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viernes, abril 16, 2010

Transición


Cambié de trabajo. No sabía cuantos giros te da la vida cuando ésto sucede. Ha sido interesante. Escribo mucho y tengo muchas ideas. Mi mente no se detiene y todo lo que me rodea me inspira, me entretiene, me ilumina los sentidos. Hasta la nueva ruta para llegar hasta mi nueva casa de creaciones, trae sus propias historias. Todos los días surge una ocurrencia en el carro público. O en el puente peatonal que cruzo una esquina antes de la Defilló, encima del agitado tránsito y los trabajadores que retuercen el ánimo de los que pasan, con todas sus maquinarias pesadas y ruidosas.
La gente parece distinta. A veces me siento como si viajara en algún otro lado. Por cierto, me llevé tremendo susto este lunes pasado en la mañana, cuando viaja embutida en un carro público ruta 27 hasta el 9 de la Autopista Duarte. Justo llegando a la Avenida Abraham Lincoln la boca abierta de una serpiente gigante me roba el aliento y me deja totalmente desconcertada. El Parque Temático que se inventó nuestro querido Síndico, armó tremenda polémica dentro de aquel mundo destartalado y dísimil, que sentí pesar de pedir parada ante aquella discusión. Hay que ver que el dominicano sabe de todo, pero eso es otra cosa. La realidad es que el proceso de cambio, la transición, ha sido difícil, con todo y mis aventuras y las inyecciones de inspiración.
Extraño mucho a mis antiguos compañeros de trabajo. Aunque no me puedo quejar de mis nuevos compañeros. Me hacen reír... pero, como me decía anoche Don Brito, -a falta de que su hija Indhira me atendiera al teléfeno-: "los cambios siempre nos afectan... son difíciles. Es un proceso... pero ya pasará.... ". Si... ya pasará.
El cambio ha llegado además con una fuerte brisa dejándole a mi vida una hojarasca impertinente. Se ha nublado un poco el cielo y me dan ganas de estar lejos, de apartarme de todos, de dejar que la hojarasca cresca, que me arrope entera con sus hojas marrones y crujientes... pero sé que no debe ser así. Que tengo que levantar la cabeza y tomar la escoba y barrer, barrer, barrer, hasta el cansancio. Luchar por seguir adelante, sin dejar que lo "humano" me aniquile y me arrebaté el optimismo. Si. Seguiré creyendo en las personas, aunque me fallen. Perdonaré, porque es la mejor medicina para el corazón y es la llave del amor... Amaré, aunque parezca una locura, aunque me cueste la vida. Sonreiré, aunque se me salgan las lágrimas. No dejaré de ser sensible. No dejaré que mi corazón se vuelva una roca. Lucharé. Yo sé que esto es un mal momento. Sé que Dios me ayudará. Que juntos lograremos terminar la obra que Él ha empezado en mí.
A los que me conocen, a los que han estado conmigo, rueguen por mi. Lo necesito. Los necesito. No tomen en cuenta si les sorprendo con silencios, o hasta con dureza. Sigo siendo yo. La niña que sueña y que, porque a decido amar y luchar por lo justo, ha encontrado muchos tropiezos. Pero sigo siendo... yo.

lunes, noviembre 23, 2009

Mis reales


No sé qué decir primero, si perdón o gracias. Ahora cobran sentido muchos sin-sentidos y se aclaran algunas tinieblas que nublaban mi razón. Mientras leía el Evangelio de la viuda que echaba sus dos reales, sentí algo que punzaba mi corazón. Justo ayer celebramos la fiesta de "Jesucristo, Rey del universo". Yo hice un comentario en el que lo declaraba "Rey de mi vida". Pienso y me río porque es muy fácil decirlo y escribirlo. Pero vivirlo... Que eso sea una realidad es muy distinto.

Llegan a mi mente las veces en que reprochaba y reclamaba a Jesús porque sentía que me estaba quitando las cosas yo más quería... Que equivocada estaba. No me daba cuenta que a las 'cosas' les estaba dando un valor por encima de El, incluso de mi. Son las cosas de Dios o es el Dios de las cosas. Aparece la contradicción. ¿Eres o no el Rey de mi vida? No tengo respuesta.

Esta lectura sobre la viuda que de seguro entregó lo único que tenía, lo que para ella era más valioso, me ayuda a decifrarlo. ¿Qué tanto seríamos capaces de sacrificar por Ti, Señor? ¿Damos todo o sólo lo que nos sobra? ¿Eres el Rey de mi vida o de una parte de ella? ¿O de ninguna?
Es más fácil amarte desde la comodidad de nuestros deseos. Cuando todo está como lo planeamos y tenemos 'todo' lo que queremos. Pero cuando nos toca sacrificar, como Abraham, lo más preciado, ¿somos capaces de seguir amándote, de confiar en Ti?
Si, creo que te entiendo. Es necesario que todo esté en orden. Y el orden es que Tu tengas el primer lugar. Nada más.
En este momento quiero entregarte mis reales. Esos a los que me aferro y que no me dejan amarte y darte el lugar que te mereces. Porque desprenderme de ellos es una muestra de que confio en Ti. Si me lo pides es porque me proveeras. Tu siempre tienes un mejor plan.

lunes, septiembre 28, 2009

Bailemos

No, no te abandono. Aqui estoy. Respirando tu mismo aire en lugares tan distintos. Añorando, soñando realidades... realizando sueños.
Buscando el fruto perdido. Y el que aun no ha nacido. Pero estoy aquí. No te engañes. No te abandono. Retomo mis pasos y vuelvo a caminar por el sendero que trazamos juntos. Tu con tu espera, yo con mis sustancias, con mi hogar, mi mundo.
Volvemos a vernos. A reecontrarnos. A escaparnos juntos de la "jungla", antes que llegue el posadero. Entonces, tendremos que regresar.
Mas sigo aqui, marcándote con mi ausencia. Dejándote el rastro que emula mi silencio, para que no olvides que no te olvido... he vuelto.
Arrastrando soledades, luchas, miserias, virtudes. Con la cruz a cuestas y el corazón en la mano.
Con nuevos aires y viejas historias. Con sentimientos definidos, con la identidad enmarcada.
Soy nueva y la misma a la vez, no temas. Soy yo. Dejando a la claridad lo que estaba a oscuras. Sintiendo la autenticidad florecer. Abrazando la seguridad en escollos de incongruencia. Sigo, camino, veo, escucho... aqui estoy. No te abandono. Solo soy yo, reencontrándome, reencontrándote. Vamos, empezemos de nuevo. Te invito a bailar.

lunes, agosto 24, 2009

¿De Nazaret puede salir algo bueno?

El Evangelio de hoy cambió mis planes de escritura por completo. Venía rumiando una idea a la que iba dándole forma, un poco de varias cosas que ví y viví este fin de semana -el juego de Pedro, que ganó Federer- mientras estaba de camino al trabajo esta misma mañana. Curiosamente el tema de "Dios" no estaba entre mis "ideas". Pensaba darle un descanso a mis experiencias divinas, para bajar un poco a la Tierra. Pero esos no eran los planes de Dios, y como a Pablo, cuando era Saulo, me tumbaron del caballo.
Resulta que mientras leo la lectura junto a una compañera de trabajo, al llegar al Evangelio se me cortan las Palabras. Trato de que no se me note, y continúo. Más la impresión es más fuerte que yo, y cuando llega el momento de la oración, no puedo evitar llorar.
En el Evangelio tomado de San Juan 1, 45-51, Natanael, luego de que Felipe le de una breve introducción de quién es Jesús, haciendo mención que es hijo de José y que es de Nazaret, el le replica: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?".
Siento como si las palabras me fueran dirigidas a mi. Pues como saben ese es mi nombre: Nazaret. En muchas ocasiones yo me he preguntado lo mismo. Y en otras tantas, algunas otras personas, también. Y uno empieza a dudar.

Hace varios meses el Padre Miguel me dijo, por un momento en el que alguien dudó de que de mi pudiera salir algo bueno, que me sintiera orgullosa porque lo mismo habían dicho de Jesús...
Me recordó este Evangelio. Hoy, sin esperarlo, ha vuelto a mi mente ese recuerdo en el momento preciso. Dios sabe por qué.
Al orar le decía al Señor que si verdaderamente de mi podía salir algo bueno. Le pregunté que si de mi está saliendo algo bueno...
Me reviso como puedo. Pienso: "lo bueno que puede salir de mi es gracias a Jesús. En eso no hay duda". Sé que Dios me ha elegido y que apuesta a mi, aunque ni yo misma me lo crea. El está depositando su confianza en mí, sus talentos, sus dones... y yo quiero confiar en Él. Alguien decía una vez, creo que Yuan, que nosotros necesitamos a Dios, pero Dios necesita que confiemos en él. Yo quiero... lo necesito. Entonces, manos a la obra. El no elige a los capacitados, sino que capacita a los que elige. Que se haga su Voluntad por encima de cualquier temor, o duda, o carencia. Si me equivoco, no importa. Me arriesgo. Dios está conmigo. Ufff!!!
"Nuevas fuerzas tendrán, los que esperan, los que aman a Jesús. Caminarán y no se cansarán. Correrán no se fatigarán".
Dios, danos nuevas fuerzas. Ayúdanos a perseverar. A que de nosotros pueda salir algo bueno. Que así sea, Señor.

martes, agosto 11, 2009

Falls


Me arde el corazón al igual que las rodillas luego de haberme caído de la bicicleta. Es un dolor parecido. Incluso siento la misma verguenza. Creo que a veces lloraba más de la verguenza que del dolor. Que otros me hayan visto caer, que se burlaran de mi, me aterraba. Y "nowadays" me pasa lo mismo en situaciones diferentes, pero que siguen siendo lo mismo: caídas.
He tenido una tanda más tediosa que la del "tripletazo de películas" en menos de una semana. Ha sido muy difícil asumir mi responsabilidad y reconocer mi error. Al igual que con la "bici", cuando me reprochaba querer imitar a mi hermano soltando las manos del timón. O querer pedalear "a todo lo que dá" como mi vecinito. O por distraerme y no mirar al frente y tropezar con una piedra, que por cierto sabía que estaba ahí. Esa fue la caída que más me dolió y de la que más me costó levantarme. Esa herida aún la llevo marcada en mi rodilla izquierda. Fue frente a la casa. Recuerdo que no quería llorar para que los demás no me vieran.
Una vez, montada en un solo patín -prestado- me partí la barbilla. A caramba. Ni quería aparecer por la casa. Mami curaría mi herida con una retahíla de "te lo dije", pues en varias ocasiones me advirtió tener cuidado. Yo ese día jugué escondida, y lo peor, hacía el papel de borracha y me zarandeaba de un lado a otro con el patín. Lo que es ser un "muchacho"...
Pero las caídas personales, dígase como estudiante, como profesional, como ser humano, duelen más, porque pienso que son de las que se puede tener más control y las que más podemos evitar. Pero es todo lo contrario.
Ahora, en contra de mi voluntad y con un nudo en mi garganta he tenido que revisar mis acciones: mis descuidos, mi falta de atención, mi despreocupación, mi irresponsabilidad, mi desgano, mi malcriadeza, mi ñoñería. Todas ellas me han hecho caer y de que forma.
Al igual que cuando era niña, se me ha hecho muy duro el al menos "intentar" ponerme de pie. Mas cueste lo que cueste, lo haré. E intentaré con la ayuda de Dios enmendar mis fallos. Asumir con entereza y valentía la consecuencia de mis actos. Daré lo mejor de mí para "subir mis calificaciones" (y lo digo también literalmente) y aprender de mis errores para tratar de no volver a equivocarme.
Me duele la herida propia. Pero hay que seguir adelante y no rendirse. En la vida se pierden muchas batallas en medio de miles caídas. Pero la guerra jamás la perdemos si vamos de la mano de Jesús. A él me apoyo. En Él y gracias a Él, soy más que vencedora.

"Me doy cuenta que todo lo puedes
que eres capaz de cualquier proyecto.
Sí, hablé sin pensar de maravillas
que me superan y que ignoro.
Sólo a oídas te conocía,
pero ahora te han visto mis ojos.
Por eso me retracto y me arrepiento
echado en el polvo y la ceniza".

Job 42, 2-3b. 5-6.

martes, abril 14, 2009

No words

Siento esa cosquillita en el estómago. Nervous? Maybe. Hoy es martes. El tiempo corre en mi contra. Lo necesito y él se me escapa sigiloso. Debo ir al médico. Mucho trabajo. La UASD me grita y me arrastra por un brazo. Broken? Si, eso también. Confieso que es lo que menos me preocupa. Dios provee.
No sé como lo haré, but I'll do it. I know. Esta semana me cobrará los días de licencia y reposo. Cáspita! Otra vez la sensación en el estómago.
Anoche. Muchas luces se van encendiendo... Voy caminando. El sendero esta oscuro, pero hay luces que se encienden a mi paso. ¡Qué alivio! Agradezco a Dios. Nuevas experiencias se aproximan. Debo prepararme. Don Eddy dice que no tenga miedo. Anoche él y Doña Nilda despejaron muchas de mis dudas. Los escuchaba atenta, con mi ojitos abiertos, ávidos de encontrar respuestas hasta en sus gestos. Siento que no estoy sola. Don Eddy, doña Nilda, después del bizcocho de guineo, sus palabras fueron mi más delicioso y preciado alimento. Gracias.

For today... no more words, but to much work!!

martes, marzo 24, 2009

Toma tu camilla


Muchas veces tenemos la respuesta, la solución a nuestros problemas delante de nosotros, y no nos damos cuenta. Alguien nos tiende una mano y nos ponemos a quejarnos, y ni siquiera somo capaces de creer que exista un auxilio a nuestras necesidades.

Nos pasa como a este paralítico, que cuando Jesús le pregunta: "¿quieres curarte?" él, en vez de decirle que si, le dice que no tiene "quien" lo ayude a entrar a la piscina.

Cuántas veces ponemos delante las excusas para limitar el Poder de Dios que quiere actuar en nosotros. Miramos nuestras limitaciones, y no nos damos cuenta que Dios es más grande que cualquier problema, que cualquier limitación que tengamos. Nos hace falta fe para creerle "a" Dios.

Pero muy inteligente, Dios nos envia a Jesús para que nos enseñe a confiar y a confiarle nuestras vidas a Él. Y Jesús, lo primero que hace cuando sale a nuestro encuentro, es quitarnos una de las peores enfermedades: La soledad. Esa que nos limita, que nos mutila, que no permite que Dios actúe.

"La respuesta a mis necesidades está delante de mi". Hoy pido a Dios por mi y todos aquellos que buscan una respuesta. Pídamosle juntos a Él que todo lo puede y que todo lo conoce, que nos conceda el discernimiento para descubrir que es lo que tiene para nosotros, cuáles son sus planes. Para que podamos ver la mano que nos extiende, la sanidad que necesitamos, el amor que tanto buscamos. Para que no nos pase como la canción: "con nosotros está, y no le conocemos"... y le dejamos pasar de largo. Sea por cobardía, sea por miedo. Muchas veces delante de nosotros está eso que tanto buscamos.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (5, 1-3. 5-16)

Gloria a ti, Señor.

Era un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: “¿Quieres curarte?” Le respondió el enfermo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo”. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Aquel día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: “No te es lícito cargar tu camilla”. Pero él contestó: “El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y anda’ ”. Ellos le preguntaron: “¿Quién es el que te dijo: ‘Toma tu camilla y anda’?”

Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: “Mira, ya quedaste sano.

No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor’. Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

lunes, marzo 23, 2009

Página 66

El libro que me tiene encantada... debajo, mi cátedra de Felix el Gato.


La dejé atrás hace rato, pero unas palabras, que transcribiré más abajo, me... (no sé que adjetivo poner).
Tengo tanto vicio, que me acosté a media noche leyendo esta novela. No puedo despegarme. Me tiene atrapada. Aunque no quiero, tengo que soltarla, para comer, para dormir. Soy de las que se "mete" en las historias y se olvida del mundo. Ayer, salí con unas amigas, y no quería ni soltar el libro para bañarme. Es más, que me perdonen mis amigas, pero ni quería salir, jajaja!
Pero si me llevo de eso, tampoco anoche hubiera dormido.
Quiero compartir un fragmento corto que, por alguna razón, me impactó (ese es el adjetivo).
Además, quiero resaltar que, por lo que les escribo y por el título del libro, se darán cuenta que trata un tema religioso. En verdad, es una muy buena novela de suspenso que se deja leer, por la hilaridad que mantiene al narrar los hechos, y por atrapar en la trama al lector. Hay más. Por ahora, conformense con ésto.

"Cuando uno sufre, y sobre todo cuando sufre mucho, el verdadero peligro no es el sufrimiento en sí, sino creer que ese sufrimiento es inútil y que Dios se ha olvidado de ti. En cambio, sin contra toda lógica y contra toda esperanza humana, se mantiene la fe y se sigue creyendo en el amor de Dios, el corazón permanece firme y ese corazón bombea la suficiente sangre como para resistir las mayores calamidades y terminar venciendo. El que se resite, gana".

lunes, marzo 16, 2009

Sin título

No quiero escribir. Es raro. Tengo tantas cosas que quisiera decir, mas siento cortada la inspiración para hacerlo. Qué dilema, "as always". Hay una gran inquietud dentro de mi que no me deja tranquila, pero no logro decifrar qué es.
Miro el cielo ya iluminado a través de mi ventana, con un gran signo de interrogación en mi mente.
Esta cuaresma realmente me está poniendo a prueba...
Hoy es uno de esos días en los que quiero estar a solas, retirarme, para poder escuchar la voz de Dios en el silencio. Tengo muchas emociones juntas y no puedo liberar ninguna... tendré que esperar la noche.
Hablando de noche... anoche mientras leía "Un grito de amor desde el centro del mundo", una novela japonesa de Kyoichi Katayama, me quedé dormida en el mueble. Soñé. Justo lo que decía el libro, me sucedió: "quisiera que los sueños fueran realidad y que la realidad fuera un sueño". Mami me despertó de mi sueño y me recordó la realidad... igual le sucedió a "Sakutarô" uno de los personajes protagonistas de la historia.
Mis inquietudes empezaron en ese momento. Quizá por el susto que me dio mami al espabilarme... quizá porque no quería despertar.
Imagino que a Jesús le paso algo parecido en el Monte de los Olivos, mientras sudaba sangre, esperando que se apartara de Él la realidad que se le aproximaba. Sin embargo, en medio de su miedo, dijo: "Pero que no se haga mi Voluntad, sino la tuya".
Jesús en su angustia, dice la Palabra, oraba con más insistencia.
Quiero hacer lo mismo.

"Porque Tu, eres majestuoso, eres Poderoso, digno de alabanza.
Porque Tu reinas, sobre todas las naciones... Eres Tu, mi gran Señor.
Y no importa, cuan difícil sea el camino,
si Tu eres mi destino, yo por Ti... venceré".

jueves, marzo 12, 2009

Cuestión de segundos

Antes de acostarme tomé la guitarra en mis manos. La abracé y aspiré su olor tan peculiar... algunos dicen que huele a mi.
Toda la casa estaba a oscuras. Casi siempre soy la última en acostarme, pues mis rituales son muy largos y tengo que cumplirlos cabalmente, o sino, no puedo dormir.
Luego de tomar mis medicinas, tuve una inspiración. Sentada a la vera de la guitarra no pude resistir y comencé a entonar una canción. A penas unas dos horas antes, había pasado un pequeño susto en una "voladora" camino a casa de la universidad. Es el segundo en menos de una semana...
Mientras tocaba, pensé en lo rápido que se nos puede ir la vida, como el agua que se escurre entre las manos. Me detuve y abracé nuevamente a "mi niña, mi lola". Sentí que ella me comprendía... necesitaba tanto un abrazo... volví a tocar.
El tono de "Sol" empezó a escucharse levemente entre la sala casi oscura. "Me rindo a ti" una canción de Miguel Horacio, salía de mis labios y mi dulce guitarra, tocada con los ojos cerrados, no falló en su entonación. Repetí varias veces esta parte: "pues tu eres todo amor (hoy me rindo a ti) y en tus brazos no hay temor... Hoy me rindo a ti".
Cuando creí terminar, me recosté a "mi niña", abrazada a ella. A manera de oración, pronuncié esta canción, también de M.H.: "Estoy cansado de este amor, que viene y se va, que viene y se va. Por eso vengo a ti, que siempre estás... Tu siempre estás...". Casi dormida estuve unos minutos. Cuando volví en mí, con un beso me despedí de mi lola y fuí a descansar. Los ojos me pesaban tanto... tuve un choque de nostalgía, que se esfumó muy rápido.
Al levantarme esta mañana me dije a mi misma: "estás en las manos de Dios... tranquila".
Y hoy no he parado de darle gracias por mi vida. Espero poder disfrutarla con alegría, cada segundo, cada instante...

Antes de despedirme le pido oración por un vecino de mi comunidad que tuvo un principio de trombosis. El es papá de unos amigos de infancia, que algunos que leen este blog quizá conocen. Su nombre es Plácido. Padre de Ana, Jeison y Karina. Esperemos en Dios que siga mejorando y pronto esté en casa.

miércoles, marzo 04, 2009

El Principito


Creo que tenía 10 años cuando leí El Pricipito, de Antoine de Saint-Exupéry. Si, hace taaanto tiempo, que ni me acordaba, que no recordaba nada de lo que contaba esta historía, más que algunos datos que son lo que lan hecho "famosa". Ayer, revisando el editorial de la revista UEPA MAG, encontré esta frase: "Lo esencial es invisible a los ojos". Su sencillez me atrapó. Quise buscarla para leerla en el contexto en que se explicaba y me dispuse a buscar los textos del Principito, de donde fue extraída. ¡Qué experiencia! Aunque no lo crean, fueron muchas las emociones revividas: me recordé leyéndola en los muebles algo desvencijados de la humilde sala de mi casa. Recordé como me gustaban las ilustraciones de cada página... cómo avazaba rápido la lectura para poder encontrar la figura graciosa del Principito, en cada una de sus "búsquedas"... Volví a ser niña (siempre lo he sido). Volví a reencontrarme con esa Nazarita (que es como me suele llamar mi padre, a veces cuando esta molesto y quiere regañarme) traviesa, despeinada (todo se me soltaba de pelo...) temerosa, insegura, ñoña (en extremo) tímida, sumisa; pero cariñosa, dulce, ingenua, con unas ganas de amar increíbles... y de ser feliz... y de ser... Esa nazarita que escribía garabatos emulando ser periodista o una gran escritora. Me recuerdo sentada sobre mis pies (una manía que aun conservo) levantando la cabeza para suspirar cuando leía algo que me había gustado mucho (aún la conservo... esa manía). Recuerdo haber terminado el libro. Cerrarlo y colocarlo en el librero, como me había ordenado mi hermano... era suyo El Principito. Se lo habían obsequiado como regalo de Reyes, si mal no recuerdo, una vecina: Anita. Recuerdo su forro... el que todavía conserva, casi intacto.
El Principito volvió a mi para darme una lección. Para inspirarme. Para recordarme que no hay nada mejor que seguir siendo una niña... que soñar... que lo que vale, lo que importa, lo que es puro realmente, sólo el corazón puede verlo, porque es invisible a los ojos. Quien me ama o quien me ame, se dará cuenta que eso es lo que me importa... lo que los ojos no pueden ver. Es tan difícil encontar personas que no se detengan en lo exterior, sin darse la oportunidad de conocer los sentimientos, el corazón de las personas...


Yo, con la ayuda de Jesús, quiero conservar mi corazón... mantenerlo siempre abierto para reconocer lo que mis humanos ojos no pueden... para amar sobre todas las cosas... para encontrarme día a día con el maravilloso Dios que me ama tanto... para poder llevar a los demás ese sentimiento del que tanto se carece, y que es tan necesario.

Capítulo 21. Fragmento

"Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.

-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.

-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...

-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo".






martes, marzo 03, 2009

Busco, quiero...


He fallado, soy humana. Me lamento, lo necesito. Busco ayuda, una guía. Me da miedo, soy cobarde. Muerdo mis uñas, siento nervios. Miro al cielo, ¿un consuelo? Busco una caricia, me siento sola.
De rodillas, quiero humillarme. Soy pecadora, eso me duele. Pienso en Cristo, eso me anima.
Busco un rostro, encuentro espinas. Busco una rosa, no mentiras. Pido paciencia, Dios me da pruebas. Quiero amor, encuentro lo opuesto. Quiero un abrazo, tengo frío.
Me despierto, pero no quiero. Busco una voz, escucho el silencio. Quiero entender, más me confundo. Quiero gritar, estoy sin voz... Quiero llorar, ¿dónde está el hombro?
Busco justicia, se me perdió. Busco dignidad, ya no hay pudor.
Cuando hay una luz, de repente se va. Habla Jesús, te quiero escuchar.
Muchas lágrimas han de caer, buscando respuestas, venga a usted a ver.
Y muchos dormidos en sus laureles, ni se dan cuenta, ni se conmueven.
Otros borrachos de la ambición no les importa la destrucción.
Hay muchos muertos de soledad, buscando alguien con quien hablar. Tan sólo eso, con quien hablar.
Pero andamos rápidos, muy ocupados, con la maleta llena, de nuestro afán. Sin mirar a los lados, sin preguntar: ¿He aquí alguien que se sienta mal?
El egoismo corroe el alma, "si yo estoy bien, el otro no importa". Hay que buscar, siempre tener, para llenar así, la absurda avidez.
De pronto la vida choca de frente, para despertarnos del largo letargo. ¿Será muy tarde? Nos preguntamos.

"Te vas Alfonsina con tu soledad
¿que poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal,
te requiebra el alma y la está llevando.
Y te vas hacia allá como en sueños.
Dormida Alfonsina, vestida de Mar..."

domingo, diciembre 28, 2008

De Rayuela y otros sueños


Definitivamente, soy otra después de "Rayuela" de Julio Cortázar. Mi óptica literaria creo que está empezando a definirse y mi actitud como lectora y potencial ¿escritora?. Un sueño incierto, pero que igual, no me pesa.... Cada vez más romántica en estos días de invierno. Ahora me siento ávida de poesía. Empecé con Benedetti, sigo con Bécquer, Victor Hugo y estoy a punto de iniciarme con Rubén Dario.

Deseo tanto poder aquietar 'tantas' ansiedades... es como calmar una sed que al mismo tiempo no parece tener saciedad. Por eso quiero ir paso a paso, poco a poco. Como decía Napoleón: "vístanme despacio que voy deprisa".

Mi corazón está inquieto. Quiere anticipar lo que vendrá... mi mente no se queda atrás. Entre los dos me volveran un poco más 'besuña'. Cuánto ruego porque no lo consigan.

Yo quiero dejarlos volar, tanto como sus alas se lo permitan, pero con el temor de que puedan sufrir (sobre todo el corazón) ante indolentes que intenten lastimar su inocencia. Pero con las monjas aprendí algo: "El que no se arriesga, ya se está arriesgando". Eso es más que cierto. Cuántas veces creemos que el hecho de quedarnos con las manos cruzadas ante una situación, quiere decir que estaremos "a salvo". Es un grave error. A veces se pierde más, porque al menos cuando lo intentas, sabes si en realidad hiciste lo que tenías que hacer. Pero si no lo haces, siempre estarás con la duda de lo que hubiera podido ser. Esa ignorancia puede quedarse contigo y convertirse en largos años de arrepentimiento.


Hay que intentar, eso si, con prudencia, pero intentar, soñar. Decidir, tener ideales, metas, luchar. Declararte: decirle a alguien lo mucho que l@ quieres; unirte a algún grupo, cambiar de trabajo, iniciar una maestría, terminar una relación (hasta los 'finales' son buenos); leer más, perdonar... pedir perdón, sacar visa (jajajaja) para que viajes. Que se yo. Hay miles de cosas que intentar que estan esperando porque querramos intentarlo.


Yo, me voy por lo más sencillo: mejor todavía no les cuento, jejeje. Pero quiero amar y que Dios me sorprenda... Realmente me ha ido mejor dejándome llevar por Dios, y creánme que seguir sus caminos es todo un riesgo. Día tras día. Cuando menos te lo imaginas, sale con una de las suyas. Estás muy bien y tranquilo en algo y de repente... ¡zás! los planes cambian. El barco toma otro rumbo. "Quien dijo que sería fácil".


Me despido. Antes, unas líneas marcadas por mi, de Cortázar, que me encantaron:


"Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad..."

martes, diciembre 09, 2008

De vuelta

He regresado. Después de unos días de inactividad "bloggera" he vuelto a conectarme con mi "ciberanecdotario" para seguir dejando huellas de ocurrencias. Estaba algo así como en descanso. No de escribir, porque yo escribo diariamente. Para mi es como la respiración de mi mente y la libertad de mi alma...
Aunque nada salió publicado, estuve plasmando letras sobre una pequeña agenda que tengo que me gusta mucho. Saben que prefiero el método antiguo de escritura y en estos días retomé esa pasión entrañable por el lapiz y el papel. Lamento los estragos causados por mi ausencia (jejejeje, es broma) pero no se preocupen, estoy de vuelta.

Después de celebrar la bendición de la vida en días pasados, me siento renovada, alegre... feliz, muy feliz. La verdad es que me siento tan agradecida del Señor, por su amor tan inmeso, tan hermoso, tan puro... No tengo palabras para expresar lo bien que me siento. Me parece que ninguna es suficiente. Sólo les puedo insistir lo maravilloso que es estar en la Presencia de Dios. Lo fantástico de sentir a Jesús en mi corazón. Lo esperanzador de estar convencida de que mi vida está en buenas manos y ya saben por qué: porque estoy en las manos de Dios. Sigo esperando, pero cada día con más confianza, segura que como hija amada de Dios, recibiré conforme a su voluntad lo que necesito, lo que en verdad me hará feliz.

Aquí estoy, dispuesta a seguir luchando en este hermoso viaje por la vida... con amor

viernes, noviembre 28, 2008

Al lado del camino...




"Al lado del camino" era el nombre que quería ponerle a mi blog. No estaba pensando en la canción de Fito Páez, fue coincidencia. Por eso cuando sólo me faltaba titularlo, la recordé y entonces me decidí por... "Todos a bordo".

Las historias serían las mismas: todo lo que veo desde mi lugar de los hechos, al lado del camino... por donde todos pasan.

Esta canción marcó una de las etapas de mi vida en las que navegaba entre la incertidumbre del "ser o no ser"alguien. En las que comencé a desarrollar mi afición por la música y las artes. En la que creí ser rebelde, pero sin ninguna causa. Lo que en verdad buscaba sin saberlo, era ser feliz. Eran tiempos de pasión pero también de mucha soledad. Estaba sin Dios. Sólo tenía algunos 13 ó 14 años. Empezaba a dar mis pininos en la iglesia. Y estaba así, "al lado del camino" sin fumar el humo pero sintiendo que todo pasaba de largo junto a mi.

Les escribo un poco de esta canción, no desde el principio (es muy larga), sólo para recordar viejos tiempos. A mi me gusta estar al lado del camino...

"En tiempos donde nadie escucha a nadie
en tiempos donde todos contra todos
en tiempos egoístas y mezquinos
en tiempos donde siempre estamos solos
habrá que declararse incompetente
en todas las materias de mercado
habrá que declararse un inocente
o habrá que ser abyecto y desalmado
yo ya no pertenezco a ningún istmo
me considero vivo y enterrado.

Yo era un pibe triste y encantado
de Beatles, caña Legui y maravillas
los libros, las canciones y los pianos
el cine, las traiciones, los enigmas
mi padre, la cerveza, las pastillas los misterios el whisky malo
los óleos, el amor, los escenarios
el hambre, el frío, el crimen, el dinero y mis 10 tías
me hicieron este hombre enreverado.

si alguna vez me cruzas por la calle
regálame tu beso y no te aflijas
si ves que estoy pensando en otra cosa
no es nada malo, es que pasó una brisa
la brisa de la muerte enamorada
que ronda como un ángel asesino
mas no te asustes siempre se me pasa
es sólo la intuición de mi destino

Me gusta estar a un lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa
me gusta regresarme del olvido
para acordarme en sueños de mi casa
del chico que jugaba a la pelota
del 49585
nadie nos prometió un jardín de rosas
hablamos del peligro de estar vivo.

No vine a divertir a tu familia
mientras el mundo se cae a pedazos
me gusta estar al lado del camino
me gusta sentirte a mi lado
me gusta estar al lado del camino
dormirte cada noche entre mis brazos...