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martes, diciembre 28, 2010

La Navidad de Oliver


A los nueve años, Oliver no sabía que significaba ser huérfano. Lo era, (y de la manera más conmovedora que se pudo ingeniar Dickens), pero la palabra no la conocía. A esa edad no había recibido ni la alimentación ni la educación adecuadas. Las palabras y sus significados pierden importancia cuando tener hambre es una osadía que se castiga con azotes.

Cuando volvió al Hospicio, el lugar donde nació y su madre murió al tocarle sus pequeñas manitas, supo a duras palabras y cozcorrones lo que era ser huérfano... y lloró "amargamente". Era el día de su cumpleaños.

Esa noche, Oliver "lloró hasta quedarse dormido". No se imaginaba lo que le esperaba a esta altura de la historia. A mí todavía me toca descubrirlo. Por como está titulada la obra de Charles Dickens "Las aventuras de Oliver Twist" me imagino que serán muchas las "desventuras" que ha de sufrir este muchacho al que la vida le destinó ser pobre. Conociendo un poco el ingenio inspirador del autor, deduzco que la crudeza y el desamparo que él mismo vivió en un Londres oscuro y empañado por el abandono de su padre, será el espejo que refleje esta historia que ha sido adaptada a obras de teatro y al cine.

Las pocas páginas que he leído a trompicones, (lo reconozco. el cansancio y el sueño me están jugando una mala pasada), me han dejado con el corazón en la mano. Por un instante me trasladé mentalmente al Hospicio y ví llorar al desdichado Oliver; sentí propia aquella soledad encarnada en su aspecto famélico. Lo tuve de frente hasta que se quedó dormido. Me incliné y acaricié un cabello rizo y dorado, algo pegajoso, hasta que un estallido de dolor en el pecho me indujo a alejarme -despacio para no despertarle.

Cuando volví en mí, no pude evitar seguir pensando en Oliver. Cómo habrán sido sus navidades, sin familia, con hambre de pan y la sed de un amor desconocido para él.

Oliver es el espejo de muchos niños que sufren en su inocencia con el cuchillo al cuello. Ayer, el día de los Santos Inocentes, Rosa Montero, española escritora y columnista del periódico El País, escribió algo sobre el abandono y el maltrato que sufren los niños de manera indiscriminada.

Narró algunos casos y lamentó que ojos miren y no vean, porque sea la indiferencia, como tituló su columna, el arma más afililada que aniquilé a estos inocentes en el mundo.

Indiferentes... Cuánta indiferencia ante el dolor ajeno, ante la desolación que sirve de friza a los desamparados.

A dos días para que termine el año la conciencia me pasa revista. Como interpelada por mis acciones, pienso en el tiempo que perdí en amar a los demás, en ayudar y en servir, por andar distraída en mis egoísmos, dándole vueltas a una ruleta que siempre se detiene en el mismo lugar. No creo en el azar, pero a veces vivo como si dependiera de él.

La vida es dura, dijo una vez a un amigo un profesor autosuficiente. Yo, con la ayuda de Dios, quisiera que no lo fuese tanto, si aprendo a colgar en mi rostro una sonrisa. Si puedo dar calidez a un cuerpecito temblando de frío; si miro a los ojos y toco el rostro cansado de un enfermo; si escucho las voces de almas sin esperanza; si con mi hombro, sirvo de consuelo a unas lágrimas que caen en lugar del lamento. Si, solo si, logro calmar la ansiedad de pensar en mí y me doy cuenta que, más allá de mi corazón, hay muchos más que necesitan amor para latir.

domingo, junio 13, 2010

Veneno

Por estos días hace mucho frío. Por las noches las sábanas finas no dan para cubrir el cuerpo que, mordido hasta los huesos, tiembla. También está oscuro. No se ve nada. Amaga a lo lejos una luz tenue. Cuando ya empieza a verse más claro, se marcha burlona dejando en penumbras el horizonte.
La realidad no existe. Todo es falso. Es mentira la verdad. Es un bufón que se alimenta de los crédulos. De los estúpidos, mas bien.
La vida es una ruleta. Todos se aglomeran a la espera de que salga el negro o el rojo, o el cero y llevarse todo lo que está apostado sobre la mesa. Se vale hacer trampa. Es más. La suerte acompaña a los tramposos. Uno que otros se adhieren a los inescrupulosos que se meten el as bajo la manga, porque le dejan caer migajas de sus grandes bultos de dinero. Todo está podrido. Todos. No se puede creer en nadie, porque nadie no existe. Cuando menos te lo esperas, otro viene y te pone delante el pie para que tropieses. Y se ríe a carcajadas de tu cara golpeada, tu vestido roto y sucio.
Se vale todo en este sandwich de salchicha. El sistema se abandera de este himno. ¿Principios, dignidad, respeto...? ¿De qué hablas? ¿Confianza, credibilidad, amor...? ¡Estás loco!
Hay delirio por doquier. Máscaras que esconden la hipocresía. Es un asco. Es una lástima.
A dónde ir. Salir huyendo, esconderse para sobrevivir. Suplicar al Todopoderoso para que tenga piedad. Por ahora es el único consuelo. Hace falta un antídoto que cure tanto veneno.
Hace falta volver a empezar. Destruirlo todo hasta el polvo y resucitar de las cenizas como el ave feniz.
Hay tanto dolor en ese cuerpo que intenta dormir resguardado en el techo de la soledad. En medio del frío que arrecia escalofriante en la oscuridad.

lunes, septiembre 14, 2009

Sentimientos de otoño

Iba de camino a mi casa en una "bola" con el papá de mi amiga Denise. Me sonaba el estómago del hambre y la boca estaba reseca por la sed y el antibiótico. De fondo se escuchaban "bachatas". Don Alejandro dice que todo el que se monta con él tiene que aguantar porque eso es lo que a él le gusta. Yo hago una mueca de indiferencia."Es su carro", murmuro. No me gusta mucho la idea, pero reconozco que me entretiene. Nunca he sido muy amante de escuchar este ritmo. No niego que lo bailo, pero con sus excepciones.
Llegando al flotante, el conductor pide por un Cd para ponerlo en medio del tapón. Entre la "pila" que tiene en el asiento de atrás, no lo encontramos. En su ausencia, abogo por uno de Pablo Milanés. Petición que fue concedida, pues a Denise le gusta mucho "Yolanda". Aunque era la número 12, "Yolanda" fue la primera en sonar a insistencia de mi amiga. Yo, feliz.
La transformación fue inmediata. Me perdí en la voz de Milanés, que no quiero describir ahora. Me sumergí en la letra. Viajé lejos del tapón, los cuentos de Don Alejandro y sus pleitos con las indecencias viales que oía como ecos... Tampoco recordaba la falta de agua y comida. Ahora todo estaba muy lejos. Asentía al principio en algún comentario. Luego, ni eso.

"romántica, sin reparar en formas tales
que pongan freno a lo que siento ahora a raudales"...

El toca Cd's nos sigue deleitando, y yo permanezco ausente. Pido que me repitan Yolanda. La he escuchado tantas veces, pero algo personal me pasaba entonces. Cuando logro que me complazcan, Denise adivina mis pensamientos. Dice: "como que oscurece distinto". Yo sentía "con mis ojos" lo mismo. La tarde se perdía distinta. La noche se asomaba con un matiz diferente. Es cierto. Es el cambio de estación. Denise dice que la navidad está cerca. Es cierto. Y ya el tiempo empieza a conspirar y a cambiarlo todo. Pero esta vez para mi será distinto. No me atrapará por sorpresa. Lo he des-cubierto
Llego a casa, borracha de emociones. Se despertaban en mi sentimientos de otoño.


YOLANDA

Esto no puede ser no más que una canción
quisiera fuera una declaración de amor
Romántica, sin reparar en forma tales
que pongan freno a lo que siento ahora a raudales
Te amo, te amo, eternamente te amo.

Si me faltaras no voy a morirme
si he de morir quiero que sea contigo.
Mi soledad se siente acompañada
por eso a veces sé que necesito
tu mano, tu mano, eternamente tu mano.

Cuando te vi sabía que era cierto
este temor de hallarme descubierto.
Tú me desnudas con siete razones
me abres el pecho siempre que me colmas
de amores, de amores, eternamente de amores.

Si alguna vez me siento derrotado
renuncio a ver el sol cada mañana.
Rezando el credo que me has enseñado
miro tu cara y digo en la ventana:
Yolanda, Yolanda, eternamente Yolanda.
Yolanda, eternamente Yolanda.

Pablo Milanés

jueves, septiembre 03, 2009

Péndulo y otoño

Como hoja seca a merced del viento,
que cruje bajo las pisadas indiferentes del miedo.
De aquí para allá. Sin rumbo. Contaminada de deseos.
Vagabunda que no encuentra espacio, ni consuelo.
Con la piel reseca, mendiga no más ausencia de caricias.
El tiempo le pasa de largo, se le olvidan las horas,
se amontonan los recuerdos, que le persiguen, que le acorralan.
Sus ojos cual cristales húmedos, lloran la soledad.
Sueños rotos penden de un hilo que no logra romper. Siguen pasando
los segundos sin termino. En el vacio, el tic-tac pinta ecos que le ensordecen...
"¡Piedad!", exclama, pero nadie escucha.
Le duelen los ojos, se le aprieta el corazón.
Parecen sus sollozos los aullidos de un perro moribundo.
Se va quedando dormida en el silencio, creyendo escuchar una respuesta.
Es todo mentira. Son alucinaciones. Se burlan sin escrúpulos de su inocencia.
Piensa en el engaño. Una vena cruza la sien y vuelve la agonía.
"¡Piedad!", grita, implora. Más los golpes no se detienen... se da por-vencida.
Se detiene el reloj. No se escucha ni el soplido del viento.

lunes, mayo 18, 2009

Adiós Mario...

Permíteme tutearte. No me conoces, por lo que te puede parecer un atrevimiento. Pero déjame tratarte así, de tu a tu. Déjame decirte que con tus escritos te me volviste cercano. Te conocí de lejos. Te estreché la mano en la distancia. Y, ahora que te marchas, me embriago de olvidos. Mi sueño era conocerte en la vida real. Sin páginas de por medio. Sin poemas, sin prosas. Quería verte a los ojos. Esos ojos de niño, con esa mirada igual de inocente... cómo te admiro, amigo.
Si, permíteme llamarte amigo. Disculpa, pero tu tienes la culpa. Sin buscarlo, tus palabras impresas marcaron mi vida. Tu inspiración traducida en bellas estrófas o en ligeros y amenos párrafos, se clavaron en mí haciendo una "mancha indeleble", cito a Gaviño. ¡Oh! Y no creas que te culpo. Te lo agradezco. Le agradezco a la providencia divina que te cruzaras en mi camino; que me consintiera tropezarme contigo, viejo amigo. Que me dejara conocerte y conocerme. Que me hiciera sentir orgullosa de ser una irremediable bohemia y romántica, con un futuro incierto entre poesías libres, o con rima, o sin rima, o sin nada.
A ti Mario, a ti principalmente, y a tu "corazón coraza", a tu "borra del café" a tu "canal interoceánico" a tu "amor de tarde", le debo el al fin despertar de la crisálida que se convirtió en mariposa; la que se atrevió a abandonar el capullo a cambio de la libertad que le brindaba el cielo. Mi mariposa, Mario, ahora vuela con el viento en las verdes praderas que le da la primavera. Para ella siempre hay flores donde posarse, gracias a ti. La mariposa de mi inspiración quiere siempre volar. Y cuando le faltan las fuerzas, se acuerda de ti, querido Mario. Permite que te llame así.
Déjame despedirme. No sé como hacerlo, te confieso. Siento que nunca te irás. Así como en la distancia "interoceánica" siempre te tuve cerca, así tu partida en convoy con tus versos y tu melancolía, hacen cada vez más viva la llama de tu vida, en la mía. Una que nunca se extinguirá. Sobre la amiga muerte en la que ahora yaces, se encuentran tus memorias. Ahora serás más inolvidable. Con la muerte (lo sabes) sólo se inmortalizan a los grandes en el tiempo. Aquellos como tu, mi querido Mario.
No te extrañaré. Ya te extraño. Te deseo buen viaje: amigo, querido, Mario.

lunes, mayo 11, 2009

PAZ

Despertar. Ese fue el primer milagro que recibí este día. No me dí cuenta. Me senté en la cama, y una inquietud invadió mi cuerpo. Llevo 'tiempo' luchando por no darme por vencida. Y la sensación de cobardía aparecía fresquesita como el café recién colado que tomo todas las mañanas.
Bajo de la cama y me miro al espejo. Una manía, despues de la de mirar por la ventana y observar el cielo. Sólo que hoy fue una acción mecánica, que no me llevó a mi segunda acción de gracias por los otros milagros: el de la creación y el de que yo pueda contemplarla.
Tomé la toalla. Caminé al baño. La batalla mental ya había empezado. No quería pensar. Ahora las armas apuntaban a mi sensibilidad, a mis sentimientos. El E, hiere en mi fragilidad y se anota un punto a su favor. Lo sabe. Lo sé.
El café de hoy esta delicioso. Las galletas Bagley con las que lo acompaño, también. Tomo el último sorbo complacida. Es el primer momento en que siento disipar mi tormento. Mi mente por esos segundos sólo pensó en lo bueno que le había quedado el café a mi Papá.
Antes de marcharme, miro la Biblia. Esta en el sofá pequeño que se puede ver desde la calle. Lo miro como si mirara al mismo Dios. Le digo algo, que guardo para mis adentros. No puedo llevarla comingo. Mi cartera es muy pequeña y ya va muy pesada. Ahora me arrepiento.
De camino, Juan Luis Guerra y "Sólo tengo ojos para tí" nublaron la distracción empeñada que tenía para burlar mi "cosas". Luego "Burbujas de amor" remató. El especial de dos a las 7, había iniciado, para la alegría de mis amigos, y para despertar la melancolía que llevaba atada. Salí del vehículo. Mire al cielo. "Dios", sólo pude decir.
La batalla sigue, me persigue. El E, me tienta, no quiere que ore. Me ataca, me hace sentir inútil, insensible y sensible a la vez. Siento tristeza. Lo ha conseguido, pienso. Pero no. A pesar de todo, lloro orando al Señor para que aparte todo pensamiento que vaga en mi mente. Le pido fuerzas, ya las mías se agotaron, pienso. Recuerdo a San Pablo.
Sé que mientras más cerca quiera estar del Señor, mientras más el Señor demande de mi. Mientras más reciba de Él, más fuertes serán los ataques de El E,.
San Pedro, en una de sus cartas, me recuerda que debemos estar alegres de compartir la cruz de Cristo, si el sufrimiento que padecemos es por El, pues recibiremos "grandes alegrias".
Enciendo el computador. No quiero, pero necesito escribir. Para el momento en que ya había iniciado, una paz invadió mi corazón. "Gracias". Teclear me ha dado calma... (me detuve un segundo para saborearla, con los ojos cerrados).
"Paz en medio de la tormenta". Pienso en el título de la canción. Chiky menciona esa frase el pasado sábado para decir como se siente a pesar de todo lo que está atravesando. A eso aspiro. A encontrar, a tener paz en medio de la tormenta.
Sigo en pie, con mi lucha. Carcomida en parte por la angustia de la espera... Siento paz. Miro y no veo nada. Me siento impotente, sin saber que hacer, que decir. Pero siento paz.
"Esto a penas comienza", pienso y rio.
La vida continúa. La mañana despierta hermosa, tranquila. Los vehículos pasan algunos más aprisa que otros. Ya el reloj digital marca las 8:03 minutos. El frutero de la esquina espera su clientela fija, y la que se anota al pasar, queriendo empezar el día saludable. La gente avanza en sus trajes, impecablemente planchados, o jeans y franelas, a sus respectivos trabajos. Unos a pie, otros en carros o en motores, como el que acabo de ver pasar desde mi ventana. Suspiro. Todo ha vuelto a la normalidad.

lunes, abril 06, 2009

Bi-logía

Soy una persona que se alimenta de la miel que destilan los versos. Y, al mismo tiempo, una aspirante a cristiana, que se alimenta del amor de Dios. Extraña combinación. Bien pudiera ser... Soy un alma que se reparte entre el amor al arte y el amor a Dios. Es posible. Soy una mezcla acrisolada de bohemia y cristina. Interesante bi-logía la mía.

Yo quiero ser poeta. Aunque -como dice mi tia- muera de hambre en el intento. Es sólo un sueño, como muchos-otros-tantos. Y, si quiero serlo, no puedo tener vergüenza. Tengo que dejar que afloren mis sentimientos, corriendo el riesgo de que muchos se escandalicen, ya que mi imagen cándida y conservadora, puede contrastar con mis versos.

Pero quiero de-mostrar que un bohemio no necesariamente tiene que ser alguien que guste "de la fiesta y el vino", que ande con un cigarrillo entre los dedos o con un tipo de ropa. Un bohemio es más que eso. Es un alma libre y sensible, que ve con los ojos del alma un mundo, lo que está a la vista y que otros no pueden ver, por que cada vez están más ciegos. Es alguien que ama, que se conmueve de lo bello que le rodea, que admira la vida y no tiene miedo de que le acusen de loco al decirlo. Es sobre todo, alguien al que le duele la frialdad y la indiferencia y que es feliz sin necesidad de lo externo, de la vanidad. Es alguien, yo diría, que lucha por su dignidad.
Si, uno puede ser bohemio y tener pudor, mantener valores, seguir las reglas. Una cosa es libertad y otra muy diferente el libertinaje.

Y si no es así, entonces yo seré la diferencia. Seré yo misma. Seré auténtica.

Soy una bohemia-cristiana, que desnuda su alma, con el permiso de Dios.

Ahora les dejo el intento de "algo" que surgió tras un momento de lecturas de Neruda. Con una cosquilla de vergüenza, no lo niego. Pero esa, también soy yo.


Te espero. Me esperas.

Pero ninguno se imagina quien es el otro.
Ambos andamos perdidos,
contando estrellas, sonámbulos,
tropezando con otros,
queriendo encontrarnos.

Me buscas. Te busco

Nuestros corazones encandilados
galopan ansiosos, persiguiendo una pista
que responda el acertijo:
¿Quién serás? ¿Quién seré?
Tu no lo sabes, yo tampoco lo sé.

Pero cuando te mire, y tu me mires.

Te reconoceré. Me reconocerás.

No harán falta palabras.
El corazón lo sabrá.
El gritará.

No tienes nombre, pero es que eres más que un nombre.

¿Serás tu? ¿Seré yo?

Así estará nuestro ser
inquieto, hasta que llegue el día en que,
sin buscarlo, nuestras miradas ¡al fin!
se crucen, cómplices, nuestras vidas
¡al fin! se encuentren.
Y serás feliz
y yo seré más feliz.

Nuestro encuentro será mágico, espontáneo,
como el despertar de una rosa.

¿Cómo serás, como seré?

Cuánto tiempo falta. Cuanto mas tendré que esperarte
mi principe verde, hombre imperfecto, perfecto para mi.

¿horas? ¿días? ¿meses? ¿años? No lo sé. No me importa.

Aquí estaré.

Porque estoy convencida de que Dios no se equivoca
y todos sus planes son perfectos.

Aquí estaré.

Porque sé que esta ansiosa espera,
habrá merecido la pena
cuando te bese.

No sabes como te espero. No sabes.

viernes, marzo 27, 2009

Estampas


Melancolía. La Real Acedemia española la define de esta forma: "Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada". Para mi amiga Jaclin es el sentimiento que no debe faltarle a un escritor. Para mi es... eso que me resbala en el alma y me permite aflorar lo que siento. Pero es para mi, al mismo tiempo, una agonía, porque me hace padecer.Me torna susceptible. Me hace más sensible, o es que, el ser muy sensible, (en extremo) me hace melancólica.

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Esta mañana, al apearme de la "bola" que me deja 'cerquita' de mi trabajo, casi me tropiezo con un loco. A mi torpeza, respondo con una carcajada, pues mis amigos me miran asombrados y sonrientes, pues conocen el "background" que tengo con estos personajes. "El amigo" que va a sólo uno pasos delante de mi, va medio desnudo, con un pantalón que era blanco, que le cubre las rodillas, y unos zapatos queriendo imitar el mismo color, pisados atrás y sin cordones. Mi amigo también está recién bañado de un líquido negro. Digo reciente, porque los "chorros" le ruedan por la espalda muy rápido, lo que me permite deducir, que ha sido un acto reciente. Además, como es lo común, este hermano tiene un tic. Va peinandose. Por agilidad en el uso de la peineta (que es lo que creo que lleva en su mano derecha) pienso -y me rio- que es para que el líquido negro (¿será alquitrán?) se le distribuya bien en su pelo, que lleva casi al "afro". Mis dudas fueron confirmadas cuando lo veo deternerse frente a un edificio, ya en abandono, a mirarse los cabellos, esto claro sin dejarse de peinar aceleradamente. Pero la sorpresa que me arrancó la risa final, fue descubrir que, lo que el amigo llevaba en su mano derecha para peinarse, era un tenedor.

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Anoche no encontraba mi Biblia. Estaba un poco desesperada, pues no estaba en el sitio en donde siempre la pongo. Mi hermana mayor me dice: "bueno, si tu no sabes...". Lo que me desesperó aún más. ¿Dónde estaba? Ya me acordé y la fui a buscar 'derechito'. Me rio, pues yo misma la había dejado ahí.
Ahora procederé a revelarles una intimidad. Suelo hacer mis oraciones, especialmente en las noches, en el baño. No es que me avergüence, pero sé que les puede parecer "raro". Es que resulta que es el sitio más íntimo y tranquilo de la casa... En fin. Anoche, con Biblia en mano, me encerré a orar en el baño. Dije algunas palabras, di gracias a Dios y luego procedí a abrir la Biblia. De este encuentro con Dios a través de su Palabra quiero hacerlos partícipes. Tal vez al igual que yo encuentren una respuesta, un alivio a sus inquietudes. Y también, al igual que yo, calma. Recuerdo a Martín Valverde: "Ten calma".

Deuteronomio 6, 18-19. 8, 2-4

Haz lo que es recto y bueno a los ojos de Yavé, para que seas feliz y llegues a tomar posesión de la espléndida tierra que prometió con juramento a tus padres, pues él destruirá delante de ti a todos tus enemigos.
Acuérdate del camino que Yavé, tu Dios, te hizo recorrer en el desierto por espacio de cuarenta años. Te hizo pasar necesidad para probarte y conocer lo que había en tu corazón, si ibas o no a guardar sus mandamientos. Te hizo pasar necesidad, te hizo pasar hambre, y luego te dio a comer maná que ni tú ni tus padres habían conocido. Quería enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino que todo lo que sale de la boca de Dios es vida para el hombre. Ni tu vestido se ha gastado, ni tu pie se ha lastimado a lo largo de estos cuarenta años.

SANTIAGO 1, 2-4. 12-15.

Hermanos, considérense afortunados cuando les toca soportar toda clase de pruebas. Esta puesta a prueba de la fe desarrolla la capacidad de soportar, y la capacidad de soportar debe llegar a ser perfecta, si queremos ser perfectos, completos, sin que nos falte nada. Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, después de probado, recibirá la corona de vida que el Señor prometió a los que lo aman. Que nadie diga en el momento de la prueba: «Dios me quiere echar abajo.» Porque Dios está a salvo de todo mal y tampoco quiere echar abajo a ninguno. Cada uno es tentado por su propio deseo, que lo arrastra y lo seduce; el deseo concibe y da a luz el pecado; el pecado crece y, al final, engendra la muerte.


Lucas 22, 40.

Llegado al lugar les dijo (Jesús): Oren para que no caigan en tentación.


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De camino a casa, tuve un momento "kodak". Iba sentada en el asiento de la ventana de la guagua, leyendo la novela de la que ya les he hablado. La ruta
"expreso" de este transporte es por El Malecón. Toma el puente flotante y sale por el farolito, dónde hace su primera parada, para dejar a algún pasajero o para terminar de "reventar" la guagua.
Yo estaba "metida" en la trama, cuando algo me dice que levante la mirada. Lo hice e instintivamente, miré por la ventana. ¡Qué hermoso! A pesar de la rapidez del conductor, pude captar el momento: el mar estaba muy calmado. Sobre sus aguas brillaba un Sol casi ausente, dándole un matiz violeta. El
crepúsculo me parece fascinante al conjugarse con la luz que irradian tres buques, no muy lejanos a la costa. La emoción me invade y tomo el celular para compartir lo que mis ojos ven. En seguida encuentro con quien hacerlo, a Dios gracias, porque no puedo reprimir emociones. Siento que muero.
Ahora lo comparto con todos, estos segundos que me encantaron y que me hacen una romántica empedernida y hasta cursi. No me importa. Soy feliz.

jueves, marzo 26, 2009

Bocanada

Una bocanada de humo frío sale de mis labios.
Busca un lugar, un espacio orbital.
“Cuando no hay más que decirnos”.
Estoy perdida, no me encuentro.
Voy vagando con mis miedos acuestas
La melancolía me reprime y me libera.
Es mi más fiel compañera.
Cuando no hay más que decirnos.
Se me esfuma en el silencio tu voz
Vuelvo a escucharte. Quedo sorda.
Siento que mi cabeza da vueltas.
Siento las lágrimas recorrer mi rostro
Siento que no siento, y ya se acabó todo.
Mi alma, ¿por dónde vaga?
Si la ves, dile que la busco. Dile…
que se me olvida quien soy.


Bocanada, Gustavo Cerati

Cuando no hay más que decirnos
habla el humo, nada el humo
y rema en espiral.

Cuando no hay más que decirnos
se abren al aire vacíos
que dos no pueden respirar
para desvanecerse
alargando el después
trayectoria sin final distante placer
de una mirada frente a otra
esfumándose...

Cuando no hay más que decirnos
me hago uno con el humo
serpenteando la razón.
de todo aquello decidido
se estira el tiempo y me olvido
me olvido como vos.
y en la esfera vagamos indiferentes
por el espacio que dejo
para desvanecerse
alargando el después
una historia sin final

Distante placer,
de una mirada frente a otra
esfumándose...