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domingo, febrero 07, 2016

Little boy

Me desperté y escribí mentalmente con una rapidez intimidante. Estaba demasiado feliz entre las sábanas que no me apresuré en buscar con qué anotar. Me confié demasiado de esta memoria saltarina que piensa en algo diferente cada segundo. 

A la hora que decidí encender el computador para escribir, tuve esa sensación... ¡olvidé cómo empezar!  Para los que no saben, el título y la primera línea son básicos para mí cuando voy a escribir cualquier texto. Y ahora aquí estoy, tratando de remendar los recuerdos mientras hago este prólogo que no estaba supuesto a existir. 

No hay remedio, no logro recordar cómo empezar, sólo el título. Algunos imagino que sabrán que se trata de una película. Varios amigos me la habían recomendado así que tocaba. Anoche me llego a la mente como un rayo cuando todavía estaba en la Eucaristía. Esa era la señal. Cuando llegué a casa, dejé para esta noche a Umberto Eco y después de hacerme un selfie (no me pregunten por qué, porque la verdad es que no lo sé), saqué mi complice-mano derecha de mis pasiones cinematográficas y musicales, y mis audífonos. 

Estuve tentada por Mad Men pero fui fuerte y me dirigí hacia mi objetivo. La fotografía y la estética me atraparon casi de inmediato. El pequeño "Pepper" me pareció encantador. Aunque me resultó un poco lenta al principio, algo inexplicable me mantuvo interesada. 

No estaba frente a un "masterpiece". Lo especial de este largo metraje de 1 hora y 46 minutos es sin lugar a dudas, el mensaje. 

Hubo un momento en el que pulsé enter-pause para reflexionar. ¿De qué tamaño es mi fe? Yo había pedido también, al igual que Pepper, aumentar mi fe. Lo he dicho cientos de veces en mis oraciones: "Señor, aumenta mi fe". 

Sin embargo, en aquel momento me di cuenta que había hecho muy poco para que mi fe aumentara. He pensado tantas veces que la fe depende únicamente de Dios. Y no. La fe también depende de mi. Además de desearla debo, tengo, que trabajar para que crezca. 

"Si tuvieras fe como un granito de mostaza"... esas palabras de Jesús tocaron mi mente y mi corazón. Entonces me di cuenta que no se trata del tamaño "exterior". Eso no es lo que cuenta. Es el fruto. 

Al igual que Pepper, me escudé en mi corta estatura para justificar mis cobardías. Recibí cuando era niña todo tipo de chistes burlones por ser pequeña y eso fue empequeñeciendo también mi estatura interior, mi amor propio. Por supuesto, todo eso hasta que conocí a Jesús. 

Viendo la película recordé todos esos episodios que marcaron mi infancia y parte de mi adolescencia con heridas profundas. Y como Dios había utilizado mi "pequeñez" para mostrarme su grandeza, sanarme y rescatarme de mi propia oscuridad. 

Fui volviendo a repasar que lo importante no es como nos veamos por fuera (ni como nos vean los demás, ni lo que digan), o nuestra "altura" exterior y todo lo que ella implica: muchos reconocimientos, títulos, riquezas, popularidad o fama... Nada exterior dicta quien eres, ni califica lo sabes o calcula lo que vales. 

Valemos por lo que brota de nuestro interior: la bondad, simpatía, generosidad, el amor, la caridad, humildad, el honor, la dignidad... ¡cuántas cosas más!

Yo aspiro a transformar el mundo como lo hizo Pepper: creyendo con todas mis fuerzas, olvidando mis limitaciones exteriores y valorando aún más quien soy y a quienes tengo a mi alrededor. Amando... sobre todo y con todo. Amar es el secreto, es la clave, es el principio y es el fin.

¿Que si la recomiendo? Solo si estás dispuesto(a) a soltar las amarras y lanzarte a creer. Si estás dispuesto a dejar los prejuicios a un lado y darte al menos una oportunidad de apostar a ti. 

Qué importa que las cosas no salgan como quieres o como lo tenías planeado. Han sido como tenían que ser y eso no significa que esté mal. Y habrás hecho, habrás dado el paso. Eso, más que una derrota, es una batalla vencida. 

miércoles, enero 13, 2016

Cuando débil soy...

"Pero me dijo: te basta mi Gracia; mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad. Con gusto pues me preciaré de mis debilidades para que me cubra la fuerza de Cristo". 2 Corintios 12, 9. 

Creo que esa ha sido una de mis mayores luchas espirituales: sentirme, saberme débil. Cuando llega ese momento en el que solamente puedes depender de la providencia de Dios. 

Me sucede con una frecuencia incómoda. No tener las respuestas, no saber qué hacer, esperar... oh, esperar. 

También en mi cuerpo lo experimento. La medicina demora en su efecto. Y hay cosas con las que sencillamente nos toca lidiar de por vida. 

Hoy, sentada en el "sofá de la oración", recordé la cita bíblica que encabeza este post. La primera vez que "nos encontramos" (la cita y yo) estaba atravesando por una situación que debilitaba mi salud. Ahí aprendí que en todo momento, no solo en las buenas, debía dar gracias y glorificar a Dios. 

Suena a locura. Y ciertamente, lo es. Pablo lo llama "la locura de la cruz". Esa es la cruz que nos salva. 

Así que en este momento abrazo mi cruz. Confío en que todo lo que me sucede tiene que ver con el plan de Salvación que Dios pensó y creo para mi. No es fácil. La incertidumbre se puede sobrellevar con la paz... la paz de Jesús. 

La paz no llega por arte de magia. Porque la fe no es parte de un espectáculo. La fe es producto de una relación estrecha con Dios. De esa relación, uno de sus frutos es la paz. 

Abrazar la cruz tampoco significa resignarse o darse por vencidos. Significa aceptar. Aceptar lo que no puedes cambiar y seguir adelante. Y luchar. Sí, abrazar la cruz es parte de una batalla, sobre todo interior. 

Porque abrazar la cruz (y lo repito a propósito) significa la mayoría de las veces negarse a sí mismo; y créanme, no hay batalla más dura que la que libramos contra nosotros mismos. 

Sentada en el sofá de la oración escribo esta nota. Aquí, ahora, decido una vez más confiar en Dios y en su providencia. Oro por mí y por todos y todas las que están librando una batalla que pone a prueba su fe. Oro por los que como yo, a veces se sienten pequeños y frágiles. Por los que sienten que no pueden pelear por su sueños, porque les abruma el mundo. Por los que están llenos de inseguridad, por los que no saben lo que quieren y por los que aunque lo saben, "no saben" como conseguirlo. 

Oro por los que necesitan paz. Por los que esperan. Por los que están tristes y por los que tienen una tristeza fruto de una herida con Dios... por esos que piensan que Dios les ha abandonado. 

Tú que lees: no sé quien eres... pero estoy orando por ti. 

"Cuando débil soy, fuerte soy". 


lunes, enero 03, 2011

Volver a empezar


Año nuevo: otra oportunidad. Una década ha quedado atrás... En el 2000 yo tenía 14 años. Con nostalgía me puse a leer mis escritos de entonces. Me sonrojé al mirarme en esos versitos tímidos y flojos. Eran mis primeros años de enamorada de Cristo, con la pasión y la inmadurez de una adolescente llena de complejos e inseguridades, y que apenas se conocía a sí misma.

Me miraba en aquella nueva familia que Dios me regalaba: la iglesia y los amigos que aun conservo. Ya han pasado 10 años y recuerdo como si fuera ayer aquellos tiempos de mocedad.

La idea que tengo no es la de rechazar mi pasado. Pero como dice Martín Valverde: "no lo extrañes tanto (el pasado) como para regresar". Ese es uno de mis propósitos más importantes para esta nueva década que recién inicia: dejar atrás y volver a empezar: en lo espiritual, sentimental, profesional, personal... Vivir el hoy. Porque "necesito creer ya no seguir llorando", cito a Martín.

Lo que se estanca muere. Yo no quiero estancarme en mi pasado. En lo que pudo ser y no es. En lo que pude hacer y no hice. En lo que pude ser y no soy. Por eso mi más grande deseo lo encuentro a través de Pablo en su carta a los Efesios: "El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la Gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendaís la esperanza a la que os llama". Sentí que una espada me traspasaba el corazón cuando escuchaba esta lectura anoche en la Eucaristía. Y recordé que fue el mensaje que mi querida amiga Jenny dejó grabado en mi facebook en sus deseos de año nuevo. Cito " Y que este sea el año de poder comprender lo que el Padre desea de ti". Este es el reto que quiero asumir más allá de mis escritos sueltos en el blog. Habrán caídas, lágrimas, cansancio, desilusiones. Pero cuánto me conforta saber que no estoy sola en esta batalla y que encontraré el apoyo para seguir adelante. El primero que está conmigo es Jesús. El, todavía, sigue creyendo en mí.

martes, diciembre 28, 2010

La Navidad de Oliver


A los nueve años, Oliver no sabía que significaba ser huérfano. Lo era, (y de la manera más conmovedora que se pudo ingeniar Dickens), pero la palabra no la conocía. A esa edad no había recibido ni la alimentación ni la educación adecuadas. Las palabras y sus significados pierden importancia cuando tener hambre es una osadía que se castiga con azotes.

Cuando volvió al Hospicio, el lugar donde nació y su madre murió al tocarle sus pequeñas manitas, supo a duras palabras y cozcorrones lo que era ser huérfano... y lloró "amargamente". Era el día de su cumpleaños.

Esa noche, Oliver "lloró hasta quedarse dormido". No se imaginaba lo que le esperaba a esta altura de la historia. A mí todavía me toca descubrirlo. Por como está titulada la obra de Charles Dickens "Las aventuras de Oliver Twist" me imagino que serán muchas las "desventuras" que ha de sufrir este muchacho al que la vida le destinó ser pobre. Conociendo un poco el ingenio inspirador del autor, deduzco que la crudeza y el desamparo que él mismo vivió en un Londres oscuro y empañado por el abandono de su padre, será el espejo que refleje esta historia que ha sido adaptada a obras de teatro y al cine.

Las pocas páginas que he leído a trompicones, (lo reconozco. el cansancio y el sueño me están jugando una mala pasada), me han dejado con el corazón en la mano. Por un instante me trasladé mentalmente al Hospicio y ví llorar al desdichado Oliver; sentí propia aquella soledad encarnada en su aspecto famélico. Lo tuve de frente hasta que se quedó dormido. Me incliné y acaricié un cabello rizo y dorado, algo pegajoso, hasta que un estallido de dolor en el pecho me indujo a alejarme -despacio para no despertarle.

Cuando volví en mí, no pude evitar seguir pensando en Oliver. Cómo habrán sido sus navidades, sin familia, con hambre de pan y la sed de un amor desconocido para él.

Oliver es el espejo de muchos niños que sufren en su inocencia con el cuchillo al cuello. Ayer, el día de los Santos Inocentes, Rosa Montero, española escritora y columnista del periódico El País, escribió algo sobre el abandono y el maltrato que sufren los niños de manera indiscriminada.

Narró algunos casos y lamentó que ojos miren y no vean, porque sea la indiferencia, como tituló su columna, el arma más afililada que aniquilé a estos inocentes en el mundo.

Indiferentes... Cuánta indiferencia ante el dolor ajeno, ante la desolación que sirve de friza a los desamparados.

A dos días para que termine el año la conciencia me pasa revista. Como interpelada por mis acciones, pienso en el tiempo que perdí en amar a los demás, en ayudar y en servir, por andar distraída en mis egoísmos, dándole vueltas a una ruleta que siempre se detiene en el mismo lugar. No creo en el azar, pero a veces vivo como si dependiera de él.

La vida es dura, dijo una vez a un amigo un profesor autosuficiente. Yo, con la ayuda de Dios, quisiera que no lo fuese tanto, si aprendo a colgar en mi rostro una sonrisa. Si puedo dar calidez a un cuerpecito temblando de frío; si miro a los ojos y toco el rostro cansado de un enfermo; si escucho las voces de almas sin esperanza; si con mi hombro, sirvo de consuelo a unas lágrimas que caen en lugar del lamento. Si, solo si, logro calmar la ansiedad de pensar en mí y me doy cuenta que, más allá de mi corazón, hay muchos más que necesitan amor para latir.

viernes, octubre 08, 2010

Silencio

El agua del lago tiembla cuando asomo la cara.
Sientos sus ondas en mi alma, moverse.
El espejo es una sombra empañada y húmeda: jamás me había reflejado tan bien.

La madrugada llega con todas sus interrogantes.
El silencio es una grieta que traspasa la honda soledad.
Existen las palabras, pero encontrarlas no puedo.
Es largo el camino, es larga la espera.

El Creador se asoma: calla.
Quema ahí donde desaparecen los sueños.
La siembra se vuelve agotadora.
El horizonte está claro y profundo como la mirada de un anciano. Sin embargo, no veo.

Cada mañana es el ayer que llega y la carne se hace débil.
Soltar las amarras, levar anclas, remar mar adentro.
El viento, a veces como un enfermo de tuberculosis,
otras como un desalmado huracán, sopla.

Un aguijón punza el corazón... Silencio.

jueves, junio 24, 2010

Un día frío

Qué difícil levantarse por la mañana ( 5:30am) cuando llueve con ternura y el clima te invita a quedarte acurrucado/a bajo las sábanas tibias. La realidad sin piedad te sacude y te empuja a las frías aguas que te cortan el cuerpo y que te despiertan a las malas. Ni modo, hay que salir a la calle en busca del pan perdido, a mojarse los trapos y pescar resfriados esparcidos en la brisa, la humedad de la guagua y el hermetismo colosal del aire artificial.
El tiempo es tan gris como el humor, el ánimo y las esperanzas de las personas. El temporal combina con la corrupción. Las lluvias inesperadas con la ineptitud de las autoridades, que ya no sorprenden ni al más crédulo. Inundaciones que ahogan el optimismo. Derrumbes que se llevan el deseo de vivir, de luchar, de ser diferentes, de soñar.
Huele a mocato el mundo. Y hay gente que ya no le molesta. Está acostumbrada y no distingue.
Tanta droga, asesinatos, burlas, hambre, pobreza, injusticia, impunidad. Tanta vanidad, egoismo, hipocresía, ambición desmedida. Tanta soledad, carencia, enfermedad, olvido, mentira. Tanto de todo y de nada.
El mundo ataca fuerte, piensa que lleva la delantera. Cualquier corriente que llega arrastra al que no está preparado.
Existe el bien, no hay duda. Pero nos dejamos llevar por la corriente. Es más fácil que nadar en su contra. Plantamos sobre la arena porque no hay tiempo que perder. Y nuestras "seguridades" se pierden ante la menor brisa. La decisión es difícil. Vivir es difícil. Levantarse aun más. Ahora creo que es más valiente el que tiene que "levantarse" que el que nunca ha caído.

Es un día frío y extraño el de hoy. Sin embargo el corazón no se detiene. Su luz no se apaga. "Y sigo andando: estaba distraído, no destruido. ¿Desistir de existir?Resistir opto". Yuan.

lunes, abril 19, 2010

¿Qué significa seguir?

Por un momento pensé que se trataba de un artículo del blog que sigo. Con desilusión, descubrí que era un tema de blogger para explicar de que se trata eso de "seguir".
Sin mucho en la cabeza decidí hacer yo el artículo. Abrí el escritorio, hice "click" en "nueva entrada" y empecé a teclear. Lo que saliera estaría bien. En estos días tengo que sacar fuera, tengo que... dejar salir todo lo que entra a mi mente. Tengo que seguir.
Y, ¿qué significa seguir?
Luchar sin descanso, es decir, no darse por vencido.
Seguir escribiendo aunque nadie te lea.
Salir a la calle con una sonrisa a pesar de haber dormido mal y no tener dinero para comer y pagar el pasaje.
Seguir es corregir los errores. Conservar la calma cuando aparentemente lo haz perdido todo.
Es pintarse los labios de carmín, sentirse orgullosa y valorar lo que eres, después de terminar una relación de años. O después de años de estar sola.
Seguir es sacudirte el polvo, vendarte las heridas, olvidar lo pasado.
Es caminar con la frente en alto cuando acabas de perder el trabajo. Comerte un helado cuando no te fue bien en el exámen.
Seguir es soñar aunque tengas pesadillas. Escribir aunque no llegue la inspiración. Vestirte de rojo luego de un diagnóstico desfavorable de salud. Es perder la batalla pero tener ganas de pelear hasta morir.
Seguir es perdonar y sanar la herida aunque parezca que no tiene sentido. Es amar a aquel que te arrancó el amor.
Seguir es dormir cuando no sabes como pagar las deudas. Es soltar una carcajada cuando se te olvidó la cartera y todos tus cuadernos en el autobús.
Es levantarse temprano a tomar el café cuando el cielo amanece nublado o llueve.
Seguir es subirse el pantalón cuando hay que pasar un charco de agua y ponerse una funda en la cabeza si se te quedó la sombrilla en casa.
Es comerte feliz un helado de coco con batata si no hay para comprar un "Yogen Fruz".
Es "bajarte" y atar el cordón de los zapatos si no aparece quien lo haga.
Seguir es hacer de las cenizas tus alas para volar.
Tomarte el remedio de cebollas y sábila aunque no te guste.
Seguir es eso... seguir. Continuar, no detenerse, mirar hacia adelante, ponerse de pie después de caer... seguir. Tomarse el chocolate caliente agarrando la taza con las dos manos, sonriendo agradecida porque después de todo, si estás viva, entonces no estás vencida... Sigue.

viernes, abril 16, 2010

Transición


Cambié de trabajo. No sabía cuantos giros te da la vida cuando ésto sucede. Ha sido interesante. Escribo mucho y tengo muchas ideas. Mi mente no se detiene y todo lo que me rodea me inspira, me entretiene, me ilumina los sentidos. Hasta la nueva ruta para llegar hasta mi nueva casa de creaciones, trae sus propias historias. Todos los días surge una ocurrencia en el carro público. O en el puente peatonal que cruzo una esquina antes de la Defilló, encima del agitado tránsito y los trabajadores que retuercen el ánimo de los que pasan, con todas sus maquinarias pesadas y ruidosas.
La gente parece distinta. A veces me siento como si viajara en algún otro lado. Por cierto, me llevé tremendo susto este lunes pasado en la mañana, cuando viaja embutida en un carro público ruta 27 hasta el 9 de la Autopista Duarte. Justo llegando a la Avenida Abraham Lincoln la boca abierta de una serpiente gigante me roba el aliento y me deja totalmente desconcertada. El Parque Temático que se inventó nuestro querido Síndico, armó tremenda polémica dentro de aquel mundo destartalado y dísimil, que sentí pesar de pedir parada ante aquella discusión. Hay que ver que el dominicano sabe de todo, pero eso es otra cosa. La realidad es que el proceso de cambio, la transición, ha sido difícil, con todo y mis aventuras y las inyecciones de inspiración.
Extraño mucho a mis antiguos compañeros de trabajo. Aunque no me puedo quejar de mis nuevos compañeros. Me hacen reír... pero, como me decía anoche Don Brito, -a falta de que su hija Indhira me atendiera al teléfeno-: "los cambios siempre nos afectan... son difíciles. Es un proceso... pero ya pasará.... ". Si... ya pasará.
El cambio ha llegado además con una fuerte brisa dejándole a mi vida una hojarasca impertinente. Se ha nublado un poco el cielo y me dan ganas de estar lejos, de apartarme de todos, de dejar que la hojarasca cresca, que me arrope entera con sus hojas marrones y crujientes... pero sé que no debe ser así. Que tengo que levantar la cabeza y tomar la escoba y barrer, barrer, barrer, hasta el cansancio. Luchar por seguir adelante, sin dejar que lo "humano" me aniquile y me arrebaté el optimismo. Si. Seguiré creyendo en las personas, aunque me fallen. Perdonaré, porque es la mejor medicina para el corazón y es la llave del amor... Amaré, aunque parezca una locura, aunque me cueste la vida. Sonreiré, aunque se me salgan las lágrimas. No dejaré de ser sensible. No dejaré que mi corazón se vuelva una roca. Lucharé. Yo sé que esto es un mal momento. Sé que Dios me ayudará. Que juntos lograremos terminar la obra que Él ha empezado en mí.
A los que me conocen, a los que han estado conmigo, rueguen por mi. Lo necesito. Los necesito. No tomen en cuenta si les sorprendo con silencios, o hasta con dureza. Sigo siendo yo. La niña que sueña y que, porque a decido amar y luchar por lo justo, ha encontrado muchos tropiezos. Pero sigo siendo... yo.

miércoles, abril 07, 2010

¡Hola!

Una nueva canción empieza a sonar en mi tocadiscos. La escucho atenta y encantada. En dos palabras: estoy feliz y emocionada. Siento maripositas en el estómago y no precisamente tiene que ver con algún varón. No se trata de eso. La vida me sonríe y estoy enamorada de ella, de su cálida y dulce mirada, de su abrazo que me arrulla. Siento una inexplicable sensación en mi interior que me hace mirar al cielo con frecuencia, y otra vez sonreirle al cielo, a las nubes. Suena tonto, barato y sin esencia. Pero les conforto con un típico "yo me entiendo".
Es más o menos esto: estoy cerrando un ciclo de mi vida, y de una vez, se empiezan a abrir otros. En un chazquido de dedos. A la rueleta de mi asombro, dejándome boquiabierta.
"Este será un gran año", fue mi propio augurio la madrugada del primero de enero. Aunque con lágrimas en los ojos, esa primera madrugada me prometía muchos cambios, cosas nuevas... sin saber el tamaño que tendrían, me aventuré a aceptarlos en mi interior. Tamaña osadía.
Justo ahora, cual si fuera un cuento, siento la llegar a la última página y entrever la palabra "fin". Me tiemblan las piernas, se me encoje el estómago... uuyy. Pero se siente bien, muy bien. Ante mi se abre un horizonte mágico, lleno de sorpresas esperando-me.
Con humildad, puedo decir que estoy creciendo. Y lo mejor, estoy creyendo en mí. Estoy siendo testigo del amor de Dios. Reconociendo quienes son mis verdaderos amigos. Disfrutando de la aventura de la vida y conociendo un mundo por el momento, escondido y desconocido para mi.
Por demás, les dejo mi saludo. Desde hoy, alguien nueva les saluda. Dios hace nueva todas las cosas, y yo, por su Gracia, no soy la excepción.
Pero no tengan miedo. Sólo soy yo, renovada como las aguas de un río. A bordo de una montaña-rusa, achinando los ojos y abriendo los brazos al Sol.

martes, marzo 23, 2010

Estar viva


Emoción. Ganas de reír y llorar al mismo tiempo. Un sentir distinto, como si pudiera tocar el viento, tomarlo de la mano. 

Un horizonte nuevo se levanta frente a mis ojos. Tiembla el alma, el corazón grita, el cielo se aclara. Puedo ver. Tanto, que siento miedo. Hay una sonrisa anclada en los labios: tímida, tonta, ingenua. 

Sucede. No hay explicaciones lógicas, ni ilógicas. Pasa. Llega. Se aproxima. Te toca.

¡Una locura! ¿Será? ¿Por qué preguntas? ¿Por qué respuestas? 

La vida es como el fluir de las olas. Reciclar el agua. Dejarse llevar por la corriente Divina... no estancarse, y otra vez dejarse llevar. 

Empaparse del cristal de la lluvia. Llover con ella. Reflejar el Sol en sus gotas. Cristal infinito, transparente y puro. 

Abandonarse al latir de la tierra. Dejarse seducir por el fuego. Y otra vez dejarse llevar, sin resistirse. 

Soñar. Despertar. Vivir. Dejarse amar. Amar...  Estar viva. 



lunes, noviembre 23, 2009

Mis reales


No sé qué decir primero, si perdón o gracias. Ahora cobran sentido muchos sin-sentidos y se aclaran algunas tinieblas que nublaban mi razón. Mientras leía el Evangelio de la viuda que echaba sus dos reales, sentí algo que punzaba mi corazón. Justo ayer celebramos la fiesta de "Jesucristo, Rey del universo". Yo hice un comentario en el que lo declaraba "Rey de mi vida". Pienso y me río porque es muy fácil decirlo y escribirlo. Pero vivirlo... Que eso sea una realidad es muy distinto.

Llegan a mi mente las veces en que reprochaba y reclamaba a Jesús porque sentía que me estaba quitando las cosas yo más quería... Que equivocada estaba. No me daba cuenta que a las 'cosas' les estaba dando un valor por encima de El, incluso de mi. Son las cosas de Dios o es el Dios de las cosas. Aparece la contradicción. ¿Eres o no el Rey de mi vida? No tengo respuesta.

Esta lectura sobre la viuda que de seguro entregó lo único que tenía, lo que para ella era más valioso, me ayuda a decifrarlo. ¿Qué tanto seríamos capaces de sacrificar por Ti, Señor? ¿Damos todo o sólo lo que nos sobra? ¿Eres el Rey de mi vida o de una parte de ella? ¿O de ninguna?
Es más fácil amarte desde la comodidad de nuestros deseos. Cuando todo está como lo planeamos y tenemos 'todo' lo que queremos. Pero cuando nos toca sacrificar, como Abraham, lo más preciado, ¿somos capaces de seguir amándote, de confiar en Ti?
Si, creo que te entiendo. Es necesario que todo esté en orden. Y el orden es que Tu tengas el primer lugar. Nada más.
En este momento quiero entregarte mis reales. Esos a los que me aferro y que no me dejan amarte y darte el lugar que te mereces. Porque desprenderme de ellos es una muestra de que confio en Ti. Si me lo pides es porque me proveeras. Tu siempre tienes un mejor plan.

domingo, noviembre 22, 2009

Con los ojos cerrados


Quiero seguirte. Sucede que a veces me siento confundida. Todo quiero entenderlo, buscarle una explicación humana a lo divino. Pasa que la vida está llena de cosas a enfrentar y a veces no quiero aceptarlo. Me cuesta. Me cuesta doblegar mi orgullo y abandonar mis miedos. Si. Tengo miedo. A lo incierto, al ahora. Si, al presente, al dolor actual... ese mismo que conoces y que junto a mí haces tuyo; de eso no tengo ninguna duda, aunque quiera a veces reprocharte. Es una excusa que uso para justificarme y ser rebelde, y revelarme.

Ya no me quedan argumentos. No tengo nada que darte. Nada de valor con lo que te pueda impresionar. Lo único que tengo es esta vida, que ya es tuya. Tómala, te la ofrezco. Así con sus ñoñerías, con sus temores, con su falta de fe, con su inseguridad... te la doy. Acéptala como ofrenda del amor que te tengo, imperfecto por demás. Ahora, en este momento, con la vista nublada por el cristal que se asoma a mis ojos, me abandono a Ti. Hace mucho que estoy en reserva, viviendo de Ti, alimentada por Ti. ¡Qué hermoso es saber que Tu haz estado conmigo, en esas noches frías de mi soledad! ¡Qué eres fiel! Si no fuera por Ti, por tu amor, que sería de mi...

No te voy a negar que es un sacrificio lo que me pides... A veces creo que es una locura que no podré resistir. Dejarme moldear por Ti no es fácil. Pero te amo. Y quiero "querer" lo que deseas para mi. ¿Y qué es lo que quieres? No lo sé. Lo único que te pido es que me des las fuerzas para seguir. Que me des un corazón humilde, dispuesto para amar. Como el de un niño: tierno, dócil, alegre. Si. Quiero ser alegre, estar alegre. Quiero confiar en Ti. Así como Abraham, como Daniel, como Jeremías, como Ezequiel. Como María, como Pedro, como Pablo, como la Madre Teresa. Como el Centurión, como el ciego de Jericó. Mejor, como el ciego de Betsaida. Ese que primero tomaste de la mano y te llevaste fuera del pueblo, antes de devolverle la visión. Yo quiero ser como él. Confiar en Tí aunque no vea el camino por dónde me llevas. Y si es necesario que no "vea" para que no me suelte de Tu mano, entonces, que no vea. Quiero seguirte, con los ojos cerrados.

"La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de lo que no se ve". Hebreos 11, 1.

jueves, octubre 15, 2009

Nada te turbe

Hoy recordamos a Santa Teresa de Jesús. Y con ello, su entereza y confianza en Dios. Su corazón dulce y su alegría. Comparto estas, sus palabras, que han rodado el mundo edificando a miles. Yo he sido una de ellos. Espero y confío que lo hará con ustedes.

Bendiciones. Que nada nos turbe. Aunque todo se pierda, Dios no se muda. Sólo Dios basta.

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;
Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo;
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.

miércoles, octubre 07, 2009

¿De vacaciones?

La periodista duerme... mientras la escritora despierta. De una viviré, con la otra me ganaré la vida. A una la amo, a la otra la necesito. Una me hará crecer, la otra, soñar. Con una acariciaré el éxito, con la otra me sentiré más orgullosa. De una y otra soy. En una me envuelvo, con la otra, soy libre.
Justo en este preciso momento libro la batalla más interesante de mi vida: la de la incertidumbre. Periodista y/o escritora, se encuentra en la fase de re-descubrirse. re-definirse. Y junto a la mujer que las acoge hay un silencio ensordecedor. El silencio de la espera. Lo desconocido se vuelve una más de mis intrigas, en esta vida la mia, que se mueve en pasos improvisados, osados... sobre un camino jamás trazado, que hago mio y nuevo todos los días, con mis pasos.
Lo desconocido... se vuelve cada vez más familiar. Voy perdiéndole el miedo y tomándole el piso. "Confiar y esperar" es mi frase de lucha. Y espero confiada en que pronto llegarás, y no estaré más sola.

lunes, septiembre 14, 2009

Catarsis

Gracias a quienes estuvieron acompañando con sus oraciones "Descálzate". Para la gloria de Dios todo fue maravilloso. Y eso, que sólo fue un pequeño soplo de lo que nos promete más adelante. Las cosas van en serio "con nosotros". Dios ha estado grande y estamos alegres.
Me sentí muy feliz de ver rostros "nuevos y viejos" re-encontrarse. Lágrimas de purificación como síntoma de "catarsis" de corazones oprimidos y que ya no más.
Me detuve un momento a "contemplar-le" y quedé impactada. Yo también me liberé de mis temores y confié. Sin darle importancia a lo que piensen los demás, obedecí al Creador y me dejé llevar. Me olvidé de mis "razones" y aposté a sus locuras. ¡Qué sabias son!
Y mientras me sumerjo en mis pensamientos, en mi "cruz", siento su mano acariciando mi pelo y a su voz susurrarme: "Nazaret (haciendo fuerza en la última sílaba), tranquila, todo va a estar bien".
Me alivia saber que no terminaré perdiendo la cordura. Aunque si es por estar con Él, no importa que me llamen loca.

PD. Gracias a Soranyi por el poemario. Apenas llegó a mis manos y me lo estoy leyendo con avidez, cual forastero sediento que ha encontrado un manantial. Gracias.

Los poemas son de Ginny Taulé Paiewonsky. Me permito copiar un verso -con su permiso- de "vivir a medias" que me encantó.

"Cada día entregarse al momento
atreverse a fluir,
una potencial aventura, una sorpresa no planificada,
escapar lo cotidiano.

Lo cotidiano se crea al repetirse,
decimos que no lo queremos
pero nos aferramos a sus rituales, a sus rincones.
a la segura semiluz de lo conocido.
Como si de ese escurrirse dependiera la vida,
cuando es justamente lo contrario".

lunes, agosto 24, 2009

¿De Nazaret puede salir algo bueno?

El Evangelio de hoy cambió mis planes de escritura por completo. Venía rumiando una idea a la que iba dándole forma, un poco de varias cosas que ví y viví este fin de semana -el juego de Pedro, que ganó Federer- mientras estaba de camino al trabajo esta misma mañana. Curiosamente el tema de "Dios" no estaba entre mis "ideas". Pensaba darle un descanso a mis experiencias divinas, para bajar un poco a la Tierra. Pero esos no eran los planes de Dios, y como a Pablo, cuando era Saulo, me tumbaron del caballo.
Resulta que mientras leo la lectura junto a una compañera de trabajo, al llegar al Evangelio se me cortan las Palabras. Trato de que no se me note, y continúo. Más la impresión es más fuerte que yo, y cuando llega el momento de la oración, no puedo evitar llorar.
En el Evangelio tomado de San Juan 1, 45-51, Natanael, luego de que Felipe le de una breve introducción de quién es Jesús, haciendo mención que es hijo de José y que es de Nazaret, el le replica: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?".
Siento como si las palabras me fueran dirigidas a mi. Pues como saben ese es mi nombre: Nazaret. En muchas ocasiones yo me he preguntado lo mismo. Y en otras tantas, algunas otras personas, también. Y uno empieza a dudar.

Hace varios meses el Padre Miguel me dijo, por un momento en el que alguien dudó de que de mi pudiera salir algo bueno, que me sintiera orgullosa porque lo mismo habían dicho de Jesús...
Me recordó este Evangelio. Hoy, sin esperarlo, ha vuelto a mi mente ese recuerdo en el momento preciso. Dios sabe por qué.
Al orar le decía al Señor que si verdaderamente de mi podía salir algo bueno. Le pregunté que si de mi está saliendo algo bueno...
Me reviso como puedo. Pienso: "lo bueno que puede salir de mi es gracias a Jesús. En eso no hay duda". Sé que Dios me ha elegido y que apuesta a mi, aunque ni yo misma me lo crea. El está depositando su confianza en mí, sus talentos, sus dones... y yo quiero confiar en Él. Alguien decía una vez, creo que Yuan, que nosotros necesitamos a Dios, pero Dios necesita que confiemos en él. Yo quiero... lo necesito. Entonces, manos a la obra. El no elige a los capacitados, sino que capacita a los que elige. Que se haga su Voluntad por encima de cualquier temor, o duda, o carencia. Si me equivoco, no importa. Me arriesgo. Dios está conmigo. Ufff!!!
"Nuevas fuerzas tendrán, los que esperan, los que aman a Jesús. Caminarán y no se cansarán. Correrán no se fatigarán".
Dios, danos nuevas fuerzas. Ayúdanos a perseverar. A que de nosotros pueda salir algo bueno. Que así sea, Señor.

miércoles, agosto 19, 2009

Bienvenida al mundo real

Fueron las palabras de Fray Miguel. Hizo que recordara que mis situaciones son "de este mundo", no de otra galaxia. Jamás me había sentido tan comprendida como anoche, al hablar con él. Al menos siento un gran alivio, pues muy a mi pesar no tengo una varita mágica, como dijo don Celso Marranzini. Lo peor de todo es que no existen. Me llega a la cabeza Félix Sánchez. Ahora mismo tal vez quiere una, o para cambiar los numeritos que le dieron un penoso octavo lugar o para desaparecer. Lamento la comparación, no lo pude evitarlo.
Mas, aunque nos duela, la realidad hay que enfrentarla con los pies en la tierra y hay que luchar con pecho grande para conseguir lo que queremos. Pero también hay que resignarse cuando no se pueden cambiar las cosas. En esta vida hay que saber cuando detenerse; cuando no se puede hacer más. Llega un momento en que nos toca ser pacientes y esperar, como decimos los cristianos, en la providencia divina.
La vida es dura. Nadie nos dijo que sería fácil. Ni el mismo Dios. Cada prueba, cada compromiso, las responsabilidades, los retos, los sufrimientos, las dudas... tenemos todo que asumirlo con valentía. Aunque muchas veces nos toque llorar.
En estos momentos pienso en María. Como decía F. Miguel: esa chiquilla de Nazaret. Dios le promete grandes cosas: que será bendita entre las mujeres, que dará a luz al Hijo de Dios, que recibirá el Espíritu Santo, que su vientre será bendito. Todo luce maravilloso. Tiempo después la gran y dura realidad: ver sufrir a su hijo, sin poder hacer nada. Imagino que María tenía toda la razón para cuestionar a Dios. Pero no lo hizo. Ella soportó cada azote, cada humillación, cada bofetada, cada insulto... con confianza. F. Miguel decía que mientras Jesús padecía en su carne, ella lo hacía en su corazón. Imagino lo impotente que hubo de sentirse verlo sufrir sin poder intervenir. Recordando que ese 'pequeño' que una vez tuvo en su vientre, que amamantó, que vio crecer y jugar, ahora estaba colgado de un madero.
Y a pesar de tener razones para cuestionar a Dios, no lo hizo. Esperó a que le entregaran su cadáver mientras permanecía de pie ante la cruz... de pie ante la cruz...
Su paciencia, su espera, parece no significar nada, y es todo lo contrario. Como Gedeón, ella fue valiente. No hay para mí mayor valentía que la de no huirle al sufrimiento. Que la de enfrentar con confianza, paciencia y fe, el dolor. Eso sí que es librar una batalla difícil. Como lo hizo María. Y todo esto puedo verlo mejor gracias a Fray Miguel.
Bienvenida a este mundo real sin varita mágica. No la necesito. Me basta con tener paciencia y confiar en Dios.

lunes, agosto 17, 2009

Sostenida por Tu Gracia


Intoxicada de cansancio. Mi mente se ha dejado ahuyentar por los problemas. Recorriendo este camino estrecho rumbo hacia los brazos de mi Padre y amado, he sentido el dolor de las caídas, la ausencia de los amigos, el rasguño profundo de las pruebas, los golpes de la batalla. He visto caer mis muchos 'baluartes'. Mi escudo y armadura desgastarse. He visto inundarse mi rostro de lágrimas y nublarse mi sonrisa.
Mas por encima de todo eso ha estado el amor de Dios. El que me da las fuerzas para sostenerme. Porque, al mirar atrás, veo como ha sido posible, que sea posible, que todavía hoy a pesar de las derrotas, siga dando la pelea en esta batalla. Que hoy, en esta mañana hermosa que pueden contemplar mis ojos ayudados por unos espejuelos, todavía siga en los atrios del Señor, es un milagro.
Le doy tantas gracias a Dios porque todavía quiero seguir caminando junto a Él. Y, aunque en ocasiones cambie de opinión, siempre aparece "alguien" que me recuerda que no estoy sola y que esto que me toca "sufrir" por Cristo es una Gracia que tiene como premio una corona que no se marchita.
Perdida ando en mis limitaciones. Atormentada por mis faltas, por mis necesidades, por mi desconfianza... Seguido siento una soplo que acaricia mi alma y me devuelve las ganas de vivir por Cristo. Borracha de dudas y temores, caigo rendida ante su omnipotencia divina y mi cuerpo deja de temblar. Empiezo de nuevo a confiar.
Destrozada por la espera, por ver aniquilados mis sueños y mis planes, miro un poco más allá. Los latidos de mi corazón me recuerdan que nadie que ha confiando en Dios ha quedado defraudado. Y muy a pesar de lo "Abrahám" que me siento en estos días, Dios me reta a mirar por encima de mis límites humanos y me confirma que Proveerá.
Depender de la providencia de Dios no es tarea fácil. Confiar en su Voluntad, en sus planes, tampoco. Pero para mi no hay una idea mejor. No tengo otra opción.
Quiero sumergirme en su Presencia hasta quedar inundada de Él. Hasta aceptar que "Dios tiene un mejor plan". Como dice mi amigo Edwin: "cuando se terminan tus fuerzas, empiezan las de Él (Dios)". Yo no me había dado cuenta que hace tiempo que 'ando' con sus pies...
Aferrada a mi "gran esperanza" danzo con júbilo, y levanto mis manos para alabarle y bendecirle. Le pido ser agradecida siempre. Que me ayude a poner mis ojos en lo que tengo y no en lo que me hace falta, y a darle gracias por ello. Le pido paciencia aunque eso signifique pruebas. Le pido ante todo ser 'luz' para quienes me rodean. Que mi rostro quede resplandeciente como el de Moisés cuando bajaba del monte al estar con Él. Que mi corazón cada día tenga más amor que dar a los demás. Que pueda amar con pureza, sin límites ni fronteras. Que Dios me regale un corazón agradecido, bondadoso, humilde... un corazón de niño, que olvida las faltas y no guarda rencor. Quiero, como Juan, su discípulo amado, recostarme entre los brazos de Jesús y alimentarme de sus latidos.
Dame las fuerzas para amarte y no separarme de Ti, pase lo que pase.

"Gracias Dios porque eres mi suplidor. Multiplicas mis fuerzas y me animas a estar con contigo".

jueves, agosto 13, 2009

Xiomara

Xiomara es una señora que conocí hace varias semanas en una parada de autobus. Ambas estudiamos en el Dominico y vivimos por la misma zona. La noche que hablé con ella por primera vez tuve la sensación de que la había visto en otra parte. Su rostro me parecía tan familiar... Lo mismo le sucedía a ella. Entre palabra y palabra, Xiomara me fue contando su vida. Esa noche supe mucho más de ella de lo que sé de personas que "¿conozco?" hace varios años.
Nuestro encuentro fue coincidencia divina, o "diosidencia", pues adrede había dejado pasar la primera guagua y luego de que se me acercó, mantuve cierta distancia. Esa noche no me encontraba con el ánimo de hablar mucho. Pero Dios tenía otros planes y no puse resistencia. Retiré los audífonos de mis oídos y me dispuse a escucharla con atención. Estaba escuchando un programa en Vida que me gusta mucho. Más esa noche, Dios quería que escuchara otra cosa.
Bastó solo unas horas para que nos "cayeramos" bien. Al desmontarme de la guagua tomé sus números y casi siempre nos encontramos en la parada sin previa planificación.
Anoche volvió a suceder: tomamos el mismo bus. A pesar de que no nos tocó sentarno juntas, procuramos quedar en los asientos que dan al pasillo para poder hablar. Y hablamos, cantamos... a ella le gusta mucho 4x7, al igual que a mí. Recitamos casi todas las canciones de su último Cd. Entre nota y nota, entonamos algunas de Ambiorix Padilla, ya sentadas una al lado de la otra, nos predicabamos una a la otra nuestras experiencias vividas y lo mucho que nos habían ayudado esas canciones en algún momento difícil.
Xiomara, que tiene cerca de 50 años a los que se refiere orgullosa, es una persona dulce, bondadosa y locuaz. Ha tenido que atravesar duras pruebas y estar sola por muchos años. Es divorciada y sus hijos, los que no estudian fuera, ya se casaron. Pero en medio de todo, con su sonrisa de ingenua y su mirada algo cansada y ojerosa, lleva en su corazón el gran milagro de la fe. Es sencilla, aunque ella dice que no lo es. Tiene una gran intención de ayudar a los demás. De dar, como ella misma lo expresa, un poco de lo tanto que ha recibido del Señor. Anoche sin darse cuenta, lo hizo conmigo...
Al llegar a casa -luego de una larga charla después de desmontarnos de la "31"-, tuve una gran inspiración de adorar al Señor. Desde que llegué, me despojé de todo lo que cargaba encima, saludé y procuré a los míos (mi mamá y mi hermana veían el cartel de los sapos; mi hermano "chateaba" y mi papá veía entre sueños el juego entre los Phillies y Chicago. O mejor dicho, el juego de "Pedro"). Luego de ver que todo estaba bien, me puse cómoda, saqué mi Biblia preciosa y tomé en brazos mi bella guitarra. Abrí la Palabra y leí un Salmo. Una pequeña meditación y "Haz de mi tu fiel adorador" salía de mi voz y entonaba con mi lola en clave de sol. Es una canción de Ambiorix...
Más luego, tuve el deseo de cantar esta canción "El himno de Victoria", que Xiomara me cantó completito en la guagua. A ella le encanta. Algo confusa, lo tarareé. Toda la noche lo tuve sonante en mi cabeza, hasta que me dormí. Y esta mañana al levantarme despavorida a las 6:00 am (me retracé 15 minutos), lo primero que llegó a mi mente fue: "cada vez que el Mar Rojo tu tengas que pasar, llama siempre a ese hombre que te va ayudar..." más o menos dice así. Pasan las 8 de la mañana, y no he podido arrancarla de mi mente. Es de Danny Berrios y quiero compartirla con todos ustedes gracias a la ayuda de YouTube.

Canten conmigo "el himno de victoria", que le dedico especialmente a Xiomara. Que por cierto, si que nos hemos visto antes. En un retiro con Salvador Gómez, ella se sentaba detrás de mi. Dios nos ha vuelto a juntar. Algún plan tendrá.

Dios les bendiga y ánimo. ¡En Jesús somos más que vencedores!

http://www.youtube.com/watch?v=UAIwheGxt5E

martes, julio 21, 2009

¿Locuras?


Intento explicar todo lo que me sucede. Es, si aplicamos el sentido común, una locura. Una cadena de soluciones llegan a mis problemas de una forma providencial. Debo reconocer que estoy aprendiendo a soltar y abandonarme a Dios. Trato de no mortificarme por lo que no pueda resolver y le doy gracias a Dios a pesar de todo, decidiendo enfrentar cada traba con amor y esperanza. Y los resultados han sido tan incríbles como inmediatos: cosas perdidas aparecen; injustas calificaciones, mejoran; preguntas difíciles tienen respuesta, enfermedades (no sólo físicas) tienen cura... en fin. He encontrado "una aguja lógica en un pajar de incoherencias"(cito a Matilde Asensi). Y esa lógica no es más que la voluntad de Dios. Si. La que me ayuda a aceptar y no a comprender. Resuelvo que es la mejor manera de ganarle terreno a lo incomprensible, en tanto aparece la respuesta.
Creyendo que estaba perdida, he encontrado un guia que me conduce por un camino, que aunque incierto, me parece seguro. El guia no es más que el Espíritu Santo. Su luz brilla tan fuerte, que hace del sendero más tenebroso, un paisaje tranquilo y seguro.
Como soy tan cobarde, mi Padre me ha regalado una armadura que es capaz de defenderme contra toda maldad: su amor. De manera que nunca me siento sola. Pase lo que pase, estoy convencida que mi vida está guardada en su amor.
Todo esto me parece una locura. Lo que vivo y lo que me falta por vivir. Las que cosas que me faltan por hacer y los planes que tiene Dios para mi. Me parece una aventura osada. Cumplir la voluntad de Dios, no es un "maíz". Pero sé que aunque me cueste, Dios proveerá y al igual que al pueblo de Israel, me defenderá, y veré la victoria que me ha de conceder. Su brazo no conoce la derrota. Estoy a salvo. Él, peleará por mi.