viernes, junio 10, 2016

La calle melancolía

"Solo escribe", me ordenaba mi mente. 

Transitaba por la calle melancolía. 
Me detuve un momento. 
Miré al cielo y la posición del Sol me dijo que te vería. 
Te esperé. 
Pero no llegaste. 
¿Dónde estabas? 
Era la hora. 
Pero no apareciste. 
Yo te esperaba con tanta ilusión. 
Supliqué verte. 
Di vueltas en el mismo lugar. 
Me entretuve. 
Pero no tuve la oportunidad. 
No llegaste. 
Mi corazón. Pobrecito. 
No lo podía creer. 
Me insistía: espera. 
Ya no pude más. 
El dolor de tu silueta ausente. 
La soledad intacta. 
Una lágrima, una grieta en el alma. 
Un silencio desolador. 
Mi vida, la lluvia, el invierno. 
Y entonces volví a la calle. 
Melancolía. 

jueves, abril 14, 2016

Emociones de adoquín

Me resulta difícil entender como una "piedra" puede llegar a conmoverme. Gris, dura, impenetrable, fría... y aún así, atractiva, seductora de mis sentidos.
Eso sí, es una piedra especial. Le llaman adoquín. Su origen se les adjudica a los romanos y a los árabes. Entonces, las calles eran construidas con esta especie de ladrillo hasta que se inventó el automóvil y su fama se extendió por el mundo.
Por suerte, todavía algunos países conservan la tradición. Por suerte para mí, lo digo, porque no se imaginan como transitar por calles adoquinadas me roba la respiración.
Cuando era apenas una adolescente y no tenía ningún tipo de sentido por el arte ni mucho menos, me encantaba la Zona Colonial. Recuerdo que, las pocas veces que fui llevada tomada de la mano de mis padres, me la pasaba mirando el suelo. No recuerdo nada más. Ni edificios, ni casas, ni gente... los bloques que formaban la calzada era todo lo que robaba mi atención, revolviendo mi curiosidad.
Crecí con esa fascinación extraña. En mi primera noche en Roma, recuerdo que me tumbe en la plazoleta del Vaticano, primero, para respirar aliviada después de todo lo que pasé para llegar a mi destino (prometo escribir algún día sobre esta historia que ya muchos conocen), y segundo, para disfrutar de aquellos hermosos adoquines. Me pellizcaba sin que todavía pueda creérmelo. Había llegado a Roma, después de todo.
Lo mismo sucedió cuando tuve la oportunidad de conocer Buenos Aires. Si amé caminar entre sus vías bordeada por restaurantes, al igual que en Roma,  fue precisamente por irme perdiendo entre los adoquines, tintados de negro en su mayoría.
Y todos estos recuerdos "adoquinados", resisten en mi memoria, se engrandecen en mi corazón. Anoche, volví a sentir del golpe todas estas emociones. Estuve en la Zona Colonial. Caminé bajo la lluvia y ya bien entrada la noche, las farolas tintaban con un aire de nostalgia aquellas calles tan nuevas y tan antiguas para mí.
Me reproché al llegar a casa el no haber escrito nunca sobre el adoquín. Me prometí hacerlo de inmediato y aquí estoy. Sintiendo aún curiosidad, preguntándome por qué es tan parecido a la realidad, mi amor por el adoquín. Quién tenga ojos para ver, que sienta.

miércoles, abril 13, 2016

Tiempo

Día de trabajo. Difícil, fuerte. Día de dolor. Agudo, palpitante. Día de querer. Mucho, ansiosamente. Día de desear. Con ganas, sin esperanza. Día de recuerdos. Día de noches en silencio. Día en el que no quieres esperar más. Días, día, horas. Día de angustia, de soledad marcada, de tiempos que se desperdician. Día de mirar lo que no debo. Día de debilidad. Días, día, horas. Tiempo.

lunes, febrero 22, 2016

Breve

Tu mirada es como un libro de poemas que no me canso nunca de leer.

domingo, febrero 07, 2016

Little boy

Me desperté y escribí mentalmente con una rapidez intimidante. Estaba demasiado feliz entre las sábanas que no me apresuré en buscar con qué anotar. Me confié demasiado de esta memoria saltarina que piensa en algo diferente cada segundo. 

A la hora que decidí encender el computador para escribir, tuve esa sensación... ¡olvidé cómo empezar!  Para los que no saben, el título y la primera línea son básicos para mí cuando voy a escribir cualquier texto. Y ahora aquí estoy, tratando de remendar los recuerdos mientras hago este prólogo que no estaba supuesto a existir. 

No hay remedio, no logro recordar cómo empezar, sólo el título. Algunos imagino que sabrán que se trata de una película. Varios amigos me la habían recomendado así que tocaba. Anoche me llego a la mente como un rayo cuando todavía estaba en la Eucaristía. Esa era la señal. Cuando llegué a casa, dejé para esta noche a Umberto Eco y después de hacerme un selfie (no me pregunten por qué, porque la verdad es que no lo sé), saqué mi complice-mano derecha de mis pasiones cinematográficas y musicales, y mis audífonos. 

Estuve tentada por Mad Men pero fui fuerte y me dirigí hacia mi objetivo. La fotografía y la estética me atraparon casi de inmediato. El pequeño "Pepper" me pareció encantador. Aunque me resultó un poco lenta al principio, algo inexplicable me mantuvo interesada. 

No estaba frente a un "masterpiece". Lo especial de este largo metraje de 1 hora y 46 minutos es sin lugar a dudas, el mensaje. 

Hubo un momento en el que pulsé enter-pause para reflexionar. ¿De qué tamaño es mi fe? Yo había pedido también, al igual que Pepper, aumentar mi fe. Lo he dicho cientos de veces en mis oraciones: "Señor, aumenta mi fe". 

Sin embargo, en aquel momento me di cuenta que había hecho muy poco para que mi fe aumentara. He pensado tantas veces que la fe depende únicamente de Dios. Y no. La fe también depende de mi. Además de desearla debo, tengo, que trabajar para que crezca. 

"Si tuvieras fe como un granito de mostaza"... esas palabras de Jesús tocaron mi mente y mi corazón. Entonces me di cuenta que no se trata del tamaño "exterior". Eso no es lo que cuenta. Es el fruto. 

Al igual que Pepper, me escudé en mi corta estatura para justificar mis cobardías. Recibí cuando era niña todo tipo de chistes burlones por ser pequeña y eso fue empequeñeciendo también mi estatura interior, mi amor propio. Por supuesto, todo eso hasta que conocí a Jesús. 

Viendo la película recordé todos esos episodios que marcaron mi infancia y parte de mi adolescencia con heridas profundas. Y como Dios había utilizado mi "pequeñez" para mostrarme su grandeza, sanarme y rescatarme de mi propia oscuridad. 

Fui volviendo a repasar que lo importante no es como nos veamos por fuera (ni como nos vean los demás, ni lo que digan), o nuestra "altura" exterior y todo lo que ella implica: muchos reconocimientos, títulos, riquezas, popularidad o fama... Nada exterior dicta quien eres, ni califica lo sabes o calcula lo que vales. 

Valemos por lo que brota de nuestro interior: la bondad, simpatía, generosidad, el amor, la caridad, humildad, el honor, la dignidad... ¡cuántas cosas más!

Yo aspiro a transformar el mundo como lo hizo Pepper: creyendo con todas mis fuerzas, olvidando mis limitaciones exteriores y valorando aún más quien soy y a quienes tengo a mi alrededor. Amando... sobre todo y con todo. Amar es el secreto, es la clave, es el principio y es el fin.

¿Que si la recomiendo? Solo si estás dispuesto(a) a soltar las amarras y lanzarte a creer. Si estás dispuesto a dejar los prejuicios a un lado y darte al menos una oportunidad de apostar a ti. 

Qué importa que las cosas no salgan como quieres o como lo tenías planeado. Han sido como tenían que ser y eso no significa que esté mal. Y habrás hecho, habrás dado el paso. Eso, más que una derrota, es una batalla vencida. 

sábado, enero 30, 2016

En sus marcas

Me quedé mirándolos por el retrovisor. Quería ver cuál de los tres ganaría la carrera. No fue el que alardeó sobre que esta vez no les daría ventaja. Ése parecía el mayor, no sólo porque era el más alto sino porque su rostro así lo delataba. 

Tampoco fue el más pequeño de tamaño. Esa sí que fue mi sorpresa. Cuando salieron corriendo avispados, se quedó atrás y por poco se da por vencido. Pero algo hizo que rápidamente se repusiera del llanto que se avistaba y corrió tan rápido, que alcanzó hasta aventajársele al presumido y casi casi le toca los talones al mediano del grupo, el vencedor, que salió disparado con una sonrisa en el rostro, como si alguien le hubiera adivinado el futuro, diciéndole que iba a ganar... 

Los miré detenidamente a los tres hasta que, despertando del letargo, recordé que tenía que entrar el vehículo en la marquesina, que me aguardaba con las puertas abiertas. Lo encendí y me quedé pensativa unos cuantos segundos más, mientras seguía mirando a los pequeños por el retrovisor. Allí supe de inmediato como titularía la historia. 

Así fue como aprendí la lección: el triunfo es para los que salen adelante con una sonrisa; para los que no se dan por vencidos a pesar de tener todo en su contra; es para los que saben que sus debilidades pueden ser su mayor fortaleza. Es para los que se atreven a soñar. 

Esos tres pequeños, descalzos, me mostraron a Jesús. Y yo me sentí tan inmerecidamente feliz que no pude contener las lágrimas. 

jueves, enero 14, 2016

265 palabras

Mi preludio será breve. Hoy me dio por escuchar a Julio Cortázar leer sus poemas. Cuando salieron de sus labios las primeras palabras, mi rostro se frunció como la primera vez que oí su voz. 

Todavía no puedo definirla (su voz) pero sí lo que me ocasionó: me sorprendí y me desagradó. ¡Ambas cosas a la vez! Si, fue una sorpresa desagradable. Me pareció horrorosa (no puedo evitar reírme mientras escribo esto) pero solo durante los primeros 30 segundos. Luego, el francés que me parecía pronunciarse estropajoso con aquella ronquera, me resultó encantador. 

Por favor, no me juzguen, que Dios sabe que no quiero ser cruel y los que me conocen bien, saben que amo a Cortázar. ¡Es solo que no me esperaba esa voz! La verdad es que no sé que voz esperaba. Había dibujado tanto sus palabras en mi mente que sin tenerlo planeado le había coloreado su voz, con los colores de mi pequeña imaginación. 

Salí del shock y fui directo a la fascinación. Estuve días escuchando y viendo sus entrevistas. Mirando sus gestos detenidamente. A veces sostenía un cigarrillo que parecía olvidar entre sus dedos mientras hablaba. Sus ojos saltones, tan extraños, que miraban fijo y relajado a su interlocutor...

Dije que sería breve así que otro día me dedicaré a las descripciones. 

Entonces, hoy, mientras me reponía de una de mis "emergencias médicas", me dio por escucharlo leer sus poemas. 

De pronto, el corazón me late un poquito más rápido. "Suena" el Capítulo 7, el perfecto poema en prosa dentro de Rayuela. Me cuesta relacionarlo a su voz. Era yo la que, leyéndolo docenas de veces, también le había puesto mí voz. 

Detengo el audio y le doy a retroceder. Le doy "play" y cierro mis ojos... 

Siento el aire, la fragancia oscura... Veo las flores, el dibujo de los labios, la mano, los ojos, el cíclope... el pelo, la luna, el agua. 

Me di el placer de transcribirlo. Quise sentir entre mis dedos la sensación de poder escribir la descripción más perfecta que he leído sobre un beso. Lo hice mientras escuchaba a Cortázar leer de fondo. Fue hermoso. 

Puede que sea cursi. Lo acepto. Me refiero al poema pero sé que yo también lo soy y estoy aprendiendo a vivir con ello.  

Salud "por la descripción perfecta de un beso" en estas 265 palabras. 

Capítulo 7 

"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua".


miércoles, enero 13, 2016

Cuando débil soy...

"Pero me dijo: te basta mi Gracia; mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad. Con gusto pues me preciaré de mis debilidades para que me cubra la fuerza de Cristo". 2 Corintios 12, 9. 

Creo que esa ha sido una de mis mayores luchas espirituales: sentirme, saberme débil. Cuando llega ese momento en el que solamente puedes depender de la providencia de Dios. 

Me sucede con una frecuencia incómoda. No tener las respuestas, no saber qué hacer, esperar... oh, esperar. 

También en mi cuerpo lo experimento. La medicina demora en su efecto. Y hay cosas con las que sencillamente nos toca lidiar de por vida. 

Hoy, sentada en el "sofá de la oración", recordé la cita bíblica que encabeza este post. La primera vez que "nos encontramos" (la cita y yo) estaba atravesando por una situación que debilitaba mi salud. Ahí aprendí que en todo momento, no solo en las buenas, debía dar gracias y glorificar a Dios. 

Suena a locura. Y ciertamente, lo es. Pablo lo llama "la locura de la cruz". Esa es la cruz que nos salva. 

Así que en este momento abrazo mi cruz. Confío en que todo lo que me sucede tiene que ver con el plan de Salvación que Dios pensó y creo para mi. No es fácil. La incertidumbre se puede sobrellevar con la paz... la paz de Jesús. 

La paz no llega por arte de magia. Porque la fe no es parte de un espectáculo. La fe es producto de una relación estrecha con Dios. De esa relación, uno de sus frutos es la paz. 

Abrazar la cruz tampoco significa resignarse o darse por vencidos. Significa aceptar. Aceptar lo que no puedes cambiar y seguir adelante. Y luchar. Sí, abrazar la cruz es parte de una batalla, sobre todo interior. 

Porque abrazar la cruz (y lo repito a propósito) significa la mayoría de las veces negarse a sí mismo; y créanme, no hay batalla más dura que la que libramos contra nosotros mismos. 

Sentada en el sofá de la oración escribo esta nota. Aquí, ahora, decido una vez más confiar en Dios y en su providencia. Oro por mí y por todos y todas las que están librando una batalla que pone a prueba su fe. Oro por los que como yo, a veces se sienten pequeños y frágiles. Por los que sienten que no pueden pelear por su sueños, porque les abruma el mundo. Por los que están llenos de inseguridad, por los que no saben lo que quieren y por los que aunque lo saben, "no saben" como conseguirlo. 

Oro por los que necesitan paz. Por los que esperan. Por los que están tristes y por los que tienen una tristeza fruto de una herida con Dios... por esos que piensan que Dios les ha abandonado. 

Tú que lees: no sé quien eres... pero estoy orando por ti. 

"Cuando débil soy, fuerte soy". 


viernes, enero 08, 2016

Se rompió el hechizo

Para nada soy una experta; sólo sé que me encanta. Sucede que cuando la descubrí (o cuando ella se dejó descubrir por mi) me impresionó bastante la forma en la que se pronunciaba sobre todos los hechos que le rodeaban. Me parecía hermosa su narración, tan exacta, tan perfecta. Como simulaba ser un pincel entre las manos de un pintor. Por el arrullo con el que dibujaba las palabras... me enamoró.   

Y con el paso del tiempo el amor ha crecido. Sin embargo, debo reconocer que he desperdiciado mis años porque ignoro muchas cosas sobre ella. Me siento torpe. Pero es tan noble que no me lo reprocha y me acaricia con tal dulzura cada vez que me acerco a su orilla, que me hace olvidar los reproches y lo culpable que me siento de romper tantas veces mi promesa de estrechar nuestros lazos. 

Tantas veces le ha puesto palabras a mis sentimientos. Tantas veces me alivia, tantas veces me calma. Tantas veces... ¡bendito sea el consuelo que encuentro bajo tus alas!

A ella este segundo post del año, por ser mi fiel confidente, por no dejarme vencer. 

Este poema, del cubano Raúl Rivero, le he estado buscando desde hace siete años. Lo busqué sin buscarlo en realidad. Obligaba a mi mente a recordarlo, sin éxito. Hasta que hace un par de días me decidí a salir a su encuentro. Y allí estaba, como si supiera que lo buscaba, esperándome. 

Ojalá que la historia termine diferente... que el posadero no llegue, que no toque la puerta, que no rompa el hechizo. 

Hotel amistad 

No sabe que estoy viendo como tiemblan sus manos
cuando le digo en alta voz
que afuera llueve
que esta noche quisiera tragarme su respiración.

No imagina siquiera
que aquí
frente a sus ojos
estoy llenando de ella este papel.

No puede
no quiere pensar
que la última noche
me la estoy llevando en un poema
que ahora cuando este cuarto deprimente
de la calle Industria
comience a ser olvido
ruido de besos
nada
se hundirá para siempre nuestro pequeño reino
empezaremos a divulgar nuestros secretos
porque ya se cumplieron las tres horas.

Se rompió el hechizo.

El posadero llama ruidosamente a nuestra puerta.

Raúl Rivero
Cubano

miércoles, enero 06, 2016

Mi regalo de Reyes

Cuando era muy niña -debía tener unos 8 o 9 años- me encantaban las libretas con rayas. Las blancas y las amarillas. No puedo decir con exactitud cuál de las dos me gustaba más. Creo que, como en todo, las prefería según mi estado de ánimo. Puedo recordar mientras escribo que la amarilla era para juegos y escritos espontáneos; la blanca para apuntes más responsables, como las tareas del colegio; soñaba con poder usarla en vez que al cuaderno. Me parece que alguna vez "burlé el sistema" y lo hice. 

No sé de dónde saqué esa fascinación por las libretas... ¡ah! y por el lápiz de carbón #2. ¡Lo amaba con locura! Me perdía durante mucho rato disfrutando del olor del carbón sobre las hojas y borraba con sumo cuidado los errores para que no se manchara. Entonces quedaba un no tan sutil aroma de goma sobre el papel... no lo puedo describir. De alguna forma, creaba a mi alrededor una atmósfera de inspiración que logró que, a esa edad, escribiera mis primeros versos; mis desahogos, como yo les llamaba. 

A esa edad, tan difícil, en la que empiezas a descubrirte, el lápiz y el papel jugaron a ser Dios (quizás fue un medio usado por Él) y me salvaron la vida. Me salvaron, no miento. Porque escribir me alivió aquellas cargas de la incertidumbre. Calmó el ruido interior que quebraba mis silencios, obligándome a callar para el mundo cuando lo que sentía era una inquietud galopante dentro de mi. Escribir me dio alas, valor para alzar el vuelo en aquel mundo de lápiz #2 y papel a rayas. Solo de recordar el placer que provocaba en mí aquel poema infantil, el olor de los instrumentos... yo acostada en el piso de cemento de color amarillo y frío como el hielo del comedor de mi casa, al costado del librero, se me llenan de lágrimas los ojos. 

Eran instantes de felicidad. Entonces, no creía en el valor que yo tenía. De hecho, no sabía que lo tuviera. No era nadie salvo cuando estaba con mi lápiz y mi papel. 

Los años pasaron y la historia cambió radicalmente gracias a Dios (no lo digo como un comodín). Y el cambio en lo que se refiere a la escritura no solo ha sido por la llegada de la computadora, tan de  sopetón que sin quererlo, me obligó a sustituir en parte a mis dos amores. No del todo. Aun los utilizo, sobre todo para asuntos personales y uno que otro compromiso laboral que me remueve el corazón. 

Lo cierto es que siempre busco la manera de tenerlos presente, cerca. Para la remodelación del blog, después de muchísimas vueltas y opciones, sentí en mi corazón que tenía que volver "al primer amor". De esa manera es cómo, entre muchas lindas imágenes y fotografías, el nuevo fondo de "Todos a Bordo" es la hoja de lo que para mí es una libreta de rayas azules (porque así fuera blanca o amarilla, las líneas tienen que ser azules). 

Hay pruebas de color, de estilo de letra (porque al menos yo, para escribir, necesito una tipografía que me inspire), de tamaño... pero como no soy diseñadora, no tengo la menor idea de cómo va quedando esto. De hecho, este escrito también es una "prueba". Eso sí, fuera de las formas exteriores, esto va en serio, muy en serio. 

Este es el regalo que me han dejado los Reyes Magos. Me han obsequiado el valor de volver a amar la inocencia y disfrutarla. El deseo de volver a empezar. De vivir cada día saboreando cada detalle como una niña que se come un helado o un trozo de bizcocho con refresco rojo... ¡o de uva! De sacar tiempo para compartir, conversar largo y tendido. Tiempo para amarme y para amar. Este es el año, declarado por la Iglesia, de la Misericordia. Para mí la misma no puede ir separada del amor. Así que para Nazaret este también es el año del amor. 

Un año para cerrar capítulos y comenzar a escribir nuevos. Para alcanzar metas, soñar y hacer lo que me toca para que se vuelvan realidad. Es el año de creer que sí puedo. El año de empezar a alimentar más el alma y el corazón de sentimientos de bondad. De disfrutar la música, el baile, la noche y su luna; el día y el sol. Es el año de las experiencias (nuevas). 

Empiezo el 2016 con el corazón rebosado de gratitud. Con mis compañeros de viaje inseparables, mi familia: Jesús, María y José. Juntos, guiados por el Espíritu Santo, empezamos este viaje lleno de ilusiones. 


jueves, junio 26, 2014

Identidad

No hay nada como ser tú mismo(a). No por lo que diga tu carnet de identidad, ni siquiera tu acta de nacimiento o tu diploma de graduación. Descubrir quién eres va más allá de los pergaminos de honores sociales o de los discursos que algunos usen para adularte.
Darle vueltas a este tema no es nuevo, pero lo retomé el sábado pasado, mientras conversaba con mi amigo diversionero, Yuan Fuei Liao. Durante una prédica habló sobre eso de ser auténtico, y de cómo muchas personas, muchos cristianos, están perdidos en las copias y se han olvidado de su identidad, de lo que los hace distintos. En ese instante hice una revisión rápida de mi vida y pensé en todas las veces en las que, quizás sin querer, actúe por imitación.
Por supuesto, nada nuevo hay bajo el sol, pero cuando pierdes tu esencia (hasta para orar) para imitar la de otra persona (ya sea porque la admiras, porque es popular, porque te gusta hasta cómo se ve), entonces, es una vergüenza y punto.
Aprovechando el receso, le hice saber que esa es una de las cualidades que más admiro de él: su autenticidad. Caí en lo de los halagos, pero es la verdad. Yuan es muy él en todo lo que hace. Hasta en su forma de orar, es increíblemente diferente.
Desde entonces no he podido sacar de mi mente eso de la autenticidad y lo asocié de inmediato a la identidad: no hay nada mejor que ser tu mismo(a). Esa es tu mejor identidad, tu mejor carta de presentación.
En eso, el martes me encontré con un escrito del padre Henri Newman que decía lo siguiente: "tu verdadera identidad es la de hijo de Dios. Esta es la identidad que debes aceptar. Una vez que la has sostenido y te has instalado en ella, puedes vivir en un mundo que te da tantas alegrías como dolores. Puedes recibir los elogios y también la culpa que te llega como una oportunidad de fortalecer tu identidad básica, porque la identidad que te libera está anclada mas allá de todo elogio y culpa humana. Perteneces a Dios, y como hijo de Dios se te ha enviado al mundo". 
Quedé de una pieza. Había encontrado la respuesta que tantas veces me había coqueteado en las narices y no me había dado cuenta. "Por eso Yuan es tan auténtico", me dije a mí misma. Vive con la plena consciencia de que es hijo (amado) de Dios. 
Pero las preguntas no han terminado. La audiencia de ayer del Papa me hizo descubrir algo más: que mi identidad tiene una relación directa a mi Iglesia, a que soy Iglesia, pertenezco a un Cuerpo. Que si mi nombre es "cristiana", mi apellido es "pertenezco a la Iglesia", como bien lo aclaraba el Santo Padre. Mi identidad la debo a muchos otros que: "han vivido la fe y luego nos la han transmitido". ¡Wao! Estoy tratando de ir poco a poco, porque es el momento en el que estoy frente al espejo y me doy cuenta de quién soy realmente. 
Si has llegado hasta aquí, es decir, leíste hasta aquí, mi deseo es que, quienquiera que seas, puedas descubrir al igual que yo quien eres, por qué y para qué existes. Quien sabe quién es puede salir a caminar no solo con la frente en alto, sino también con una sonrisa en el rostro.
¡Ah! Una cosa muy importante. Una vez descubras quién eres, no permitas que nada ni nadie te lo quite. Me despido con una frase del predicador José Cortorreal, con un ligerito cambio: "naciste original, no vivas como una copia".

martes, junio 24, 2014

Nuevos tiempos, nuevas fuerzas: más amor.


No hablemos de regresos. No es posible. Siempre que decido volver a escribir en el blog, siento que será un regreso. No me pidan que le ponga un nombre. Sencillamente sentía ganas de volver a escribir aquí. Ha pasado un año desde la última vez y he aprendido mucho desde entonces. Aprendo que en la vida es bueno desaprender (como aprendí de Yuan).

Aprendo y desaprendo. En esas estoy. Estoy leyendo un libro que me está ayudando bastante con esto. Lo escribió un monje de un país muy lejano que entre sus variados apostolados, está el de acompañante espiritual. Quiero y necesito más de Dios. Nuestros mayores problemas en la vida llegan cuando nos olvidamos de vivir como Dios quiere.

Yo creo que Dios quiere que escriba más... escribir me hace feliz. Escribir por aquí me hace feliz. Contar historias. Hilvanar las palabras y verlas todas juntas al final: qué maravilla. Vamos a ver. Se supone que son tiempos para mi. Aunque suene mal, eso de alimentar el egoísmo, aunque es más bien el amor propio. La vida nos toma por sorpresa y a fin de cuentas, hay que hacerlo.

Ahora siento como si Dios me espiara, esperando a que cumpla con esta nueva tarea que tiene para mi. Alimentar mi amor propio. Pero primero hay que desenmarañar unas cuántas cosas de mi vida. Estoy en el proceso. Si pueden, acompáñenme a orar.

Nos vemos pronto. Paz y bien.

viernes, mayo 31, 2013

Errores

Días como hoy quisiera devolver el tiempo. No tengo más nada que decir, pero es mucho lo que siento. 

viernes, diciembre 21, 2012

Sobredosis

Disfrazarse la angustia, el dolor a cuestas.
El abismo está ahí, frente a sus pies.
Un paso más, un paso más, y cae.
Parece morir, agonizar. Alguien tenga piedad, ¡por favor!

¿Dónde están todos? ¿A dónde se fueron?
Miren como corren los ríos en su mirada perdida.
¿Es que no se dan cuenta?
Cree que todo está perdido. ¿Es que aún existe?

Oh, la herida... ¿A caso no la ven?
Está ahí, donde se esconde la noche.
No hay quien se atreva, no.
¿O es que ha nadie le importa?

Todos están muy ocupados para voltear a ver.
Mientras tanto, se muere, lentamente.
Agoniza, salivando alguna plegaria.
Musitando recuerdos que siempre quiso olvidar.

Todo fue en vano.
Se quedó arrastrado las cadenas,
descifrando sueños,
realidades.

La soledad, la más fiel de las compañeras,
aguarda fríamente.
¿Qué pasó?
Se convirtió en olvido.


lunes, diciembre 17, 2012

Mi yo

Soy insegura. Me paraliza el miedo. Tengo complejos y mis sentimientos tienen mucho poder sobre mi. Me cuesta tomar decisiones. Soy intolerante a la lactosa y alérgica a la tuna y el bacalao. Hablo muy rápido. Soy muy olvidadiza. No me gusta hablar mucho por teléfono y soy impaciente para esperar. Mi perfeccionismo es enfermizo. Trato de ser puntual al extremo. Soy tímida y reservada. Suelo dejar asuntos inconclusos, como libros. Soy portadora falcémica y el asma me acecha de vez en cuando. La miopía y el astigmatismo me obligan a usar anteojos para leer y conducir. Soy pequeña. Me cuesta que me corrijan. Soy extremadamente sentimental y sensible. Mi corazón aprendió a cerrarse a causa del dolor. He dejado de ser detallista y tomado muchas malas decisiones.
Pero ante todo esto y muchas otras cosas más, fui hallada un día por Dios. Desde entonces, no hace más que rescatarme a cada instante de mis tantos errores, con lazos de amor.
Atravieso un momento en donde todo es incierto, salvo una cosa: que toda mi vida quiero que sea de la mano de Jesús. Mi amor por Él es lo único que tengo claro.

jueves, noviembre 15, 2012

Temporal

Días de ánimos caldeados. La situación política del país ha movilizado la sociedad civil, inconforme e indignada por todos los abusos cometidos en su contra.
Las redes sociales han servido de motor para las movilizaciones; protestas pacíficas en ocasiones perturbadas por la rabia del poder que se ve acusado, desenmascarado.
Pese a la claridad de los hechos hay una neblina que cubre el país. Inseguridad, incertidumbre, dolor, rabia, impotencia... Las autoridades no prometen sino vulnerabilidad ante los reclamos. El abuso y el atropello se han unido para golpear a unos ciudadanos dispuestos a dar la cara por su país.
Soy de las que piensa que los cambios los generan las masas. Y el pueblo está en la "calle", dispuesto a ganar la batalla a la corrupción. No tiene miedo, más que el de dejar en manos movidas por mentes retorcidas el futuro de su preciada nación, forjada a fuerza de sangre por nuestros padres de la Patria.
No hay claridad, insisto. Cada mañana nos levantamos esperando algo nuevo, y no precisamente positivo. Se respiran ánimos de revolución y eso inquieta a un pueblo que ha estado silente y oprimido por muchos años, bajo el yugo de los poderosos.
¿Qué pasará? Solo Dios lo sabe. Y contrario a muchos ciudadanos (sobretodo algunos que viven fuera del país), me siento muy orgullosa de mi media isla y de llevar el gentilicio de dominicana.
Este temporal pasará. De esta crisis vamos a aprender muchas buenas lecciones. Seguimos adelante, con fe, con amor, con esperanza. Luchemos y bailemos bajo la lluvia.

martes, noviembre 13, 2012

Dios quiere visitarte


Exactamente el 18 de septiembre, escribí un mensaje para mi hermanos de comunidad que les hice llegar vía mail. Es una costumbre que tengo, a veces, de compartir lo que Dios siembra en mi corazón a través de la lectura de Su Palabra y, al mismo tiempo, acercarme a mis hermanos, sacar tiempo para ellos, e impedir que en vez de separarnos, las tecnologías nos unan.
Quiero compartir este escrito por algo muy particular. Y es porque una de las respuestas de que recibí ese día fue la de publicarlo en algún "sitio" donde otros pudieran leerlo. Aunque me pareció buena idea, han pasado ya casi dos meses, y nada de hacerlo. Así que hoy, luego de leer algo de mi amigo Yuan, me acordé de la petición y bueno, debajo copio íntegramente el mensaje. 

Dios quiere visitarte.
Le doy las gracias y la gloria a Dios por un nuevo día. Porque entre tantas cosas importantes, el se ha tomado el tiempo de visitarme. Y hago esta afirmación en primera persona, pero mi corazón siente la necesidad de compartirles está misma palabra: Dios quiere visitarte. 

No sé cuál es tu realidad; no conozco tu agenda, tus preocupaciones, tus necesidades. Pero en medio de todo lo que estás viviendo, en esta mañana, Dios pone en mi corazón el deseo que tiene de visitarte, de hablarte al corazón, de recordarte lo mucho que te ama. Y que quiere que tomes un momento para sentir un abrazo que quiere darte a través de su Espíritu Santo. 

Hoy vemos en el Evangelio a una viuda que ha perdido ha su hijo. Y Jesús, con tanta misericordia, se acerca a ella y le dice: no llores. 

Hermano, ahí donde estás, Jesús te visita y te dice, no llores. El Señor, a través de Jesús, quiere resucitar lo que esté muerto en tu vida. Confía en Sus promesas y déjate alcanzar por su Poder misericordioso, porque el se ha tomado el tiempo de visitarte hoy. 
Me atrevo, en el nombre de Jesús, a decirte que pongas tu confianza en Él y verás su Gloria manifestarse en tu vida. Y sea lo que sea, podrás al igual que la viuda, darle la Gloria a Dios.
También me atrevo a decir que hay situaciones que no van a salir como lo tienes planeado, porque sencillamente no es lo que Dios tiene pensado para ti. Ahora, ¿te atreves a confiar en sus planes? 

Es mucho a lo que Dios quiere llamarte hoy. Es mucho lo que Dios quiere hacer en su pueblo, en esta comunidad. Pero, ¿está Dios encontrando una tierra fértil en dónde depositar su semilla? ¿Está el Señor recogiendo los frutos de los talentos que entregó? Más aún, ¿está el Señor presente en tu vida? 
Somos un cuerpo, y todos somos parte funcional de él. Cristo es nuestra cabeza, el centro de todo y de todos. Nada ni nadie está por encima de Él. Aun nosotros le quitemos su lugar, el no va a dejar de ser lo que es: El Rey. 

El Señor no es un Dios de favores, al que buscamos solo para resolver necesidades. Vivir una vida de fe (cito a mi hermano Edwin) en un estilo de vida. Tenerlo en nuestro corazón y dejarlo que sea el Rey. Lo demás, viene por añadidura. No tengan miedo de abrirle de par en par las puertas de sus corazones. Dios no quita nada: ¡Él te lo da todo!

Que el amor de Dios llene sus corazones. Que les queme con el fuego de Su amor. Y que María, la madre fiel y paciente, les acompañe en sus dudas y necesidades.  

Shalom, Shalom, 

Nazaret

lunes, agosto 27, 2012

Indescriptible


Basta el toque de Tu aliento, para dejarme sin aliento. En tu ausencia no respiro. Tu acción me deja sin palabras. Quiero conocerte. Pero es imposible. Mientras más estoy contigo, más nuevo me apareces. Insondables eres.
Mi pequeñez no puede pensarte, ni imaginarte. Pero eres real. Como si pudiera tocarte. Otra vez te esfumas y te renuevas. Y haces todo nuevo. Y eres nuevo, desconocido, de nuevo. ¿Donde estás? Donde te inviten. Eres un caballero. No invades.
Eres poderoso e inocente. Una ráfaga, un suave viento, un suspiro. Un llama que arde, que quema sin herir. Eres aliento de vida. Eres el fruto del amor. Eres el tercero de tres.
No puedo verte, pero veo lo que haces. No puedo describirte. ¿Hay palabras que te abarquen? Te busco. Intento encontrarte, en todas partes. No calles. Ilumíname con tu luz. Lava mis manchas. Riega el desierto de mi vida. Cura mi enfermedad. Doblega mi orgullo. Dirige el error de mis pasos. Llena los más íntimo de mi ser. Enséñame la difícil tarea de ser humilde sin falsedad. Dame la caridad de amar a los demás igual que a mi. Dame valor para no tener miedo, de ir por el mundo sembrando la semilla del amor de mi Creador.
Entra a mi corazón y ponte cómodo. Me gustaría que te quedarás para siempre. ¿Aceptas?

viernes, agosto 17, 2012

Sing, sing, sing


Gracias a Dios que existe la música para hacer más llevadera la vida y sus afanes. Permítanme compartir el playlist que me acompaña desde el miércoles. Es puro jazz; y si es jazz, estoy feliz. Aunque yo misma creo que se presta más para escuchar de noche con una copa de vino -para los que gustan-, a mí me ha ayudado a concentrarme y escribir. Música que inspira y que te da el don fluir, relajarte y poner manos a las "teclas".
Si al igual que a mi les gusta el jazz, sobre todo el clásico, pinchen en el link que les dejo al final de este post y prueben. 
De  mis favoritos: Bisto Fada de Stephane Wrembel del soundtrack de la película Midnight in París. A propósito, encontrarás varias piezas musicales de esta hermosa película de Woody Allen pues, como seguro saben, Allen es un fanático del jazz.
Otra pieza que recomiendo es Moonglow y la que titula el playlist: Stardust, con Louis Armstrong y Orquesta. Espero que lo disfruten tanto como lo he hecho. 
Feliz fin de semana. ¡Pórtense!

martes, agosto 14, 2012

De vuelta a casa

 
Birds Fine Art Print by Keiichi Nishimura titled Cranes over Moon
Titular. Construir un título es como cargar un saco repleto de limones al mediodía. Es preferible que el jugo de ese limón esté en algún vaso con agua y un poco de azúcar para sofocar el intenso calor. Pero no. A ti te toca llevar en la espalda el saco, con los limones sin exprimir, resistiendo gracias al futuro, que augura que cuando llegues a la meta, podrás disfrutar del frescor del jugo del limón que ahora llevas, con pesar, a cuestas. Lo saborearás. Y otros. Y dirán que hiciste un jugo delicioso, como jamás paladar alguno hubiera probado. Y te entusiasmas. Y te sientes feliz de que haya valido la pena el esfuerzo. Pero la pena regresa, porque sabes que mañana tendrás que volver a cargar un saco igual o más pesado que el de hoy para poder disfrutar de su jugo.
Es más o menos eso. Quizá no tiene sentido. Pero Cortázar inventó palabras, jugó con ellas y quizá muchos lo tildaron de loco por ello. Eso no lo detuvo. No intento compararme, por Dios. Que es una osadía.
No me culpen. Estoy aquí, exprimiéndo las palabras de mi imaginación. Porque sé que están ahí, pero mi hermana mayor dicen que corren más rápido que yo. ¡Y vaya que tiene razón!

Olvido. Es sorprendente las veces que olvidamos hacer lo que amamos. Si, lo que amamos, has leído bien. Olvidamos, por ejemplo, comer. Se nos van las horas trabajando (en algo que quizá no amamos) y se nos pasa la hora sagrada de ingerir los alimentos y se nos enferma el estómago y el ánimo.
Se nos olvida llamar a nuestros amigos, a un familiar en el exterior, o que vive a unas cuantas cuadras de casa. Se nos olvida, como es mi caso, escribir o leer. Le culpo al tiempo, pero también es dejadez. Dejadez que se convierte en olvido.
Se nos olvida vivir. Andamos por la calle, deprisa por llegar a cualquier lado, pero no observamos lo hermoso que está el cielo. Que tiene un azul impresionante, vestido de nubes, todo coqueto. Se nos olvida amar. Amar de verdad. Pero es que por estos días hay mucho qué hacer y no alcanza el tiempo para bobadas. Eso de amar no es muy rentable, a nadie le pagan por ello. Les digo un secreto: vivimos en un mundo en el que vale más el que tiene que el que ama. Que es así, que no miento.

Evocar. Según la RAE, es traer algo a la memoría o a la imaginación. Yo generalmente evoco recuerdos. La RAE lo define como "memoria que se hace o aviso que se da de algo pasado o de que ya se habló". Por qué será que se la memoria conserva más los recuerdos amargos. Amargo. La RAE lo define, en uno de sus adjetivos, como algo que causa aflicción o disgusto. Entonces, ¿por qué evocarlos?

Poesía. No sé de dónde carambas arrastro el gusto por la poesía. No es nada refinado, no he tenido tiempo para eso. Pero la amo. Tanto así como mirar la luna y amar con ella de complice. Quizá por eso he dejado de escribir poesía. Porque hace tiempo que olvidé como se conjuga el verbo amar.

Revelación. Párrafos como el anterior dan miedo. "Nazaret no ama". Pobrecita, se habrán dicho algunos, asombrados. Otros sintieron pena, otros se identificaron. Vamos, solo fue un arrebato. Pueden dejar de adivinarme los sentimientos. Me pareció bonito y melancólico y lo dejé así a pesar de las consecuencias. No soy poeta. Quisiera serlo. Pero no he aprendido el arte de la revelación. Por eso improviso palabras creyendo en una rima imaginaria e inventada por mi, porque aun no me aprendo las leyes... ¿Será que estoy equivocada? ¿Será que soy poeta y no me he dado cuenta? Se imaginan. Yo poeta. "Nazaret Espinal. Poeta y periodista". Suena bien, pero cual de las dos profesiones más... a ver... ¡Honorables! Y que lo son, pero no como nuestros Senadores, no me ofendan me hacen el favor. Pero vivir de ellas es como vivir por amor al arte,  no aptas para los que buscan hacerse de dinero.
De satisfacciones no se vive, se sobrevive, escuché una vez. Pero a mi me gustan los retos y no soy muy ambiciosa que digamos. Bueno, sí lo soy, pero mis ambiciones van muy a la par con mi profesión. O sea, que no tengo mucho de qué preocuparme.

Hola. Nos volvemos a encontrar. Han pasado unos meses, lo sé, lo sé, y lo siento. Estaba ocupada olvidando. ¿Qué si lo conseguí? Es una buena pregunta. Y por lo general las buenas preguntas tienen muy buenas respuestas. Si me lo permiten, me reservo el derecho de guardar silencio. Estoy trantando de olvidar y no olvidar. ¿Si me entienden?
¿Qué si nos volveremos a ver? Ufff, otra excelente pregunta. Me aterra pensar en la respuesta, así que, prefiero no contestar. Lo importante es que estoy aquí. Vamos ganándole la batalla a la memoria.