lunes, septiembre 05, 2011

Insomnio


Pasa la noche, llega el día
mira al cielo con los ojos abiertos
pero no sabe a consuelo.

Hay recuerdos vagabundos, asechando,
hambrientos, sin casa, buscando sitio en la oscuridad,
en el túnel sin salida de la memoria.

Toca la cumbre del silencio
se esfuma como el humo entre los labios
con un espesor casi tangible
con un aroma a desencanto y agonía.

Se sienta a escribir. Camina. Vuelve a sentarse.
Ya no hay nada qué hacer. Espera... espera... espera.
Y se convierte la mañana en una marea turbulenta
en un dolor de cabeza, en sonámbula.

Y de la neblina que esconde el sol al caer la tarde
aparece reflejada la imagen que tanto teme.
El reloj volverá a ser cómplice
cuando al caer la noche
le aseche el temor
le condenen a perpetua prisión
con el valor atado
los pies sujetados
hasta hundirle
tristemente
y con dolor
otra vez
en la eterna sinfonía de la madrugada
hasta que vuelva,
otra vez,
a caer la tarde.


jueves, agosto 25, 2011

1,2,3... probando

Haciendo unos cambios en el blog a ver que tal. No es que sea muy dada a ellos... He llegado a la difícil conclusión de que les tengo miedo, pero ese es otro tema.
Por ahora nos quedamos con "la Effeil" de fondo, pues he quedado encantada con "Midnight in Paris", la recién película de Woody Allen y ando loca con la música (soundtrack), viajar a París y escribir poemas.
La película ha despertado muchas emociones, deseos de hacer cosas que tenía en el olvido y plantearme metas que había desechado sin siquiera haberlo intentado. Así que empezamos por aquí, por este entrañable amigo que recibe a pesar de mis olvidos y abandono. Que me acoge sin chistar ni reprimirme. Creo que se merecía un un cariñito.
Nada asegura que se quedará así. Este es un plan piloto hasta que tome forma algo con lo que más o menos me identifique y se quede por un par de meses.
Por el momento, me gusta este nuevo diseño. Y me da la impresión de que es un buen inicio para mis próximos cambios.

Mientras "Let's do it. Let's fall in love" A lo Cole Porter :) ♪♫

martes, julio 12, 2011

Otra vez

Mil veces he intentado rescatar este blog del olvido. A veces lo sacudo, le quito un poco la telaraña... engañándolo a él y a mí misma, lo reconozco.

Ahora, mientras escribía para otro blog que pronto saldrá a la luz, sentí nostalgia. Releí algunos escritos al azar y tomé la decisión de dar un par de teclasos antes de partir (se escucha tan bonito "partir") y apagar este computador, que hoy me ha robado todas mis energías. Mejor ni les explico por qué.

En fin. Aqui estoy otra vez (recito mentalmente "vuelve el perro arrepentido...") queriendo recuperar esta aventura nuevamente. Quizá darle un giro no le vendría mal. Un poco más de fotos ahora que tengo cámara nueva. Un poco más de sentimiento, de espontaneidad, de realidades cotidianas, de sonrisas. Una vez por semana, si el afán no me permite una fidelidad diaria. Y así.

Veamos que pasa. Mientras, saludos a aquellos ojos invisibles que se topen por ahí con este manojo de letras atropelladas. Los quiero... porque si están leyendo esto, me regalaron de su valioso tiempo para hacerme valiosa en sus vidas; solo con eso, con leerme.

Para despedirme, una última cosa: ¡Vive!

miércoles, marzo 02, 2011

De color azul

Voy de salida hacia la universidad. Estamos en cierre en el periódico y no tengo tiempo para lo innecesario. Pero las ganas de postear en mi querido blog fueron más fuertes, y aquí estoy sentada, quizá robándole el tiempo a "algo" más importante. Intenté explicárselo a mi corazón. No lo convencí. Precisamente porque para él lo importante es que yo esté sentada aquí, con mi dolor en la espalda, con la ansiedad aprentándome el estómago. Pero aquí, soñando con mis quimeras ilógicas, absurdas. Con mis dudas, con mi ansia de amor. Con mis miedos, mis vacios, mis verdades; mi loca persistencia de hacer el bien, de escribir poemas que no tienen ningún sentido. Con las manos extendidas bajo la lluvia esperando en la Providencia divina.
Mi corazón no quiere que sea de color azul. Ángel, un compañero artista, me explicó que el azul es un color que no molesta. Y a veces somos como el azul. Actuamos pensando en los demás para "caer bien", y nos olvidamos de lo que queremos... nos olvidamos de querernos a nosotros mismos y de ser felices.
Mi corazón no quiere que sea de color azul y por eso estoy aquí, siendo un poco egoísta.
Ahora voy a compartirles un poema que mi cuasi amiga y compañera de labores, Glennys González, me leyó esta tarde, y que (me) prometí compartir antes de marcharme. Cumplo mi promesa y sé que mi corazón es feliz, aunque llegue tarde a clases. A fin de cuentas, no me gusta el color azul.

Elegía para tí, para mi

Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y tú te irás borrando lentamente de mi sueño.

Un año y otro año caerán como hojas secas
de las ramas del árbol milenario del tiempo,
y tu sonrisa, llena de claridad de aurora,
se alejará en la sombra creciente del recuerdo.

Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y quizá, poco a poco, dejaré de hacer versos,
bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
de las desilusiones y los aburrimientos.

Tú, que nunca soñaste más que cosas posibles,
dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo.

Acaso nos veremos un día, casualmente,
al cruzar una calle, y nos saludaremos.
Yo pensaré quizá: "Qué linda es todavía".

Tú quizá pensarás: "Se está poniendo viejo".
Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo o con otra.
O, tú irás con un hijo que deberia ser nuestro.

Y seguiré muriendo la vida, año tras año,
igual que un río oscuro que corre hacia el silencio.

Un amigo, algun día, me dirá que te ha visto,
o una canción que entonces me traerá tu recuerdo.

Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas
pensaré en ti un instante pero cada vez menos...

Y pasará la vida. Yo seguiré soñando;
pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño.

Yo ya te habré olvidado definitivamente
y sobre mis rodillas retozarán mis nietos.
Y quizá, para entonces, al cruzar una calle,
nos vimos frente a frente, ya sin reconocernos.

Y una tarde de sol me cubrirán de tierra.
las manos para siempre cruzadas sobre el pecho.

Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos,
te pasarás las horas bostezando y tejiendo.

Y cada primavera renacerán las rosas,
aunque ya estés vieja, y aunque yo me haya muerto.

Autor: Miguel Ángel Buesa.
Acaso nos veremos un día casualmente

martes, enero 04, 2011

Estatua de sal

Me encontré a Felivia en el tocador. La abracé de sorpresa por detrás al tiempo que me percataba que conversaba con alguien por el celular. Al colgar, me saluda chispeante, con su sonrisa aniñada y sus ojitos brillantes. Nos deseamos lo mejor para este año; yo aprovecho para contarle sobre mi meta principal -la misma sobre la que escribí ayer en este espacio- a manera de consejo. Felivia inclina la cabeza en señal de aprovación a lo que digo, y me sopla mientras abrimos la puerta: "como la mujer de Lot, que se convirtió en estatua de sal por mirar atrás". Le prometí seguido que escribiría algo al respecto. Sus palabras me acordaron una charla que recibí recientemente en un retiro, en voz de María Isabel Concepción.
"Ganar o perder" se llamaba esa instrucción que estaba inspirada en el personaje de Lot. En resumen, la lección fue descubrir que, ganar o perder, eso nadie lo sabe. A veces pensamos que ganamos y terminamos perdiendo. Como le pasó a Lot, que al separarse de Abraham escogió vivir en Sodoma y Gomorra porque, a la vista, lucía más fertil, más hermosa. Y era cierto. En apariencia lo era. Pero sabemos que esta ciudad era cuna de desastres y abominaciones. Cuando Lot descubrió su esencia y el peligro que corría en ella, tuvo que salir huyendo. Llevó a su esposa e hijas consigo. Al final, Lot terminó perdiendo no solo el lugar donde vivía, sino también a su esposa, que al mirar atrás mientras salía de la ciudad, quedó convertida en estatua de sal. A la larga, Lot, que pensaba haber ganado, perdió.
María Isabel contó una historia personal para mostrar la otra cara de la moneda. Nos habló de su padre, la persona que en vida amaba más que a todo. Cuando enfermó, le pidió al Señor que a cambio de su salud, ella entregaba la suya propia. Aun más. Si se trataba de su vida, ella prefería morír en su lugar. Nos decía que ella no se imagina vivir sin su padre; se sentía incapaz de soportar su muerte.
Ya hace varios años que murió su Papá. Me parece que tenía cáncer. No contó lo difícil que fue entregárselo al Señor y aceptar Su voluntad. Pero una vez lo hizo, hubo una gran paz en su corazón. Comprendió que no era que Dios le quitaba a su padre. Sino que a Dios le pertenece todo, incluso la vida. Él solo volvía a su dueño. Y ese amor que ella tanto le profesaba nada ni nadie podía destruirlo. Ni siquiera la muerte.
Ella que pensaba que perdía, y al final ganó. Ganó en unidad familiar, porque sus hermanos sentían celos de ella por como se llevaba con su padre. La familia se unió más y se acercaron más a Dios, incluyéndola a ella.
También aprovechó para hablarnos de Robert, su esposo. El hombre que, según sus "estándares", era el que menos calificaba para ser su compañero de toda la vida. Pero que resulta, ha sido el perfecto, porque fue el que Dios le tenía destinado. Ahora se confiesa feliz en su matrimonio y muy enamorada. Ganar o perder. ¡Quién sabe!

Una vez se pone la mano en el arado, no vale mirar atrás. Hay que seguir. Si no, se corre el riego de quedar petrificado, que a la larga es peor que morir.

María Isabel nos dejó una enseñanza muy especial. El que confía en Dios nunca pierde. El que se fía de su propio parecer y se deja deslumbrar por lo que "aparentemente" es mejor, corre el riesgo de perderlo todo. Ganar o perder... quién sabe.

lunes, enero 03, 2011

Volver a empezar


Año nuevo: otra oportunidad. Una década ha quedado atrás... En el 2000 yo tenía 14 años. Con nostalgía me puse a leer mis escritos de entonces. Me sonrojé al mirarme en esos versitos tímidos y flojos. Eran mis primeros años de enamorada de Cristo, con la pasión y la inmadurez de una adolescente llena de complejos e inseguridades, y que apenas se conocía a sí misma.

Me miraba en aquella nueva familia que Dios me regalaba: la iglesia y los amigos que aun conservo. Ya han pasado 10 años y recuerdo como si fuera ayer aquellos tiempos de mocedad.

La idea que tengo no es la de rechazar mi pasado. Pero como dice Martín Valverde: "no lo extrañes tanto (el pasado) como para regresar". Ese es uno de mis propósitos más importantes para esta nueva década que recién inicia: dejar atrás y volver a empezar: en lo espiritual, sentimental, profesional, personal... Vivir el hoy. Porque "necesito creer ya no seguir llorando", cito a Martín.

Lo que se estanca muere. Yo no quiero estancarme en mi pasado. En lo que pudo ser y no es. En lo que pude hacer y no hice. En lo que pude ser y no soy. Por eso mi más grande deseo lo encuentro a través de Pablo en su carta a los Efesios: "El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la Gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendaís la esperanza a la que os llama". Sentí que una espada me traspasaba el corazón cuando escuchaba esta lectura anoche en la Eucaristía. Y recordé que fue el mensaje que mi querida amiga Jenny dejó grabado en mi facebook en sus deseos de año nuevo. Cito " Y que este sea el año de poder comprender lo que el Padre desea de ti". Este es el reto que quiero asumir más allá de mis escritos sueltos en el blog. Habrán caídas, lágrimas, cansancio, desilusiones. Pero cuánto me conforta saber que no estoy sola en esta batalla y que encontraré el apoyo para seguir adelante. El primero que está conmigo es Jesús. El, todavía, sigue creyendo en mí.

martes, diciembre 28, 2010

La Navidad de Oliver


A los nueve años, Oliver no sabía que significaba ser huérfano. Lo era, (y de la manera más conmovedora que se pudo ingeniar Dickens), pero la palabra no la conocía. A esa edad no había recibido ni la alimentación ni la educación adecuadas. Las palabras y sus significados pierden importancia cuando tener hambre es una osadía que se castiga con azotes.

Cuando volvió al Hospicio, el lugar donde nació y su madre murió al tocarle sus pequeñas manitas, supo a duras palabras y cozcorrones lo que era ser huérfano... y lloró "amargamente". Era el día de su cumpleaños.

Esa noche, Oliver "lloró hasta quedarse dormido". No se imaginaba lo que le esperaba a esta altura de la historia. A mí todavía me toca descubrirlo. Por como está titulada la obra de Charles Dickens "Las aventuras de Oliver Twist" me imagino que serán muchas las "desventuras" que ha de sufrir este muchacho al que la vida le destinó ser pobre. Conociendo un poco el ingenio inspirador del autor, deduzco que la crudeza y el desamparo que él mismo vivió en un Londres oscuro y empañado por el abandono de su padre, será el espejo que refleje esta historia que ha sido adaptada a obras de teatro y al cine.

Las pocas páginas que he leído a trompicones, (lo reconozco. el cansancio y el sueño me están jugando una mala pasada), me han dejado con el corazón en la mano. Por un instante me trasladé mentalmente al Hospicio y ví llorar al desdichado Oliver; sentí propia aquella soledad encarnada en su aspecto famélico. Lo tuve de frente hasta que se quedó dormido. Me incliné y acaricié un cabello rizo y dorado, algo pegajoso, hasta que un estallido de dolor en el pecho me indujo a alejarme -despacio para no despertarle.

Cuando volví en mí, no pude evitar seguir pensando en Oliver. Cómo habrán sido sus navidades, sin familia, con hambre de pan y la sed de un amor desconocido para él.

Oliver es el espejo de muchos niños que sufren en su inocencia con el cuchillo al cuello. Ayer, el día de los Santos Inocentes, Rosa Montero, española escritora y columnista del periódico El País, escribió algo sobre el abandono y el maltrato que sufren los niños de manera indiscriminada.

Narró algunos casos y lamentó que ojos miren y no vean, porque sea la indiferencia, como tituló su columna, el arma más afililada que aniquilé a estos inocentes en el mundo.

Indiferentes... Cuánta indiferencia ante el dolor ajeno, ante la desolación que sirve de friza a los desamparados.

A dos días para que termine el año la conciencia me pasa revista. Como interpelada por mis acciones, pienso en el tiempo que perdí en amar a los demás, en ayudar y en servir, por andar distraída en mis egoísmos, dándole vueltas a una ruleta que siempre se detiene en el mismo lugar. No creo en el azar, pero a veces vivo como si dependiera de él.

La vida es dura, dijo una vez a un amigo un profesor autosuficiente. Yo, con la ayuda de Dios, quisiera que no lo fuese tanto, si aprendo a colgar en mi rostro una sonrisa. Si puedo dar calidez a un cuerpecito temblando de frío; si miro a los ojos y toco el rostro cansado de un enfermo; si escucho las voces de almas sin esperanza; si con mi hombro, sirvo de consuelo a unas lágrimas que caen en lugar del lamento. Si, solo si, logro calmar la ansiedad de pensar en mí y me doy cuenta que, más allá de mi corazón, hay muchos más que necesitan amor para latir.

lunes, diciembre 27, 2010

Lo que me trajo hasta aquí

No sé donde estaba. Hace poco más de dos meses que me perdí en el camino de llegar hasta aquí. Alguien me escribió un correo y dijo que, entre otras cosas, extrañaba mi poesía. Muchas cosas pasaron por mi mente entonces. Y ese entonces me trajo hasta aquí.
Han sido días de mucha reflexión. Los finales de año me ponen así, inquieta, pensativa, nostálgica. Esa auto definición mía aquí está, repensando lo que va a escribir, mirando hacia los lados, sintiendo el corazón latir en los dedos... borrando cada palabra, como queriendo borrar con ello todos mis errores.
¿Qué contar? Por ahora no quiero ser el sol y que la teoría heliocéntrica se cumpla en mí. Por eso
seré breve y no contaré mucho. Cuando pase el temblor, veré a dónde irá 'Todos a bordo' y hablaremos hacia dónde nos llevará el barco. Qué rumbos inciertos nos espera naufragar, siempre juntos.
Siento que se asoman varios sentimientos. Estan tocando la puerta. Se apresuran por entrar y por salir, al mismo tiempo. No aprenden a no agolparse todos juntos...
Llegó la hora de decir adiós. Pero volveré pronto. Quizá menos desnuda que antes, pero volveré. Y viajaremos juntos, y hablaremos de libros, de poesía, de cine. Hablaremos de las pequeñas cosas, de música, de cultura, de ocurrencias, de nosotros. Quizá hablaremos de mi, quizá. No sé.
No he sido nada navideña en este post, y creánme que me estoy controlando. Pero el génesis de esta historia es otro (no sé cual) y prefiero mantenerlo.
Bien. Llegó la hora de abrir el paraguas. Está lloviendo.

martes, octubre 19, 2010

Mi luz

Un café ligeramente dulce, ligeramente claro, para comenzar el día. Eran las 6:30 am. Mami estaba sentada junto a mí. Se medicaba los ojos con unas gotas ardorosas... a ver cuándo se le va la odiosa conjuntivitis. Me decía que hoy amanecía peor que ayer. Yo estaba embobada, saboreando sorbo a sorbo el café, con la mirada fijada en el cielo aun gris y opaco. Lucía tan triste. Aún el sol no brillaba sobre él.
La imagen me llevó a pensar en que, al igual que el cielo, así está el ser humano cuando no se ha encontrado con el Amado: Jesús.
Cuando la luz de Jesús brilla sobre el hombre es cuando en verdad vive, cuando en verdad "es". El "Yo soy" nos permite conjugar el verbo "ser" para que podamos "estar".
La luz de su amor da color, vigor, ánimo, alegría. Por eso, al dejarnos iluminar por él, no es que todo se transforme. Es que todo encuentra su sentido real, auténtico. Su verdadero "Yo".

Más tarde, cuando iba por el elevado que sobrevuela la Avenida Abraham Linconl, volví a concentrarme en el cielo, que ahora con un azul radiante, coqueteaba con el verdor de los árboles. Lucía hermoso, resplandeciente. La luz del sol brillaba sobre él y le permitía lucir su color con tanta belleza que era asombroso.
Cuando me desmonté del "carrito", caminé despacio hacia el trabajo. Quería disfrutar de tan bella mañana que Dios había dibujado no sólo para mi. El gris y frío edificio de El Caribe se robaría este espectáculo en instantes y por varias horas. Así que me tomé mi tiempo y me dejé acariciar por el entorno. Cerré mis sentidos al ruido de las máquinas y las bocinas de los carros; al polvo, al lodo, a los choferes imprudentes, y los abrí al milagro de la vida que hoy Dios me permite disfrutar.
Por dos segundos cerré mis ojos y quise gritar "¡te amo!". Me contuve. Mi corazón dio un saltó y lo hizo por mí. Mi ser se llenaba de gozo. Sonreí y le decía una y otra vez "te amo, te amo".
Puede parecer una locura, lo sé. Pero no puedo evitarlo y no quiero. No puedo callar esto que me quema por dentro. Quiero que esa luz que me ha hecho "ser", ilumine a otros al encontrarla y encontrarse. Que esa luz que me dio mí color, que me hace el ser más feliz y radiante, lo haga con los demás.
Dejar los dilemas a un lado y ser un espejo... dejarse iluminar...

viernes, octubre 08, 2010

Silencio

El agua del lago tiembla cuando asomo la cara.
Sientos sus ondas en mi alma, moverse.
El espejo es una sombra empañada y húmeda: jamás me había reflejado tan bien.

La madrugada llega con todas sus interrogantes.
El silencio es una grieta que traspasa la honda soledad.
Existen las palabras, pero encontrarlas no puedo.
Es largo el camino, es larga la espera.

El Creador se asoma: calla.
Quema ahí donde desaparecen los sueños.
La siembra se vuelve agotadora.
El horizonte está claro y profundo como la mirada de un anciano. Sin embargo, no veo.

Cada mañana es el ayer que llega y la carne se hace débil.
Soltar las amarras, levar anclas, remar mar adentro.
El viento, a veces como un enfermo de tuberculosis,
otras como un desalmado huracán, sopla.

Un aguijón punza el corazón... Silencio.

miércoles, septiembre 15, 2010

Familia


El resplandor de la mañana
toca suavemente el hogar:
las sillas vacías, las hojitas de la jardinera.
La yerba empapada de rocío.

Aparecieron, de repente, dos niños jugando.
Uno se tumba en mi regazo, riendo,
metiendo su cabeza entre mis piernas enfundadas
en pijamas. Lo abrazo.

El otro, a mi lado, pega su carita a mi pecho:
para escuchar tu corazón, me dice. Sonrío y,
papá está afuera, en la acera, toma café, quizá.
La imagen se desvanece con el chirrido de los
vehículos: son las 8:35 de la mañana.

lunes, septiembre 13, 2010

Ruego

Dame vida, una tregua, enterrar la memoria.
Respirar quiero, no sólo un suspiro.
Llevar al mar todas las cruces
dejar que sus aguas mitiguen sus dolores.

Seguir el camino, labrar en el calvario
pegada a Tu rostro.

Mirar adelante el firmamento.
Levar anclas, que el corazón no muera
sin saber que esta vivo.
Que no tiemble el barco
ni se precipite el tiempo
que la herida hondar puede
y desangrarse con todos sus lamentos.
Llena de esperanza
ver el fruto, quiero.

Seguir el camino, labrar en el calvario
pegada a Tu rostro.

Osar la mirada, el ruego
abrir el corazón, de-nuevo.
Quemar el llanto y lanzarlo al vacio
del mar impetuoso.
Qué es mejor dejar que el viento sea viento
que el tiempo, sea tiempo. Y el olvido, olvido.

lunes, agosto 23, 2010

Ojalá que llueva, café.

A ver. El trabajo, que ya empieza la universidad, que en menos de dos semanas me atracaron dos veces, sin pistola, sólo con algo de forcejeo e intimidación. Extrañando escribir sin pautas y especificaciones; sin tener que lidiar con *** a las que hay que acudir, porque hay que hacer el trabajo, que más da.
Escuchando música, leyendo poesía, escribiendo versos impublicables. Tejiendo sueños en tela de araña, dibujando paradojas, enrolándome el pelo mientras tomo café en las mañanas y hablo con Dios.
Entre la pesadez y la desabrida historia que se repite a diario en el carrito público que temo abordar, y las calles transitadas de toda clase de alimañas en carro y a pie.
El esnob me hace estornudar. Soy alérgica al humo de los irracionales que contaminan el mundo con su odioso terrorismo, represión, indolencia... Ashuu!!!!
Extrañando a Don Beiro, su manada de locuras cuando conduce el Sentra azul metálico ya desgastado y desteñido de tanto rodar sin rumbo. La palabra que me inspira al salir de sus labios, sus sueños absurdos, a veces mucho más que los mios, ¡que alivio!
Las vocales, el abecedario, las palabras que se me descubre entre la pila de libros que espero tener vida para leer.
Voy por la calle, camino. Observo y en cada segundo que pasa trato de buscar a Jesús en el que se me atraviesa en frente: el que vende chucherías en la calle, el niño que acuesta su mejilla en el cristal del vehículo, en el friturero, el que vende jugos, en el que se arremanga la camisa y se floja el nudo de la corbata, en la embarazada con los pies inchados de dar tumbos al hospital, en la mirada perdida y desolada del vendedor de "Skin Ice" , en el joven que se "arreginda" de la guagua pública con una mano y con la otra, sosteniendo su futuro en la mascota y el libro deteriorado. Lo busco y casi siempre lo encuentro.
Miro al cielo, dejo que la brisa me saque las lágrimas, cierro los ojos y la fetidez se mete en mis entrañas... no hay remedio.

Recuerdo mis responsabilidades, mi llamado, mi "sí". Imploro un masaje, unos días de vacaciones, ir a misa diaria, tocar guitarra hasta que se me pongan verdes los dedos, inventar alguna receta gourmet en la cocina, hacer un flan de auyama, bañarme en la lluvia.

¿Qué más? Hay mucho más. Pero tengo que poner fin a este post (es que se me hace tan difíciles los puntos finales) y no sé como hacerlo.
¡Ah! Si por si acaso buscan alguna relación entre el título y el contenido del post, no pierdan su tiempo, porque no la hay. (Lo puse porque me acordé de la canción mientras escribía). Es sólo un título y este es sólo uno más de mis retazos de historias, mal escritas o bien. No sé.

Adiós.

domingo, julio 18, 2010

Pan y Circo

Ayer el país se detuvo en una sola noticia: apareció José David Figueroa Agosto, el prófugo más buscado desde septiembre 4 del 2009. La noticia la escuché en voz de mi hermano, que sorprendido salió del cuarto, diciéndo: "atraparon a Agosto". En principio, me costó creerlo. Pero la credibilidad de la periodista que difundía la información, Alicia Ortega, alivió un tanto mi escepticismo.
Desde ese minuto, yo, al igual que el resto del país, estaba en sintonía con la captura más esperada. Las redes sociales encabezadas por twitter saltaban en comentarios alusivos a Agosto. Dominicanos al fin, cada quien iba dando su opinión con su toque personal. Con humor, decían que podrían celebrar su cumpleaños porque apareció el mes de "agosto". Otros se referían al Pulpo Paúl, como el resposable de develar el paradero del buscado narcotraficante. Mientras, las cadenas de noticias del país se movilizaban en entrevistas con las autoridades, consultaban abogados para saber que pasaría de ahora en adelante. Algunos, como Alicia Ortega, hacían un recuento desde el momento en que se desató esta "telenovela", anunciando sus vínculos con altos militares y personalidades del país. Sus bienes, posesiones, y demás extravagancias. Cómo se movió durante diez años en nuestro país con diferentes identidades y todo con la ayuda de gente de poder de este país; algunos muertos, como el General González y González, el primero en caer de la saga y acusado de ser su princiapl enllave, quien le permitiera anadr como civo sin ley en nuestro territorio. Y así, fuimos recordando la historia que encabezaba los diarios día tras día, con los implicados y las conjeturas de todo tipo frente a este caso.
Por fin, el día de ayer con todo y truenos y una tromba marina que dicen sucedió justo en el momento en que capturaban a Figueroa Agosto en Puerto Rico.
El tiempo se ha detenido en esta noticia y por varias semanas será la comidilla en los medios de comunicación, en los carros públicos y en todo tipo de reuniones.
Aún quedan muchas interrogantes sin respuestas. Tras el rostro relajado y transformado del condenado a 209 años de prisión, se levanta una nube de dudas. Que pasará con la red de sus implicados en este país. Caerán los verdaderso responsables que colman la esfera más alta del poder dominicano y que de seguro está cubierta temblorosa bajo un manto tan oscuro como sus fechorías.
Queda esperar. Porque más que cantar victoria, nos damos cuenta de cuán contaminada está esta preciosa media isla que pretende camuflar la inmundicia de sus corruptos y sin verguenzas entre conciertos y con palmeras y playas de agua cristalina. Mucho cuidado, no hay que dejarse engañar. "Pan y circo".

lunes, julio 12, 2010

La encontré

Nací para servir. Encontré mi vocación y soy feliz. Feliz de dar. De ver las sonrisas en el rostro del niño descalzo cuando lo abrazo. Del joven que vaga por las calles cuando lo miro a los ojos y lo escucho. Soy feliz cuando puedo perder un poco de mi vida para que otro la gane. Cuando puedo, a través de las palabras o la escritura, llevar alegría y esperanza.
Es verdad lo que dice el Evangelio de hoy: "Quien pierde su vida por mí, la encontrará". Mt. 10, 34 en adelante.
Yo estoy dispuesta a seguir el llamado. Dios apuesta a mi. Yo apuesto a Él. A que con sus fuerzas y con Su amor, yo podré llegar. Podré vencer. El me dará las fuerzas para recorrer el mundo, para ir a llevar con entusiasmo su Palabra. Su luz, Su sabor, que tanto hacen falta.
Gracias Padre, por haberte fijado en la humildad de tu esclava.

jueves, junio 24, 2010

Un día frío

Qué difícil levantarse por la mañana ( 5:30am) cuando llueve con ternura y el clima te invita a quedarte acurrucado/a bajo las sábanas tibias. La realidad sin piedad te sacude y te empuja a las frías aguas que te cortan el cuerpo y que te despiertan a las malas. Ni modo, hay que salir a la calle en busca del pan perdido, a mojarse los trapos y pescar resfriados esparcidos en la brisa, la humedad de la guagua y el hermetismo colosal del aire artificial.
El tiempo es tan gris como el humor, el ánimo y las esperanzas de las personas. El temporal combina con la corrupción. Las lluvias inesperadas con la ineptitud de las autoridades, que ya no sorprenden ni al más crédulo. Inundaciones que ahogan el optimismo. Derrumbes que se llevan el deseo de vivir, de luchar, de ser diferentes, de soñar.
Huele a mocato el mundo. Y hay gente que ya no le molesta. Está acostumbrada y no distingue.
Tanta droga, asesinatos, burlas, hambre, pobreza, injusticia, impunidad. Tanta vanidad, egoismo, hipocresía, ambición desmedida. Tanta soledad, carencia, enfermedad, olvido, mentira. Tanto de todo y de nada.
El mundo ataca fuerte, piensa que lleva la delantera. Cualquier corriente que llega arrastra al que no está preparado.
Existe el bien, no hay duda. Pero nos dejamos llevar por la corriente. Es más fácil que nadar en su contra. Plantamos sobre la arena porque no hay tiempo que perder. Y nuestras "seguridades" se pierden ante la menor brisa. La decisión es difícil. Vivir es difícil. Levantarse aun más. Ahora creo que es más valiente el que tiene que "levantarse" que el que nunca ha caído.

Es un día frío y extraño el de hoy. Sin embargo el corazón no se detiene. Su luz no se apaga. "Y sigo andando: estaba distraído, no destruido. ¿Desistir de existir?Resistir opto". Yuan.

jueves, junio 17, 2010

Sorbo a sorbo


Me gusta coleccionar tazas. Y leer libros. Escribir es un sueño que acaricio y, que a veces, pongo en práctica con inseguridad.

Lo de las tazas no sé cómo empezó. Tengo unas cuantas que uso a determinadas horas. Una es para la leche, que acostumbro tomar en las noches. Otra para el café y otra para el chocolate; tengo una enorme para comer cereal. ¡Ah! Tengo una para el yogurt.

Leo libros porque es como respirar, no porque eso me dé cierta altura frente a los demás. No creo en la superioridad de la intelectualidad. Leo porque me late el corazón fuerte y suspiro cuando me engancho a sus páginas. Parezco una quinceañera enamorada cuando leo. Saboreo las letras, me fascinan como pueden componer tan bellas melodías cuando se unen en esa perfecta armonía... en un compás sin desperdicios. Me roban el aliento cuando las veo ahí, tan normales y tranquilas. A pesar de todo son humildes. No se dejan deslumbrar por la fama, porque es que ellas son maravillosas.

Y escribir... todo empezó porque lo necesitaba, sin saberlo. Tenía que escapar de una prisión horrible en la que yo misma, sin darme cuenta, me había encerrado. Creo que de no ser por escribir (antes de encontrarme con Dios) no sé que hubiera sido de mí. El lápiz y el papel fueron mi consuelo en aquellos tiempos oscuros, tenebrosos. Todavía lo son.

De colecciones, pasiones y sueños tengo la vida. Seguiré buscando tazas y comprándolas cuando pueda. Seguiré devorando libros de poesía, novelas, cuentos cortos, crónicas... Seguiré escribiendo contra la corriente. Con todos mis defectos y mis faltas ortográficas, y mis incongruencias. Porque tengo que seguir viviendo. Porque tengo que enseñar a otros a vivir.

domingo, junio 13, 2010

Veneno

Por estos días hace mucho frío. Por las noches las sábanas finas no dan para cubrir el cuerpo que, mordido hasta los huesos, tiembla. También está oscuro. No se ve nada. Amaga a lo lejos una luz tenue. Cuando ya empieza a verse más claro, se marcha burlona dejando en penumbras el horizonte.
La realidad no existe. Todo es falso. Es mentira la verdad. Es un bufón que se alimenta de los crédulos. De los estúpidos, mas bien.
La vida es una ruleta. Todos se aglomeran a la espera de que salga el negro o el rojo, o el cero y llevarse todo lo que está apostado sobre la mesa. Se vale hacer trampa. Es más. La suerte acompaña a los tramposos. Uno que otros se adhieren a los inescrupulosos que se meten el as bajo la manga, porque le dejan caer migajas de sus grandes bultos de dinero. Todo está podrido. Todos. No se puede creer en nadie, porque nadie no existe. Cuando menos te lo esperas, otro viene y te pone delante el pie para que tropieses. Y se ríe a carcajadas de tu cara golpeada, tu vestido roto y sucio.
Se vale todo en este sandwich de salchicha. El sistema se abandera de este himno. ¿Principios, dignidad, respeto...? ¿De qué hablas? ¿Confianza, credibilidad, amor...? ¡Estás loco!
Hay delirio por doquier. Máscaras que esconden la hipocresía. Es un asco. Es una lástima.
A dónde ir. Salir huyendo, esconderse para sobrevivir. Suplicar al Todopoderoso para que tenga piedad. Por ahora es el único consuelo. Hace falta un antídoto que cure tanto veneno.
Hace falta volver a empezar. Destruirlo todo hasta el polvo y resucitar de las cenizas como el ave feniz.
Hay tanto dolor en ese cuerpo que intenta dormir resguardado en el techo de la soledad. En medio del frío que arrecia escalofriante en la oscuridad.

jueves, junio 03, 2010

Vuelve a volar

Es como el viento antes de que arrecie la tormenta. Sopla de tal forma, que se lleva todo lo que camina en su contra. Resiste golondrina. No te envuelvas en la corriente. Vuela. Llegarás a lugares tranquilos, pero para conseguirlo debes agitar tus alas como nunca antes.
Y al fin, cuando el lugar encuentres, ya no habrá por qué temer. Llegarás y serás feliz. Llegarás y volverás a partir porque ese es tu destino. Volver a volar por siempre.

miércoles, junio 02, 2010

Veo Veo

De niña solía jugar mucho al "veo veo", sobre todo cuando no había luz y mi papá no nos dejaba salir a jugar con nuestros amiguitos del barrio.
Para los que no conocen de que se trata este juego les explico que, primero, es muy fácil. Se puede jugar de dos o más personas; no hay límites. A quien le toca decir "veo veo" tiene que dar la inicial de la palabra de ese objeto que ve, y el resto tiene que adivinar de qué se trata haciéndole una serie de preguntas respecto a las características de ese objeto. Al que gane le toca poner a adivinar a los demás. Si nadie gana, él mismo sigue invicto hasta que pierda o hasta que quiera. Al menos así lo jugaba yo.
No sé por qué hoy, al leer la lectura del día, me acordé del "veo veo". De aquellas noches que completamente a oscuras, jugaba con mis hermanos, meciéndome a toda velocidad en una mecedora, impulsándome con los pies, mientras miraba fijamente a todos lados para adivinar el dichoso acertijo. Era muy raro que yo logrará ganar. Y cuando al fin lo hacía, mi objeto no era lo suficientemente difícil como para burlar el ingenio de mis jugadores.
Cuando leí el salmo descubrí la posible razón de mis desaciertos. "En ti Señor tengo fijos mis ojos"... De pronto recordé cómo mi mirada y mi mente no se concentraban en el objetivo: fijarme en encontrar el objeto. Siempre he sido muy avispada, inquieta... y eso también es una característica mental. Mis pensamientos siempre van rápidos, vagando por todos los lugares, agolpados juntos, unos tras otro sin pausa. Pienso y pienso y a veces creo que no pienso en nada. Me agoto porque no me concentro por partes sino en todo. Un defecto hace poco descubierto por mi, pero hace mucho descubierto por mi madre.
Cuántas veces no encontramos o alcanzamos nuestros objetivos porque andamos muy distraidos. Nos falta disciplina, concentración, visión, determinación. Ahora recuerdo que solía darme por vencida cuando no adivina de una vez. Recuerdo que mi hermano me regañaba y me decía que tenía que ser paciente y pensar. "Piensa, piensa, no te rindas", me decía.
Yo pataleaba, amarraba los brazos enojada. Y ya, se acabó el juego. Pero mi hermano insistía, y hasta me daba algunas pistas más para que adivinara. Cuando lo lograba me sentía avergonzada. Primero, porque a fin de cuentas se trataba de algo facilísimo. Segundo, porque no había tenido el deseo de seguir y me quejaba antes de tiempo.
Le doy gracias a Dios porque ha puesto a mi lado personas que, cuando he tenido el deseo de desistir y abandonar el juego, me insisten, me ayudan, me soportan mi rabietas de niña malcriada (que es con todo lo peor) y me perdonan cuando, en mis arrebatos, suelo arrasar como huracán con lo que me queda por delante.
Quiero decir como San Pablo: "Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. El nos ha salvado y nos ha llamado a llevar una vida santa, no por nuestros méritos, sino por su propia determinación y por la gracia que nos ha sido dada, en Cristo Jesús, desde toda la eternidad.
Por este motivo soporto esta prisión, pero no me da vergüenza, porque sé en quién he puesto mi confianza, y estoy seguro de que él con su poder cuidará, hasta el último día, lo que me ha encomendado".
Dios, quiero fijar mi mirada en Tí. No quiero cansarme en adivinar tu presencia en mi vida, aun cuando crea que no estás, que te has desaparecido. Gracias por los amigos de juego que me regaleste, porque si no logro adivinarte, con sólo verlos a ellos y escucharlos, es como si te viera y te escuchara a Ti.