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domingo, febrero 07, 2016

Little boy

Me desperté y escribí mentalmente con una rapidez intimidante. Estaba demasiado feliz entre las sábanas que no me apresuré en buscar con qué anotar. Me confié demasiado de esta memoria saltarina que piensa en algo diferente cada segundo. 

A la hora que decidí encender el computador para escribir, tuve esa sensación... ¡olvidé cómo empezar!  Para los que no saben, el título y la primera línea son básicos para mí cuando voy a escribir cualquier texto. Y ahora aquí estoy, tratando de remendar los recuerdos mientras hago este prólogo que no estaba supuesto a existir. 

No hay remedio, no logro recordar cómo empezar, sólo el título. Algunos imagino que sabrán que se trata de una película. Varios amigos me la habían recomendado así que tocaba. Anoche me llego a la mente como un rayo cuando todavía estaba en la Eucaristía. Esa era la señal. Cuando llegué a casa, dejé para esta noche a Umberto Eco y después de hacerme un selfie (no me pregunten por qué, porque la verdad es que no lo sé), saqué mi complice-mano derecha de mis pasiones cinematográficas y musicales, y mis audífonos. 

Estuve tentada por Mad Men pero fui fuerte y me dirigí hacia mi objetivo. La fotografía y la estética me atraparon casi de inmediato. El pequeño "Pepper" me pareció encantador. Aunque me resultó un poco lenta al principio, algo inexplicable me mantuvo interesada. 

No estaba frente a un "masterpiece". Lo especial de este largo metraje de 1 hora y 46 minutos es sin lugar a dudas, el mensaje. 

Hubo un momento en el que pulsé enter-pause para reflexionar. ¿De qué tamaño es mi fe? Yo había pedido también, al igual que Pepper, aumentar mi fe. Lo he dicho cientos de veces en mis oraciones: "Señor, aumenta mi fe". 

Sin embargo, en aquel momento me di cuenta que había hecho muy poco para que mi fe aumentara. He pensado tantas veces que la fe depende únicamente de Dios. Y no. La fe también depende de mi. Además de desearla debo, tengo, que trabajar para que crezca. 

"Si tuvieras fe como un granito de mostaza"... esas palabras de Jesús tocaron mi mente y mi corazón. Entonces me di cuenta que no se trata del tamaño "exterior". Eso no es lo que cuenta. Es el fruto. 

Al igual que Pepper, me escudé en mi corta estatura para justificar mis cobardías. Recibí cuando era niña todo tipo de chistes burlones por ser pequeña y eso fue empequeñeciendo también mi estatura interior, mi amor propio. Por supuesto, todo eso hasta que conocí a Jesús. 

Viendo la película recordé todos esos episodios que marcaron mi infancia y parte de mi adolescencia con heridas profundas. Y como Dios había utilizado mi "pequeñez" para mostrarme su grandeza, sanarme y rescatarme de mi propia oscuridad. 

Fui volviendo a repasar que lo importante no es como nos veamos por fuera (ni como nos vean los demás, ni lo que digan), o nuestra "altura" exterior y todo lo que ella implica: muchos reconocimientos, títulos, riquezas, popularidad o fama... Nada exterior dicta quien eres, ni califica lo sabes o calcula lo que vales. 

Valemos por lo que brota de nuestro interior: la bondad, simpatía, generosidad, el amor, la caridad, humildad, el honor, la dignidad... ¡cuántas cosas más!

Yo aspiro a transformar el mundo como lo hizo Pepper: creyendo con todas mis fuerzas, olvidando mis limitaciones exteriores y valorando aún más quien soy y a quienes tengo a mi alrededor. Amando... sobre todo y con todo. Amar es el secreto, es la clave, es el principio y es el fin.

¿Que si la recomiendo? Solo si estás dispuesto(a) a soltar las amarras y lanzarte a creer. Si estás dispuesto a dejar los prejuicios a un lado y darte al menos una oportunidad de apostar a ti. 

Qué importa que las cosas no salgan como quieres o como lo tenías planeado. Han sido como tenían que ser y eso no significa que esté mal. Y habrás hecho, habrás dado el paso. Eso, más que una derrota, es una batalla vencida. 

sábado, enero 30, 2016

En sus marcas

Me quedé mirándolos por el retrovisor. Quería ver cuál de los tres ganaría la carrera. No fue el que alardeó sobre que esta vez no les daría ventaja. Ése parecía el mayor, no sólo porque era el más alto sino porque su rostro así lo delataba. 

Tampoco fue el más pequeño de tamaño. Esa sí que fue mi sorpresa. Cuando salieron corriendo avispados, se quedó atrás y por poco se da por vencido. Pero algo hizo que rápidamente se repusiera del llanto que se avistaba y corrió tan rápido, que alcanzó hasta aventajársele al presumido y casi casi le toca los talones al mediano del grupo, el vencedor, que salió disparado con una sonrisa en el rostro, como si alguien le hubiera adivinado el futuro, diciéndole que iba a ganar... 

Los miré detenidamente a los tres hasta que, despertando del letargo, recordé que tenía que entrar el vehículo en la marquesina, que me aguardaba con las puertas abiertas. Lo encendí y me quedé pensativa unos cuantos segundos más, mientras seguía mirando a los pequeños por el retrovisor. Allí supe de inmediato como titularía la historia. 

Así fue como aprendí la lección: el triunfo es para los que salen adelante con una sonrisa; para los que no se dan por vencidos a pesar de tener todo en su contra; es para los que saben que sus debilidades pueden ser su mayor fortaleza. Es para los que se atreven a soñar. 

Esos tres pequeños, descalzos, me mostraron a Jesús. Y yo me sentí tan inmerecidamente feliz que no pude contener las lágrimas. 

lunes, septiembre 13, 2010

Ruego

Dame vida, una tregua, enterrar la memoria.
Respirar quiero, no sólo un suspiro.
Llevar al mar todas las cruces
dejar que sus aguas mitiguen sus dolores.

Seguir el camino, labrar en el calvario
pegada a Tu rostro.

Mirar adelante el firmamento.
Levar anclas, que el corazón no muera
sin saber que esta vivo.
Que no tiemble el barco
ni se precipite el tiempo
que la herida hondar puede
y desangrarse con todos sus lamentos.
Llena de esperanza
ver el fruto, quiero.

Seguir el camino, labrar en el calvario
pegada a Tu rostro.

Osar la mirada, el ruego
abrir el corazón, de-nuevo.
Quemar el llanto y lanzarlo al vacio
del mar impetuoso.
Qué es mejor dejar que el viento sea viento
que el tiempo, sea tiempo. Y el olvido, olvido.

lunes, junio 15, 2009

Volviendo al primer amor

Feliz, renovada, con nuevas fuerzas. El retiro de este fin de semana fue lo mejor que he vivido en muchos años. El Señor estuvo grande con nosotros. En verdad se la botó! Estoy tan alegre, que no he parado de brincar y saltar (los que estuvieron conmigo saben a lo que me refiero). Yo fui buscando "burras" y salí coronada como reina. Yo. Esta pecadora. Esta pequeñita que lo único que tiene son muchos sueños y un corazón repleto de amor. Pero a Dios le basta y le sobra. El puede hacer grandes cosas con eso y menos.
Waooo!! Siento en mi corazón bendiciones por llegar. Yo siempre le esto preguntando al Señor que cual es su voluntad, y su respuesta fue tajante: "sigue caminando". Yo quiero saber lo que el quiere, lo que es mejor y el me dice que eso lo sabré en el camino. Bien, pues si esa sigue siendo su condición, no hay problema. Seguiré perseverando en el caminar. Confio en mi Papá, que no me defrauda, que nos dá más de lo que pedimos o imaginamos.
Mis sueños, mis inquietudes, mis anhelos, mis metas, mi presente, mis sentimietos están todos en las manos de Dios. Si. Viviré mi presente. Dios se encargará de lo que venga. Pero por la alegría que siento, me parece que será muy bueno.

Quiero seguir, pero debo trabajar. De todas formas, este retiro será mi tema por mucho tiempo, pues él es el principio de muchas cosas que están por venir.

martes, abril 14, 2009

No words

Siento esa cosquillita en el estómago. Nervous? Maybe. Hoy es martes. El tiempo corre en mi contra. Lo necesito y él se me escapa sigiloso. Debo ir al médico. Mucho trabajo. La UASD me grita y me arrastra por un brazo. Broken? Si, eso también. Confieso que es lo que menos me preocupa. Dios provee.
No sé como lo haré, but I'll do it. I know. Esta semana me cobrará los días de licencia y reposo. Cáspita! Otra vez la sensación en el estómago.
Anoche. Muchas luces se van encendiendo... Voy caminando. El sendero esta oscuro, pero hay luces que se encienden a mi paso. ¡Qué alivio! Agradezco a Dios. Nuevas experiencias se aproximan. Debo prepararme. Don Eddy dice que no tenga miedo. Anoche él y Doña Nilda despejaron muchas de mis dudas. Los escuchaba atenta, con mi ojitos abiertos, ávidos de encontrar respuestas hasta en sus gestos. Siento que no estoy sola. Don Eddy, doña Nilda, después del bizcocho de guineo, sus palabras fueron mi más delicioso y preciado alimento. Gracias.

For today... no more words, but to much work!!

lunes, abril 13, 2009

Luz de Cristo


¡Qué alegría! Vivir la Pascua, el paso de Cristo de la muerte a la vida y que conduce a los cristianos al camino de la libertad plena de estar con Dios. La Pascua: esa gran fiesta que nos recuerda la gran victoria de Jesucristo sobre el pecado; el amor tan inmenso de Dios, del que nada ni nadie nos puede separar. Que siempre tenemos la oportunidad de reconciliarnos con Dios, de decirle ¡NO! al pecado, de levantarnos victoriosos y resucitar con el Amado a la nueva vida.
La Pascua. Que hermosa es la Pascua. Y yo estoy feliz de poder contar con esta celebración que como decía el Padre Frank en la homilía, nos hace recordar que todo lo que nos toca padecer por Cristo, vale la pena. Yo, estoy orgullosa de mi Iglesia, de ser cristiana católica. Porque no es más fuerte el pecado que nos hace perecer... no. Dios nos perdona, nos acoge y nos bendice, porque mira nuestro corazón arrepentido. Es más fuerte la Gracias de Dios que nos ayuda a caminar este sendero de trampas y desventuras, pero también de alegria, gozo y felicidad.

Yo he vivido esta Pascua de una forma maravillosa. Ya han pasado 8 años desde la primera vez que me encontré con Jesús y siempre puedo dar un testimonio, y saben por qué. Porque Dios hace nueva todas las cosas. Y yo soy testimonio vivo de que eso es real. Esta Pascua, me mostró que nunca debo perder la esperanza, ni la fe. Que es importante la oración y que no importa cuánto pueda pecar, el amor de Dios es más grande que todo, y me abraza para perdonarme. Me enseño que debo pagar con bien el mal que recibo y estar dispuesta a esperar que siempre se haga la Voluntad de Dios en mi vida... esperar en oración y trabajando.
Yo me sentía tan indigna del Señor precisamente el día de la Vigilia... pero Dios tiene tan buen sentido del humor... que hizo que yo lo tomara con calma y viviera una experiencia sin igual.
Que más puedo pedir. He resucitado con Cristo, mi AMADO, que siempre esta con los brazos abiertos para recibirme.


Estos son algunos de mis amigos quienes tuvimos la oportunidad de vivir la Pascua. Estamos con velas, para celebrar la Primera Comunión de el hermano Eduardo (el de la camisa y corbata negras) quien esa misma noche recibió por primera vez el Cuerpo y Sangre de Cristo.

lunes, marzo 23, 2009

Te alabaré eternamente...

Salmo Responsorial Salmo 29

Te alabaré, Señor, eternamente.

Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste.

Te alabaré, Señor, eternamente.

Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira dura un solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; por la mañana, el júbilo.

Te alabaré, Señor, eternamente.

Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente.

Te alabaré, Señor,

eternamente.

miércoles, marzo 18, 2009

Dios cuida de mi




Pese a la lluvia y al cielo gris, está el sol. Me lo imagino tan brillante oculto entre las nubes malhumoradas y tristes. Rasgo su espesor con mi imaginación para ver más allá, y contemplo absorta la luz que ilumina este lado del mundo. Me dejo acariciar por la dulce y suave brisa... y siento como Dios cuida de mi. Así como el Sol sale a pesar de la tormenta, así Dios nos lleva entre sus brazos en medio de las dificultades. Aunque no lo veamos, Dios nos cuida, nos cobija, nos sostiene, nos ama.
Cada día, ponte en las manos de Aquel que se entregó por ti y repite, más todavía cuando sientas que no hay esperanzas y que se acabaron tus fuerzas: Dios cuida de mi.

1Pedro, 5-6.
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios para que, llegada la ocasión, os ensalce; confiadle todas vuestras preocupaciones, pues él cuida de vosotros.
Biblia Jerusalén

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que, llegado el momento, él los levante. Depositen en él todas sus preocupaciones, pues él cuida de ustedes.
Biblia Latinoamericana

En mi vida no hay dirección, tomaré una decisión.Yo sé que existe alguien que me ama, mi mano Él sostendrá. Si una puerta se cierra aquí, otras puertas se abren ahí. Necesito aprender de más de Dios, porque Él es quien cuida de mí. Dios cuida de mí.

Dios cuida de mí, bajo la sombra de sus alas. Dios cuida de mí, yo amo su casa y no ando solo. No estoy solo porque... Dios cuida de mí.

Dios cuida de mi, Danny Berrios

lunes, marzo 09, 2009

Radiante

El Padre Miguel es ante todo un amigo. Por eso a duras penas puedo ponerle el sufijo de "padre" y prefiero tutearlo diciéndole a secas "Miguel". Su carisma, su entrega, su fe y su sabiduría han llegado a la vida de muchos grupos de nuestra iglesia como bálsamo a nuestras carencias.
En este fin de semana, tuve la oportunidad de compartir en varias oportunidades con él. En cada una de ellas, Dios lo utilizó para darme varias "galletas" sin mano. Lo que significa que Dios escuchó mi clamor (era yo que no me daba cuenta) y me ofreció claramente varias respuestas contundentes; me ha regañado (me lo merezco) y me ha iluminado. No puedo quejarme. A final del día de ayer estaba tan agradecida, que sólo atiné a decir, como mi amiga Yaneris: "Es que Dios esta tan enamorado de mi. ¡Pero una cosa!". Y si que lo está.
Gracias Señor, porque este fin de semana me mostraste sus maravillas. Me devuelves la esperanza. Me confirmas que no debo perder mi ánimo en cuanto a esperar en Tí.
Miguel decía durante la homilía de ayer, que Abraham creyó contra todo, a pesar de todo; porque estaba seguro que su Dios no lo defraudaría. Fue capaz de ofrecer el regalo más grande que Dios le había concedido, su hijo, porque para Abraham Dios era más importante que "eso" que por tantos años le había rogado. Sabía que si Dios le había concedido un hijo aun cuando era imposible a su edad y siendo su esposa esteril, Él no lo iba a desamparar. Y fue así. Abraham no tuvo que sacrificar a su pequeño Isaac, y en cambio Dios multiplicó su descendencia... hasta nuestros días.
A diferencia de muchos de nosotros, Abraham no puso a Isaac en el lugar de Dios. Porque nosotros nos olvidamos de Dios cuando nos da eso que tanto le pedimos. Y Dios ya no es el primero en nuestra vida... nos olvidamos de Él y en su lugar ponemos eso que le pedimos con insistencia: el trabajo, una pareja, un hijo, salud... hasta nosotros mismos.
Tener fe no es un asunto fácil. Nadie ha dicho que lo fuera. Pero de la mano de Jesús, todo es posible. Y la recompensa es grande.
Con su ayuda le pido que me permita confiar ante todo y sobre todo cuando ya parezca que no queda ninguna razón para creer. No me puedo dar por vencida y debo seguir confiando "contra toda esperanza".
Tal y como me dijo Miguel (el padre): "quiero verte radiante siempre". Yo le dije que a veces me resulta un poco difícil... Y saben que me contestó: "no importa. Quiero que estés radiante siempre". Al principio me pareció un poco injusto... pero luego entendí. Esa alegría, ese 'brillo' puede llevar o recordar a otros a Dios. Además, ¿quién es más importante? Yo debo estar dispuesta a entregarlo todo por Dios... uuuyyyy, que duro, jajaja! Si, es una tremenda odisea.
Pero bueno, ahi le vamos. Yo sé que cuento con la proteccion y la ayuda del Espíritu Santo, "quien viene a suplir nuestras necesidades y a potenciar nuestros dones. No tengan miedo", decía Eddy Marte el pasado sábado.
Entonces, a confiar, a seguir creyendo contra toda esperanza. A poner a Dios ante todo lo demás y a estar ¡Radiante!
Pero una cosita les pido: échenme una manita y oren por mi, please! Jajajaja!

viernes, marzo 06, 2009

Enciende una luz


Esta mañana, mientras me disponía a sacar del archivo de mi mente el tema para este día, volví a pensar en una "cancioncita" que hace pocos meses publiqué. En realidad fue anoche, mientras hacía mis oraciones, que la recordé. Cómo han de suponer, mis planes de escritura cambiaron. Bendito sea Dios. Esta lectura del Evangelio de Mateo fue la responsable:

Mt 5, 13-16.
Sal y luz
"Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo podrá ser salada de nuevo? Ya no sirve para nada, por lo que se tira afuera y es pisoteada por la gente. Ustedes son la luz del mundo: ¿cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte? Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Hagan, pues, que brille la luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los cielos".

La cancioncita, si tienen buena memoria, es ésta. La misma que aprendí en un taller de teatro:

"Yo soy la sal, que puede dar sabor, a la vida.
Yo soy la luz, que tiene que alumbrar, llevar a Dios".

Revistámonos de una coraza de luz, dice San Pablo, en su carta a los Romanos. Eso mismo es lo que haré. Ayer, una nube negra (y no precisamente la de Anthony Rios) intentó eclipsar mi alegría. Imagino que por eso el Señor sabiamente me recordó cual es mi misión. Nuestra misión. Seguir siendo luz, y no dejar que nada ni nadie ose en apagarla.

Tal como decía Salvador en una de sus charlas: Una vez, estando en un cine en su país, se fue la luz. Se escuchó decir a uno: "Se fue la luz"; a otro: "no veo"; alguien más: "está oscuro". Salvador contaba como cada uno había dicho lo obvio, lo que ya todos sabían y lo que es normal que suceda si se va la luz... Pero hubo alguien, dice Salvador, que enciende la luz de una linterna y alumbra hacia una puerta que dice: "Exit", es decir "salida". Todo esto sin decir una sola palabra.
Y todos los que estaban en la sala pudieron salir.

¿Quién hizo más? Pues, claro, quien encendió la luz. Al final, Salvador enfatiza con fuerza: ¡Deja de repetir que está oscuro y enciende una luz!
Hermanos, dejemos de maldecir la oscuridad y encendamos una luz. La luz de Jesús.

Enciende una luz y déjala brillar
la luz de Jesús, que brilla en todo lugar.
No la puedes esconder, no te puedes callar;
ante tal necesidad, enciende una luz, en la oscuridad...

Marcos Witt, Enciende una luz.

jueves, marzo 05, 2009

Hoy me levanto...


Hoy me levanto con unas ganas de amar enormes... tengo henchido el corazón de tanto amor...
Si! Hoy me levanto algo empalagosa, con ganas de endulzar vidas a mi paso... Quiero repartir sonrisas, regalar abrazos... (lo único es que no tengo a quien ofrecerle un beso, jajajaja!). En serio. Me despierto con el corazón latiendome más fuerte, enamorada mucho más de Dios, de la vida, del cielo y las estrellas, del Sol que esta mañana me ilumina.
Hoy no pude contener mis lágrimas cuando hablaba con Jesús... lo amo tanto... y el me hace tan feliz... Sé que puede ser repetitivo, pero no me canso de decirlo, no puedo.
Hoy quiero contagiar personas de mi alegría. Quiero abrir los brazos como cuando era niña y dar vueltas, perdiendome en el dulce firmamento de mis sueños.
Hoy me levanto más optimista, segura de que Dios me tiene guardado un gran regalo, no sé por qué. Pero lo siento. Tal vez no sea para hoy. Quizá... Pero seguiré esperando, paciente e impaciente. Y cuando llegué, estaré preparada para recibirlo... y seré todavía más feliz.
Tanto, que espero que ese regalo pueda entenderlo, y no huya.

miércoles, marzo 04, 2009

El Principito


Creo que tenía 10 años cuando leí El Pricipito, de Antoine de Saint-Exupéry. Si, hace taaanto tiempo, que ni me acordaba, que no recordaba nada de lo que contaba esta historía, más que algunos datos que son lo que lan hecho "famosa". Ayer, revisando el editorial de la revista UEPA MAG, encontré esta frase: "Lo esencial es invisible a los ojos". Su sencillez me atrapó. Quise buscarla para leerla en el contexto en que se explicaba y me dispuse a buscar los textos del Principito, de donde fue extraída. ¡Qué experiencia! Aunque no lo crean, fueron muchas las emociones revividas: me recordé leyéndola en los muebles algo desvencijados de la humilde sala de mi casa. Recordé como me gustaban las ilustraciones de cada página... cómo avazaba rápido la lectura para poder encontrar la figura graciosa del Principito, en cada una de sus "búsquedas"... Volví a ser niña (siempre lo he sido). Volví a reencontrarme con esa Nazarita (que es como me suele llamar mi padre, a veces cuando esta molesto y quiere regañarme) traviesa, despeinada (todo se me soltaba de pelo...) temerosa, insegura, ñoña (en extremo) tímida, sumisa; pero cariñosa, dulce, ingenua, con unas ganas de amar increíbles... y de ser feliz... y de ser... Esa nazarita que escribía garabatos emulando ser periodista o una gran escritora. Me recuerdo sentada sobre mis pies (una manía que aun conservo) levantando la cabeza para suspirar cuando leía algo que me había gustado mucho (aún la conservo... esa manía). Recuerdo haber terminado el libro. Cerrarlo y colocarlo en el librero, como me había ordenado mi hermano... era suyo El Principito. Se lo habían obsequiado como regalo de Reyes, si mal no recuerdo, una vecina: Anita. Recuerdo su forro... el que todavía conserva, casi intacto.
El Principito volvió a mi para darme una lección. Para inspirarme. Para recordarme que no hay nada mejor que seguir siendo una niña... que soñar... que lo que vale, lo que importa, lo que es puro realmente, sólo el corazón puede verlo, porque es invisible a los ojos. Quien me ama o quien me ame, se dará cuenta que eso es lo que me importa... lo que los ojos no pueden ver. Es tan difícil encontar personas que no se detengan en lo exterior, sin darse la oportunidad de conocer los sentimientos, el corazón de las personas...


Yo, con la ayuda de Jesús, quiero conservar mi corazón... mantenerlo siempre abierto para reconocer lo que mis humanos ojos no pueden... para amar sobre todas las cosas... para encontrarme día a día con el maravilloso Dios que me ama tanto... para poder llevar a los demás ese sentimiento del que tanto se carece, y que es tan necesario.

Capítulo 21. Fragmento

"Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.

-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.

-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...

-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo".






viernes, febrero 20, 2009

Llámenle como quieran


Desde la ventana de la oficina, veo como sale el sol. Mis ojos cansados lo miran asomarse entre las nubes, que lo cubren tímidamente. Dentro de poco me dará de frente a la cara, y a pesar de que molesta, no cierro la cortina. Me gusta como toca mi rostro. Me hace sentir que estoy viva.
En estos días, que salgo antes de que la Luna (si está) se despida de los ojos de la Tierra, y regreso a casa cuando ya mi amigo El Astro se ha marchado silente, ante la indiferencia de la gente, me gusta contemplar la mañana desde la alta ventana que tengo en frente, a manera de no olvidar que siempre amanece, aunque no lo vea.
Me gusta la luz. Mi alma de poeta, romántica y soñadora, también se desvive bajo la mirada de la noche, sobre todo si esta cubierta de estrellas. Me gusta contarlas. Me recuerdan el amor infinito que tiene Dios para mi.
Entre luces y estrellas se desenvuelve mi vida, que me trae de aquí para allá. De jirones y siluetas, manchas de café y juegos de rayuela. Trantando de entender, sin complicarme, para terminar complicándome sin entender. Viviendo cada segundo, añorando lo bueno, deseando algo mejor.
Dios es mi 'compiche' en esta travesía. Me prometió acompañarme siempre, pase lo que pase, venga lo venga... y hasta ahora, me ha cumplido.
Soy feliz. ¿La razón? Difícil de explicar. Creo que es algo que no se puede explicar. Al menos espero poder transmitirlo.
Ya el Sol comienza a iluminar con fuerza mi espacio. Lo siento cosquillear mi ojo izquierdo... Puedo ver sus rayos sobre la página de la agenda que me recuerda lo que tengo que hacer hoy.
¿Saben? Soy feliz.

miércoles, febrero 04, 2009

Tarde, pero seguro

Esta es la lectura que corresponde al martes ( o sea, de ayer). Por razones de tiempo no pude publicarla, pero no puedo dejarla pasar por alto. ¿Por qué? Mis palabras sobran. Leánla y ya verán.

Primera Lectura

Lectura de la carta a los hebreos (12, 1-4)

Hermanos: Rodeados, como estamos, por la multitud de antepasados nuestros, que dieron prueba de su fe, dejemos todo lo que nos estorba; librémonos del pecado que nos ata, para correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fija la mirada en Jesús, autor y consumador de nuestra fe.

El, en vista del gozo que se le proponía, aceptó la cruz, sin temer su ignominia, y por eso está sentado a la derecha del trono de Dios.

Mediten, pues, en el ejemplo de aquel que quiso sufrir tanta oposición de parte de los pecadores, y no se cansen ni pierdan el ánimo. Porque todavía no han llegado a derramar su sangre en la lucha contra el pecado.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (5, 21-43)

Gloria a ti, Señor

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”.

Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba. Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.

Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?” Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ ” Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.

Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?” Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: “¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida”. Y se reían de él.

Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!” La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

lunes, enero 19, 2009

La alegría del cristiano


"Despierta, despiertate, Sión
Ponte el vestido más bello.
Quítate el polvo y álzate
danza Jerusalén".

Esta 'pequeña' canción la interpretó Salvador Gómez el último día del retiro;un domingo por la mañana. Precisamente la charla de ese día se titulaba -algo así : "Cómo vivir en domingo" y se refería a como podemos hacer de nuestra vida y nuestros días, un eterno "domingo", que para los cristianos es lo mismo que decir una eterna "fiesta".
Hasta para los que no son creyentes, el domingo es un día de "estreno": de ponerse la mejor ropa, salir al cine, fiestar, compartir. Un día alegre.
Por eso, Salvador nos pidió ir con nuestra mejor ropa aquel día. No entendíamos bien por qué, hasta que empezó la charla. Nosotros, que tenemos y contamos con la gracia de "santificar la fiesta" celebrando la Eucaristía y de esa forma recibir a Cristo en Palabra, Cuerpo y Sangre, debemos estar más que contentos. Es un privilegio tener Iglesia, ser parte de una comunidad, tener hermanos en la fe; con los cuales podemos compartir a un Jesús vivo.
Hay muchas maneras de vivir en domingo. Y muchas razones, de las que ya les he mencionado algunas.
Ayer, en el grupo de Oración "Jesús amigo" reviví aquella enseñanza que tanto me tocó y sentí una alegría enorme en mi corazón. Cuando terminamos la oración final, cantamos una canción "de la vieja guardia" que a muchos ya les parece hasta 'cansona' o repetitiva. Pero anoche, la medité más que nunca y puedo decir que fue la primera vez que la canté completamente consciente y convencida de lo que hacía. Esta es "UAPAPA" (creo que se escribe así). Dice: "El Espíritu de Dios me transformó, mi corazón de gozo llenó". Uyyy!! Siento un escalofrío mientras escribo, es genial!!
En realidad puedo confesar que Jesús "ha cambiado mi lamento en baile", me ha "ceñido toda de alegría". Cuanto a cambiado mi vida desde el momento en que me 'encontré' con Dios
Y le pido hoy, con mi poca fe, que me ayude a estar siempre alegre, a pesar de todo. Por encima de toda tribulación, de cualquier enfermedad, de las angustias; que mis labios siempre estén prestos a mostrar una sonrisa. Que mi corazón rebose de alegría en el Señor, para que otros se puedan contagiar y puedan ver a través de esta humilde "sierva" a Jesús, mi amado.

ALÉGRENSE
Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito, estén alegres y den a todos muestras de un espíritu muy abierto. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; antes bien, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios y junten la acción de gracias a la súplica. Y la paz de Dios, que es mayor de lo que se puede imaginar, les guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4, 4-7.

martes, enero 13, 2009

Para los que tienen cábalas



"El cirio pascual es símbolo de la luz de Cristo resucitado que guía a los cristianos"

Hoy es un día en el que muchos andan con cuidado en las calles, procurando no pasar por debajo de una escalera ni cruzarse con un gato negro... uuhhh... De paso, encienden una velita a algún "santo" (con preferencia a San Miguel) y le ponen objetos "raros" a la puerta de la casa para evitar la "mala suerte" o el "mal de ojo": pan (de agua), sábila, herradura... en fin.

Precisamente el sacerdote Fermín hablaba de eso en la Eucaristía de esta mañana. De como las personas pierden su tiempo y su dinero "santiguándose" donde un brujo y un sinnúmero de barbaridades más. Tal como el Padre decía: "ayer, mañana; cualquier día será de mala suerte, si no tiene a Dios en su vida, en su corazón". Ja! Y eso si que es verdad. No valdrán amuletos ni lecturas de taza, ni pociones de ninguna "yerba" rara que le libre de "todo mal". Más bien, en vez de andar gastando sus "chelitos" en uno que sólo quiere aprovecharse de usted y destruirlo. Porque todo el que quiere el enemigo es vernos destrozados.

Como decía el padre Fermín que a diferencia del Enemigo que "se le monta", acérquese a Jesús, que ese no se le va a subir a ninguna parte. Jesús lo llevará de la mano. Aún mejor, lo cargará si es necesario cuando le falten las fuerzas.
Con Jesús no hay división de familias, ni de matrimonios, ni nada extraño ni 'oculto'. Todo lo de Cristo es a la "luz", sin tinieblas.

Hermano, no se deje engañar, que como nos indica la Palabra en este día, Dios nos ha concedido poder sobre el Maligno.

Que Dios, Todopoderoso, le llene de paz y mucho amor en este día. Ánimo, que de nuestro lado está el que camina sobre las aguas y al que las tempestades, al escucharle, le obedecen y se calman. Uno que tiene autoridad para vencer.

Primera Lectura
Lectura de la carta a los
hebreos (2, 5-12)
Hermanos: Dios no ha sometido a los ángeles el nuevo orden de la salvación, del cual estamos hablando. Un salmo lo atestigua solemnemente diciendo: ¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes, ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad. Todo lo sometiste bajo sus pies.
Al decir aquí la Escritura que Dios le sometió todo, no se hace ninguna excepción. Es verdad que ahora todavía no vemos el universo entero sometido al hombre; pero sí vemos ya al que por un momento Dios hizo inferior a los ángeles, a Jesús, que por haber sufrido la muerte, está coronado de gloria y honor.
Así, por la gracia de Dios, la muerte que él sufrió redunda en bien de todos. En efecto, el creador y Señor de todas las cosas, quiere que todos sus hijos tengan parte en su gloria. Por eso convenía que Dios consumara en la perfección, mediante el sufrimiento, a Jesucristo, autor y guía de nuestra salvación.
El santificador y los santificados tienen la misma condición humana. Por eso no se avergüenza de llamar hermanos a los hombres, cuando dice: Hablaré de ti a mis hermanos; en medio de la asamblea te alabaré.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 8
Diste a tu Hijo el mando sobre
las obras de tus manos.

¡Qué admirable es, Señor y Dios nuestro, tu poder en toda la tierra! ¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes; ese pobre ser humano, para que de él te preocupes?

Diste a tu Hijo el mando sobre
las obras de tus manos.

Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad; le diste el mando sobre las obras de tus manos y todo lo sometiste
bajo sus pies.

Diste a tu Hijo el mando sobre
las obras de tus manos.

Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas, todos los animales salvajes, las aves del cielo y los peces del mar, que recorren los caminos de las aguas.

Diste a tu Hijo el mando sobre
las obras de tus manos.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Marcos (1, 21-28)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se hallaba Jesús en Cafarnaúm y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”.
Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él!” El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

domingo, enero 11, 2009

He vuelto

"He vuelto, después de tanto tiempo" dice una salsa de no recuerdo que salsero. Ya lo extrañaba. Si. Aunque para "alguien" pueda parecer extraño, este blog se ha convertido en más que un juego o un compromiso. Es una necesidad que me permite volar a mis anchas, sin cuestionarme ni editar mis ilusiones.
Unos 'asuntos de salud' me tuvieron un tanto ocupada desde que inició el año y con el dolor en mi alma, me vi obligada a guardar reposo. La muy osada enfermedad me quitó las fuerzas para escribir. Eso es mucho decir.
Gracias, y de verdad, gracias a Dios, me siento mucho mejor. (Tengo mis razones para reiterar el agradecimento). Estoy lista para iniciar -tardio, jejeje- este nuevo año con todas mis ganas. ¿Recuerdan el último post que escribí "juyendo" antes de irme para la última misa del año? Pues, a raíz de ese instante, desde que entré al templo de Santa María Reina, supe que dejaba atrás un gran año, pero estaba convencida que estaba a punto de presenciar uno igual o mejor.
Las palabras del Padre Miguel (me resulta raro llamarlo así. Hace poco de su ordenación) durante la homilía me lo confirmaron: "El que está en las manos de Dios, no se pierde". Se imaginan mi sorpresa. Esta frase hizo mella en mi vida a pocos meses de culminar el 2008. Y eran o son justo las palabras que Dios, sin duda, pretende seguirme mostrando.

Lo que más se tiene en la vida son dudas. Y ellas florecen justo cuando estamos culminando o iniciando "algo", en este caso, un año. Miles de cuestionamientos, de incertidumbres, nos retuercen. Y sólo de pensarlo, la cobardía nos gana la batalla.
Pero no. Yo estoy convencida que este año será maravilloso, como el Dios en el que yo creo. Sé que en sus manos, todo saldrá bien. No puedo dejar de decirlo. Y no lo haré.
Dice Saulo Hidalgo, un predicador católico, en uno de sus libros "¿Hacia dónde voy en la vida?": "Cada sueño exige valor... No permitas que el miedo te robe tus sueños". Yo no quiero, al menos, que el 'mio' quiera robárselos.

Quiero terminar con esta frase del mismo libro, que realmente me impactó: "Los ojos físicos tal vez le hacen ver en el espejo a un pecador fracasado y sin remedio; los ojos de la fe ven, en el mismo espejo, a un hijo pródigo, bien vestido, que lleva el anillo de la confianza devuelta en el dedo y el beso del Padre en su mejilla".

miércoles, diciembre 31, 2008

Para esperar el año me visto de blanco

Sentía como una obligación el escribir mi último "post" de este año. Tantas vueltas le dí a la silla antes de sentarme y encender la computadora... Tantas cosas he pensado que al final no me decidí por nada (o por algo).
Siento como una cosquilla en la panza. Esa misma que ataca cuando alguien que te gusta, se te aproxima. (Todo lo hago en el estómago. Todas mis emociones se concentran en ese pequeño lugar en donde se digieren los alimentos, y en mi caso, los sentimientos).
Aquí sentada hago sin querer un pequeño vistazo de este año que me saluda mientras se despide. 2008... que grande has sido. Veo pasar cual largometrage los episodios más importantes de mi vida durante este año, del que sólo restan un par de hora... y me invade por completo la nostalgia. (De fondo, la salsa de los Adolescentes. Esa que está muy de moda. Creo que se llama ¿virgen? Dice: ahora entregate, si lloro o tiemblo es por ti amor. Es que Dios me mando para ti, adorarte para toda la vida...).
Miro el reloj. Son las 8:30 pm. Debo calentar el agua para bañarme. A las 10:oo pm. me voy para la iglesia, a "vivir" la última misa del año con la persona que mas amo en mi vida: Jesús. (Quién pensaba que diría). Algunos amigos, al igual que yo, han hecho de esta Eucarístia una costumbre sagrada. Allá nos veremos. Nos confundiremos en un abrazo, cuando, al terminar la celebración ( en realidad, comienza) suenan los estruendos que reciben el año. Y nos deseamos todo lo mejor (bendiciones, te quiero mucho, gracias por tu amistad) y una alegría indescriptible nos embriaga. Es maravilloso. Mejor no lo anticipo. Siento que el corazón quiere salirse de mi pecho.
8:40 pm. Mi hermana quiere bañarse, mi mamá... Debo apurarme. Sin quererlo, me demoro más de lo esperado justo cuando tengo poco tiempo para alistarme.
Tengo que irme. Antes, les explico el título. Visto el blog de blanco en señal de la esperanza, el amor y la paz que espero que reíne en este 2009, que ya casi nos muestra su rostro (cómo será).
Muy feliz año para todos. Gracias a mis amigos y seres queridos, por formar parte de mi vida. A ti, Dios... que puedo decirte. No hay palabras suficientes que describan lo increíblemente agradecida que me siento de conocerte, de amarte, de... (no tengo palabras). Soy una persona feliz por Tí. Gracias a tu infinita bondad, paciencia, misericordía y Supremo amor.
Ahora sí. Adiós. Nos vemos el año que viene y me perdonan las faltas, que no tengo tiempo para hacer las revisiones, que impiden, al menos, que salgan tantas.

Un beso (no encuentro como despedirme para que no les quede duda de mi amor).

Y que Dios les bendiga, siempre.

martes, diciembre 30, 2008

Hacer tu voluntad

Tu siempre nos alientas en medio de tantas turbulencias. Por eso eres el Señor. Por eso me refugio en Tí.

Primera Lectura
Lectura de la primera carta del
apóstol san Juan (2, 12-17)

Les escribo a ustedes, hijitos, porque han sido perdonados sus pecados en el nombre de Jesús. Les escribo a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al demonio.
Les he escrito a ustedes, hijitos, porque conocen al Padre. Les he escrito a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al demonio.
No amen al mundo ni lo que hay en él. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo: las pasiones desordenadas del hombre, las curiosidades malsanas y la arrogancia del dinero, no vienen del Padre, sino del mundo. El mundo pasa y sus pasiones desordenadas también. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene vida eterna.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 95
Alaben al Señor,
todos los pueblos.
Alaben al Señor, pueblos del orbe, reconozcan su gloria y su poder y tribútenle honores a su nombre.
Alaben al Señor,
todos los pueblos.
Ofrézcanle en sus atrios sacrificios. Caigamos en su templo de rodillas. Tiemblen ante
el Señor los atrevidos.
Alaben al Señor,
todos los pueblos.
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos. El afianzó con su poder el orbe, gobierna a las naciones con justicia.
Alaben al Señor,
todos los pueblos.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (2, 36-40)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. (Cuando José y María entraban en el templo para la presentación del niño), se acercó Ana, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.
Una vez que José y María cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión

Este evangelio nos relata cómo Ana, igual que Simeón, había vivido muchos años esperando al Salvador con la misma promesa de conocerlo antes de morir. Esto nos reafirma el gran deseo de ver al Mesías que tenían muchas personas de ese tiempo, animadas en la certeza de que iba a venir. Tengamos nosotros también el mismo deseo de recibir a Jesús el Salvador, para seguirlo a tal punto que podamos decir como Pablo, “no soy yo quien habita en mí, sino Cristo”.

El niño que ha nacido de María es el Salvador tan largamente esperado. Así lo proclama Ana en el templo, como Simeón. La palabra de Dios que permanece para siempre se ha hecho carne, y sacia las esperanzas de un pueblo. Este pueblo está presente en las palabras de Ana. Hoy son nuestros pueblos los que escuchan y buscan la liberación de tantas opresiones como los oprimen. Cuántos profetas, hoy y aquí tal como Ana y Simeón, poniéndose de pie después de tantos ayunos y oraciones alaban a Dios y se entregan al servicio de sus hermanos. Sepamos ver y apreciar en cada profeta de nuestros pueblos a Ana y Simeón, que supieron reconocer al Salvador.

domingo, diciembre 28, 2008

De Rayuela y otros sueños


Definitivamente, soy otra después de "Rayuela" de Julio Cortázar. Mi óptica literaria creo que está empezando a definirse y mi actitud como lectora y potencial ¿escritora?. Un sueño incierto, pero que igual, no me pesa.... Cada vez más romántica en estos días de invierno. Ahora me siento ávida de poesía. Empecé con Benedetti, sigo con Bécquer, Victor Hugo y estoy a punto de iniciarme con Rubén Dario.

Deseo tanto poder aquietar 'tantas' ansiedades... es como calmar una sed que al mismo tiempo no parece tener saciedad. Por eso quiero ir paso a paso, poco a poco. Como decía Napoleón: "vístanme despacio que voy deprisa".

Mi corazón está inquieto. Quiere anticipar lo que vendrá... mi mente no se queda atrás. Entre los dos me volveran un poco más 'besuña'. Cuánto ruego porque no lo consigan.

Yo quiero dejarlos volar, tanto como sus alas se lo permitan, pero con el temor de que puedan sufrir (sobre todo el corazón) ante indolentes que intenten lastimar su inocencia. Pero con las monjas aprendí algo: "El que no se arriesga, ya se está arriesgando". Eso es más que cierto. Cuántas veces creemos que el hecho de quedarnos con las manos cruzadas ante una situación, quiere decir que estaremos "a salvo". Es un grave error. A veces se pierde más, porque al menos cuando lo intentas, sabes si en realidad hiciste lo que tenías que hacer. Pero si no lo haces, siempre estarás con la duda de lo que hubiera podido ser. Esa ignorancia puede quedarse contigo y convertirse en largos años de arrepentimiento.


Hay que intentar, eso si, con prudencia, pero intentar, soñar. Decidir, tener ideales, metas, luchar. Declararte: decirle a alguien lo mucho que l@ quieres; unirte a algún grupo, cambiar de trabajo, iniciar una maestría, terminar una relación (hasta los 'finales' son buenos); leer más, perdonar... pedir perdón, sacar visa (jajajaja) para que viajes. Que se yo. Hay miles de cosas que intentar que estan esperando porque querramos intentarlo.


Yo, me voy por lo más sencillo: mejor todavía no les cuento, jejeje. Pero quiero amar y que Dios me sorprenda... Realmente me ha ido mejor dejándome llevar por Dios, y creánme que seguir sus caminos es todo un riesgo. Día tras día. Cuando menos te lo imaginas, sale con una de las suyas. Estás muy bien y tranquilo en algo y de repente... ¡zás! los planes cambian. El barco toma otro rumbo. "Quien dijo que sería fácil".


Me despido. Antes, unas líneas marcadas por mi, de Cortázar, que me encantaron:


"Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad..."