesita que confiemos en él. Yo quiero... lo necesito. Entonces, manos a la obra. El no elige a los capacitados, sino que capacita a los que elige. Que se haga su Voluntad por encima de cualquier temor, o duda, o carencia. Si me equivoco, no importa. Me arriesgo. Dios está conmigo. Ufff!!!
"Nuevas fuerzas tendrán, los que esperan, los que aman a Jesús. Caminarán y no se cansarán. Correrán no se fatigarán".
Dios, danos nuevas fuerzas. Ayúdanos a perseverar. A que de nosotros pueda salir algo bueno. Que así sea, Señor.
miércoles, agosto 19, 2009
Bienvenida al mundo real
Mas, aunque nos duela, la realidad hay que enfrentarla con los pies en la tierra y hay que luchar con pecho grande para conseguir lo que queremos. Pero también hay que resignarse cuando no se pueden cambiar las cosas. En esta vida hay que saber cuando detenerse; cuando no se puede hacer más. Llega un momento en que nos toca ser pacientes y esperar, como decimos los cristianos, en la providencia divina.
La vida es dura. Nadie nos dijo que sería fácil. Ni el mismo Dios. Cada prueba, cada compromiso, las responsabilidades, los retos, los sufrimientos, las dudas... tenemos todo que asumirlo con valentía. Aunque muchas veces nos toque llorar.
En estos momentos pienso en María. Como decía F. Miguel: esa chiquilla de Nazaret. Dios le promete grandes cosas: que será bendita entre las mujeres, que dará a luz al Hijo de Dios, que recibirá el Espíritu Santo, que su vientre será bendito. Todo luce maravilloso. Tiempo después la gran y dura realidad: ver sufrir a su hijo, sin poder hacer nada. Imagino que María tenía toda la razón para cuestionar a Dios. Pero no lo hizo. Ella soportó cada azote, cada humillación, cada bofetada, cada insulto... con confianza. F. Miguel decía que mientras Jesús padecía en su carne, ella lo hacía en su corazón. Imagino lo impotente que hubo de sentirse verlo sufrir sin poder intervenir. Recordando que ese 'pequeño' que una vez tuvo en su vientre, que amamantó, que vio crecer y jugar, ahora estaba colgado de un madero.
Y a pesar de tener razones para cuestionar a Dios, no lo hizo. Esperó a que le entregaran su cadáver mientras permanecía de pie ante la cruz... de pie ante la cruz...
Su paciencia, su espera, parece no significar nada, y es todo lo contrario. Como Gedeón, ella fue valiente. No hay para mí mayor valentía que la de no huirle al sufrimiento. Que la de enfrentar con confianza, paciencia y fe, el dolor. Eso sí que es librar una batalla difícil. Como lo hizo María. Y todo esto puedo verlo mejor gracias a Fray Miguel.
Bienvenida a este mundo real sin varita mágica. No la necesito. Me basta con tener paciencia y confiar en Dios.
lunes, agosto 17, 2009
Sostenida por Tu Gracia

Intoxicada de cansancio. Mi mente se ha dejado ahuyentar por los problemas. Recorriendo este camino estrecho rumbo hacia los brazos de mi Padre y amado, he sentido el dolor de las caídas, la ausencia de los amigos, el rasguño profundo de las pruebas, los golpes de la batalla. He visto caer mis muchos 'baluartes'. Mi escudo y armadura desgastarse. He visto inundarse mi rostro de lágrimas y nublarse mi sonrisa.
Mas por encima de todo eso ha estado el amor de Dios. El que me da las fuerzas para sostenerme. Porque, al mirar atrás, veo como ha sido posible, que sea posible, que todavía hoy a pesar de las derrotas, siga dando la pelea en esta batalla. Que hoy, en esta mañana hermosa que pueden contemplar mis ojos ayudados por unos espejuelos, todavía siga en los atrios del Señor, es un milagro.
Le doy tantas gracias a Dios porque todavía quiero seguir caminando junto a Él. Y, aunque en ocasiones cambie de opinión, siempre aparece "alguien" que me recuerda que no estoy sola y que esto que me toca "sufrir" por Cristo es una Gracia que tiene como premio una corona que no se marchita.
Perdida ando en mis limitaciones. Atormentada por mis faltas, por mis necesidades, por mi desconfianza... Seguido siento una soplo que acaricia mi alma y me devuelve las ganas de vivir por Cristo. Borracha de dudas y temores, caigo rendida ante su omnipotencia divina y mi cuerpo deja de temblar. Empiezo de nuevo a confiar.
Destrozada por la espera, por ver aniquilados mis sueños y mis planes, miro un poco más allá. Los latidos de mi corazón me recuerdan que nadie que ha confiando en Dios ha quedado defraudado. Y muy a pesar de lo "Abrahám" que me siento en estos días, Dios me reta a mirar por encima de mis límites humanos y me confirma que Proveerá.
Depender de la providencia de Dios no es tarea fácil. Confiar en su Voluntad, en sus planes, tampoco. Pero para mi no hay una idea mejor. No tengo otra opción.
Quiero sumergirme en su Presencia hasta quedar inundada de Él. Hasta aceptar que "Dios tiene un mejor plan". Como dice mi amigo Edwin: "cuando se terminan tus fuerzas, empiezan las de Él (Dios)". Yo no me había dado cuenta que hace tiempo que 'ando' con sus pies...
Aferrada a mi "gran esperanza" danzo con júbilo, y levanto mis manos para alabarle y bendecirle. Le pido ser agradecida siempre. Que me ayude a poner mis ojos en lo que tengo y no en lo que me hace falta, y a darle gracias por ello. Le pido paciencia aunque eso signifique pruebas. Le pido ante todo ser 'luz' para quienes me rodean. Que mi rostro quede resplandeciente como el de Moisés cuando bajaba del monte al estar con Él. Que mi corazón cada día tenga más amor que dar a los demás. Que pueda amar con pureza, sin límites ni fronteras. Que Dios me regale un corazón agradecido, bondadoso, humilde... un corazón de niño, que olvida las faltas y no guarda rencor. Quiero, como Juan, su discípulo amado, recostarme entre los brazos de Jesús y alimentarme de sus latidos.
Dame las fuerzas para amarte y no separarme de Ti, pase lo que pase.
"Gracias Dios porque eres mi suplidor. Multiplicas mis fuerzas y me animas a estar con contigo".
jueves, agosto 13, 2009
Xiomara
Nuestro encuentro fue coincidencia divina, o "diosidencia", pues adrede había dejado pasar la primera guagua y luego de que se me acercó, mantuve cierta distancia. Esa noche no me encontraba con el ánimo de hablar mucho. Pero Dios tenía otros planes y no puse resistencia. Retiré los audífonos de mis oídos y me dispuse a escucharla con atención. Estaba escuchando un programa en Vida que me gusta mucho. Más esa noche, Dios quería que escuchara otra cosa.
Bastó solo unas horas para que nos "cayeramos" bien. Al desmontarme de la guagua tomé sus números y casi siempre nos encontramos en la parada sin previa planificación.
Anoche volvió a suceder: tomamos el mismo bus. A pesar de que no nos tocó sentarno juntas, procuramos quedar en los asientos que dan al pasillo para poder hablar. Y hablamos, cantamos... a ella le gusta mucho 4x7, al igual que a mí. Recitamos casi todas las canciones de su último Cd. Entre nota y nota, entonamos algunas de Ambiorix Padilla, ya sentadas una al lado de la otra, nos predicabamos una a la otra nuestras experiencias vividas y lo mucho que nos habían ayudado esas canciones en algún momento difícil.
Xiomara, que tiene cerca de 50 años a los que se refiere orgullosa, es una persona dulce, bondadosa y locuaz. Ha tenido que atravesar duras pruebas y estar sola por muchos años. Es divorciada y sus hijos, los que no estudian fuera, ya se casaron. Pero en medio de todo, con su sonrisa de ingenua y su mirada algo cansada y ojerosa, lleva en su corazón el gran milagro de la fe. Es sencilla, aunque ella dice que no lo es. Tiene una gran intención de ayudar a los demás. De dar, como ella misma lo expresa, un poco de lo tanto que ha recibido del Señor. Anoche sin darse cuenta, lo hizo conmigo...
Al llegar a casa -luego de una larga charla después de desmontarnos de la "31"-, tuve una gran inspiración de adorar al Señor. Desde que llegué, me despojé de todo lo que cargaba encima, saludé y procuré a los míos (mi mamá y mi hermana veían el cartel de los sapos; mi hermano "chateaba" y mi papá veía entre sueños el juego entre los Phillies y Chicago. O mejor dicho, el juego de "Pedro"). Luego de ver que todo estaba bien, me puse cómoda, saqué mi Biblia preciosa y tomé en brazos mi bella guitarra. Abrí la Palabra y leí un Salmo. Una pequeña meditación y "Haz de mi tu fiel adorador" salía de mi voz y entonaba con mi lola en clave de sol. Es una canción de Ambiorix...
Más luego, tuve el deseo de cantar esta canción "El himno de Victoria", que Xiomara me cantó completito en la guagua. A ella le encanta. Algo confusa, lo tarareé. Toda la noche lo tuve sonante en mi cabeza, hasta que me dormí. Y esta mañana al levantarme despavorida a las 6:00 am (me retracé 15 minutos), lo primero que llegó a mi mente fue: "cada vez que el Mar Rojo tu tengas que pasar, llama siempre a ese hombre que te va ayudar..." más o menos dice así. Pasan las 8 de la mañana, y no he podido arrancarla de mi mente. Es de Danny Berrios y quiero compartirla con todos ustedes gracias a la ayuda de YouTube.
Canten conmigo "el himno de victoria", que le dedico especialmente a Xiomara. Que por cierto, si que nos hemos visto antes. En un retiro con Salvador Gómez, ella se sentaba detrás de mi. Dios nos ha vuelto a juntar. Algún plan tendrá.
Dios les bendiga y ánimo. ¡En Jesús somos más que vencedores!
http://www.youtube.com/watch?v=UAIwheGxt5E
martes, agosto 11, 2009
Falls

Me arde el corazón al igual que las rodillas luego de haberme caído de la bicicleta. Es un dolor parecido. Incluso siento la misma verguenza. Creo que a veces lloraba más de la verguenza que del dolor. Que otros me hayan visto caer, que se burlaran de mi, me aterraba. Y "nowadays" me pasa lo mismo en situaciones diferentes, pero que siguen siendo lo mismo: caídas.
He tenido una tanda más tediosa que la del "tripletazo de películas" en menos de una semana. Ha sido muy difícil asumir mi responsabilidad y reconocer mi error. Al igual que con la "bici", cuando me reprochaba querer imitar a mi hermano soltando las manos del timón. O querer pedalear "a todo lo que dá" como mi vecinito. O por distraerme y no mirar al frente y tropezar con una piedra, que por cierto sabía que estaba ahí. Esa fue la caída que más me dolió y de la que más me costó levantarme. Esa herida aún la llevo marcada en mi rodilla izquierda. Fue frente a la casa. Recuerdo que no quería llorar para que los demás no me vieran.
Una vez, montada en un solo patín -prestado- me partí la barbilla. A caramba. Ni quería aparecer por la casa. Mami curaría mi herida con una retahíla de "te lo dije", pues en varias ocasiones me advirtió tener cuidado. Yo ese día jugué escondida, y lo peor, hacía el papel de borracha y me zarandeaba de un lado a otro con el patín. Lo que es ser un "muchacho"...
Pero las caídas personales, dígase como estudiante, como profesional, como ser humano, duelen más, porque pienso que son de las que se puede tener más control y las que más podemos evitar. Pero es todo lo contrario.
Ahora, en contra de mi voluntad y con un nudo en mi garganta he tenido que revisar mis acciones: mis descuidos, mi falta de atención, mi despreocupación, mi irresponsabilidad, mi desgano, mi malcriadeza, mi ñoñería. Todas ellas me han hecho caer y de que forma.
Al igual que cuando era niña, se me ha hecho muy duro el al menos "intentar" ponerme de pie. Mas cueste lo que cueste, lo haré. E intentaré con la ayuda de Dios enmendar mis fallos. Asumir con entereza y valentía la consecuencia de mis actos. Daré lo mejor de mí para "subir mis calificaciones" (y lo digo también literalmente) y aprender de mis errores para tratar de no volver a equivocarme.
Me duele la herida propia. Pero hay que seguir adelante y no rendirse. En la vida se pierden muchas batallas en medio de miles caídas. Pero la guerra jamás la perdemos si vamos de la mano de Jesús. A él me apoyo. En Él y gracias a Él, soy más que vencedora.
"Me doy cuenta que todo lo puedes
que eres capaz de cualquier proyecto.
Sí, hablé sin pensar de maravillas
que me superan y que ignoro.
Sólo a oídas te conocía,
pero ahora te han visto mis ojos.
Por eso me retracto y me arrepiento
echado en el polvo y la ceniza".
Job 42, 2-3b. 5-6.
lunes, julio 27, 2009
El mismo sol que entra por el Penthouse, es el mismo que arde sobre la cara de los fruteros, motoconchos y tarjeteros.
Ah! Pero como decirlo... siento un poco de hambre. Me distraigo, me recojo el pelo detrás de la oreja y por fin me animo, tras un respiro: "gracias por todo Señor. Aunque no entienda, gracias. Hoy será un día maravilloso. Aunque ni yo misma me entienda. Gracias".
Cada día hay que dar un nuevo sí. Cada día hay una batalla que luchar. Cada día una esperanza para vencer. Cada día una oportunidad de levantarse y seguir. Cada día, cada amanecer es un volver a empezar. Y en su composición más pequeña, en cada milésima de segundo, Dios nos acompaña, nos guia y nos ama.
Ahí vamos. ¿Me sigues?
jueves, julio 23, 2009
Ayuda
Una de las actitudes que más admiro de ella es su optimismo. Su manera tan brillante de ver la vida, aunque tenga mil problemas. En los tres años de conocerla, rara vez la he visto enojada o triste. Ella siempre lleva una sonrisa impresa en su rostro, que se amplia cuando te ve y te abraza. Es preciosa.
Pero ahora, ese rostro alegre y esa risa amplia han menguado. No es para menos. Ver a su esposo, (que ha sido su única pareja y a quien conoce desde los 14 años) partir de una forma tan trágica e inesperada a la vez, y ver a sus dos hijas sufrir, es un golpe muy fuerte para ella. Por eso les pido a todos los que lean este post, que oren por Marlen. Que le pidan a Dios que le de consuelo y paz en este momento tan duro. Que el consuelo llegue a su vida en medio de tanta tristeza.
A pesar de todo, ella no ha renegado de Dios y mantiene una actitud firme y de confianza en Él que es sorprendente. Sigamos orando por eso también. Porque Dios le siga dando la fortaleza para asumir este problema y los que vengan con esperanza y fe. No para entender, sino para aceptar ante todo la voluntad de Dios, que es perfecta.
Y aprovecho el momento para hacerles una pregunta, recordando algo que mi amigo Miguel escribió hace varios días. ¿Qué le pasaría a tu fe si algo así te sucediera? ¿Dejarías de creer? ¿Te volverías en contra de Dios? O harías como Job, que dijo: "Si he aceptado de Dios lo bueno, ¿por qué no aceptaremos también lo malo? Yavé me lo dio, Yavé me lo ha quitado, ¡que su nombre sea bendito!".
martes, julio 21, 2009
¿Locuras?

Intento explicar todo lo que me sucede. Es, si aplicamos el sentido común, una locura. Una cadena de soluciones llegan a mis problemas de una forma providencial. Debo reconocer que estoy aprendiendo a soltar y abandonarme a Dios. Trato de no mortificarme por lo que no pueda resolver y le doy gracias a Dios a pesar de todo, decidiendo enfrentar cada traba con amor y esperanza. Y los resultados han sido tan incríbles como inmediatos: cosas perdidas aparecen; injustas calificaciones, mejoran; preguntas difíciles tienen respuesta, enfermedades (no sólo físicas) tienen cura... en fin. He encontrado "una aguja lógica en un pajar de incoherencias"(cito a Matilde Asensi). Y esa lógica no es más que la voluntad de Dios. Si. La que me ayuda a aceptar y no a comprender. Resuelvo que es la mejor manera de ganarle terreno a lo incomprensible, en tanto aparece la respuesta.
Creyendo que estaba perdida, he encontrado un guia que me conduce por un camino, que aunque incierto, me parece seguro. El guia no es más que el Espíritu Santo. Su luz brilla tan fuerte, que hace del sendero más tenebroso, un paisaje tranquilo y seguro.
Como soy tan cobarde, mi Padre me ha regalado una armadura que es capaz de defenderme contra toda maldad: su amor. De manera que nunca me siento sola. Pase lo que pase, estoy convencida que mi vida está guardada en su amor.
Todo esto me parece una locura. Lo que vivo y lo que me falta por vivir. Las que cosas que me faltan por hacer y los planes que tiene Dios para mi. Me parece una aventura osada. Cumplir la voluntad de Dios, no es un "maíz". Pero sé que aunque me cueste, Dios proveerá y al igual que al pueblo de Israel, me defenderá, y veré la victoria que me ha de conceder. Su brazo no conoce la derrota. Estoy a salvo. Él, peleará por mi.
lunes, julio 13, 2009
Eres mi Dios
Dios mío, quiero ensalzarte.
¡Dad gracias a Dios, porque es bueno,
porque es eterno su amor".
Salmo 118 (117)
No necesitas palabras vacías ni rebuscadas. Qué alivio que te conformas con lo poco que te puedo dar, y eso soy yo por entero.
Esta mañana, perdida entre la mirada ausente y soñolienta de la gente, quise decirte muchas palabras. Quise inventar nuevas, para alabar tu nombre, para darte gracias. Pero, mientras más me esforzaba por hallarlas, más lejos me parecía estar de ellas. Agitada, subía el puente peatonal. "Todavía estoy débil... " pienso, mientras hago un esfuerzo por no perder la respiración. Siento que esa debilidad se traduce para orar y no me simpatiza.
Por eso este salmo. En sus sencillas estrofas siento que dice lo que hoy a resumidas cuentas, te quiero decir: que eres bueno, que tu amor es eterno. Y te doy gracias por eso. Porque de ahí se deriva todo lo demás. ¿Que más puedo decir? Bueno, eso. Que tu eres mi Dios.
"Qué delicioso Dios,
es poder decirte que te amo.
Es poder decirte, que te quiero.
Y que en mi vida, eres alfarero.
Maravilloso Dios.
Quiero decirte tantas cosas
Que eres mi dueño, eres mi roca.
Sólo tu sabes tantas cosas.
Eres mi Dios, de mi vida eres Señor
a tu lado, sólo quiero estar,
a mi lado siempre vas".
