La vida es un viaje, en la que cada uno somos "pasajeros". Durante nuestro paso ocurren un sin fin de aventuras increibles, algunas dignas de contar, otras, no tanto. Y, desde mi lugar de los hechos, quiero mostrar -a veces con alma de poeta, con nostalgia, dolor, alegría o música- todo lo que se me o me ocurra. Tal como soy: versátil, sencilla y auténtica.
miércoles, enero 13, 2016
Cuando débil soy...
viernes, mayo 22, 2009
Sólo sé que no sé

Estas últimas semanas han sido intensas. Exámenes finales, cierres en el trabajo, compromisos extracurriculares, batallas espirituales, promesas incumplidas, sentimientos revueltos, esperanzas, impaciencias...
Gracias a Dios, que de todo esto han surgido grandes inspiraciones. A pesar de "los tiempos" siento una gran esperanza. Dios me ha mostrado su rostro y me ha hablado directamente. No ha sido muy claro, pero insiste en el asunto de "confiar y esperar en Él". Yo, humana al fin, le pregunto, le exijo: "hasta cuando". Y siento que me dice, con una tierna sonrisa: "no importa el tiempo. Lo que sufres será poco para la alegría que tendrás".
Todo sacrificio por Dios, sin duda, vale la pena. Pero sucede que a veces es tan difícil saber que hacer: si actuar, si esperar y dejar que Dios actue. Si esperar y actuar y confiar en Dios. En resumidas cuentas, no sé qué hacer ni como hacerlo. No quiero renunciar y arrepentirme de hacerlo. Tampoco quiero seguir y equivocarme. No quiero tener una esperanza inútil. No quiero perderla... "Yo sólo sé que no sé nada".
Condúceme tu, mi Señor. Muéstrame el camino que debo seguir. Enséñame las cosas que debo hacer. Ilumina las decisiones que debo tomar. Dame el discernimiento para saber que es lo que tengo que hacer y que no. Pongo en tus manos mi vida, mis inquietudes, mi corazón... todo mi ser. Soy tuya. Haz lo que quieras. Que todo sea según Tu voluntad, y que yo sea capaz, con tu ayuda, de soportar lo que venga, gústeme o no. Quiera o no.
Quiero mantenerme de pie, ante la cruz que vivo y estar siempre como me decía el Padre Miguel, radiante. Que alegría, la esperanza, la paz, nunca se extingan. Que la fe sea mi gran escudo en esta batalla. Y el amor la espada con la que tengo que luchar. El amor... sobre todo el amor. Que pueda amar a pesar de todo y de todos.
Y lo más importante, vé conmigo Jesús. Nunca me dejes. Siempre a tu lado yo quiero estar. De tu mano jamás me quiero soltar.
lunes, abril 06, 2009
Bi-logía
Yo quiero ser poeta. Aunque -como dice mi tia- muera de hambre en el intento. Es sólo un sueño, como muchos-otros-tantos. Y, si quiero serlo, no puedo tener vergüenza. Tengo que dejar que afloren mis sentimientos, corriendo el riesgo de que muchos se escandalicen, ya que mi imagen cándida y conservadora, puede contrastar con mis versos.
Pero quiero de-mostrar que un bohemio no necesariamente tiene que ser alguien que guste "de la fiesta y el vino", que ande con un cigarrillo entre los dedos o con un tipo de ropa. Un bohemio es más que eso. Es un alma libre y sensible, que ve con los ojos del alma un mundo, lo que está a la vista y que otros no pueden ver, por que cada vez están más ciegos. Es alguien que ama, que se conmueve de lo bello que le rodea, que admira la vida y no tiene miedo de que le acusen de loco al decirlo. Es sobre todo, alguien al que le duele la frialdad y la indiferencia y que es feliz sin necesidad de lo externo, de la vanidad. Es alguien, yo diría, que lucha por su dignidad.
Si, uno puede ser bohemio y tener pudor, mantener valores, seguir las reglas. Una cosa es libertad y otra muy diferente el libertinaje.
Y si no es así, entonces yo seré la diferencia. Seré yo misma. Seré auténtica.
Soy una bohemia-cristiana, que desnuda su alma, con el permiso de Dios.
Ahora les dejo el intento de "algo" que surgió tras un momento de lecturas de Neruda. Con una cosquilla de vergüenza, no lo niego. Pero esa, también soy yo.
Te espero. Me esperas.
Pero ninguno se imagina quien es el otro.
Ambos andamos perdidos,
contando estrellas, sonámbulos,
tropezando con otros,
queriendo encontrarnos.
Me buscas. Te busco
Nuestros corazones encandilados
galopan ansiosos, persiguiendo una pista
que responda el acertijo:
¿Quién serás? ¿Quién seré?
Tu no lo sabes, yo tampoco lo sé.
Pero cuando te mire, y tu me mires.
Te reconoceré. Me reconocerás.
No harán falta palabras.
El corazón lo sabrá.
El gritará.
No tienes nombre, pero es que eres más que un nombre.
¿Serás tu? ¿Seré yo?
Así estará nuestro ser
inquieto, hasta que llegue el día en que,
sin buscarlo, nuestras miradas ¡al fin!
se crucen, cómplices, nuestras vidas
¡al fin! se encuentren.
Y serás feliz
y yo seré más feliz.
Nuestro encuentro será mágico, espontáneo,
como el despertar de una rosa.
¿Cómo serás, como seré?
Cuánto tiempo falta. Cuanto mas tendré que esperarte
mi principe verde, hombre imperfecto, perfecto para mi.
¿horas? ¿días? ¿meses? ¿años? No lo sé. No me importa.
Aquí estaré.
Porque estoy convencida de que Dios no se equivoca
y todos sus planes son perfectos.
Aquí estaré.
Porque sé que esta ansiosa espera,
habrá merecido la pena
cuando te bese.
No sabes como te espero. No sabes.
martes, marzo 24, 2009
Toma tu camilla
Muchas veces tenemos la respuesta, la solución a nuestros problemas delante de nosotros, y no nos damos cuenta. Alguien nos tiende una mano y nos ponemos a quejarnos, y ni siquiera somo capaces de creer que exista un auxilio a nuestras necesidades.
Nos pasa como a este paralítico, que cuando Jesús le pregunta: "¿quieres curarte?" él, en vez de decirle que si, le dice que no tiene "quien" lo ayude a entrar a la piscina.
Cuántas veces ponemos delante las excusas para limitar el Poder de Dios que quiere actuar en nosotros. Miramos nuestras limitaciones, y no nos damos cuenta que Dios es más grande que cualquier problema, que cualquier limitación que tengamos. Nos hace falta fe para creerle "a" Dios.
Pero muy inteligente, Dios nos envia a Jesús para que nos enseñe a confiar y a confiarle nuestras vidas a Él. Y Jesús, lo primero que hace cuando sale a nuestro encuentro, es quitarnos una de las peores enfermedades: La soledad. Esa que nos limita, que nos mutila, que no permite que Dios actúe.
"La respuesta a mis necesidades está delante de mi". Hoy pido a Dios por mi y todos aquellos que buscan una respuesta. Pídamosle juntos a Él que todo lo puede y que todo lo conoce, que nos conceda el discernimiento para descubrir que es lo que tiene para nosotros, cuáles son sus planes. Para que podamos ver la mano que nos extiende, la sanidad que necesitamos, el amor que tanto buscamos. Para que no nos pase como la canción: "con nosotros está, y no le conocemos"... y le dejamos pasar de largo. Sea por cobardía, sea por miedo. Muchas veces delante de nosotros está eso que tanto buscamos.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Juan (5, 1-3. 5-16)
Gloria a ti, Señor.
Era un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: “¿Quieres curarte?” Le respondió el enfermo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo”. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.
Aquel día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: “No te es lícito cargar tu camilla”. Pero él contestó: “El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y anda’ ”. Ellos le preguntaron: “¿Quién es el que te dijo: ‘Toma tu camilla y anda’?”
Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: “Mira, ya quedaste sano.
No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor’. Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.
Palabra del Señor.
lunes, marzo 09, 2009
Radiante
En este fin de semana, tuve la oportunidad de compartir en varias oportunidades con él. En cada una de ellas, Dios lo utilizó para darme varias "galletas" sin mano. Lo que significa que Dios escuchó mi clamor (era yo que no me daba cuenta) y me ofreció claramente varias respuestas contundentes; me ha regañado (me lo merezco) y me ha iluminado. No puedo quejarme. A final del día de ayer estaba tan agradecida, que sólo atiné a decir, como mi amiga Yaneris: "Es que Dios esta tan enamorado de mi. ¡Pero una cosa!". Y si que lo está.
Gracias Señor, porque este fin de semana me mostraste sus maravillas. Me devuelves la esperanza. Me confirmas que no debo perder mi ánimo en cuanto a esperar en Tí.
Miguel decía durante la homilía de ayer, que Abraham creyó contra todo, a pesar de todo; porque estaba seguro que su Dios no lo defraudaría. Fue capaz de ofrecer el regalo más grande que Dios le había concedido, su hijo, porque para Abraham Dios era más importante que "eso" que por tantos años le había rogado. Sabía que si Dios le había concedido un hijo aun cuando era imposible a su edad y siendo su esposa esteril, Él no lo iba a desamparar. Y fue así. Abraham no tuvo que sacrificar a su pequeño Isaac, y en cambio Dios multiplicó su descendencia... hasta nuestros días.
A diferencia de muchos de nosotros, Abraham no puso a Isaac en el lugar de Dios. Porque nosotros nos olvidamos de Dios cuando nos da eso que tanto le pedimos. Y Dios ya no es el primero en nuestra vida... nos olvidamos de Él y en su lugar ponemos eso que le pedimos con insistencia: el trabajo, una pareja, un hijo, salud... hasta nosotros mismos.
Tener fe no es un asunto fácil. Nadie ha dicho que lo fuera. Pero de la mano de Jesús, todo es posible. Y la recompensa es grande.
Con su ayuda le pido que me permita confiar ante todo y sobre todo cuando ya parezca que no queda ninguna razón para creer. No me puedo dar por vencida y debo seguir confiando "contra toda esperanza".
Tal y como me dijo Miguel (el padre): "quiero verte radiante siempre". Yo le dije que a veces me resulta un poco difícil... Y saben que me contestó: "no importa. Quiero que estés radiante siempre". Al principio me pareció un poco injusto... pero luego entendí. Esa alegría, ese 'brillo' puede llevar o recordar a otros a Dios. Además, ¿quién es más importante? Yo debo estar dispuesta a entregarlo todo por Dios... uuuyyyy, que duro, jajaja! Si, es una tremenda odisea.
Pero bueno, ahi le vamos. Yo sé que cuento con la proteccion y la ayuda del Espíritu Santo, "quien viene a suplir nuestras necesidades y a potenciar nuestros dones. No tengan miedo", decía Eddy Marte el pasado sábado.
Entonces, a confiar, a seguir creyendo contra toda esperanza. A poner a Dios ante todo lo demás y a estar ¡Radiante!
Pero una cosita les pido: échenme una manita y oren por mi, please! Jajajaja!
martes, marzo 03, 2009
Busco, quiero...

He fallado, soy humana. Me lamento, lo necesito. Busco ayuda, una guía. Me da miedo, soy cobarde. Muerdo mis uñas, siento nervios. Miro al cielo, ¿un consuelo? Busco una caricia, me siento sola.
De rodillas, quiero humillarme. Soy pecadora, eso me duele. Pienso en Cristo, eso me anima.
Busco un rostro, encuentro espinas. Busco una rosa, no mentiras. Pido paciencia, Dios me da pruebas. Quiero amor, encuentro lo opuesto. Quiero un abrazo, tengo frío.
Me despierto, pero no quiero. Busco una voz, escucho el silencio. Quiero entender, más me confundo. Quiero gritar, estoy sin voz... Quiero llorar, ¿dónde está el hombro?
Busco justicia, se me perdió. Busco dignidad, ya no hay pudor.
Cuando hay una luz, de repente se va. Habla Jesús, te quiero escuchar.
Muchas lágrimas han de caer, buscando respuestas, venga a usted a ver.
Y muchos dormidos en sus laureles, ni se dan cuenta, ni se conmueven.
Otros borrachos de la ambición no les importa la destrucción.
Hay muchos muertos de soledad, buscando alguien con quien hablar. Tan sólo eso, con quien hablar.
Pero andamos rápidos, muy ocupados, con la maleta llena, de nuestro afán. Sin mirar a los lados, sin preguntar: ¿He aquí alguien que se sienta mal?
El egoismo corroe el alma, "si yo estoy bien, el otro no importa". Hay que buscar, siempre tener, para llenar así, la absurda avidez.
De pronto la vida choca de frente, para despertarnos del largo letargo. ¿Será muy tarde? Nos preguntamos.
"Te vas Alfonsina con tu soledad
¿que poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal,
te requiebra el alma y la está llevando.
Y te vas hacia allá como en sueños.
Dormida Alfonsina, vestida de Mar..."
jueves, enero 22, 2009
Obama, la Virgen y el Medio Oriente


Días intensos: bombasos, colapsos financieros, crisis de 'identidad', contrabando de ilegales, la "lista" de los amigos de Quirino; drogas, la Reforma, las Fuerzas "Vivas", los feminicidios, la Reina; la concurrida toma de posesión del primer presidente afroamericano de los Estados Unidos, la Basílica de Higüey "llena" de feligreses que claman por un país 'mejor' y un Medio Oriente que se disputa ¿quién ganó? bajo la sombra de miles de cuerpos inocentes masacrados por la injusticia y el absurdo deseo de "defender su" territorio, en tanto ya ni queda espacio para un muerto más...
Mientras, en los albores del amanecer, la gente inclina la cabeza y mira simultáneamente al cielo en busca de una respuesta, para luego encaminarse rumbo a un mundo que no parece ofrecerles ninguna esperanza...
Todas las líneas de emergencia están congestionadas. El 911 ni siquiera lo contestan, está "ocupado".
Pienso en el "silencio de los inocentes". En los que temen a vivir porque para ellos es la equivalencia a 'sufrir'.
Otros recuperan las fuerzas. Se lanzaron a las calles a decir yes we did y se aferran al mitad africano, que vuelve realidad los "sueños" de Luther King. "I have a dream", he said.
¿Qué nos queda? Esperar.
Por el momento, Barack "Hussein" Obama congela los sueldos de sus funcionarios y la Iglesia implora por los políticos.
Ah! Y el Licey se va 'alante'.
Sólo me resta decir: ¡ánimo! Hay que ponerse el traje de la pelea y salir a combatir la batalla por la fe.
jueves, diciembre 18, 2008
Todo a su tiempo

Me resulta cada vez más difícil levantarme cada mañana. Siento que no bien cierro los ojos, cuando ya la alarma anuncia las inesperadas 5:30 am. Es una pesadilla "real". Pero hoy me hice de la vista gorda y me levanté a las seis. Lo que significa que llegué un poco más tarde al trabajo (ahora que tengo que ponchar; pueden creerlo). Igual, ahora que soy una peatona más, no puedo llegar tan temparano como antes y escribir estos "post" con la mente fresquesita. Es cuesta arriba llegar con la mente "contaminada" con tanto jamaqueo, hablarete, toques desesperados de bocinas... Eso que he intentado escribir en la guagua, pero a veces no puedo: estoy de pie. Cuando llego al trabajo, mis ideas estan revueltas. No se imaginan lo incómodo que es para mi. De todos modos, estoy tratando de adaptarme y buscarle la vuelta a este asunto.
Entremos en materia. Lo anterior no fue más que un desahogo a manera de prólogo. Hace tiempo que no lo hacía.
Les cuento que para mi cumpleaños los buenos deseos no pararon de llover. Todavía estoy recibendo "bendiciones", y ya hace casi dos semanas de mi aniversario. Esto no tiene nada de extraño. De lo que no me había percatado es que el 90 por ciento de los 'felicitantes' me dijo lo siguiente: "que Dios te conceda un gran amor"; "que el Señor te regale un buen muchacho para que te cases"; "que Papá Dios te conceda un novio, pero que sea bueno, porque tu te lo mereces"; "que te consigas un novio para que estés... ya tu sabes". Y así por el estilo.
En estos días alguien me dijo: "No te preocupes, que Dios te tiene guardado a alguien. Todo a su tiempo".
Hablando con mi 'hermana' Yaneris, caigo en cuenta de la "casualidad". Le digo: ¿Será que tengo cara de desesperada? Porque en verdad 'creo' que no lo estoy. Titubeo porque no puedo negar que a veces siento una cosquillita en el corazón cuando veo una pareja caminando y tomada de las manos. Me entra una ñoñeria boba ahora que hace frio, y siento que los abrigos no son suficientes... Eso lo admito. Pero de ninguna manera pienso desesperarme. Se lo explicaba a Yane, y ella está de acuerdo conmigo. Ambas estamos viviendo la misma situación... Por tanto, llegamos a la siguiente conclusión: Para que 'alocarse" con la primera persona que se nos cruce por el frente. Si hemos salido de una buena relación, porque bajar la guardia y rendirnos frente a un momento de soledad. De seguro que necesitamos este tiempo para revisarnos, para prepararnos para lo que 'venga'.
Para Dios un día es como mil años y viceversa. Por eso no es tan fácil esperar en Él. Pero estamos concientes, sabemos, creemos, que saber "esperar" en Dios tiene su recompensa. Por qué desesperarse, por qué abandonar lo que somos y rendirnos frente a nuestras 'pasiones' con el riesgo de herirnos, de perder una buena oportunidad. No es que estemos ilusionadas con un "principe azul". Eso no existe. Al menos yo sé que tal vez que me toque besar otros "sapos" (espero que no sean muchos jejeje!) antes de encontrar al "indicado". Nuestro punto es que a veces uno se busca dolores de cabeza que no estaban en el libreto de nuestra vida. El sabor que nos queda es tan amargo que puede terminar por envenenarnos la esperanza. Las ganas de amar.
Al fin, resolvimos por aguardar pacientes y sin dobleces. Siendo quienes somos y manteniendo nuestras convicciones, nuestros principios. Si es bueno lo que queremos encontrar, debemos buscarlo en un buen lugar. ¿Quién busca manzanas en una mata de limones?. Es ilógico verdad. Y como no quiero nada amargo...
Somos hijas amadas de Dios y sabemos que recibiremos conforme a su Sabia Voluntad.
Este es mi consejo. Y de seguro el de Yaneris también. Chicas y por qué no, chicos, no se desesperen. Las cosas buenas llegan, pero se toman su tiempo; mientras, hay que prepararse para recibirlas. Se auténtic@ y jamás pierdas tu dignidad por nadie. En la medida en que te ames y te respetes, así lo harán los demás. Busca, intenta, pregunta, pero no pierdas tu integridad. Bueno, cada quien tiene su manera de pensar, de ver las cosas. Así lo creo yo y me ha dado buen resultado. En esto y en todo en mi vida. Asi que nosotras, seguiremos esperando. Con los ojos puesto en Jesús.
"Y esperaré, pacientemente. Aunque la duda me atormente, yo no confio con la mente, lo hago con el corazón.
Y esperaré, en la tormenta. Y aunque tardara su respuesta, yo confiaré su providencia. Tu siempre tienes el control".
PD: Sin duda, el lema de este año será: aprende a esperar y a confiar en Dios.
martes, diciembre 09, 2008
De vuelta
Aunque nada salió publicado, estuve plasmando letras sobre una pequeña agenda que tengo que me gusta mucho. Saben que prefiero el método antiguo de escritura y en estos días retomé esa pasión entrañable por el lapiz y el papel. Lamento los estragos causados por mi ausencia (jejejeje, es broma) pero no se preocupen, estoy de vuelta.
Después de celebrar la bendición de la vida en días pasados, me siento renovada, alegre... feliz, muy feliz. La verdad es que me siento tan agradecida del Señor, por su amor tan inmeso, tan hermoso, tan puro... No tengo palabras para expresar lo bien que me siento. Me parece que ninguna es suficiente. Sólo les puedo insistir lo maravilloso que es estar en la Presencia de Dios. Lo fantástico de sentir a Jesús en mi corazón. Lo esperanzador de estar convencida de que mi vida está en buenas manos y ya saben por qué: porque estoy en las manos de Dios. Sigo esperando, pero cada día con más confianza, segura que como hija amada de Dios, recibiré conforme a su voluntad lo que necesito, lo que en verdad me hará feliz.
Aquí estoy, dispuesta a seguir luchando en este hermoso viaje por la vida... con amor
jueves, diciembre 04, 2008
Jesús proclama en Nazaret su misión

Seré atrevida, pero Dios sigue hablándome. No muy claro, pero creo que le estoy cogiendo la seña, jejeje! No tiendo a abrir la Biblia y leer lo que aparezca, pero... anoche lo hice justo en esta lectura y siento que esas palabras van dirigidas a mi.
La lectura es de Lucas 4, 14 en adelante, dice:
"Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su fama corrió por toda la región. 16. Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre. Se puso en pie para hacer la lectura, y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el siguiente pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mi. El me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos, y a los ciegos que pronto van a ver, para poner en libertad a los oprimidos y proclamar el año de Gracia del Señor".
Palabra de Dios.
En este preciso momento, me llega a la mente esta canción que cantó Miguel hace muchos años atrás, en una charla durante un taller de teatro. No tengo la menor idea de quien es y creo que ni el mismo se acuerda. Decía: “yo soy la sal, que puede dar sabor, a la vida. Yo soy la luz, que tiene que alumbrar, llevar a Dios”.
Entiendo Señor. Gracias... Una misión, como decía Salvador Gómez. Yo sé que nací para servir, para dar. Todavía no estoy muy segura en qué, pero sé, siento que mi vocación es el servicio a los demás... con amor.
¡Oh Señor! no es fácil seguirte, pero aquí estoy. "Aun en la tormenta, aún en la tempestad. Aún lejos de los mios, aún en mi soledad. Te alabo, te alabo en verdad. Pues sólo a ti te tengo, pues tu eres mi heredad. Te alabo, te alabo en verdad".
Martín Valverde.
"Fíjense que llamamos felices a aquellos que fueron capaces de perseverar". Santiago 4, 11.
Amén
lunes, diciembre 01, 2008
La esperanza no falla

Hace días que tenía este escrito sin terminar. Tengo esa manía necia de dejar añejar las cosas. No parezco periodista, para nada. Soy según mi temperamento. Y, a pesar de que este retiro con Salvador Gómez aún sigue encendido en mi corazón con todas sus enseñanzas, he preferido guardarlas por un momento en mi corazón y esperar el momento en el que me sienta lista para entonces revelar este misterio que hasta ahora no había querido sacar a la luz. Una costumbre que imito' de María (todas las cosas las guardaba y meditaba en su corazón).
No hay dudas de que “La esperanza no falla”. Aunque no tengamos fe y perdónenme la dureza, pero a Dios que le importa que creamos o no. De todas forma, Él no falla.
Días antes del retiro estaba sumida en una fuerte angustia. ¿Recuerdan que me enteré porque había ido al Santísimo en la Anunciación en busca de una respuesta? Precisamente, yo estaba “esperando” a que Dios me dijera algo, lo que sea porque me encontraba (todavía) en una incertidumbre. Pero El nada que nada. Y yo sentía que no podía esperar más, le exigía al menos una pequeña respuesta que calmara mi ansiedad. Entonces llega: la esperanza no falla. El resto de la historia ya la conocen. Estaba entusiasmadísima, contando las horas para que llegara ese fin de semana. Incesantemente estuve orando a Dios para que me hablara -y no sólo a mi- a través de Salvador Gómez, el responsable de impartir el retiro.
Llega el día. Desde que pisé aquel auditorio de la Casa San Pablo me abandoné completamente a Dios y en cuestión de segundos empecé a sentirme distinta. Ya desde ese momento, Dios me hablaba.
Comienza la animación y yo me la gozo. Y recuerdo que le dije a Dios: oye, no importa que no me respondas, me basta con sentir tu presencia en mi vida. Ah, pero al menos muéstrame que me tienes presente, que no me has olvidado”. Seguido de la oración y la invocación al Espíritu, entra el hermano Salvador. Y yo estoy dispuesta y abriendo mi corazón al Señor para recibir lo que El quiera darme, estoy confiada en que será lo que necesito.
La primera charla se llama: dos maneras de vivir. La basa en la lectura en la que Jesús resucita el hijo de la viuda de Naín ( Lucas 7, 11-14).
Dice que hay dos tipos de personas. Las que van con ella lamentándose por lo que pasa. Recordándole la desdicha, “lloviendo sobre mojado”. Lo que quiere decir es que si es cierto que estás mal, pero no hay necesidad de restregártelo, de quedarte ahí, como si Dios no supiera lo que te está pasando. “Es necesario detener el entierro”, nos dice Salvador. Como lo hizo Jesús. El tiene compasión de ella y le dice: no llores. Si, hay que parar de lamentarse y levantarse. Y es Jesús que viene a tu encuentro y te saca de la angustia.
Otra de las características que podemos adoptar es la de ser sus discípulos o en quedarnos “al lado del camino” pidiendo limosna. Además estas personas se distinguen: unas están envenenadas y otras tienen el antídoto. Todos somos portadores del antídoto* que es Jesús. Y debemos tener la esperanza -que no es más que esperar con confianza- de Hijos de Dios, de que viviremos alegres gracias a que estamos en sus manos.
La segunda charlo sigue esa idea: "De la mano con Jesús". Es una de las que más me gustó porque en ella podemos reafirmar lo importante que somos para Dios. “Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco. Ellas me siguen y yo les doy vida eterna, nunca perecerán y nadie las arrebatará de mi mano. Aquello que el Padre me ha dado lo supera todo, y nadie puede arrebatarlo de la mano de mi Padre. Juan 10, 27-29.
No se imaginan lo segura que me sentí al escuchar esta lectura. Recordé esta canción: “nada me, podrá apartar del amor, del Señor (bis). Ni lo alto ni profundo, ni el presente, ni el futuro, ni el morir...”
Y luego de leer la lectura del ciego de Betsaida (Marcos 8, 22) Salvador nos recuerda: “Ya no están solos. Están en sus manos. Y como necesitamos esos toques de “salivita” con los que Jesús que poco a poco nos van edificando. Y luego llega ese gran toque, esa Fuerza de lo Alto que nos deja totalmente sanos.
Copio algunas palabras textuales de Salvador durante esta charla:
-Necesitas un “time out” que te saque de todo y te permita descansar, salir del “pueblo”.
- Primero lo ordinario. Aprende a descubrir que algo está transformándose, aunque sea poco. Es un proceso.
- Aunque vuelves a casa con una nueva luz, sigues con tu vida normal.
- Muchos reciben sanación, milagros y se sueltan de la mano de Jesús. Mal agradecidos. Sería mejor que no sane, para que nunca me suelte de tu mano.
- Si lo que importa no es a donde vas, sino quien te lleva de la mano.
- Hay quienes se quedan en las limitaciones y no ven las “grandes” cosas.
- ¡Señor, no te merezco, pero te necesito! (no es lo que haces lo que te aleja de Dios, sino lo que dejas de hacer).
- Hay cosas que están de más explicarlas. No expliques, porque complicas.
- El que te ama no necesita explicaciones. Para el que no te ama, las explicaciones no son suficientes. Es posible porque Dios se derrama en los corazones de quienes te aman.
- Deja que Dios haga. Que Dios sea Dios.
Por ahora, detengo la experiencia. Me quedan otros tres temas, que les aseguro concluiré mañana. Sería muy 'cansón' decirles todo de un 'tirón'.
Para terminar les digo: En verdad que nuestro Señor no tiene límites. El es nuestra alegría. Él nos da una gran esperanza.... que todo lo hace nuevo. Y no existe poder humano que nos pueda apartar del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.
"Podrán correrse los cerros y bambolearse las lomas, más yo no retiraré mi amor y mi Alianza de paz contigo no se bamboleará, dice Yavhé que se compadece de tí. Isaias 54, 10.
* Medicamento contra un veneno. || 2. Medicina o sustancia que contrarresta los efectos nocivos de otra.
viernes, noviembre 21, 2008
Al fin!
No estoy emocionada ni entusiasmada. Debe ser por el tiempo postpuesto.
Quiero aprovechar para pedirles oración, porque lo que si estoy es un poco nerviosa. Siempre me pongo así para estas cosas; además de que esta vez me tocará ir físicamente sola. Bueno. Sólo lo estoy reportando. Debo trabajar en algunas cosas del reporte ahora.
Ya veremos que pasa.
See ya!
Canto al Señor
miércoles, noviembre 12, 2008
Mi rayito de luz
En tanto, Dios no descansa y como siempre, se aparece como mi Consolador en mis momentos (...) enviando esta palabra que es ungüento para mi corazón, para mis ansias, para mis preocupaciones. Su ayuda llega justo cuando se terminan mis fuerzas. Es ahí donde empiezan las Suyas. Y eso me encanta, porque cuando todo está en las manos de Dios ya no tengo de que preocuparme. Estoy segura que todo marchará a la perfección. El es mi Buen Pastor que me dice -y te dice: "No temas mi pequeñito rebaño".
Gracias Señor, por ser mi Rayo de luz.
PD: Cuando dejamos a Dios ser 'Dios', las cosas marchan mejor. Son, como tienen que ser. Tienes razón Miguel... gracias.
La Palabra de hoy es fascinante, pero aunque quiera, no puedo hacer un comentario. Que el Señor ponga en sus corazones el mensaje que quiera.
Bendiciones.
Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a Tito (3, 1-7)
Querido hermano:
Recuérdales a todos que deben someterse a los gobernantes y a las autoridades, que sean obedientes, que estén dispuestos para toda clase de obras buenas, que no insulten a nadie, que eviten los pleitos, que sean sencillos y traten a todos con amabilidad. Porque hubo un tiempo en que también nosotros fuimos insensatos y rebeldes con Dios; andábamos descarriados y éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres; vivíamos una vida llena de maldad y de envidia; éramos abominables y nos odiábamos los unos a los otros. Pero, al manifestarse la bondad de Dios, nuestro salvador, y su amor a los hombres, él nos salvó, no porque nosotros hubiéramos hecho algo digno de merecerlo, sino por su misericordia.
Lo hizo mediante el bautismo, que nos regenera y nos renueva, por la acción del Espíritu Santo, a quien Dios derramó abundantemente sobre nosotros, por Cristo, nuestro salvador. Así, justificados por su gracia, nos convertiremos en herederos, cuando se realice la esperanza de la vida eterna.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial Salmo 22
El Señor es mi pastor,
nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. El Señor es mi pastor, nada me faltará. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
El Señor es mi pastor,
nada me faltará.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.
El Señor es mi pastor,
nada me faltará.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término.
El Señor es mi pastor,
nada me faltará.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (17, 11-19)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!”
Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”.
Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.
Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
jueves, octubre 23, 2008
Ser feliz lejos de Dios... una locura
Termino con las letras de esta canción que me gusta mucho. Se llama Sólo Dios y con ella les dejo la invitación al concierto "Hosanna" que se celebrará el próximo domingo 26 octubre en el Colegio Don Bosco.
Sólo Dios. Sólo Dios. En tus atrios Señor, quiero estar.
Tu mi tesoro y porción, mi delicia Señor. Mi fortaleza, mi vida, mi Dios y mi todo.
Alma mía, no busques nada más. Para tí, basta Dios y sólo Dios.
martes, octubre 14, 2008
Ya que insistes
Desde la guagua ya le estaba dando una breve introducción de nuestra conversación (que ya sabía, claro) y desde que llegué le rogué con insistencia que por Su gran Misericordia no me dejara con esta cabeza llena de dudas. Sedienta de una respuesta, le pedí al menos una señal, una palabra ¡algo! para saber que hacer, pues sentía que no podía más con el peso de mi inquietud, que no me deja pensar, ni concentrarme.
Pero no pasó nada. Eso creí. Guardé silencio un momento y me dio con cantarle: "Ante tu trono, y en Tu Presencia, quiero rendirme en alabanza. Para adorarte por la Eternidad, con la hermosura que reboza mi corazón... Con tu amor, tan hermoso, me haz llenado, de alegría y hoy soy tan feliz, que me rindo ante tí". Esta es una canción que canta Francis, de 4X7 que se llama "Ante Tu trono". La repetí varias veces, sobre todo la última estrofa. Cante otras más, y mi corazón encontró calma en la alabanza.
Cuando salgo, echo un vistazo al mural, para ver que hay. Hace tiempo que quiero hacer un Seminario de Vida en el Espíritu y sé que frecuentemente la Casa los organiza. Y efectivamente, hay uno que comienza ese mismo fin de semana. Pero no puedo. ¡Chanfles! Mi vista recorre algo más abajo del aviso y con que me encuentro: "La esperanza no falla". Es el título del curso que dará Salvador Gómez en su próxima visita. Saben que no me lo voy a perder, ¿verdad? Es sólo sábado y domingo, el 15 y 16 de noviembre en la Casa San Pablo.
Ese título me sacudió y le dí tantas gracias a Dios por su respuesta. Sí, porque aunque aparentemente no me dice nada, me dice tanto. Debo esperar, porque la esperanza no falla. Sobre todo si esta guardada en su amor... (suspiro y me seco las lágrimas).
Y saben. Hasta ayer Dios me habla sobre esperar por medio de las lecturas del día y la reflexión que hace el Rayo de Luz que dice: confiale tu día al Señor para que todo se haga según su Voluntad... algo así. Y en la noche, cuando agarro a Rayuela, me encuentro con esta frase: "sólo el que espera es capaz de tener lo inesperado". De inmediato pensé: ya está bien. Si insistes no me queda más que hacerlo. Tengo que esperar en Tí".
La verdad es que Dios se pasa de genial, de bueno, de increíble, de toooodo. Y les digo tal como Él me dice: esperen, sean pacientes. Que los planes de Dios son mucho mejores que los nuestros. A veces nos rompemos la cabeza porque no tenemos lo que queremos y cuando "viene a ver" Dios nos manda algo muchísimo mejor de lo que deseamos. Pero sólo lo disfrutaremos si somos capaces de aguardar por ello.
No te límites a conseguir lo que puedes, deja que Dios te soprenda con sus planes. Ya verás como luego no te vas a arrepentir. Yo en otras ocasiones he esperado y doy testimonio de que he recibido más de lo esperado... mucho mejor. Y sé ahora, que esta no será la excepción.
Es una aventura, pero confío en que vale la pena. Vamos, confía tu también en Dios.