jueves, agosto 20, 2009

Despierta


Desperté esta mañana medio azorada pues la alarma le dio por no sonar. La costumbre de mirar por la ventana que ahora tengo de frente, me salvó. Veía el cielo muy claro para que fueran menos de las 5:30 a.m, hora a la que está supuesta sonar la alarma. Minutos después de mi "primera acción de gracias" por un cielo tan bello, miro el reloj algo extrañada. Sorprise!! Son las 5:50 am. Wayyy!!! Me levanto "juyendo", tomo el gorro de bañarme y los demás utensilios propios de la rutina matutina, y me dispongo a botar el sueñito que ya estaba cojiendo, con el agua fría que sale de la ducha. UUfff!! Debo darme prisa. Papi ya coló el café (saldría temprano) y no quiero que se me enfrie. Me apuro como puedo. Temo que llegue Golsky y me encuentre con la camisa a medio abotonar. En todo mi "corre corre", estoy pensando en esta canción que interpretó Salvador Gómez en una de sus charlas: "Despierta, despiertate, Sión. Ponte el vestido más bello. Quítate el polvo y álzate, danza Jerusalén". Tomo el café, me peino y sigue la canción. Doy vueltas recogiendo un poco de 'cosas' en la casa -ya que Gols todavía no llega- y me persigue "despierta". La bocina anuncia mi 'bola', subo al carro, y los merengues de la época dorada que que se sintonizan en Fuego 90, no alejan de mi pensamiento la voz estruendosa de Salvador cantando "Despierta, despiertate..."
Digo al Señor: "Creo que estoy lo suficientemente despierta, ¿no crees?" Ah! Claro, pero este es otro tipo de "despertación" (ay mi madre, que me perdone la Real Academía, jejejejeje!). Voy pensando en ello luego de desmontarme en la México con Máximo Gómez e ir caminando. Al momento veo a un señor algo mayor bastante desmejorado y harapiento empujando en la Gómez su carrito de jugos de diversos colores, con una apariencia muy parecida a la de su dueño.
En eso, justo cuando lo miro entre la pena y la conciencia de que no venderá ni un jugo, pues lucen bastante "intomables", me llega a la mente la lectura de Pablo a los Efesios, que dice:
"Despierta tú que duermes
y levántate de entre los muertos,
y te te iluminará Cristo" Efesios 5, 14b.
En otras Biblias dice al final: " Y la luz de Cristo brillará sobre tí".

Como rayo de luz siento esta lectura que traspasa mi mente. La pienso a la vez que canto 'Despierta, despiertate...".
Dios nos reta a un despertar, a una conciencia. No sólo limitado a los cristianos. En esto no hay excusas ni exclusas (cito a Benedetti). Estos tiempos exigen una actitud 'de todos' ante las situaciones de crisis, corrupción, la falta de valores, el analfabetismo, la pobreza, la enfermedad... No de indiferencia ni de timidez, sino de valor, de esperanza, de entrega. Despertar ante las injusticias que nos llegan como avalancha. Ante los atropellos a los más débiles. Los engaños. La indolencia que corroe los corazones y los hace mezquinos, ávaros, fríos. Esa (indolencia) que además hace que nos olvidemos del prójimo, y seamos egoistas.
Pero no es sólo despertar, es decir, tener conciencia de lo que está pasando. Hay que levantarse, lo que significa "hacer algo", no quedarse como simple expectador que mira desde su cómodo asiento lo que pasa en el juego.
Desde nuestra realidad, dígase trabajo o como estudiante, vecino, amigo, hermano, padre, hijo, podemos actuar. No hay excusas, pues existen miles de formas sencillas y simples de hacer la diferencia.
Dicen que de gota o gota se rebosa la copa. Así que no importa lo pequeño que te sientas, o que pienses que no tienes nada que dar. Todo es necesario. Hasta preguntarle a alguien cómo está, regalarle una comida a un vendedor en la calle... no sé. Hay miles de formas. La decisión está en nuestras manos. Nosotros podemos, si así lo queremos, ser sal y luz de este mundo.

Gente, termino parafraseando una canción de Janio Lora: ¡¡¡Santo Domingo despierta!!!

miércoles, agosto 19, 2009

Bienvenida al mundo real

Fueron las palabras de Fray Miguel. Hizo que recordara que mis situaciones son "de este mundo", no de otra galaxia. Jamás me había sentido tan comprendida como anoche, al hablar con él. Al menos siento un gran alivio, pues muy a mi pesar no tengo una varita mágica, como dijo don Celso Marranzini. Lo peor de todo es que no existen. Me llega a la cabeza Félix Sánchez. Ahora mismo tal vez quiere una, o para cambiar los numeritos que le dieron un penoso octavo lugar o para desaparecer. Lamento la comparación, no lo pude evitarlo.
Mas, aunque nos duela, la realidad hay que enfrentarla con los pies en la tierra y hay que luchar con pecho grande para conseguir lo que queremos. Pero también hay que resignarse cuando no se pueden cambiar las cosas. En esta vida hay que saber cuando detenerse; cuando no se puede hacer más. Llega un momento en que nos toca ser pacientes y esperar, como decimos los cristianos, en la providencia divina.
La vida es dura. Nadie nos dijo que sería fácil. Ni el mismo Dios. Cada prueba, cada compromiso, las responsabilidades, los retos, los sufrimientos, las dudas... tenemos todo que asumirlo con valentía. Aunque muchas veces nos toque llorar.
En estos momentos pienso en María. Como decía F. Miguel: esa chiquilla de Nazaret. Dios le promete grandes cosas: que será bendita entre las mujeres, que dará a luz al Hijo de Dios, que recibirá el Espíritu Santo, que su vientre será bendito. Todo luce maravilloso. Tiempo después la gran y dura realidad: ver sufrir a su hijo, sin poder hacer nada. Imagino que María tenía toda la razón para cuestionar a Dios. Pero no lo hizo. Ella soportó cada azote, cada humillación, cada bofetada, cada insulto... con confianza. F. Miguel decía que mientras Jesús padecía en su carne, ella lo hacía en su corazón. Imagino lo impotente que hubo de sentirse verlo sufrir sin poder intervenir. Recordando que ese 'pequeño' que una vez tuvo en su vientre, que amamantó, que vio crecer y jugar, ahora estaba colgado de un madero.
Y a pesar de tener razones para cuestionar a Dios, no lo hizo. Esperó a que le entregaran su cadáver mientras permanecía de pie ante la cruz... de pie ante la cruz...
Su paciencia, su espera, parece no significar nada, y es todo lo contrario. Como Gedeón, ella fue valiente. No hay para mí mayor valentía que la de no huirle al sufrimiento. Que la de enfrentar con confianza, paciencia y fe, el dolor. Eso sí que es librar una batalla difícil. Como lo hizo María. Y todo esto puedo verlo mejor gracias a Fray Miguel.
Bienvenida a este mundo real sin varita mágica. No la necesito. Me basta con tener paciencia y confiar en Dios.

martes, agosto 18, 2009

Agradecida


Tengo razones de sobra para darle gracias a Dios. Lo que pasa es que a veces a uno se le nubla el alma mirando sólo aquello que hace falta, sin darnos cuenta de que lo que tenemos es mucho más y mejor.
El despertar en la mañana. Abrir los ojos a la vida es el primer milagro que merece una acción de gracias. Tener mis manos, mis pies, mis ojos, mis oidos, mi boca, y que con ellos pueda tocar, caminar, ver, escuchar, hablar... sentir... Sentir el calor, el frío, la tibieza. Saborear lo dulce, lo amargo, lo agrio. Escuchar la música, leer los versos de un poema, mirar el mar y la naturaleza, abrazar el amor, correr como niña...
Tener salud,a la manera de Dios, un trabajo, el beneficio de estudiar, de aprender, de conocer. El placer de escribir lo que pienso, lo que siento. De andar por las calles y saludar a alguien. De sonreír y hacer que alguien ria. De ser libre. De mojarme bajo la lluvia. De sentir la suavidad de los pétalos de una rosa, rozar mi piel. La facultad titánica de amar, el mayor de los milagros. El más difícil, pero a la vez, el más precioso de todos.
Mi vida es un tesoro. El más hermoso de todos. Toda yo soy un milagro de amor, creado por Dios. Imperfecta, con defectos, pero hermosa. Porque soy hija de un Rey que todo lo hace bueno. Y yo soy su princesa. La que él cuida, la que él ama con locura y hasta el extremo.
Hoy, Dios en su Palabra me ha tocado y de qué forma. Me insiste en confiar en él, porque "Él lo puede todo". Nada en sus manos es imposible. El está conmigo. Y si eso es así, ¿quién contra mi?
Como le dijo a Gedeón; "Yo estaré contigo". Aunque era el menor de la familia más pequeña de su pueblo, Israel, Dios lo eligió para luchar en contra de los madianitas que les oprimían.

Cómo no estar agradecida, si no importan las veces que sean necesarias, Dios insiste en mostrarme su amor y levantarme cuando me siento cansada. Cómo al pueblo de Israel, que a pesar de sus numerosas caídas y recaídas, Dios siempre lo liberó, lo perdonó, le dió la victoria, sencillamente porque los amaba.
Gracias Dios, porque tu permaneces siempre fiel y no retiras tu oído ante mis súplicas. Porque no tomas en cuenta mi pecado. Porque no me retiras tu amor. ¡Mil gracias!

To you, God!
http://www.youtube.com/watch?v=Z7et__idupU

lunes, agosto 17, 2009

Sostenida por Tu Gracia


Intoxicada de cansancio. Mi mente se ha dejado ahuyentar por los problemas. Recorriendo este camino estrecho rumbo hacia los brazos de mi Padre y amado, he sentido el dolor de las caídas, la ausencia de los amigos, el rasguño profundo de las pruebas, los golpes de la batalla. He visto caer mis muchos 'baluartes'. Mi escudo y armadura desgastarse. He visto inundarse mi rostro de lágrimas y nublarse mi sonrisa.
Mas por encima de todo eso ha estado el amor de Dios. El que me da las fuerzas para sostenerme. Porque, al mirar atrás, veo como ha sido posible, que sea posible, que todavía hoy a pesar de las derrotas, siga dando la pelea en esta batalla. Que hoy, en esta mañana hermosa que pueden contemplar mis ojos ayudados por unos espejuelos, todavía siga en los atrios del Señor, es un milagro.
Le doy tantas gracias a Dios porque todavía quiero seguir caminando junto a Él. Y, aunque en ocasiones cambie de opinión, siempre aparece "alguien" que me recuerda que no estoy sola y que esto que me toca "sufrir" por Cristo es una Gracia que tiene como premio una corona que no se marchita.
Perdida ando en mis limitaciones. Atormentada por mis faltas, por mis necesidades, por mi desconfianza... Seguido siento una soplo que acaricia mi alma y me devuelve las ganas de vivir por Cristo. Borracha de dudas y temores, caigo rendida ante su omnipotencia divina y mi cuerpo deja de temblar. Empiezo de nuevo a confiar.
Destrozada por la espera, por ver aniquilados mis sueños y mis planes, miro un poco más allá. Los latidos de mi corazón me recuerdan que nadie que ha confiando en Dios ha quedado defraudado. Y muy a pesar de lo "Abrahám" que me siento en estos días, Dios me reta a mirar por encima de mis límites humanos y me confirma que Proveerá.
Depender de la providencia de Dios no es tarea fácil. Confiar en su Voluntad, en sus planes, tampoco. Pero para mi no hay una idea mejor. No tengo otra opción.
Quiero sumergirme en su Presencia hasta quedar inundada de Él. Hasta aceptar que "Dios tiene un mejor plan". Como dice mi amigo Edwin: "cuando se terminan tus fuerzas, empiezan las de Él (Dios)". Yo no me había dado cuenta que hace tiempo que 'ando' con sus pies...
Aferrada a mi "gran esperanza" danzo con júbilo, y levanto mis manos para alabarle y bendecirle. Le pido ser agradecida siempre. Que me ayude a poner mis ojos en lo que tengo y no en lo que me hace falta, y a darle gracias por ello. Le pido paciencia aunque eso signifique pruebas. Le pido ante todo ser 'luz' para quienes me rodean. Que mi rostro quede resplandeciente como el de Moisés cuando bajaba del monte al estar con Él. Que mi corazón cada día tenga más amor que dar a los demás. Que pueda amar con pureza, sin límites ni fronteras. Que Dios me regale un corazón agradecido, bondadoso, humilde... un corazón de niño, que olvida las faltas y no guarda rencor. Quiero, como Juan, su discípulo amado, recostarme entre los brazos de Jesús y alimentarme de sus latidos.
Dame las fuerzas para amarte y no separarme de Ti, pase lo que pase.

"Gracias Dios porque eres mi suplidor. Multiplicas mis fuerzas y me animas a estar con contigo".

jueves, agosto 13, 2009

Xiomara

Xiomara es una señora que conocí hace varias semanas en una parada de autobus. Ambas estudiamos en el Dominico y vivimos por la misma zona. La noche que hablé con ella por primera vez tuve la sensación de que la había visto en otra parte. Su rostro me parecía tan familiar... Lo mismo le sucedía a ella. Entre palabra y palabra, Xiomara me fue contando su vida. Esa noche supe mucho más de ella de lo que sé de personas que "¿conozco?" hace varios años.
Nuestro encuentro fue coincidencia divina, o "diosidencia", pues adrede había dejado pasar la primera guagua y luego de que se me acercó, mantuve cierta distancia. Esa noche no me encontraba con el ánimo de hablar mucho. Pero Dios tenía otros planes y no puse resistencia. Retiré los audífonos de mis oídos y me dispuse a escucharla con atención. Estaba escuchando un programa en Vida que me gusta mucho. Más esa noche, Dios quería que escuchara otra cosa.
Bastó solo unas horas para que nos "cayeramos" bien. Al desmontarme de la guagua tomé sus números y casi siempre nos encontramos en la parada sin previa planificación.
Anoche volvió a suceder: tomamos el mismo bus. A pesar de que no nos tocó sentarno juntas, procuramos quedar en los asientos que dan al pasillo para poder hablar. Y hablamos, cantamos... a ella le gusta mucho 4x7, al igual que a mí. Recitamos casi todas las canciones de su último Cd. Entre nota y nota, entonamos algunas de Ambiorix Padilla, ya sentadas una al lado de la otra, nos predicabamos una a la otra nuestras experiencias vividas y lo mucho que nos habían ayudado esas canciones en algún momento difícil.
Xiomara, que tiene cerca de 50 años a los que se refiere orgullosa, es una persona dulce, bondadosa y locuaz. Ha tenido que atravesar duras pruebas y estar sola por muchos años. Es divorciada y sus hijos, los que no estudian fuera, ya se casaron. Pero en medio de todo, con su sonrisa de ingenua y su mirada algo cansada y ojerosa, lleva en su corazón el gran milagro de la fe. Es sencilla, aunque ella dice que no lo es. Tiene una gran intención de ayudar a los demás. De dar, como ella misma lo expresa, un poco de lo tanto que ha recibido del Señor. Anoche sin darse cuenta, lo hizo conmigo...
Al llegar a casa -luego de una larga charla después de desmontarnos de la "31"-, tuve una gran inspiración de adorar al Señor. Desde que llegué, me despojé de todo lo que cargaba encima, saludé y procuré a los míos (mi mamá y mi hermana veían el cartel de los sapos; mi hermano "chateaba" y mi papá veía entre sueños el juego entre los Phillies y Chicago. O mejor dicho, el juego de "Pedro"). Luego de ver que todo estaba bien, me puse cómoda, saqué mi Biblia preciosa y tomé en brazos mi bella guitarra. Abrí la Palabra y leí un Salmo. Una pequeña meditación y "Haz de mi tu fiel adorador" salía de mi voz y entonaba con mi lola en clave de sol. Es una canción de Ambiorix...
Más luego, tuve el deseo de cantar esta canción "El himno de Victoria", que Xiomara me cantó completito en la guagua. A ella le encanta. Algo confusa, lo tarareé. Toda la noche lo tuve sonante en mi cabeza, hasta que me dormí. Y esta mañana al levantarme despavorida a las 6:00 am (me retracé 15 minutos), lo primero que llegó a mi mente fue: "cada vez que el Mar Rojo tu tengas que pasar, llama siempre a ese hombre que te va ayudar..." más o menos dice así. Pasan las 8 de la mañana, y no he podido arrancarla de mi mente. Es de Danny Berrios y quiero compartirla con todos ustedes gracias a la ayuda de YouTube.

Canten conmigo "el himno de victoria", que le dedico especialmente a Xiomara. Que por cierto, si que nos hemos visto antes. En un retiro con Salvador Gómez, ella se sentaba detrás de mi. Dios nos ha vuelto a juntar. Algún plan tendrá.

Dios les bendiga y ánimo. ¡En Jesús somos más que vencedores!

http://www.youtube.com/watch?v=UAIwheGxt5E

martes, agosto 11, 2009

Falls


Me arde el corazón al igual que las rodillas luego de haberme caído de la bicicleta. Es un dolor parecido. Incluso siento la misma verguenza. Creo que a veces lloraba más de la verguenza que del dolor. Que otros me hayan visto caer, que se burlaran de mi, me aterraba. Y "nowadays" me pasa lo mismo en situaciones diferentes, pero que siguen siendo lo mismo: caídas.
He tenido una tanda más tediosa que la del "tripletazo de películas" en menos de una semana. Ha sido muy difícil asumir mi responsabilidad y reconocer mi error. Al igual que con la "bici", cuando me reprochaba querer imitar a mi hermano soltando las manos del timón. O querer pedalear "a todo lo que dá" como mi vecinito. O por distraerme y no mirar al frente y tropezar con una piedra, que por cierto sabía que estaba ahí. Esa fue la caída que más me dolió y de la que más me costó levantarme. Esa herida aún la llevo marcada en mi rodilla izquierda. Fue frente a la casa. Recuerdo que no quería llorar para que los demás no me vieran.
Una vez, montada en un solo patín -prestado- me partí la barbilla. A caramba. Ni quería aparecer por la casa. Mami curaría mi herida con una retahíla de "te lo dije", pues en varias ocasiones me advirtió tener cuidado. Yo ese día jugué escondida, y lo peor, hacía el papel de borracha y me zarandeaba de un lado a otro con el patín. Lo que es ser un "muchacho"...
Pero las caídas personales, dígase como estudiante, como profesional, como ser humano, duelen más, porque pienso que son de las que se puede tener más control y las que más podemos evitar. Pero es todo lo contrario.
Ahora, en contra de mi voluntad y con un nudo en mi garganta he tenido que revisar mis acciones: mis descuidos, mi falta de atención, mi despreocupación, mi irresponsabilidad, mi desgano, mi malcriadeza, mi ñoñería. Todas ellas me han hecho caer y de que forma.
Al igual que cuando era niña, se me ha hecho muy duro el al menos "intentar" ponerme de pie. Mas cueste lo que cueste, lo haré. E intentaré con la ayuda de Dios enmendar mis fallos. Asumir con entereza y valentía la consecuencia de mis actos. Daré lo mejor de mí para "subir mis calificaciones" (y lo digo también literalmente) y aprender de mis errores para tratar de no volver a equivocarme.
Me duele la herida propia. Pero hay que seguir adelante y no rendirse. En la vida se pierden muchas batallas en medio de miles caídas. Pero la guerra jamás la perdemos si vamos de la mano de Jesús. A él me apoyo. En Él y gracias a Él, soy más que vencedora.

"Me doy cuenta que todo lo puedes
que eres capaz de cualquier proyecto.
Sí, hablé sin pensar de maravillas
que me superan y que ignoro.
Sólo a oídas te conocía,
pero ahora te han visto mis ojos.
Por eso me retracto y me arrepiento
echado en el polvo y la ceniza".

Job 42, 2-3b. 5-6.

lunes, agosto 10, 2009

¿Nos estamos comunicando?

Quitando un poco de telaraña a este pobre blog que tiene que soportar mi rezago. Pero es que el tiempo ni me alcanza. Es increíble como se van las horas. De un momento a otro amanece. En otro poco, ya es medio día. Hay que almorzar "juyendo" y no bien reposas, ya es hora de marcharse, de volver a dormir, de volver a levantarse.
El tiempo pasa, se marcha y nos deja a la deriva con nuestros compromisos incumplidos y nuestros afanes. Y si uno se lleva del tiempo... dice Martín Valverde, que Dios inventó el tiempo, tu y yo la prisa. Ciertamente...
He pensado en estos días que muchas veces nos envolvemos en tantos compromisos, intentando escaparnos de nuestra realidad. Inventamos salidas, si es que no las tenemos, con tal de rehuir a nuestros problemas. Sin darnos cuenta que con eso no resolvemos nada. El problema no desaparece, a veces con esta actitud, empeora, crece.
Vivimos, "in a hurry", sin tiempo para nada, si acaso para comer y tomar una ducha. Nos estamos modernizando, estamos al último grito de la moda tecnológica, todo el mundo tiene su BB, y está conectado "24 hours". Sin embargo, andan muchos corazones solos por el mundo. Familias desunidas, pues la casa se convierte en un hotel: un simple lugar de paso, para dormir y comer. Somos amigos de una ventanita de chat que nos habla, y son muchos los que la prefieren a la mirada y el abrazo cálido de uno brazos de carne y hueso. Yo no, yo lo prefiero a la antigua. A pesar de lo tímida que soy.
La gente anda como sonámbula con los oídos enchufados a un aparatito "genial" que almacena miles GB de música gratuita en su propio mundo, o como yo lo digo, en su burbuja, ajeno a todo lo que le rodea.
Antes, en la guagua, solía encontrar más personas con las cuales hablar. Ahora, me conformo con mirar por la ventana, viendo el mundo pasar y faroles que alumbran calles solitarias (como una en la que estaba yo parada hace poco, asustada, esperando "bus", pues un "chico" no tan chico se me había acercado ofreciendome una bola... y el pensaba que yo era India, y que le cambiaría oro por espejitos que brillan).
Sigo y sigo pensando como loca y por todas las cosas que "no veo" y me pregunto: ¿Cuantas cosas se pueden resolver con una simple palabra? Con un "gracias" o "¿cómo estas?", en verdad, ¿nos estamos comunicando?

jueves, julio 30, 2009

Verdadero amor

Estoy muy conmovida. Soy una romántica empedernida y no sé como evitarlo. Pero con lo que acabo de ver se justifica. A simple vista puede parecer un simple video de una boda. Más mientras lo observa y escuchaba detenidamente, vi un amor tan puro y bendecido por la Gracia de Dios, que no pude evitar la emoción. Eran tan hermosos sus rostros. Resplandecían de alegría. Sus ojos se miraban con una complicidad tierna. El amor se les escurría por todas partes, como si no les cupiera dentro. Se nota que son muy felices juntos. Un taiwanés y una dominicana con un amor nacido en "el amor" de Dios. Hecho realidad gracias a El. Wao, es hermoso.
Lo ví una y otra vez. Ya al final no pude contener mis lágrimas. La canción me tocó profundamente, pues denota el amor perfecto. Ese que perdura a pesar de todo: en las buenas y en las malas, en la fuerza o la debilidad, en el pecado o en la gracia. "Ante todo y sobre todo te amaré".
Felicidades Yuan y Laura, porque creen contra toda esperanza en que el amor que Dios nos da, no lo separa ninguna fuerza humana. Y gracias por dar ejemplo a los demás de lo bello que es encontrar tu pareja en el Señor. De que "a otros" nos den ganas de soñar con un amor así. Quisiera decir más, pero no puedo describir lo que siento... Estoy muy feliz. Su historia me llena de esperanza y me alegra muchísimo.
Gracias y que Dios les bendiga y les acompañe hasta el final de los días en esta Tierra.

miércoles, julio 29, 2009

Ayer

Ayer estuve de viaje por la "ciudad corazón". Muchas ocurrencias, risas, escaramuzas "esporádicas" en lo que lograbamos descifrar cómo llegar a nuestro destino, pues andabamos algo perdidos, por allá por la ciudad...
Todo bien. De ida, lluvía en la carretera, objetos hechos de barros, paradores destartalados y ejecutivos, un aura fría de nostalgía entre los árboles, yo tratando de estudiar inglés y seducida por el paisaje, me destraía. Me pierdo en mis pensamientos. Más lluvia... neblina...
Ya en el "pueblo", niños pedían en las calles, un frutero me vendió dos guineos, y otros se afanaban en explicarnos como llegar a la Bartolomé Colón y al sector la Esmeralda.
Casuchas "como en la capital" dice el fotógrafo, cuando pasamos por encima de un puente seco. Admiro los monumentos, nos tropezamos con varios en el camino y yo me marcho por quinta vez de Santiago sin conseguir una foto en uno de ellos. Culpo al fotógrafo... y a mi falta de insistencia.
De regreso, nos topamos con pajaritos, guacamayos y siento tristeza de verlos enjaulados. Admiro las pellizas de colores que veo colgando de los cordeles invisibles agarrados en los palos a la orilla de la carretera. Veo hamacas, y deseo una hermosa como de estilo hindú. Vamos despacio, escuchando una emisora revolusionaria que le canta a Francisco Alberto y a los campesinos. Hay rastros de agua y una ligera llovizna nos cubre.
Llegamos entre atajos de subidas y bajadas muy empinadas, tomadas en un desvio por evitar los tapones por el inicio del "Corredor Duarte" en la Kennedy, una precaución tomada sabiamente en la mañana.
No llego a la casa. Voy a la iglesia, donde me esperan mis hermanos en Cristo y el mismo Jesús. No siento "tal" cansancio hasta que inicia el grupo después de la misa. Pero estoy contenta. Me sacudo los tereques que llevo encima y me uno a la asamblea jubilosa y alegre. Más tarde algo me sucede. Estoy tan inquieta. Esas cositas de Dios tan especiales y que apenas empiezo a probar. Dios se las trae. Entre insistencias y resistencias me dejo guiar por El (eso creo). Soy terca como una mula. Siento miedo. Estoy nerviosa. Y le pido perdón por tanto dudar, por no dejarme llevar.
Me llama el descanso luego de conversar con un amigo. No le hago mucho caso y mami me insiste. Ya es tarde y el mañana no tendrá piedad de mi cansancio. Hago los rituales antes de acostarme, entre ellos orar un momento. Fue breve. Pero no podía irme a la cama sin decirle par de cosas al "Fuerte". Lo amo tanto. Ese sentimiento me llena de paz... Ya me dormí.

lunes, julio 27, 2009

Eehh... Cómo decirlo... Aquí, frente a la compu, repartida entre mis sueños de revolución y la inspiración divina que me hace inclinarme de rodillas. Ambos paralelos que al final se unen, como arena y mar, son influenciados por el sol que me ilumina de frente. Pienso en que ese mismo astro que contemplo con admiración y que me recuerda la grandeza de Dios, es el que brilla sobre casuchas de zinc y rostros adormilados por la angustia que les provoca no saber a qué se levantan hoy.
El mismo sol que entra por el Penthouse, es el mismo que arde sobre la cara de los fruteros, motoconchos y tarjeteros.
Ah! Pero como decirlo... siento un poco de hambre. Me distraigo, me recojo el pelo detrás de la oreja y por fin me animo, tras un respiro: "gracias por todo Señor. Aunque no entienda, gracias. Hoy será un día maravilloso. Aunque ni yo misma me entienda. Gracias".
Cada día hay que dar un nuevo sí. Cada día hay una batalla que luchar. Cada día una esperanza para vencer. Cada día una oportunidad de levantarse y seguir. Cada día, cada amanecer es un volver a empezar. Y en su composición más pequeña, en cada milésima de segundo, Dios nos acompaña, nos guia y nos ama.
Ahí vamos. ¿Me sigues?

viernes, julio 24, 2009

Me sabe a utopía


No quiero ver más pedigueños en las calles.
Ni niños limpiando vidrios cuando deberían estar en la escuela o siendo simplemente eso, niños.
No quiero más pobreza debajo de los puentes y a orillas del río.
No quiero más muertes injustas, ni más drogas destruyendo sueños.
No quiero más viajes en yolas que se pierde en el mar, devorados por la desesperación.
No quiero más políticos corruptos, que se aprovechan del poder y de la buena fe del pueblo.
No quiero más injusticias sociales, ni derechos abusados, ni pena de muerte para los que no tienen dinero para pagar una clínica ni comprar sus medicinas.
No quiero más humillaciones. No quiero tanta inconciencia. No quiero tanta explotación.
No quiero ver sucumbir mi tierra con algo que se parece a la bomba atómica.
No quiero ver animales sufrir en manos del hombre que fue hecho para cuidarlos.
No quiero abusos sobre los más débiles y que no pueden defenderse.
No quiero más mentiras de los poderosos, que se creen más que todos, porque creen tenerlo todo, menos dignidad y moral.
No quiero más estudiantes "quemados" injustamente. No quiero un sistema educativo que sólo sirva para los que pueden pagar.
No quiero más abusos de parte de los transportistas que se piensan los dueños de este país.
No quiero ver llorar a alguien porque no ha conseguido a las 8 de la noche su primera comida del día.
No quiero ver más gente sin dolientes, que llora sola, recostada en el hombro del sin sentido, y secando sus lágrimas con el pañuelo de la falta de amor.
No quiero más indolencia soleándose tranquilamente en las paradisíacas playas de la indiferencia, sin que les remuerda la conciencia.
Sé que suena a utopía. Sé que no es lógico que pida, que quiera esto. Pero no puedo evitarlo.
Mientras camino por las calles de mi ciudad, de pie en una "voladora" o veo las noticias, se me marchitan las alegrias y se me encoge el alma. Los sueños me lo debora la desconfianza que humean las calles.
Perdóname Dios por mi inconformidad, perdona mi desconsuelo. Perdona si me he quedado callada. Perdona las veces que no he llorado con mi hermano, perdona si me he olvidado del más necesitado. Perdona mi egoismo que no me permite ver más allá de mi, y después de mi.
Perdona mi inercia, mi miedo por luchar, por levantar mi voz. Perdona mi falta de caridad, de amor. Perdona.
Quiero un mundo de igualdades, de justicia, de respeto a los derechos a los demás, sin que importe la marca de su pantalón, de sus zapatos o si anda a pie.
Quiero alimentos, salud y educación para todos.
Quiero políticos honestos. Quiero... pero mejor no sigo. Me sabe a utopía.

jueves, julio 23, 2009

Ayuda

A una muy querida compañera de trabajo se le murió su esposo en un trágico accidente. Su nombre es Marlen. Ella es una persona de esas que es imposible no querer. Es dulce, buena amiga y consejera, dispuesta, amable... en fin. Es de las que parece no tener defectos, y aunque los tiene, sus cualidades le hacen sombra.
Una de las actitudes que más admiro de ella es su optimismo. Su manera tan brillante de ver la vida, aunque tenga mil problemas. En los tres años de conocerla, rara vez la he visto enojada o triste. Ella siempre lleva una sonrisa impresa en su rostro, que se amplia cuando te ve y te abraza. Es preciosa.
Pero ahora, ese rostro alegre y esa risa amplia han menguado. No es para menos. Ver a su esposo, (que ha sido su única pareja y a quien conoce desde los 14 años) partir de una forma tan trágica e inesperada a la vez, y ver a sus dos hijas sufrir, es un golpe muy fuerte para ella. Por eso les pido a todos los que lean este post, que oren por Marlen. Que le pidan a Dios que le de consuelo y paz en este momento tan duro. Que el consuelo llegue a su vida en medio de tanta tristeza.
A pesar de todo, ella no ha renegado de Dios y mantiene una actitud firme y de confianza en Él que es sorprendente. Sigamos orando por eso también. Porque Dios le siga dando la fortaleza para asumir este problema y los que vengan con esperanza y fe. No para entender, sino para aceptar ante todo la voluntad de Dios, que es perfecta.
Y aprovecho el momento para hacerles una pregunta, recordando algo que mi amigo Miguel escribió hace varios días. ¿Qué le pasaría a tu fe si algo así te sucediera? ¿Dejarías de creer? ¿Te volverías en contra de Dios? O harías como Job, que dijo: "Si he aceptado de Dios lo bueno, ¿por qué no aceptaremos también lo malo? Yavé me lo dio, Yavé me lo ha quitado, ¡que su nombre sea bendito!".

miércoles, julio 22, 2009

Llueve sobre mojado

Salí a la calle envuelta en un turbante. Debo protegerme del clima, de la lluvía que amenaza con cubrir algunas zonas del país por estos días.
Al igual que yo, muchos andan con su paraguas. Las "damas" que no tienen su pañuelo, llevan un gorrito plástico, (el que se usa para bañarse o calentar un tinte) que casi siempre es estampado, con floresitas amarillas o algo parecido.
Para evitar que se mojen, la "gente" se embrolla los pantalones un poco, a la altura de los tobillos. Andar por la calle, a pie, un día de estos, es toda una aventura, que consta de un sinnúmero de peculiaridades que le son características. Por ejemplo, las mujeres llegan en "tubi" o anchoitas al trabajo para evitar que se les "engrife" el pelo. Andan en calipsos para evitar que se le mojen los zapatos, que llevan en una funda adicional, más allá de la cartera, el bulto de comida y el macuto de ir al salón, porque siempre que una se antoja de lavarse la cabeza, llueve. Ah! Aparte de la sombrilla, que si es muy grande, no se puede llevar en la cartera. Y los cuadernos y libros de la universidad. Lo más lindo es cuando en este situación, suena el celular y hay que hacer malabares para contestar la llamada. Es un espectáculo digno de admirar y exclusivo de la mujer. Es muy raro ver a un hombre cargado con algo más que no sea su carnet y su comida.
Pero el asunto que hoy me inquieta no es la lluvia ni la destreza de la mujer para manejar varias situaciones a la vez. Lo que se llama "multitasking" en inglés.
El preámbulo obligado de hoy me lleva hacia las constantes protestas que estamos viviendo en estos días. Las noticias no hacen más que anunciar las denuncias que hay en los barrios, tanto de la capital como del interior del país. Además, de los apagones, accidentes, muertes y pesquisas que descubren la drogas que parecen anegar más al país que la misma lluvia. Hay una alerta general que preocupa más que las fuertes lluvias y rafagas de viento que anunció bien temprano la ingeniera Gloria Ceballos, directora de la Oficina Nacional de Meteorología. Estamos a la expectativa de inundaciones, más de la que ya es víctima la región Sur del país, con la crecida y salinidad del Lago Enriquillo y el Saumatre, que amenaza no sólo las plantaciones de los pobres campesinos, sino también el habitat del Cocodrilo. A todo esto se suma la indiferencia de los funcionarios encargados de corregir estos males, de hacer "algo", y que se hacen de la vista gorda, mientras los pobres ven diluirse en el pozo de la desesperación las cientos de promesas, palabra que poco a poco, está perdiendo más su sentido. Mi más "sentido" pésame para ella, que yace herida en la boca de los políticos avaros de este país, destruyéndola.
Me sorprende como pueden muchos andar en su "yipetas" con los cristales subidos y el aire full, indiferentes ante tanta pobreza, tanta maldad, tanto dolor, mientras chatean por su "bb" o dan la orden a un Amet, para que haga tapones y desespere al pueblo, mientras el puede pasar sin traumas por cualquier semáforo.
Cierro los ojos y miro cuantos extremos hay en este mundo a causa del hambre insaciable de poder y de riqueza que tiene el hombre. El mismo hombre que Dios hizo a su imagen y semejanza...
Me detengo, con un apreton en el corazón que me retuerce. No quiero llorar. Quiero hacer algo. Levantar mi voz en favor de aquellos que están roncos por tanto gritar. De llevar luz a aquellos que sólo han vivido en tinieblas. De ser esperanza para aquellos que nunca han tenido fe, por culpa tal vez hasta mia; de un mundo que no se conduele de ellos.
Poder levantar a muchos caídos y detener al menos un poco de la injusticia que "por unas monedas" pretende enfermar de cáncer el país con una cementera. Hasta dónde llegará el hombre por su ambición. ¿Hasta dónde?
Y es normal que nadie crea en nadie, cuando los mismos que deben protegernos del mal, son los que nos atacan, nos encalloñonan sin compasión y nos aniquilan. Como creer si quienes nos gobiernan, solo piensan en incrementar los millones de que tienes en los bancos, a costilla del pueblo, que no soporta más llagas.
No quiero ser pesimista, porque no lo soy. Pero comprendo el llanto de la gente, la indignación del pobre que no encuentra empleo aun esté preparado; de la tristeza del enfermo que no tiene para comprar sus medicamentos; del que se empobrece pagando impuestos, para que unos "chulos" se echen fresco en su casa, sin dar un golpe ni de Karate, pues su "botella" le basta. Del que se humilla por un sueldo mínimo porque no está pegado. Del que lo discriminan por su color de piel o por que no tiene un apellido "conocido".
Yo también me siento cansada de ver la hipocresía y el cinismo de quienes nos representan ensacados levantando sus manos y, de los que hablan disparates, creyendo que van a marear al pueblo con espejitos, porque todavía creen que estamos en la época de la colonia y que somos indios...
El pronóstico no nos augura nada bueno... pero hay que hacer y creer. Luchar con fe y dignidad. No dejar que nos nublen la esperanza, aunque de paso, nos parezca imposible.

martes, julio 21, 2009

¿Locuras?


Intento explicar todo lo que me sucede. Es, si aplicamos el sentido común, una locura. Una cadena de soluciones llegan a mis problemas de una forma providencial. Debo reconocer que estoy aprendiendo a soltar y abandonarme a Dios. Trato de no mortificarme por lo que no pueda resolver y le doy gracias a Dios a pesar de todo, decidiendo enfrentar cada traba con amor y esperanza. Y los resultados han sido tan incríbles como inmediatos: cosas perdidas aparecen; injustas calificaciones, mejoran; preguntas difíciles tienen respuesta, enfermedades (no sólo físicas) tienen cura... en fin. He encontrado "una aguja lógica en un pajar de incoherencias"(cito a Matilde Asensi). Y esa lógica no es más que la voluntad de Dios. Si. La que me ayuda a aceptar y no a comprender. Resuelvo que es la mejor manera de ganarle terreno a lo incomprensible, en tanto aparece la respuesta.
Creyendo que estaba perdida, he encontrado un guia que me conduce por un camino, que aunque incierto, me parece seguro. El guia no es más que el Espíritu Santo. Su luz brilla tan fuerte, que hace del sendero más tenebroso, un paisaje tranquilo y seguro.
Como soy tan cobarde, mi Padre me ha regalado una armadura que es capaz de defenderme contra toda maldad: su amor. De manera que nunca me siento sola. Pase lo que pase, estoy convencida que mi vida está guardada en su amor.
Todo esto me parece una locura. Lo que vivo y lo que me falta por vivir. Las que cosas que me faltan por hacer y los planes que tiene Dios para mi. Me parece una aventura osada. Cumplir la voluntad de Dios, no es un "maíz". Pero sé que aunque me cueste, Dios proveerá y al igual que al pueblo de Israel, me defenderá, y veré la victoria que me ha de conceder. Su brazo no conoce la derrota. Estoy a salvo. Él, peleará por mi.

lunes, julio 20, 2009

Viviendo la vida

Disfrutando cada segundo. Saboreando la dulzura de estar viva. Admirando la virtud de respirar, de caminar, de ver, de sentir...
Plena de emociones, siento que reviento de tanta alegría. Me siento una "creatura" privilegiada. Un ser humano hermoso, porque fuí creada bajo las amorosas manos de un Padre (Dios) que me adora.
Feliz. Suspirando a cada latido de mi corazón. La sangre me fluye ligera. Siento que de pronto se me acristalan los ojos. Y los cierro, y en la oscuridad del parpadeo, me veo por dentro, y no me asusto. Por el contrario. Me sorprendo, porque me gusta lo que veo. Tal como soy, soy feliz.
Esta semana ha sido intensa. Recuperandome de una pequeña recaida de salud y, muy a pesar de mis malestares, me siento saludable. Me siento ¡viva!
Anoche disfruté "la noche" como nunca. Rodeada de gente que quiero, viví. Bailé, sentí la música, abracé, salté, reí, canté, cerré mis ojos, tomé un poco de vino y me olvidé de los conflictos, de mis miedos, de mis preocupaciones y... viví.
Sólo eso. Disfrutando cada paso, cada mirada, cada abrazo, cada gesto, cada palabra, cada ritmo... cada ocurrencia, cada sonrisa, cada foto, cada gente.
Siento vida, plenitud. Y eso no lo cambio por nada. Ayer, un día no planificado, fue el mejor de cualquiera de mis planes. ¿Cómo pagarle al Señor tanta gozo en mi corazón? Por el momento, diciéndole eso: muchas gracias Dios.
No sé que será para otros vivir la vida. Yo sólo sé y compruebo que para ello no es necesario hacer miles de cosas. Basta mirar el cielo, contemplar la belleza de lo que te rodea y dar gracias a Dios. Respirar, a todo pulmón. Hablar con tus seres queridos, sonreír, amar... Vivir la vida es eso: vivir. Cada segundo, sin importar lo que venga, asumirlo y seguir adelante. Disfrutar los instantes, los pequeños detalles, por más nimio que parezcan.
Y para tí, ¿qué significa vivir la vida?

miércoles, julio 15, 2009

Pequeñas grandes bendiciones


Ayer nos juntamos espontáneamente. Justo salía del trabajo y Denise me llamó. Iba con Pavel en la guagua rumbo a la iglesia, donde más tarde nos juntaríamos en una reunión de "sevidores". Ambos son mis hermanos, amigos de grupo, a quienes a parte del amor fraterno que nos une, les guardo un gran cariño.
No quería irme sola, por lo que sin pensarlo dos veces, le dije que me esperaran; que se apiaran de la "voladora" en la que iban, que yo les pagaba el pasaje. Y así fue. De camino, me detengo en la heladería y les compro algo. No ando muy bien de dinero, pero igual no quise tener reservas. Justo horas antes había tenido la... de perder algo que una amiga me había dado para que le ayudara a vender. Lo peor es que pienso que fui robada...
Ahora debo reponer lo perdido, y nos es paja de coco... Pero igual, pensando en esto, no quise darle mucha importancia. De todos modos, no puedo hacer nada para revertir lo sucedido. Así que me armé de optimismo para no enojarme y decidí hacerle caso al portal que ayer me anunciaba el refrán del día: "no hay mal que por bien no venga". Contuve mis lágrimas y le pedí perdón a Dios por haberme arrepentido de ayudar a mi amiga... El hecho se lo conté a los muchachos, una vez subidos y situados en la "cocina" de la guagua destartalada, y mientras comían la galleta de avena y chispas de chocolate que les había regalado.
El trayecto fue largo... el chofer hizo su parada en la Duarte, como lo acostumbra la Ruta, y nosotros aprovechamos para hablar un poco de todo. En eso, les cuento que es muy posible que hoy vaya al concierto de Aleks Syntek, en Hard Rock Café. A Denise no le gusta mucho, a Pavel, mas o menos, y a mi mucho. Igual empezamos a tararear nuestros temas favoritos y Denise descubrió que realmente le gustaban, pero no sabía que eran de él. Les prometí que hoy, en el blog, les dedicaría a cada uno su canción favorita y hasta la de Liz, la hermana mayor de Pavel, que también salió en la colada de las rolas "Syntékticas", jejejeje! Bueno, la dedicatoria es al final.
Cruzando el puente, y luego de externarles una inquietud que tengo de la Universidad y hablar un poco de algunos planes con 'Más que vencedores', nuestro grupo de oración, y de que Denise y yo hablaramos y rieramos sobre nuestra timidez en el amor... nos pusimos a reflexionar de lo hermosa de la amistad que hemos encontrado en la iglesia. Yo les hablaba de la felicidad que me invade cuando comparto con mis amigos en Cristo. Justo este fin de semana nos habíamos reunido y la pasamos súper. El sábado, por ejemplo, nos juntamos en el parque de la Urbanización Italia y duramos jugando y riendo, como hasta las 1:30 de la madrugada. Estabamos alegres de compartir esa amistad que Dios nos ha regalado. Eso lo reflejaban las fotos, recién subidas a "Facebook" por Miguel. Denise no había podido ir, y me escuchaba atenta, en tanto Pavel asentía... Cuando toma la palabra, ella me dice que no sabe que fuera de su vida sin nosotros. Dice que tal vez estuviera "loca", depresiva, porque aunque conoce gente de la universidad y otros lugares, asegura que:"no es lo mismo". Y todos caimos en la cuenta de lo importante de estar en comunidad, de compartir con nuestros amigos, de vivir la fe juntos. Le dabamos gracias a Dios mientras nos mirabamos subiendo y bajando la cabeza en señal de afirmación y con una ligera sonrisa en los labios, cuando nos tocaba el turno de escuchar al otro. Dios definitivamente nos estaba bendiciendo en nuestro grupo de oración en todos los sentidos, y la amistad era uno de esos signos.
Una vez agotados los 20 pesos de pasaje, bajamos de la guagua (no sin antes de que Denise le dijera algo al chofer, por lento, jejeje)y vamos caminando, cantando y analizando una de las canciones del Aleks, 'Intocable': "Pero me voy, me marcho porque fue tu decisión. Te amaré, lo haré si es necesario por los dos..."
Fue poco lo que duramos en la reunión. La misa se terminó pronto y nos habíamos demorado lo acostumbrado para empezar. La reunión que se hace todos los martes, que es una especie de grupo de oración con todos los servidores, especialmente, a manera de fuente para "recargar fuerzas", estuvo genial. Dios me mostró algo... en el momento de oración final, una "palabra" me martillaba levemente el corazón. Pensé en una joven... pero no dije nada. Ahora siento, despues de orarlo, que esa joven puedo ser yo. Esa palabra, encerraba, entre otras cosas, lo siguiente: "Yo se lo que te pasa. No te preocupes, yo te proveeré". Sentí entonces una gran paz... y aunque creo que también fue para alguien más, lo fue para mi también. Y estoy alegre. Yo sé, por fe, que saldré adelante pese a todas las dificultades que se me están presentando. Dios siempre ha sido mi proveedor. Nunca me ha faltado nada y sé que no me faltará, en el nombre de Jesús.
Termino este recuento con algo que una vez me sucedió, hace como cinco años: Estaba yo aun en el colegio, era mi último año, cuarto de bachillerato. Mis padres no tenían dinero para seguir pagando y era muy probable que me cambiaran a una escuela pública. Yo estaba triste. Había crecido prácticamente con mis compañeros de clases... pero no había de otra, y estaba resignada a aceptar esa opción.
Una tarde, me preparaba para ir a la misa, un día de semana. Antes de salir le digo a mami que me dé "algo" para echarlo en la ofrenda. Ella me responde malhumorada: "como es posible que me pidas dinero para eso cuando tu sabes que yo no tengo ni un peso arriba..." Yo era una abusadora, según ella, y tenía razón. Pero ese día yo quería ofrendar. Había leído el Evangelio en el que la viuda da lo único que tiene, sus dos moneditas, y yo quería hacer algo parecido... pero no tenía nada. Me revisé los bolsillos del pantalón (es una manía) para ver si tenían algo, uno nunca sabe. Pero nada. Lo hice como tres veces, y hasta mientras caminaba a la Iglesia.
Llega el momento de la ofrenda y busco a ver si encuentro "algo". Tengo esperanza, pero nada.
Al final de la Misa, me encuentro con mi amigo el Chino y nos vamos juntos. Le estoy contando el asunto del colegio y lo que me había pasado con mami hace poco. Le decía que estaba muy triste por la situación económica que estabamos pasando, sobre todo porque no podía hacer nada para ayudarlos. Mi mamá en ocasiones estaba, como es normal, un tanto preocupada... y se le notaba bastante. Y eso me partía el corazón. Yo sabía que Dios nos ayudaría... pero mami... la notaba tan angustiada, molesta... Y recuerdo que el Chino me dijo: no te preocupes, sigue confiando" algo así. En ese momento, entré mis manos en el bolsillo derecho del pantalón. Y saben que encontré: un peso... Estaba nuevesito... y no lo podía creer. Miré al Chino... Estaba loca... Era posible que el peso estuviera ahí, pero no lo encontré, justo hasta en ese momento... pero de verdad, yo lo había buscado, incluso hasta lo había sacado fuera (el bolsillo)... era una locura pensarlo... Lo que sí, es que el momento fue significativo. Y como un rayo, un pensamiento cruzó mi mente, lo recuerdo con claridad: "Dios te proveerá". Y así lo hizo. Pude terminar mi bachillerato en el colegio, los "cuartos" aparecieron puff, como por arte de magia.
Tiempo después, pude comprar mi guitarra, bajo la misma onda de la escasez... por eso se llama Yireh, que significa Providencia de Dios.
"Dios proveerá" le dijo Abrahán a su hijo Isaac justo antes de intentar sacrificarlo. Hago mia esta Palabra. "Dios proveerá", lo creo contra toda esperanza.
Hermano, amigos, conocidos, Dios no se olvida de nuestras necesidades. Ánimo, El proveerá.

lunes, julio 13, 2009

Eres mi Dios

"Tu eres mi Dios, te doy gracias,
Dios mío, quiero ensalzarte.
¡Dad gracias a Dios, porque es bueno,
porque es eterno su amor".

Salmo 118 (117)

No necesitas palabras vacías ni rebuscadas. Qué alivio que te conformas con lo poco que te puedo dar, y eso soy yo por entero.
Esta mañana, perdida entre la mirada ausente y soñolienta de la gente, quise decirte muchas palabras. Quise inventar nuevas, para alabar tu nombre, para darte gracias. Pero, mientras más me esforzaba por hallarlas, más lejos me parecía estar de ellas. Agitada, subía el puente peatonal. "Todavía estoy débil... " pienso, mientras hago un esfuerzo por no perder la respiración. Siento que esa debilidad se traduce para orar y no me simpatiza.
Por eso este salmo. En sus sencillas estrofas siento que dice lo que hoy a resumidas cuentas, te quiero decir: que eres bueno, que tu amor es eterno. Y te doy gracias por eso. Porque de ahí se deriva todo lo demás. ¿Que más puedo decir? Bueno, eso. Que tu eres mi Dios.

"Qué delicioso Dios,
es poder decirte que te amo.
Es poder decirte, que te quiero.
Y que en mi vida, eres alfarero.
Maravilloso Dios.
Quiero decirte tantas cosas
Que eres mi dueño, eres mi roca.
Sólo tu sabes tantas cosas.

Eres mi Dios, de mi vida eres Señor
a tu lado, sólo quiero estar,
a mi lado siempre vas".

viernes, julio 03, 2009

Salmos

Poemas. Eso son son los salmos. La mayoría de ellos son de la autoría de David. Se consideran la oración oficial de los cristianos. Yo diría que es la oración por excelencia, pues encontramos en ellos súplicas, lamentaciones, acción de gracias, profecías, alabanzas...
Yo no era muy aficionada a los Salmos, en un principio. Los conocía porque en la Iglesia a la que asisto los Catecúmenos suelen cantarlo en la Misa "del pueblo". Así fue como empecé a interesarme por ellos, y a conocerlos. Recuerdo haber escuchado uno, hace algún tiempo atrás en voz de uno de los salmistas y quedé encantada. Una vez en casa, fui a buscarlo y lo releí varias veces. Es el salmo 121 (120). Dice así:
"Levanto mis ojos a los montes
¿De dónde vendrá el auxilio?
El axilio me viene del Señor
que hizo el cielo y la tierra".

Creo que fue el primer Salmo que me aprendí, aparte del que es una costumbre: "El Señor es mi pastor, nada me falta..."

Luego, en una Pascua, puse atención a este Salmo. A un buen amigo llamado Leoneriz le gusta mucho. Siempre que lo cantan y él no está, lo llamó para que lo escuche. Es el 84 (83), conocido como un canto de peregrinación:

!Qué amables son tus moradas Señor!
Mi ser languidece anhelando
los atrios del Señor
mi mente y mi cuerpo se alegran
por el Dios vivo.

Al final dice esto, y no hay un alma dentro de la iglesia que no lo cante. Este pedazo todo el mundo se lo sabe: "mejor es un día en tu casa, que mil fuera de ellos. Porque estar en el umbral de tu casa, es siempre mejor, que habitar en los palacios". Sólo de pensarlo, me emociona. Es precioso.

Poco a poco -y no puedo negar que un tanto influida por mi ex-novio que pertenece al Camino Neocatecumenal- me fuí interesando por los salmos. Hasta aprendí a entonarlos con la guitarra, no sin mucha dificultad. Me acuerdo de como mi ex se burlaba, dulcemente, pues me perdía tocándolos... me parecían siempre tan complicados.
Cómo un juego, Dios se fue valiendo de esta excusa y me fue envolviendo en ellos. Él se las trae. No se imaginan lo mucho que Dios me ha hablado a través de ellos. Y lo mucho que de igual forma me he identificado tanto con los Salmos, siendo en un momento determinado, ellos, justo lo que siento y lo que quiero decirle al Señor. Es increíble.
De manera, que los Salmos se han vuelto casi una materia obligada en mi vida, en mi oración personal. Por eso hoy quiero compartir uno que me ha gustado mucho, que he leído reiteradamente en estos días. Es el 66 (65). Ahí les va una parte, con las estrofas que más me gustan:

Aclama a Dios tierra entera,
cantad a su nombre glorioso.
dadle honor con alabanzas.
decid a Dios: ¡qué admirables tus obras!

La tierra entera se postra ante ti
y canta para ti, canta en tu honor.

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios
haced que se oiga su alabanza;
él nos devuelve a la vida,
no deja que vacilen nuestros pies.

Venid, escuchad y os contaré,
vosotros, los que estáis por Dios,
todo lo que ha hecho por mí.

Pero Dios me ha escuchado,
atento a la voz de mi oración.
¡Bendito sea Dios,
que no ha rechazado mi oración
ni me ha retirado su amor!

jueves, julio 02, 2009

Dios Proveerá

Es curioso, pero no coincidencia. Durante las vacaciones estuve meditando varios "personajes" de la Biblia. Uno de ellos es Abrahán, nuestro Padre en la fe. Creo que lo comenté recientemente en un post. Pues siento que Dios está me está probando para saber hasta donde soy capaz de llegar por Él. Si en verdad puedo abandonarme en sus brazos y confiar plenamente en Él. Y eso implica un sacrificio. El de ofrecerle todo lo que tengo, todo lo que soy, lo que más quiero en la vida... Y es precisamente, lo que hace con Abrahán.
Me llama poderosamente a la atención varias situaciones que se presentan en la primera lectura de este día, en la que se relata el sacrificio que hizo Abrahán. En una parte, Dios le dice: "toma a tu hijo único, al que quieres..." Dios sabe que es su única descendencia, pues su otro hijo, Ismael, sería bendecido por Dios, pero su verdadera descendencia procedería de Isaac, el hijo dado en la ancianidad junto a su esposa, estéril e igual de 'adulta', Sarah.
Dios le recalca que tiene que ofrecerle lo que él más quiere, lo que tanto había deseado. Y resulta que ahora tiene que matarlo... sacrificarlo. Y Abrahán, imagino que con gran pesar, pero no con menos confianza, hizo obediente lo que Dios le había pedido.
Eso muestra dos cosas. No sólo que Abrahán confía sin dudas en Dios. Sino que le ama sobre todas las cosas. Isaac no es más que el fruto de un milagro dado por Dios. Lo único que estaba haciendo era devolviendo algo que le había sido dado. Surge una pregunta para muchos: ¿Para que dárselo, si luego se lo pediría? Pero Abrahán, que no tiene dudas, estaba seguro que si Dios le había prometido algo, el cumpliría con su promesa, sea como fuere.
La otra parte que me impresiona, es la respuesta que da Abrahán a su hijo, camino al monte del sacrificio. Isaac, ingenuamente pregunta: "Padre... ¿dónde está el cordero para el sacrificio?" Abrahán responde: "Dios proveera el cordero..."
Todos sabemos como termina la historia. Dios envia a un ángel que detiene a Abrahán cuando está a punto de degollar a su hijo "único, que el quiere", reconociendo que ni siquiera se ha reservado a su "único hijo" delante de Dios.
Y como Dios, jurando por sí mismo, lo colma de bendiciones, porque le ha obedecido (Gn. 22, 17.18b).
Abrahán es grande porque supo creer y esperar contra toda esperanza (Romanos 4, 18). No quiso entender, razonar lo que Dios le pedía. Obedeció. Hizo silencio.
Cuántas veces nosotros intentamos entender a Dios, para entonces aceptar su voluntad. Pero a Dios, que es tan grande, no podemos querer entenderlo con nuestra pequeñez. Es como querer guardar toda el agua del mar, en una cubeta. Así de ilógico.
Dios es bueno y cumple sus promesas. Eso basta. Saber que Dios es capaz de obrar en lo que parece imposible. Creyéndole "a Él" que todo lo puede.
Me siento tan regocijada en el Señor por esta palabra que hoy me regala. Confirmando una vez más, ante mi terquedad, que es capaz de hacer cosas que yo ni me imagino. Que Él es fiel, amoroso, y jamás se olvida de mi. Jamás. Dios no me deja. Sé que, pase lo que pase, Dios va caminando conmigo, pero no alante y yo atrás. El está a mi lado, y me lleva de la mano.
Yo, ante todos, declaro que a ti te entrego, Dios mio, mi Rey, por medio de mi amado Jesús, todo lo que quiero en mi vida, lo que más deseo, te lo entrego. Es tuyo. Tu, haz lo que quieras.
Sé que te tengo a Ti. Eso me basta. Tu eres mi proveedor, en Tí confío. Son tuyos los tiempos, no mios. Todo llegará en su momento, cuando lo entiendas necesario. Y será lo que Tu quieras.
Me abandono a Tí Jesús. Dame fuerzas para amarte y creer en ti, y esperar contra toda esperanza. Amén.

miércoles, julio 01, 2009

De vuelta

En principio, fue algo difícil levantarme. 5:45 a.m marcaba el reloj, y se supone que debía saltar de la cama, tomar una ducha y empezar a programarme para la "faena" del día. La idea no me molestaba. Las vacaciones me hicieron pensar que no es tan pesado como se pinta. Si la misma Palabra nos dice que el trabajo dignifica al hombre.
Mientras me vestía, le daba gracias a Dios porque tengo motivos para levantarme. Porque tengo sueños por los que luchar y esos no se consiguen dormida en una cama hasta media mañana. ¿Qué el descanso es vital? No hay duda. Pero por el fruto de nuestro esfuerzo somos recompensados, no sólo económicamente, sino moral, emocional y hasta espiritualmente. Con nuestro empeño, no sólo nos ayudamos, sino que ayudamos a quienes nos rodean. Edificamos.
Al mirar el cielo iluminado ya a las 6:45 am, a bordo del vehículo que me encamina hasta la oficina, sentí un gran alivio: aun tengo trabajo. Y tengo razones de sobra para decirlo y repetir reiteradas veces, gracias Dios. La situación, que no es un secreto, no está nada fácil. Más creo contra toda esperanza que pase lo que pase, "la esperanza no falla, porque el amor de Dios, ha sido derramado en nuestros crazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado". Romanos 5, 5. Dios es mi Gran esperanza (salmo 71, 5). Con él no tengo porque temer, porque el es mi roca y refugio.
Así que hoy me siento muy optimista. Y vengo a reanudar mis labores con todas las ganas, esperando en Dios. Lo que me toque, lo aceptaré con amor (con la ayuda de Dios). Esa será mi bandera, mi distinción. El amor. En medio de altas tarifas eléctricas, golpes de Estado, aviones cargados de "malas noticias", "tirijalas" de cementeras, pretendo ser una luz. Aunque parezca para muchos una novela de ficción. Esta será mi vida, contada siempre bajo la sombra de Cristo, amarrada a Él. Sólo de decirlo, me hace sentir comprometida. Ser y hacer la diferencia... no pienso que sea nada fácil. Pero al mismo tiempo, tengo esa sensación agradable en el estómago, de emoción, ilusión...
¡A luchar! Que hay muchos que necesitan saber que no todo está perdido. He vuelto.